jueves, 30 de junio de 2011

Gente pequeña

El otro día en un semáforo encontré uno de estos hombres que te limpian el parabrisas; la verdad es que lo tenía hecho una pena y pensé: "le doy unas monedas y de paso le damos un toque al parabrisas". Iba a matar dos pájaros de un tiro, en sentido figurado y con perdón de D. Enrique por aquéllo de los pájaros. Pero hete aquí que me debió ver mala cara y ni se paró a ofrecerme sus servicios. ¡Eh!, por lo menos coje las monedas..., ya no daba tiempo a una limpieza... ¿Qué habrá detrás de esa persona, qué historia esconde? a lo mejor es abogado, a lo mejor tiene hijos, a lo mejor... Sí ya sé, a lo mejor tiene mucha cara (dirá alguno). Pues voy a darle a él y a los que me encuentre próximamente un voto de confianza y, si llevo, también una moneda. AS

miércoles, 29 de junio de 2011

El Papa con su "Ipad"

Estos días se ha lanzado una nueva web del Vaticano.  Comienza su andadura en inglés e italiano y trata, entre otras cosas, de unificar los distintos centros de noticias de la Iglesia tanto en Roma como en el mundo. El protagonista de esta idea es un hombre enormemente creativo que se llama Gustavo Entrala, vive en Madrid, y además es amigo mio. En el vídeo podréis ver al Papa cortando la cinta de la inauguración informática de esta web; lo hace con un touch sobre un ipad, y a continuación, asistido por alguno, se permite una rápida navegación por esa página. Me ha parecido un acontecimiento interesante y simpático. AS

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La Biblia en las películas

Es agradable encontrarse de vez en cuando una película que cita la Biblia; no es que sea definitivo, podría ser una peli malísima; pero tratándose de una cosa asumible y no demasiado mala, es agradable. A lo que vamos: ayudar a los demás, sobre todo en lo del "vestido". Y un Domine ut videat por don Enrique. AS

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martes, 28 de junio de 2011

Los vídeos de Vila

He aquí otro de los vídeos que me ha enviado Vila. Vale la pena.
Como veis, llevo unos días viviendo de las rentas. Trato de que todas las mañanas salga algo nuevo en el globo, pero no tengo más remedio que echar el ancla tres o cuatro días. Esta vez de verdad. Salgo de viaje dentro de unas horas y no llevo el ordenata en la maleta. Tal vez don Alfonso se anime a colgar algún microvídeo de los suyos. Le dejo al mando del chiringuito.

Los lunes, publicidad

-¡Pero si hoy es martes!
-Tal vez, querido Kloster; pero es un martes que apesta a lunes por los cuatro costados.
 

lunes, 27 de junio de 2011

La abubilla

En este estupendo vídeo, Carlos habla del pestilente olor de la abubilla, que contrasta con su indudable belleza.
No es la única ave que se defiende de sus depredadores tocándoles sutilmente las narices.
LA ABUBILLA from Carlos Cotelo on Vimeo.

Tatuaje

En medio del bochorno matutino que preludia una jornada tórrida, leo en la prensa una noticia refrescante y conmovedora: Jennifer Aniston se ha tatuado en el pie derecho el nombre de su perro recientemente fallecido.
―Fue mi mejor compañero ―ha declarado la actriz―.
Si no hiciese tanto calor se me ocurrirían comentarios llenos de ingenio. Pero es lunes, el River Plate ha descendido a la segunda división, Bibiana se nos ha ido a la ONU, Moratinos está en el paro y Kloster duerme a pierna suelta.

domingo, 26 de junio de 2011

El karaoke de la JMJ

Acaba de presentarse en Madrid el ‘karaoke’ de la JMJ, una canción compuesta e interpretada por Eva García de Alba, voluntaria de la Jornada Mundial de la Juventud. Se titula ‘Súbete’, y anima a subirse al tren de la ya cercana JMJ. Eva es mexicana, ha estudiado cuatro años de canto y tiene conocimientos de piano, guitarra y producción musical.
La letra de la canción dice, entre otras cosas:
Aquí estoy, tratando de encontrar un sentido a la vida, una razón para este viaje, un para qué y un porqué. Busco pero no encuentro. Y me dicen ‘súbete’, éste es el tren al que perteneces. Es como ir con una bolsa vacía y volver lleno de fuerza y de vida”.
“Todos tenemos miserias y dudas. Todos podemos empezar de nuevo y dejar nuestro pasado. Aquí estoy, en este viaje fascinante con nuevas sensaciones, con un nuevo camino. Nuestro tren está llegando a la última parada”.
 


sábado, 25 de junio de 2011

Diario de un día complicado y gozoso.




Parroquia del Cristo de Ayala
Ya sabéis que yo lo acabo contando todo; lo bueno y lo malo.
A las 12, 30 de la mañana empieza la Misa de San Josemaría. Concelebramos cuatro sacerdotes. La Iglesia del Cristo de Ayala está bien llena. Fuera hace calor. Dentro, ni siquiera el aire acondicionado puede evitar que me emocione un poco al activar el mecanismo de mis recuerdos. Para evitar esas sensiblerías siempre peligrosas, me he preparado  un guión, pero se conoce que el corazón no sabe someterse a esquemas. Quizá es mejor así.
Nada más llegar a casa, recibo una llamada telefónica del centro de la Obra que atiendo habitualmente. Me dan una terrible noticia: Pili Fonseca, una de las numerarias, ha fallecido de un infarto agudo a las 12 del mediodía. Tardo unos segundos en reaccionar. Luego pienso en las coincidencias: se va al Cielo en la fiesta de los tres primeros sacerdotes. Fallece a la misma hora que San Josemaría. Además es sábado, el día de la Santísima Virgen.
Celebro la misa Corpore Insepulto en presencia de sus dos familias: la de sangre, y la pequeña gran familia del Opus Dei que siempre se apiña en los momentos de dolor. Esta vez no llevo guión, pero el corazón vuelve a dictarme las palabras que debo decir en la homilía.
―”Señor, si hubieses estado aquí no habría muerto mi hermana” ―le repito al Señor remedando las palabras de Marta y María―.
Durante la Misa, siguen entrando docenas de personas a despedirse de Pilar y a rezar por ella. Al final, cantamos la Salve.
Regreso a casa. Aún tengo una tercera Misa, a la que me comprometí hace tiempo. Misa de acción de gracias por la sorprendente ―diría que milagrosa― recuperación de Carlos. Asisten casi doscientas personas, la mayoría amigos de la familia. A esta hora de la noche, no sé muy bien de qué he hablado.
En casa de Carlos y Lupe, confraternizo con la tribu. Ya anochece y ha bajado la temperatura: el termómetro del coche sólo marca 34º centígrados en el exterior.

Pronto estarán en los altares

En el 67º aniversario de la ordenación de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, Álvaro del Portillo, José Luis Múzquiz y José María Hernández Garnica, los tres en proceso de beatificación y canonización, recurro una vez más a Twardowski, el gran poeta polaco que descubrí hace un mes por casualidad. 


Siento miedo de mi propio sacerdocio,
a mi propio sacerdocio temo,
y ante él caigo convertido el polvo
y frente a él me postro de hinojos.

En esta mañana de julio en la que he sido ordenado
-probablemente una mañana gris para algunos-
una descomunal fortaleza 
ha nacido de improviso en mi interior.

Viajo en tranvía junto a otros hombres,
junto a ellos me apresuro por las calles
y no me canso de admirar
el misterio de mi alma.


viernes, 24 de junio de 2011

Galletas María para 16


Esto no es un vídeo de Vila, sino una entrevista que me envía Javi. Vale la pena leerla aquí

El finde se alarga y se complica

Temo que tendré poco tiempo para escribir, pero el globo debe seguir volando. Mañana, aniversario de la ordenación de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, habrá algunas Misas en Madrid para celebrar la fiesta de San Josemaría Escrivá, que este año coincide con la Solemnidad del Corpus Christi. A mi me toca oficiar una de esas Misas en el Cristo de la Salud, de la calle Ayala. El domingo, veremos cómo me las apaño para compaginarlo todo. El lunes, ya se sabe; publicidad. Y el martes tendré que escaparme a Pamplona hasta el jueves.
Gracias a Dios, Vila viene en mi auxilio y me envía lo que ella llama unos "vídeos curiosos". He aquí el primero. No os lo perdáis. 
 

jueves, 23 de junio de 2011

El veranito

Salgo de casa. Pongo la radio del coche y suena “el veranito”, con el que Georgie Dann nos tortura desde hace semanas, para honra y beneficio de “El Corte Inglés”. Si pudiera, haría promesa solemne de no volver a esos almacenes mientras dure esta insoportable matraca. ¿Será posible que no se les ocurra nada mejor?
Cambio de emisora. De nuevo, “el veranito”. Busco en YouTube. También aquí está. Lo cuelgo aquí para que lo oigáis en México, Norteamérica, El Congo, etc. Españoles, absteneos. Tendréis pesadillas. Palabra.
 

Hoy es fiesta en Madrid. ¿El Corpus Christi? Pues no... Sigue siendo uno de esos jueves que relumbran más que el sol, pero la solemnidad se ha trasladado al domingo. Cosas que pasan.

miércoles, 22 de junio de 2011

Hazte ver


Las enfermeras escogieron este lema y esta pegatina para el día de la enfermería que se celebró el mes pasado en todo el mundo. Me parece perfecto: todos los oficios deben hacerse ver; pero hay algunos necesitan estar bien a la vista, inequívocamente dispuestos a servir.
Taxista, hazte ver;
Policía, dónde estás;
Camarero, que se te vea;
bombero, toca la campana;
Sacerdote, no te escondas, Necesitamos verte. Yo también, que soy cura. Echo de menos tu mirada cómplice cuando me cruzo contigo por la calle. Guárdate esa cara de espía para otra ocasión y haz que te vea.
Hace más de un año, me crucé con un colega por la calle. Vestía un polo gris, un pantalón arrugado y unas sandalias marrones. Lucía un bolso de plástico negro en bandolera y una calva mal organizada; pero tenía una carita de bueno, que desarmaba.
-Adiós, reverendo -le dije-.
Se detuvo sorprendido al verse descubierto y me dijo que llevaba la comunión a un enfermo. Le acompañé. Al terminar, me contó que estaba de paso en Madrid, que venía de..., etc. etc.
Nos escribimos por Navidad.

martes, 21 de junio de 2011

El cole vacío

Llego al colegio como todas las mañanas. Apenas queda nadie: cuatro alumnas que repasan materia en un aula, dos o tres profesores y el Señor, que estará en el Sagrario al menos hasta el viernes.
En la capilla se está bien, a pesar de que por la rejilla del aire acondicionado sale un vendaval demasiado fuerte y demasiado frío. Me quedo un buen rato cerca del Sagrario. Al cabo, alguien abre la puerta tímidamente y aparece una cara nueva, una chica que no conozco.
―Es la capilla, ¿verdad?
―Ya ves ―le contesto―.
―Está chula.
―¿Eres nueva?
―He venido a lo de la matrícula, pero como tengo que esperar, pues he venido a ver cómo está esto. ¿Tú eres profe?
Salimos del oratorio y la acompaño a dar un paseo por las dependencias del centro.
―¿Y podré hablar contigo cuando quiera? Es que en mi otro colegio no nos enseñaban religión. Nosotros no vamos a Misa, pero yo soy supercreyente, te lo juro.
Le digo que no me jure nada; que la creo.
―Ahora tengo ver a Alicia para lo de la matrícula. Pero puedo volver a la capilla, ¿verdad?
―Sí; el Señor te estará esperando.

Indignados e indignantes

No pretendo tomarme a broma el movimiento de los indignados, nacido en España el pasado 15 de mayo. Tampoco me lo tomaré en serio. De momento lo tomo con hielo, ya que el verano viene duro y hay que refrescarse el esófago.
En alguna ocasión reproduje en este globo lo que me contó un amigo: que, si estás en España y pretendes incorporarte sin preámbulos a una tertulia cualquiera de barra o terraza de cafetería, sólo debes emplear dos palabras mágicas, eso sí, con admiraciones y mucho énfasis. Hay que afirmar con gran convicción:
―¡Es indignante!
En el 98% de los casos, saltará un contertulio para darte la razón. Por supuesto no tendrás ni idea de qué es lo que les indigna a ellos, pero no importa; en pocos segundos te harás una composición de lugar, y a gruñir todos juntos, que sale barato. O sea, que “los indignados” (en esta tierra solemos emplear sinónimos más rotundos) tampoco son tan originales.
Ya veo que empezáis a indignaros contra mí. "Este cura no se entera de nada. Es muy cómodo hablar así cuando no tienes que pagar la hipoteca ni estás en paro, etc. etc." Un poco de calma, muchachos, que todavía no he dicho ninguna impertinencia. En realidad, la única que se me ocurre es que llamar “15M” al 15 de mayo es una cursilería made in USA, muy propia de estos años convulsos que vivimos.
Es que uno ya no se aclara: empezamos con el 20N. Seguimos con el 23F y con 11M (que no es mayo, sino marzo). Antes vino el 11S. Y después, ni se sabe. Cualquier día nos ponen las fiestas en siglas: el 25D, Navidad; el 6E, los Reyes, y así sucesivamente.
Bueno, globeros, por hoy ya está bien. Esto era sólo una apresurada introducción a este estupendo vídeo que una amable lectora me envía… ¡desde Filipinas!
Lo dicho: es indignante.


lunes, 20 de junio de 2011

Los lunes, publicidad

Hoy, dos anucios: el primero me llega de Puerto Rico y es genial. El segundo me lo envía Dani. Es estupendo tener tantos y tan buenos colaboradores.



The Mill - Behind the Scenes of VW's Black Beetle commercial from The Mill Visual Effects Studio on Vimeo.

domingo, 19 de junio de 2011

Solemnidad de la Santísima Trinidad


¿Qué significa esta fiesta? ¿Por qué nos revela Jesús un misterio que no somos capaces de comprender? ¿Sólo para deslumbrarnos con su grandeza?
Los hombres del Antiguo Testamento ansiaban conocer el auténtico “Nombre” de Dios, pero Él no se dejaba nombrar; no podía ser comprehendido ni definido con categorías humanas: Dios era el “Absolutamente otro”, el Nombre sobre todo nombre. Cuando Moisés, en lo alto del Sinaí, pidió al Altísimo que le revelara su nombre, Dios pronunció una palabra nueva: Yo soy “El-que–soy”, Yahvé…; un concepto oscuro, que, sin duda, expresaba también la imposibilidad humana de penetrar en la esencia divina.
Con Jesús, sin embargo, hemos traspasado ese muro. Cristo es la imagen del Padre. Verle a Él es ver a Dios. En Él, podemos tocar a Yahvé con nuestras manos, oírle con nuestros oídos. Y le damos un Nombre nuevo. Ahora sabemos que Dios es Padre, Hijo, Espíritu Santo. Y que yo soy hijo, hermano y amigo de Dios. 

sábado, 18 de junio de 2011

Como alojar a toda la familia en la JMJ

...y no morir en el intento 



Nuestro amigo Diego ―aquel famoso payaso que puso en peligro la salud de Juan Pablo II haciendo que se tronchara de risa― tiene una empresa que facilita alojamiento para estudiantes en Madrid. Cara al verano, la demanda disminuye radicalmente, pero este año sus apartamentos pueden tener otra finalidad. Eso es lo que me cuenta en un correo electrónico que acabo de recibir y en el que, entre otras cosas explica:
Teniendo en cuenta que muchos padres jóvenes ―entre 25 y 50 años, por decir algo― desearían participar en la JMJ, pero creen que no pueden por sus hijos pequeños, he lanzado la iniciativa que se detalla en esta página: http://www.aluni.net/familias/
El precio es más simbólico que real: unos 50 euros al día por todo el apartamento.
Y puesto que por sus manos han pasado cientos de miles de millones de alumnas, madres ya, diseminadas por todo el territorio nacional, ¿podría usted, si bien quisiera, poner una entrada en su blog con esta iniciativa?”

Un abrazo.
Diego"

Más abejarucos

Carlos ha vuelto a salir en busca de abejarucos, y ha mejorado tanto la película que no me resisto a ponerla de nuevo. Esta vez es una auténtica obra de arte.
Cualquier día me escapo con él para que me explique cómo lo hace. Yo, a cambio, le prestaré mis súper prismáticos.


ABEJARUCOS from Carlos Cotelo on Vimeo.

viernes, 17 de junio de 2011

¿Necesitas una dieta digital?

Rellena, por favor el test siguiente:

Por cada teléfono móvil que tengas suma tres puntos
Por cada ordenador portátil, un punto
Por cada tablet te tengas suma dos
Por cada e-reader, un punto
Por cada servicio de sms que utilices, cinco puntos
Por cada identidad que hayas contratado en Internet con un registro distinto, suma cinco puntos
Por cada ordenador “fijo” que tengas, un punto
Por cada cuenta de correo que utilices, dos puntos
Por cada máquina digital, un punto.
Por cada aparato no incluido entre los anteriores, pero que necesite un cargador, un punto
Por cada blog que escribas o en el que comentes, dos puntos.

RESULTADOS.

24 puntos o menos. 
Tienes un nivel bajo. De todas formas, una dieta digital podría ayudarte reducir esos síntomas de stress, que ya padeces.
25-35 puntos  
Tu nivel de adicción es medio. Necesitas una dieta digital estricta que ayude a no perder del todo la chaveta. 
36 puntos o más
Tu nivel de adicción es muy alto. Necesitas ayuno digital estricto durante una semana. Si sientes temblores y sufres una sudoración excesiva sólo por  pensar en esta posibilidad, háztelo mirar; quizá sea necesaria una cura de sueño en un centro hospitalario. 


(Por la transcripción, Heinz Kloster) 
  


Una centésima de segundo

 
Manolo me envía este vídeo desde Puerto Rico. No es la primera vez que lo veo. Hace un año traté de colgarlo en el blog, pero no lo conseguí. Ahora ya está en YouTube y ha resultado más sencillo.
La historia es muy dura, pero es necesario verla. No se trata sólo un alegato contra cierto tipo de periodismo; habla de nosotros mismos, de nuestra frialdad ante el sufrimiento ajeno..., y de algo más.
Hace muchos años oí decir a San Josemaría Escrivá: "me siento capaz de todos los errores y todos los horrores que haya cometido la criatura más vil de este mundo".
Gracias a Dios, la lucha por la santidad no consiste en tratar de convertirnos en seres impecables, sino en amar a Dios cada día un poco más, para que él ahogue en un océano de Gracia todo el mal que hay en nosotros. 
Quizá penséis que estoy llevando mi reflexión demasiado lejos. Es posible; pero la imagen de esa mujer maquillándose frente al espejo y los aplausos enfervorizados del público biempensante ante la foto de la niña asesinada, me han hecho pensar que quizá yo también haya hecho alguna vez el papelón ridículo de aquel fariseo del  evangelio, que oraba puesto en pie: "te doy gracias, Señor, porque no soy como los demás hombres..." 

jueves, 16 de junio de 2011

La M30


La calle más famosa de Madrid fue siempre la de Alcalá. Ya no; ahora es la M30. Todos los españoles la conocen y muchos la disfrutan o padecen cuando visitan la Villa y Corte.
La M30 tuvo rango de carretera o autovía hasta que una decisión administrativa le expropió la M y la convirtió en calle 30. Desde entonces es tan urbana y municipal como la calle Serrano o la Gran Vía.
Para los sufridores de Madrid, todo esto tiene poca importancia. Con M o sin M, la 30 es una vía de escape o una trampa, un alivio o un tormento; todo depende de la hora y de los mil imponderables del tráfago urbano.
Yo tomo la M30 todos los días y rodeo Madrid por el Este. Voy y vuelvo a casa en pocos minutos gracias a ella y siempre la he visto como un río caudaloso infestado de monstruos inquietantes, con afluentes de entrada y salida, con cataratas letales y remansos inesperados.
Gracias a Dios, después de treinta años de navegación fluvial, creo que he llegado a un perfecto dominio de la vía. Conozco cada uno de sus caprichos, los secretos que permiten eludir los atascos más previsibles. Sé dónde están los temidos radares y, a pesar de que la señalización parece pensada para que los iracundos conductores abandonen sus vehículos y huyan despavoridos, yo soy capaz de orientarme en el laberinto de los túneles que nuestro amado alcalde ha creado para nuestra comodidad.
Ayer mismo, desde la M30 contemplé el eclipse de luna, y todos los días aprovecho la M30 para preparar meditaciones, retiros, clases, charlas. Supongo que el runruneo del motor me ayuda a concentrarme.
Cuando cuento estas cosas, siempre hay alguien que dice:
―¿Y no te sería más cómodo vivir cerca de tu trabajo, llegar a pie, dando un paseo?
―¿Y prescindir de la M30? Ni en broma. Gracias a ella, mi imaginación sigue viva y fecunda.

miércoles, 15 de junio de 2011

La historia de siempre

De los cortometrajes que he recibido últimamente, éste es el mejor. El lenguaje es mejorable, desde luego; pero así se habla en todas partes; qué le vamos a hacer. Vale la pena ver la peli hasta el final.

La historia de siempre (2009) from Roger Batalla on Vimeo.

Eclipse mental

A las ocho de la mañana enciendo la radio del coche y oigo: “esta noche, si el tiempo no lo impide, habrá eclipse de luna en todo el territorio nacional”.
Detengo el vehículo en el arcén, saco un boli y escribo literalmente la fantástica afirmación del meteorólogo de turno. Resulta que las condiciones climáticas pueden impedir que la tierra se interponga entre el sol y la luna. Ya estáis advertidos.
Antes de reanudar la marcha me entero también de que “el tiempo en la Comunidad madrileña será seco y soleado durante las próximas 24 horas”.
O sea, que nos espera una noche soleada con eclipse. Pido a Dios que lo del informador sea sólo un eclipse cerebral pasajero.


 

martes, 14 de junio de 2011

El chaval y su pantalla

Ha terminado el curso. Los chicos y chicas de segundo ya pasaron el Rubicón de la selectividad y aunque muchos aseguran que no olvidarán el colegio y volverán todos los meses para hablar con el sacerdote, uno sabe muy bien que sus apasionadas promesas son sólo humo que desaparecerá en pocas semanas sin dejar rastro. Así ha sido siempre y así tiene que ser gracias a Dios. Al capellán sólo le queda la esperanza de que la semilla esté bien sembrada y dé fruto en otro lugar y en otro tiempo.
Han pasado más de quince días desde mi última conversación con Jorge. Venía, como siempre, con su Smart Phone en la mano y un par de cables blancos colgados de las orejas.
Jorge es un tipo simpático aunque demasiado serio para su edad. Tiene sus razones: sus padres están en proceso de separación y él se encuentra entre dos aguas ejerciendo de juez y sin saber a qué carta quedarse.
Hablamos un rato de lo de siempre y ni por un instante apartó la mirada de la pequeña pantalla de su Smart. A veces incluso tecleaba velozmente sin dejar de escucharme, y yo me preguntaba cómo es posible que aquellos dedos enormes acertasen en el minúsculo teclado que lleva el aparato.
―¿Con quién chateas?
―Con nadie, con una amiga…
No caí en la tentación de decirle que es poco educado eso de chatear a diestro y siniestro mientras hablas con el cura. Probablemente no lo habría entendido; y es que, en realidad, la mayor parte de los chicos y chicas de su curso se  pasan media vida con los cables en la oreja y la pantalla entre los dedos.
Ya me he acostumbrado al espectáculo de cada mañana. Cuando llego al colegio, en el pequeño vestíbulo que hay frente a la capellanía y a las aulas de segundo, nunca faltan cinco o seis chavales ―casi siempre los mismos― que han llegado tarde y no les dejan entrar en clase. Se portan muy bien; el silencio es absoluto: cada uno viene con su minúsculo aparatito y sus auriculares insertados directamente en el tímpano. Sentados en los bancos, ellos se inclinan hacia adelante y teclean mansamente; ellas adoptan una postura más airosa, como de yoga, con las piernas cruzadas sobre el asiento y la cabeza erguida; pero también teclean y teclean si abrir la boca.
Es verdad que estamos en el siglo de la comunicación. Las distancias se han eliminado y no hay barreras para el diálogo; pero mucho me temo que el siglo XXI acabe siendo también el de la incomunicación. Cuando veo a los chavales “empantallados”, disecados y anestesiados, me dan ganas de hacerles cosquillas y despertarlos del letargo cibernético en el que se encuentran.
Se ha escrito mucho sobre los juegos de ordenador que existen en el mercado ―miles― con contenidos sexistas, violentos y pornográficos, racistas…, etc. Es un asunto grave, sin duda, pero no caigamos en la trampa: no se trata de sustituir unos juegos malos por otros buenos y piadosos. El mayor peligro está en esa pantalla hipnótica, deshumanizadora e infantilizante que convierte a los adolescentes y a los adultos en estúpidos crónicos, siempre ensimismados, sin musculatura en el cuerpo ni en el alma.
No hay pantalla que pueda sustituir al trato personal, a la conversación cara a cara, al deporte en equipo, a las peleas en la playa o en el campo, a la amistad y al amor al aire libre. Prefiero un buen partido de fútbol con esguinces y fracturas a esos cerebros poseídos por Google, Microsoft o Steve Jobs. Lo que de verdad forma a los chicos y los convierte en personas maduras es el encuentro real con seres reales de su misma especie; y los triunfos, los fracasos, las cicatrices que deja la vida; las alegrías y las penas; los amores reales, tridimensionales y sin photoshop.
No, Kloster; no estoy gruñón esta mañana. Yo mismo estoy frente a una pantalla ahora mismo y enviaré a Mundo Cristiano estas líneas aprovechando una conexión inalámbrica que me puede conectar con todo el Planeta. Pero, al ver la manzana mordida del Ipad en el que escribo, he recordado que este paraíso virtual tiene también su serpiente. Y hay que aplastarle la cabeza antes de que sea demasiado tarde.


lunes, 13 de junio de 2011

Los lunes, publicidad

...y no me digáis que tengo boina, que no es para tanto, etc. Esto es sólo publicidad para argentinos.

domingo, 12 de junio de 2011

43 de mayo

El 43 de mayo
puedes ir tirando el sayo.
Y de paso ya te digo
que te olvides del abrigo.


Me lo ha mandado Cordelia

sábado, 11 de junio de 2011

La espera (y III)

Mi Señora se había sentado junto al ventanal. ¡Qué hermosa estaba a luz dorada del atardecer!
¿Pensáis que los ángeles somos insensibles a la belleza de las criaturas? Es cierto que estamos siempre en la presencia de Dios, Belleza Increada e Infinita; pero, precisamente por eso, nos gozamos al contemplar su huella en la tierra, el reflejo de su hermosura en el mundo material. Y nadie más hermosa que María.  
Aquella tarde, la víspera de Pentecostés, yo debía trasmitirle un mensaje, pero antes de hacerlo me demoré un segundo para contemplarla. Fuera, en la calle, crecía el bullicio de los peregrinos que habían llegado a Jerusalén para la fiesta judía de las siete semanas. Mi Reina en cambio tenía en los labios una nana muy dulce que dirigía a su Hijo. Sólo yo pude escucharla.
―Alégrate, llena de Gracia, el Señor está contigo.
María sonrió. Supo que era yo, Gabriel, quien la saludaba con las mismas palabras que empleé en Nazaret. Esta vez no me vio con los ojos de la carne ni se turbó ni tuvo miedo. Sólo guardó silencio como entonces:
―¿Qué quiere el Señor de su Esclava?
―El Espíritu Santo vendrá sobre ti. La virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra…, y tu Hijo Jesús volverá a nacer en ti y de ti. Engendrarás un Cuerpo nuevo que llenará el mundo entero. Serás la Madre de todos los que se incorporen a Él.
María pareció estremecerse por un instante.
―¡No temas, María! Has hallado gracia delante de Dios. Eres la Reina y Señora del Reino de los Cielos; eres la esperanza de los hombres y de los ángeles. Eres la Hija predilecta del Padre, la Esposa del Espíritu Santo, la Madre de la Iglesia que va a nacer en tu seno. ¡No temas, María!
―No me llames Reina, Gabriel. Yo soy la Esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra.
Antes de retirarme, la Señora reanudó su canción y yo seguí contemplándola en silencio.
Al día siguiente, llegó el viento impetuoso, las lenguas de fuego… En los Hechos de los Apóstoles está el resto de la historia.

viernes, 10 de junio de 2011

El unicornio

Marta me envía esta preciosa peli sin comentarios. Yo tampoco los haré.

jueves, 9 de junio de 2011

La espera (II)

La verdadera historia de la elección de Matías


No voy a reproducir aquí el largo discurso que pronunció Simón Pedro aquella mañana, tres días antes de Pentecostés.  En síntesis vino a decir que el Señor había fundado su Iglesia sobre doce columnas, igual que fundó Israel sobre doce tribus. Por tanto era preciso buscar con urgencia a otro apóstol que cubriera el hueco dejado por Judas. Debería ser un varón fiel, un discípulo que hubiese seguido al Maestro desde la primera hora hasta la resurrección.
Terminada la alocución, todos se pusieron a discutir acaloradamente. Solo María callaba. Yo, que como os dije, soy su ángel custodio, me retiré con ella a su habitación para acompañarla mientras hablaba en silencio con su Hijo.
No sé si sabéis que ángeles no podemos conocer los pensamientos de los hombres si éstos no quieren, pero mi Señora me dejaba entrar siempre hasta el fondo de su alma. Estar allí, en el centro del corazón de la Reina es el privilegio más hermoso que ninguna criatura del Cielo o de la tierra pueda soñar.
No sería discreto sin embargo que os cuente su oración de aquel día. Basta con que sepáis que, al terminar, me ordenó:
―Ocúpate tú. Matías es el elegido.
Volvimos a la sala común. Los discípulos ya habían convenido en que solo dos de los presentes cumplían con los requisitos: José Barsaba y Matías.
Desde el primer momento Barsaba fue el favorito de casi todos. Era joven, enérgico y había dado la cara por Jesús muchas veces enfrentándose con decisión a sus enemigos. A Barsaba lo llamaban "el Justo" y él no rechazaba el apelativo. Matías en cambio era un anciano de casi cincuenta años, piadoso y discreto, que no se consideraba digno de entrar en liza con nadie.
Si aquello hubiese sido una democracia como las vuestras, sin duda habría sido Barsaba el designado; pero Pedro tenía muy presentes las palabras de Jesús en la última cena: "no me habéis elegido vosotros a mí... Yo os he elegido".  Así que, puesto en pie, pidió que se hiciera silencio y declaró:
―Es el Señor quien debe decirnos a quién ha llamado desde toda la eternidad. Pidámosle que El decida. Oremos.
Todos rezaron en silencio durante unos minutos. Yo también, porque aún no tenía claro cuál debería ser mi papel en aquella historia.
Al terminar, los apóstoles parecían tan desconcertados como al principio.
―¿Y ahora qué hacemos?, dijo Felipe.
Pedro tomó dos pajitas, una larga y otra corta. Sin que nadie se percatara, agarró la larga con la mano derecha, y la corta con la izquierda mostrando sólo la punta de cada una.
-Que se acerquen los dos candidatos ―añadió―. El que encuentre la paja más corta será el elegido por el Maestro.
Barsaba, sin dudar un instante, se dirigió a la mano izquierda de Pedro...
No estaría bien que la Reina de los Ángeles hiciese trampas, pero a un arcángel modesto como yo se le permiten ciertos trucos de magia. Cambié las pajas de mano, y Se hizo la voluntad de Yahvé: Matías fue el elegido.
El pobre Pedro no salía de su asombro. Tardó unos segundos en comprender. Buscó con la mirada a María y mi Reina le regaló su mejor sonrisa.

miércoles, 8 de junio de 2011

Llueve



Ya sé que la lluvia no es noticia estos días; pero tenía guardada esta foto y no me resisto a ponerla. La lluvia de primavera en el campo tiene un colorido distinto, como el de ese paraguas que se aleja entre goterones.
La convivencia es fantástica, a pesar de que los pájaros van con gabardina y yo no he salido de la casa ni un solo instante. Asisten 42 sacerdotes insultantemente jóvenes venidos de toda España y cinco o seis dinosaurios, entre los que me cuento, que nos repartimos las clases de formación pastoral. 
Mañana seguiré escribiendo sobre "la espera" del Espíritu Santo. Tal vez me decida a contar la verdadera historia de la elección de Matías, que, como sabéis ocurrió poco antes de Pentecostés.

martes, 7 de junio de 2011

La espera (I)


Después de la Ascensión del Señor, regresaron desde el monte de los Olivos a Jerusalén y cuando llegaron, subieron al Cenáculo. Allí estaban Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban en  la oración, en compañía de algunas mujeres y de María, la madre de Jesús.



Mi Señora sabía que cuando reclamase la presencia de su Esposo, Él vendría sin tardar. Yo, que soy uno de los Ángeles Custodios designados por Yahvé para protegerla, no tuve que sugerirle el modo de hacerlo. En realidad, la Llena de Gracia siempre iba por delante. En aquella ocasión también, y reconozco que hasta me sorprendió cuando vi que sacaba de un pequeño baúl el vestido de fiesta, el mismo que usó el día de su boda con José.
Era un vestido de muchos colores y estaba limpio, resplandeciente como una joya. Es verdad que  parecía nuevo, pero María lo miró con cierto recelo. Salomé, la madre de Juan y Santiago, que estaba a su lado, la animó en voz baja:
―Vas a estar bellísima; será como la primera vez.
Unos minutos más tarde las dos mujeres entraron en la estancia donde se habían reunido los apóstoles, y os aseguro que María parecía, y era, una reina. Los hombres se quedaron en silencio y mi Señora sonrió con cierta timidez. Salomé tomó la palabra:
―Hemos de cumplir el mandato de Jesús. Él nos pidió que esperásemos al Espíritu Santo, unánimes en la misma oración. No sabemos cuándo llegará ni cómo habrá de manifestarse, pero María es su Esposa y tiene una misión especial.
―Es cierto, Salomé ―intervino la Señora―. Han pasado muchos años desde que el Ángel me anunció que concebiría al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo. Estábamos en Nazaret, en aquella casita de adobes tan querida por José y por mí misma. Yo era casi una niña y acababa de moler el trigo en el patio. Nada más entrar en la casa, cuando aún tenía las manos blancas de harina y llevaba el viejo delantal un poco sucio, vi a Gabriel. Supe por él que el Señor se había fijado en la pequeñez de su esclava; el mensajero me llamó “Llena de Gracia” y Dios me tomó como esposa. Aquél día el Verbo se hizo carne en mis entrañas. Ahora el Espíritu va a regresar, y tengo que recibirlo como una novia, con un vestido nuevo y limpio. Lo llamaré para que venga sin tardanza. Lo necesitamos.
Otra vez se hizo silencio en la estancia. Pedro, siempre tan locuaz, sólo pudo decir estas pocas palabras:
―Ahora somos tus hijos. Quédate con nosotros hasta que se cumpla la promesa del Maestro.
María avanzó hacia el interior y se sentó en el pequeño trono que le indicó Pedro. Toda la estancia se había llenado ya de un aroma que parecía venir del Cielo. Fuera de la habitación comenzaba a llover tenuemente.

lunes, 6 de junio de 2011

Hasta la vista

Me voy de convivencia. Me propongo dar unas vacaciones al globo, que duren, al menos, hasta el domingo. Aunque..., quién sabe.

Los lunes, publicidad

Las cervezas siempre se han caracterizado por hacer buenos anuncios. Éste no está mal

domingo, 5 de junio de 2011

¿Se va el Señor?


Yo estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos…
Estaré escondido, para que me descubráis, en el Pan y en el Vino consagrados; en mi Palabra proclamada a todos los hombres; en las manos de los sacerdotes, que serán mías igual que las palabras que yo pondré en sus labios. Estaré en el centro mismo de vuestra alma en Gracia; en medio de los que se reúnan para hablar con mi Padre del Cielo; en el agua del bautismo, en el óleo de la confirmación y en el que unge la frente de los moribundos.
Y podréis descubrirme en la mirada de los niños, en el dolor de los enfermos, en las manos vacías de los mendigos, en la risa boba de los ingenuos, en las lágrimas de los deprimidos, en la carcajada de los payasos, en los suspiros de los enamorados, en el sudor de tu frente...
Y si no os olvidáis de mirar al Cielo...,
estaré con vosotros, sí. ¿Pensáis que me he marchado? Era sólo una broma. Sólo quiero jugar al escondite hasta que vuelva.

En la solemnidad de la Ascensión del Jesús al Cielo. 

sábado, 4 de junio de 2011

Soledad

No es Juanito, por supuesto
Juanito ha adelgazado mucho y tiene mal color. Sentado en un banco de la calle Ayala, pasa revista a los transeúntes, pero ya casi no les pide limosna.
Me acerco por la espalda y, por una vez, le asalto yo:
―¿Me das un euro pa comer?
Se vuelve, sorprendido:
¡Padreeee!
Te veo muy delgado...
Es que no como nada.
―¿Que te ocurre? Con lo que sacas cada día...
―Es que estoy solo.
Nos quedamos en silencio un rato. Al fin me pide un euro como otras veces y sonríe.



Sonreír en la iglesia



En la Iglesia es preciso sonreír de vez en cuando:
ante la Santa Madre de Dios, alzada sobre la serpiente como si llevara tacones altos;
ante San Antonio, junto al que cuelgan los exvotos de hojalata cual máscaras mexicanas;
ante el escrupuloso, que no cesa de dar la tabarra al confesor musitándole sus cuitas al oído;
ante el seminarista enclenque, al que alimentan con el pecho de la teología;
ante los maridos, cuyos anillos chapalean en la pila del atrio cual dorados peces;
ante el sermón que concluyó antes incluso de haber comenzado;
ante quienes no viven las fiestas, sino que se limitan a rumiarlas;
ante el moralista, que durante la adoración sigue royendo el hueso de lo correcto;
ante los niños que se equivocan y comienzan a entonar:
―Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día;
ante esas cinco señoras delgadas y también ante esas cinco gruesas;
ante los enamorados que, al desmontar su corazón, encontraron el mecanismo del amor;
ante el existencialista, que, como zorro rojo, traslada sin cesar su soledad de un sitio a otro;
ante esa lágrima envejecida que se va secando sobre el confesonario;
ante el ideólogo, que recuerda a un “espanta-gentes”.

JAN TWARDOWSKI