viernes, 30 de noviembre de 2012

Nos veremos..., en la tele


Sonsoles Calavera ha vuelto a liarme aprovechando mi conocida debilidad por las antiguas alumnas de Aldeafuente. Me ha rodeado de niños y niñas, ha colocado un belén en la sala de profesores de Tajamar (con su buey y su mula reglamentarios) y ha grabado una entrevista para emitirla en la tele cuando llegue la Navidad. Aún no sé el día ni la hora; sólo la cadena: Intereconomía TV.
Valdo, uno de los cámaras de la emisora, nos ha sacado esta foto mientras preparábamos la puesta en escena. Los chavales han aguantado en silencio conscientes de que les espera la fama.

En el año de la fe (29)

Creo en la Iglesia (I)


El día de Pentecostés Cristo volvió a nacer en el seno de María. 
La Señora, reunida en el Cenáculo con los 12 apóstoles, con los discípulos y las santas mujeres, llamó a su Esposo, y la Medianera de todas las Gracias, lo fue también de la Gracia Increada, de Dios Espíritu Santo.
Los Hechos de los Apóstoles nos hablan de un viento impetuoso y de unas lenguas de fuego que se posaron sobre las cabezas de todos los reunidos. El Cuerpo Místico de Cristo, engendrado de nuevo por el fiat de la Virgen Inmaculada, comenzaba a extenderse ya por toda la tierra.
Creo en la Iglesia. 
Veintiún siglos después el viento y el fuego del Espíritu siguen renovando el mundo.
Creo en el Espíritu Santo que rejuvenece a la Iglesia cada día.
Creo en la Madre de la Iglesia, que la protege de nuestros errores y la hace Santa, a pesar de los pesares.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Des-armar el Belén



Seguimos con el buey y la mula. Don Jesús Sanz habla sobre la Navidad con gracia y buen estilo. No me resisto a publicar esta  
Carta semanal del Arzobispo de Oviedo. diciembre de 2012

 
            Ha sido noticia religiosa de la semana: el Papa arremete contra la mula y el buey. Muchos han entrado dócilmente al esperado comentario. El problema es que no había ruedo, ni morlaco, ni trapío. Todo resultó un montaje que nadie se molestó de verificar previamente, dando por sentada la cosa inexistente aunque como cierta fue divulgada. El resultado ha sido tan cómico como patético. Parecía que las restricciones laborales, la reducción de plantilla, afectaba también al mismísimo Portal de Belén cuando más cerca estaba su anual comparecencia piadosa. Así, tantos han repetido como una consigna su lamento, su indignación, su burla y desconcierto. Y es que… manda mandobles tener que escuchar con la que está cayendo eso de que por orden de su Santidad, deben salir inmediatamente el buey y la mula del Portal.
            De pronto, letristas de villancicos, intérpretes de su cantar, figurinistas, tertulianos y plumíferos, se pusieron a perorar dando consejas, advirtiendo inconveniencias, lanzando venablos y amenazas de asociarse con algún chisgarabís indignado. Pero, hete aquí que pasado el calculado temporal ya no ha lugar para seguir con la pancarta. ¿Qué es lo que ha ocurrido?
            Que dicen que dijo el Papa no sé qué de esa peculiar comparsa animal en el famoso Portal. Pero leyendo ese breve párrafo en la pág. 77 de su nuevo libro sobre la Infancia de Jesús, allí no sólo no se dice nada de aquello, sino justamente todo lo contrario: primero explica el origen de esos animales en la profecía de Isaías, segundo recuerda lo que simbolizan para la humanidad, y tercero comenta que jamás renunciaremos a esa escenografía tan arraigada en la tradición cristiana. Así, de un plumazo en el sentido escribiente, quienes han escrito esos titulares de prensa y quienes han jugado a su frívolo comentario, seguro que tendrán alguna razón: desde la insidia reductora hasta la burda ignorancia. Un modo de resumir y anular el libro del Papa torticeramente.
            No es la fauna del Portal lo que nos preocupa sino la realidad que abruma ese otro portal que es la vida cotidiana de tantas personas. Dios está también ahí, en medio de la penuria, sosteniendo la esperanza de los más desvalidos y zarandeados por la crisis. Así lo recordó en la pasada Plenaria de los Obispos españoles el Cardenal Rouco en su discurso inaugural. Estamos en una crisis global y extensiva que no parece tocar fondo. Inmersos en una situación en la que la tensión social crece y en la que determinadas propuestas políticas han venido a añadir elementos de preocupación  en momentos de por sí ya difíciles. Hay aspectos acuciantes y dolorosos en los que se manifiesta la crisis: el desempleo de demasiados, en especial de tantos jóvenes; el debilitamiento de la conciencia de unidad y de solidaridad entre todos los españoles; los dramas que sufren tantas familias, en particular las que se ven expulsadas de sus casas por el desahucio. Por eso se exhorta a la conversión a la verdad, propiciada por la fe; a la solidaridad, animada por la caridad; y al espíritu de superación, alentado por la esperanza en Dios. Y se pide también, que los costes de la crisis no recaigan sobre los más débiles, como son los emigrantes; y que se busquen con urgencia soluciones que permitan a las familias desahuciadas -como se ha hecho con otras instituciones sociales- hacer frente a sus deudas sin tener que verse en la calle.
            Inventando engañifas se puede falsear el libro del Papa y camuflar los verdaderos problemas de la gente. Por el mismo precio y con demasiado coste.
 
@ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

En casa



He regresado a Madrid desde Molinoviejo y dentro de unos días marcharé a Miraflores de la Sierra. Después, de nuevo Ortigosa del Monte. Luego, a Gijón, a Bilbao, a Pamplona…
―Así que te gusta viajar.
―Cada vez menos. Antes sí, pero los años hacen estragos; ahora lo que me gusta es llegar; llegar a casa.
―A Madrid.
―Depende. Mi casa está repartida por el mundo.
―Así que te sientes millonario.
―Si busco en el fondo de mis bolsillos, diría que estoy sin blanca; pero como los extremos se tocan, no tener nada puede ser otra forma de ser rico. El Evangelio de San Marcos pone en boca del Señor una promesa increíble: aquellos que dejan todo por seguirle “recibirán el ciento por uno en padres, madres, hermanos, hermanas, casas, campos, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna”. Yo a veces repaso esa lista y veo con asombro que empieza a cumplirse al pie de la letra.
―No publiques esto. Ya sabes cómo es la gente. Van a pensar que te pegas la gran vida. 
―¿Tú crees? Entonces seguro que se apuntan muchos. Sería estupendo. En este oficio no hay paro.

  
 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Un premio para Enrique


Nuestro amigo Enrique García-Máiquez acaba de recibir el premio “Lux et Veritas” por la defensa de los valores cristianos en sus columnas periodísticas. Aquí tenéis los detalles.
Enrique dice en este artículo que son sus lectores quienes mantienen en pie la columna. Si es así, aplaudámonos; pero sospecho que es él quien nos mantiene en pie. Al menos a mí me levanta el ánimo cada semana.  

Un recuerdo inesperado


Septiembre de 1962. Sevilla.
En la víspera de mi viaje a Roma, los muchachos del “Club Altair”, que por entonces estaba en el barrio de Triana, me organizaron una fiesta de despedida a base de pescado frito, cerveza y cante flamenco. Eran las once de la noche cuando sonó esta copla:
El que nace tonto y feo
y queriendo no es “querío”
si además se va al infierno
vaya juerga se ha “corrío”
 
La había olvidado por completo y hoy, medio siglo después, a las 6, 15 de la mañana, mientras me afeitaba, me ha venido el recuerdo con toda nitidez. Incluso me ha parecido oír la voz ronca de cantaor. ¿Será que mi ángel custodio quiere sugerirme algo?
Por si acaso lo cuelgo del globo. No sea que vuelva a olvidarlo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

En el año de la fe (28)


Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida...



Estamos terminando el Credo. He leído y releído docenas de veces las consideraciones que me habéis enviado. La mayor parte quedarán inéditas, pero todas me han servido, y mucho, para ir elaborando mis propios comentarios, que son también vuestros. Hoy reproduzco sólo dos de los 12 que me han llegado sobre el Espíritu Santo.

Olga escribe:

Creo en el Espíritu Santo, que pone en mi boca palabras de sabiduría que yo no he pensado y actos de amor a Dios que exceden mi capacidad de entendimiento.
Todo un Dios me quiere...a mí y no le importa cómo soy.
A unos les da el Don de lenguas y los demás se maravillan de lo que enseñan.
A los más torpes les ayuda convirtiendo sus balbuceos en palabras divinas en el corazón de los que le escuchan.
A los más pequeños no les pide ni siquiera que hablen. Los pone donde Él quiere y solo tienen que llevar de la mano a quienes les señale y conducirlos hasta los que ha designado como maestros.

Y Luis, desde León…:

Por todo lo que he conocido y el tiempo trascurrido
Por todo el vacio acumulado en ese silencio sin Ti vivido
…Creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida.




domingo, 25 de noviembre de 2012

La casulla


Terminada la Santa Misa en la Solemnidad de Cristo Rey, dejo la casulla sobre la cajonera de la sacristía y descubro que la Virgen de la ermita de Molinoviejo está primorosamente bordada en seda y oro en la parte de delante. Aprovecho que tengo el IPad a mano y...

En el año de la fe (27)


Y su reino no tendrá fin
(En la solemnidad de Cristo Rey)


Jesucristo es Rey del universo desde el comienzo de los siglos: Él fue la primera piedra de la Creación; el Modelo, el Arquitecto y el Cimiento del Cosmos.
Cuando Yahvé diseñaba las galaxias, los atardeceres de Molinoviejo y la melodía de cada una de las aves del bosque, Cristo Rey iba dejando impresa la luz de su mirada. Y cuando Dios formó con sus manos el cuerpo de Adán, hasta los Ángeles se sorprendieron al comprobar era el vivo retrato del Verbo Encarnado.
Ese Reino recibió una herida mortal en el corazón del primer hombre. El diablo se convirtió en príncipe de este mundo, y Jesús vino a la tierra para recuperar los que siempre fue suyo. Se hizo siervo. Reinó en un pesebre; en un borrico camino de Jerusalén y en el madero de la Cruz. Y Satanás fue destronado.
Ahora sabemos que volverá para reinar definitivamente en el corazón de sus hijos. Así lo describió hace años un pastorcillo sabio, personaje singular de “el belén que puso Dios”:
Vi también la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que venía desde Dios, ataviada como una novia que se engalana para su esposo. Yo, como no entendía lo que estaba soñando, pregunté: "¿qué significa todo esto?" Y una voz me explicó que, desde aquel momento, Yahvé iba a vivir entre nosotros, no como en Belén, escondido entre pañales, siempre huyendo de sus enemigos, sino como Rey: en  la sala de estar de nuestras casa, en las calles de las nuevas ciudades, en el trabajo gozoso de los talleres, entre los libros de los intelectuales, en el clamor de los estadios... "Esta es la morada de Dios entre los hombres, continuó aquella voz: ellos serán su pueblo y Yahvé será su Dios. Y las lágrimas ya no servirán para el llanto, sino sólo para la risa; porque la muerte habrá muerto".
Entonces vi a Jesús, que sonreía desde su trono y me decía: ya lo ves, ahora  todas las cosas son nuevas.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Reflexiones de un hombre sabio


¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos? 
Me importa muy poco


Leopoldo Abadía
Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?” Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya está crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: “¡y a mí, ¿qué me importa?!” Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz…y me exigieron mucho.
Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron: 
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
 
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales,…Lo que por ahí se llama “buena gente”.
Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)
 
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos…En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a  dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a  darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
 
P.S.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.  
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

viernes, 23 de noviembre de 2012

En el año de la fe (26)


Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos


Creo ―con fe teologal― que vendrá con toda su gloria. Espero ―con Esperanza teologal― que vendrá pronto, antes de que el mundo se destruya a sí mismo.
Sé que habrá un juicio y que mi vida ―la de cada uno― será pesada en la balanza de la justicia y de la misericordia de Dios. Pero sé también que el Señor juzgara a los pueblos en su conjunto; a las naciones y a las ideologías; a los movimientos y a los partidos, a las ONG, a las Naciones Unidas y a la Unión europea; a los reinos y a las repúblicas; a los parlamentos y a los caballeros de la mesa redonda; a los que dan premios y a los premiados; a los banqueros y a los bancarios; a los filósofos, a los jueces, a las iglesias, a los sacerdotes, a los predicadores…
Dios creó el mundo como una unidad. Cada una de nuestras acciones alcanza los confines del universo. No estamos solos y seremos juzgados también por el bien o el mal que hayamos sembrado sin saberlo.
Cuando Cristo venga y juzgue a las naciones, esa expresión tan española ―”¡no hay derecho”!― dejará de tener sentido. Él traerá el Derecho y la Justicia.

Una noticia irrelevante

Como siempre anticipo en el globo mis movimientos, hoy os daré una primicia no muy trascendente que además se veía venir: la sección "Pensar por libre" de "Mundo Cristiano" echa el cierre quizá con carácter definitivo.
Mundo Cristiano, como sabéis, es una gran revista mensual que fundó hace más de cincuenta años don Jesús Urteaga y que, desde hace veinte me ha tenido como colaborador. En diciembre de 1992 escribí mi primer artículo y, desde entonces, no he fallado ni una sola vez.
Hasta hoy mismo.
Es una simple cuestión de honradez. Durante los últimos veinte años he trabajado con gente joven, chicos y chicas de bachillerato o de primeros años de universidad. Esa etapa de mi vida ha sido fantástica y muy fecunda desde el punto de vista literario. He escrito 4 libros pensando ellos, y he contado cientos de historias y anécdotas que tenían  a los chavales como protagonistas o como fuente de inspiración.
Este curso que empieza ha cambiado todo. Desde hace casi dos meses me dedico exclusivamente a predicar en las casas de retiro de los alrededores de Madrid y a atender espiritualmente a esos cientos de hombres y mujeres que participan en cualquiera de las actividades que organiza la Obra en esos lugares: cursos de retiro, convivencias, etc. Es una tarea preciosa, apasionante, pero mi horizonte ha dado un giro completo; ya no vivo rodeado de gente joven. Estoy solo la mayor parte de los días. Estudio, escribo, confieso, predico, doy clase y rezo. Gracias a Dios también paseo en este globo. 
Lo más probable es que no abandone del todo "Mundo Cristiano". Quizá me invente otra sección, cambie de estilo y de contenidos...; veremos lo que dice la empresa.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Bobadas correctas

Esta mañana, Arturo Pérez Reverte, que es hombre inteligente, opina en la portada de "El Mundo": 
―Siempre he creído que la mujer es muy superior al hombre.
Si dice lo contrario, lo fusilan. Pero cuando una bobada es políticamente correcta, todos asienten como mansos borregos.
Yo también

En el año de la fe (25)


Julián, viejo amigo aunque nos veamos poco, me envía, "demasiado tarde" según él, lo que escribió hace años en un retiro. Piensa que podría servir como comentario al artículo del Credo que habla de la Pasión y muerte del Señor.
No me importa retroceder. Volvamos a estas palabras, ya comentadas:

Por nuestra causa fue crucificado;
(...) padeció y fue sepultado.
 

 

TRIDUUM SACRUM
FERIA VI IN PARASCEVE.
In Nocturno III. Responsorium IX.
(Job 16, 17; Lm. 1, 12)

Caligaverunt oculi mei a fletu meo: quia elongatus est a me, qui consolabatur me. 
Mis ojos se nublaron con mi llanto; porque se alejó de mí el que me consolaba.

A pesar de lo que la prudencia le aconseja a uno, quizá ha llegado el momento de atreverse a imaginar y a contar de nuevo la tristeza de Nuestro Señor Jesucristo clavado en la Cruz. Porque si Dios es el que colgó del madero y en cuanto Dios punto menos que inexplicable resulta lo que significó para Él, Creador, Redentor y Vivificador del mundo, ese definitivo anonadamiento en la persona de su Hijo, quizá sea oportuno considerar que de la Cruz colgó también el fruto del vientre de María, un hombre de carne y hueso, un hombre capaz de pena y alegría, un hombre verdadero.
Por eso puede cometerse la osadía de pensar que en el camino al Gólgota el llanto nubló la poca vista que quedaba a aquellos santos ojos hinchados a bofetadas. Y en pleno atrevimiento, puede uno muy bien imaginar que las lágrimas del Señor en la Cruz no eran de las que arranca a los hombres el dolor del cuerpo -pobre Señor, apaleada ya entonces su bendita carne hasta el límite- sino de las que vierten los hijos de mujer cuando se sienten abandonados en la desgracia, cuando se saben apartados, expulsados, dejados de la mano de Dios.
 
Videte, omnes populi, si est dolor similis sicut dolor meus. O vos omnes, qui transitis per viam, attendite et videte si est dolor similis sicut dolor meus.

Mirad, pueblos todos, si hay dolor semejante a mi dolor.
Vosotros todos que pasáis por el camino, atended y mirad si hay dolor semejante a mi dolor.

Nunca he estado en Tierra Santa. No conozco el Gólgota, pero me lo han representado muchas veces y desde pequeño me lo he figurado otras tantas, así es que puedo imaginar sin mucha dificultad que no lejos de donde se juntaron para siempre Cielo y Tierra, discurría algún camino. Y puesto a ver con los ojos de la imaginación, distingo también a muchos que pasaron aquella tarde muy cerca del lugar donde se obraba la salud del género humano y giraron la cabeza para ahorrarse la visión del espectáculo sangriento. Pero aquel cuerpo clamaba silencioso desde el patíbulo. Grita hoy el mismo grito que los cuerpos de todos los frágiles y de todos los desamparados. Y es el cuerpo de Dios.
 


miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Papa, el buey y la mula.





Esta mañana me he levantado con la triste noticia de que “Benedicto XVI ha quitado el buey y la mula de los belenes”. El informador de turno estaba santamente indignado:
―Llevamos siglos poniendo un buey y una mula en el Nacimiento. ¿Qué necesidad tenía el Papa de destrozarnos el belén ahora que ya hemos comprado las figuras?
Cambio de emisora: la Cope, que es una cadena la mar de cristiana, parece compartir la misma tesis: dicen que Benedicto XVI ha escrito un libro sobre la infancia de Cristo y ha eliminado el buey y la mula. “El Mundo”, lleva la noticia a portada justo encima de las elecciones catalanas.
―Te la has cargado ―me dice Kloster―. Vas a tener que matar a Moreno.
Moreno es uno de los personajes centrales de “El belén que puso Dios”; un borrico lustroso y elegante, hijo de una asna llamada Canela y predilecto de Salomé, la empleada de la hospedería.
―Pues yo a Moreno no me lo cargo ―respondo―. El borrico estaba allí; me lo contó el Arcángel Gabriel, para que te enteres.
―¿Pero también estaba San Gabriel en Belén?
―Naturalmente. Y Oriente, la estrella más charlatana del cosmos. Y Zabulón, un pastor sabio con cara de listo. Y Joaquín. Y…
Me ha venido de pronto a la memoria un recuerdo de hace exactamente 20 años. Acababa de editarse el Catecismo de la Iglesia Católica, una obra grandiosa de 705 páginas. Toda la prensa del mundo se hizo eco del acontecimiento. Aquí nuestros perspicaces informadores titularon con rara unanimidad que el 6º mandamiento seguía igual que siempre y que el catecismo “condenaba” los horóscopos. Creo recordar que ése fue el argumento de mi primera colaboración para “Mundo Cristiano”.
Me apresuro a tranquilizar a Kloster:
―Con la historia del buey y la mula ha ocurrido algo parecido, amigo mío. Resulta que uno de los mejores teólogos del siglo y pensador de talla mundial, publica su tercer tomo sobre Jesús de Nazaret. La noticia es seria y los informadores piensan que deben poner un titular impactante que conmocione a la opinión pública. Uno supone que antes deberían leerse el libro, pero se conoce que llevaban prisa. 
Lo sorprendente del caso es que ni siquiera es cierto que el Papa haya eliminado al buey y a la mula. El Santo Padre, con todo rigor, explica lo que cualquier cristiano alfabetizado debería saber desde la Primera Comunión: que en el Evangelio no se menciona a ningún animal junto a la cuna del Niño. Claro que tampoco se habla de “portal” ni de cuna. Es la imaginería popular quien, con toda la lógica del mundo, ha llenado el Nacimiento de figuras desde que San Francisco de Asís creó el primero. Los catalanes incluso han inventado el caganer, un pintoresco personaje que es víctima de un apretón en plena Navidad.
―Entonces, ¿no es cierto que el Papa haya prohibido el caganer?
―No, amigo Kloster. Todas las figuras están muy bien donde están.  Y conste además que no era una mula, sino un borrico, y se llamaba Moreno, tenía una estrella en la frente y rebuznó para acompañar el canto de los ángeles cuando nació Jesús.
―¿Y el buey?
―Lo siento; los bueyes nunca me han caído bien. Tengo la sospecha de que no era de buena familia.
―O sea, que ponemos el Belén como siempre.
―Con más ganas que nunca. Hay que llenarlo de figuras. Yo pondría un mínimo de 100 ovejas, para recordar la parábola de la oveja perdida, y un buen castillo de Herodes con una pintada en la fachada que dijera algo así como “Herodes no, gracias”. Y, aunque los Magos no fueran Reyes, no os olvidéis de vestirlos de monarcas con coronas de oro y una buena caravana.
―¿Y el negro? El Evangelio no dice que hubiera un negro.
―Pero lo había, colega. Se llamaba Baltasar y el año pasado me trajo un bate de béisbol que le pedí por carta. Así que no me lleves la contraria, que lo utilizo contigo.

En el año de la fe (24)


Y está sentado a la derecha del Padre.


Los colores del otoño en el Campus de Navarra 
En cierta ocasión, Santiago y San Juan pidieron al Señor que les concediera un puesto a su derecha y a su izquierda en el Reino de los Cielos. Los “hijos del trueno” ―así los llamó Jesús y no precisamente por la dulzura de su carácter― habían salido a su madre, Salomé, que hizo de intermediaria.
No le pareció mal al Señor la sorprendente pretensión de sus apóstoles. Era una buena oportunidad para sondear la grandeza de su corazón.
―No sabéis lo que pedís ―les respondió―. ¿Podréis beber el cáliz que yo he de beber?
A coro contestaron que sí, que con tal de estar siempre a tu lado, sufrirían todos los malos tragos que hiciera falta.
―¡Beberéis mi cáliz! ―les prometió entonces Cristo―; pero el puesto en el Reino ya está adjudicado.
Así debe ser: junto al Señor estarán el Padre y el Espíritu Santo. Y a su derecha, María Santísima con cuerpo y alma, coronada de estrellas. Y San José…
“Sentados” a la diestra de Dios, como dice el credo. Amén.

lunes, 19 de noviembre de 2012

De puente



Esta tarde haré un viaje relámpago en tren. Regresaré, si Dios quiere, mañana por la noche. Hasta entonces el búho no abrirá el pico. Con el IPad en la mochila podré moderar los comentarios y poco más. Si acaso, trataré de escribir un cuento de Navidad para Mundo Cristiano tomando como protagonista al perro del Portal de Belén. 
―¿…?
―No, Kloster; esta vez no vendrás conmigo. Lo tuyo son los cuentos de terror y de ciencia aflicción.  

El anuncio del lunes

Esto es una pasada. Ponedlo a toda pantalla



Y esto... ¡La superpasada! Siempre he dicho que lo mejor de la tele son los anuncios (aunque, a veces, también sean lo peor).

domingo, 18 de noviembre de 2012

Hasta pronto, Molinoviejo

Las hojas del jardín. ¿Por qué se las llevan?
Regresaré dentro de tres días. Lo más probable es que para entonces el jardinero haya vuelto a barrer las hojas secas que cayeron ayer; pero seguro que me encuentro una alfombra nueva dorada frente a la puerta.
Entre tú y yo, viejo-molino, hemos predicado otro curso de retiro. ¿Puedes decirme por qué cada vez se nos hacen más cortos?
Todas las mañanas, en el oratorio de la casa antigua he recibido tres o cuatro luces inesperadas para comenzar el día. Yo creo que son los ángeles que caminan entre los pinos y rondan a la Virgen de la ermita.  
¿Cuántas horas de confesonario? La verdad es que no lo sé. Probablemente es lo que más cansa. Pero allí es donde se suceden los milagros.  

sábado, 17 de noviembre de 2012

Entre pote y pote, ópera

Yo he estado muchas veces en el Café Iruña de Pamplona, pero os aseguro que jamás me encontré con un espectáculo semejante.
Me lo envía Puri. Muchísimas gracias.

viernes, 16 de noviembre de 2012

En el año de la fe (23)

 Y subió al Cielo…




Si no hubiese sabido que “no puedes engañarte ni engañarnos”, como decía el viejo catecismo que yo estudié, habría pensado que tratabas de confundirnos.
―"Yo estaré con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos".
¿Recuerdas? Fueron ésas, según San Mateo, tus últimas palabras antes de desaparecer entre las nubes. No te extrañe que nos quedásemos todos boquiabiertos mirando al Cielo. Yo pensaba que era una broma, que regresarías enseguida. Tuvo que venir un ángel para desengañarnos.
―"Dentro de poco no me veréis, y un poco después me volveréis a ver…"
Estábamos cenando en la víspera de la Pascua cuando dijiste esas enigmáticas palabras. ¿Cómo no pensar que bromeabas, que querías jugar con nosotros al escondite antes de llevarnos contigo a la morada que ibas a preparar?
Lo entendí más tarde, el día de Pentecostés, cuando tu Espíritu empezó a vivir en el centro de mi alma y en la Iglesia entera; cuando tu Cuerpo sacramentado llenó los templos del mundo para ser alimento y compañía; cuando yo mismo te presté mi voz y mis gestos para traerte sobre el altar y perdonar los pecados; cuando te vi andrajoso, sentado en la puerta de la iglesia. 
Comprendí entonces que estás lejos y cerca; más allá de las estrellas y tan próximo como el aire me llena los pulmones y me da la vida. Sé que me preparas una habitación en el Cielo, pero estoy feliz con la que tengo aquí porque tú estás a mi lado.
Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.
     Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando (…)
Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos. (Camino 267)

Simposio San Josemaría


No es la primera vez que hablamos en el globo de este "Simposio San Josemaría", que se celebra en Jaén. La iniciativa nació en 2002 con ocasión de la canonización.
Como veis, aún estáis a tiempo de llegar. Comienza hoy mismo, pero el ave vuela.

En todo caso aquí y aquí tenéis toda la información sobre el evento.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Contesto a Paloma

Tiene 11 años y me consta que no se deja asesorar por su madre cuando escribe sus e-mails llenos de flores y pájaros de color de rosa. Ella tiene su propia personalidad y lee mi globo casi todos los findes. 
Me dice que le encantan los "articulitos" sobre la fe, pero que tendría que contar más anécdotas:
"Ya comprendo que este año es distinto --añade--. Te pasas el día encerrado hablando y hablando, y como no sales, seguro que estas superaburrido".
Por último me hace una pregunta muy pertinente: "¿te cansas de dar "menditaciones" o es divertido?" Y para aclarármelo más, añade: "debe ser guay no parar de decir cosas sin que nadie te interrumpa, pero tendrás que prepararlas muy bien para no aburrir a la gente".
Tienes razón, Paloma; me lo preparo todo la mar de bien, y, mientras hablo, no me canso nada, nada. Me gustaría pasarme el día contando cosas de Dios. Lo malo viene al final. Cuando regreso a mi habitación y veo las llamadas perdidas, abro el correo y me encuentro con tu precioso mensaje, me doy cuenta de que sí, estoy muy cansado, pero con un cansancio alegre, como el que tiene el que ha jugado un buen partido de tenis y encima ha ganado.
Claro que aquí no puedo saber cuál ha sido el resultado.





miércoles, 14 de noviembre de 2012

En el año de la fe (22)


…y resucitó al tercer día, según las Escrituras.



¡Ha resucitado, sí! Jesús ha resucitado.
―Pero entonces, ¿por qué no se incendian las estrellas para celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte? ¿Cómo es posible que aún no suene la gran sinfonía de la resurrección?
―¡Mares, ríos, montañas, desiertos, océanos, huracanes todos, reuníos bajo la batuta del Creador! ¡Pájaros del cielo, borricos, pastores, estrellas de oriente!, ¿por qué os escondéis?
Jesús resucita en silencio en la noche más triste de la humanidad. Mientras los apóstoles rumian su dolor y su vergüenza, unas pobres mujeres enamoradas que no tienen miedo a los soldados ni a la gran piedra que ciega la puerta de la tumba, caminan decididas para ser los primeros testigos del triunfo de Cristo.
―¿Testigos, las mujeres? ¡Qué patraña! ¿Acaso no sabéis que las mujeres no son aptas para declarar en juicio? Ni siquiera los tribunales de Roma las escucharán.
Lo dirá el propio Cleofás unas horas más tarde mientras huye con su compañero camino de Emaús:
―”Algunas mujeres de las nuestras nos alborotaron, porque fueron muy temprano al sepulcro, y al no hallar su cuerpo, regresaron diciendo que habían visto visiones de ángeles… Pero, ya sabes cómo son las mujeres.
Tienen que pasar los días para que los apóstoles asimilen por completo la verdad; el hecho histórico que es fundamento de toda nuestra fe. Jesús ha resucitado y ya no volverá a morir.
Han pasado más de veinte siglos y los cristianos no tenemos un mensaje más grande ni más definitivo que éste: el Señor vive. Ya no podrán matarlo sus enemigos. Es Eucaristía en el Pan y en el Vino consagrados; es Palabra en su Palabra proclamada; es Amigo que escucha y habla si nos dirigimos a Él en la oración; es Pobre entre los pobres del mundo. Aún resucita muertos, sana enfermos y atraviesa el mar caminando sobre las olas. Sigue expulsando demonios y curando a los tristes.
Es verdad que hoy, como entonces, se esconde para no imponer su presencia a los que no quieren verlo. Pero sigue llamando, buscando amigos, esperando una mirada limpia que pueda reconocerlo.
 

martes, 13 de noviembre de 2012

En el año de la fe (21)


Por nuestra causa fue crucificado;
(...) padeció y fue sepultado.


El autor de este comentario se llama José Tomás, como el torero. Acaba de enviármelo y yo lo he retocado un poco, sólo un poco. Lo justo para hacerlo aún más expresivo. La cerámica pertenece al Via Crucis del Colegio Aldeafuente, y es obra de José Alzuet.

Nos encontrábamos en clase de historia, cuando el profesor nos empezó a hablar de alguna antigua religión centroeuropea, sin mucho interés de nuestra parte. Pero al punto que dijo que el aquel Dios germano luchó en una batalla y murió, mi compañero pegó un respingo y me comentó:
--Qué ilógica esa religión; un Dios no puede morir".
Luego, tras un momento de silencio, giró la cabeza y miró un crucifijo.
Pienso que estamos demasiado acostumbrados a la idea de Jesús que padece y muere por nosotros. En cambio, si se trata de otra religión, nos parece inconcebible que un Dios muera.
Desde pequeños vemos a Jesús en la Cruz, y no nos percatamos de lo que significa; de su insoportable dolor: los clavos, la corona de espinas, los latigazos, y sobre todo, el sufrimiento por nuestros pecados. Estamos adormilados, y no pensamos en la angustia que tenía, del sufrimiento que llevó en su carne un Dios Omnipotente. Por eso decimos que padeció: sufrió, tuvo dolor, lloró, sangró y cayó bajo el peso de la Cruz, por nosotros. Por nosotros, que nada hemos hecho por Él. Todo ha sido por puro amor. Nosotros que le gritamos, le escupimos y le condenamos; pero somos salvados por Él. Ninguna otra religión puede decir eso. Ninguna religión del mundo puede decir que cuando los humanos se ríen de su Dios, Él responde "Padre, perdónalos, porque no saben lo hacen".
 

Lo mejor del otoño


Otoño es la mejor estación de Molinoviejo. Las hojas de los árboles cambian de color cada hora y tapizan el jardín con tonos cálidos, bronceados, amarillos, pajizos, dorados…
Ayer salí al jardín a las once de la noche. Hacía mucho frío. Hasta las estrellas parecían de hielo. Pero mientras paseaba sobre el manto de las hojas caídas me sentí como un actor de Hollywood caminando sobre la alfombra roja de los Oscars.
Esta mañana he vuelto a salir. El jardín estaba limpio. Una aspiradora despiadada lo ha dejado como los chorros del oro. El otoño palidece y yo ni siquiera puedo sacar una mala fotografía.
Jardinero ladrón, ¿por qué me has robado el oro del jardín?

TULULO III



Jose Ignacio me remite esta perla sacada de la prensa. Leedla, vale la pena. 

La profesora echó un vistazo por el ventanuco desde el que se divisaba una esquina de La Caleta de Cádiz. Daba clase en un colegio de la provincia, y, aunque era sevillana cerrada, los gaditanos le encantaban. Encima de la mesa de su estudio, unos cien exámenes para corregir. No se dejó invadir por la pereza, se sirvió un té frío y se sentó a la tarea. Antes, una última ojeada a la luz inmensa sobre el mar.
Los ejercicios, 4.º de la ESO, trataban sobre las lenguas peninsulares y alguna cuestión de cultura general que había conseguido ir metiendo con calzador a los chavales: un poco de arte, unas pinceladas de historia.
Leyó el primero: «Los versos utilizados en España antes del Renacimiento eran, mayormente, el dodecaedro y el octoedro». ¡Virgen Santa del Rocío! Tachó la respuesta, pero incorporó un «jajajá» con el rotulador rojo en el margen. No se desmoronó. En el tercero de los folios, se afirmaba literalmente: «El euskera es una lengua bilingüe». Se quitó las gafas, se masajeó las sienes: no podía ser cierto. Pero lo era, porque, según otro alumno: «El euskera se cree que llegó del Cáucaso [sic] con una familia de inmigrantes». Y todo ello, claro, escrito en lo que quería ser un andaluz fonético. Por ejemplo: «El gallego es de origen griego derivado del latín», que aparecía como «er gayego e dorihen jriego deribao der latín».
De pronto, una respuesta le hizo fijar su atención de modo especial: «Tululo III». Allí estaba, como contestación a la pregunta número 12. «Tululo III». ¿Tululo Tercero?, se preguntó, ¿pero cuándo hablé yo de un Tululo Tercero? ¿Qué habría entendido aquella alma cándida? Preocupada, repasó la lista de reyes, de papas. ¿Tululo Tercero? ¿Acaso había querido decir Tululo Tres? Es posible, pero ¿quién es Tululo Tres, en todo caso? Ya está, pensó, este elemento metió aquí a algún cantante de moda o a algún personaje de «Gran hermano», a algún Camilo Sesto moderno, armándose un taco. Se preparó otro té, más frío aún. Sonrió recordando aquel gazapo de un periódico que puso como pie de foto «Inocencio Díez» bajo una reproducción del retrato velazqueño del Papa Inocencio X.
Ahí fue cuando se le encendió la bombilla. Recordaba, en efecto, haber explicado algo de pintores famosos en una de las clases. Recordó enseguida que había insistido mucho en que prestaran atención, que aquello iba a ser asimismo materia de examen, que guardaran silencio. Sí, incluso había llevado diapositivas al aula. La intuición le fue creciendo dentro como un irresistible golpe de mar. Algo tenía que ver el «Tululo III» de los demonios con aquella jornada. Algo, pero qué. Agitada, fue en busca de la cartera donde guardaba las preguntas del examen que había puesto. Encontró la de marras y aún quedó más perpleja. La había formulado así: «Escribe el nombre de algún pintor francés famoso». Y Tululo III ¿qué tenía que ver con eso? Ella misma fue repasando en su memoria los artistas franceses: Monet, Manet, Pissarro, Sisley, Morisot, Delacroix, Renoir, Cézanne, Gauguin.
Cuando cayó en la cuenta, hubo de sentarse de golpe en el sofá. Aquella clase se le vino al punto, imagen tras imagen, palabra tras palabra: «A ver, niños, hoy vamos a estudiar a un pintor muy bohemio y muy bueno que se llama Toulouse Lautrec». Y, claro, ¿cómo pronuncia esa frase una sevillana adoptada por Cádiz? Muy sencillo: «Vamo a estudiá a un pintó mu bohemio y mu güeno que ze yama Tululotré». Y el niño, sabedor de Felipes III, de Carlos III, de Abderramanes III, de tanta gente que ha sido III en la historia, no tuvo duda al copiar en su cuaderno el nombre del artista: «Tululo III». ¡Ole y ole, chaval!
Francisco García