domingo, 30 de junio de 2013

Ya están aquí


La belleza salvará al mundo (F. Dostoyevski) 
Entonces habrá que esperar al invierno (Kloster)



sábado, 29 de junio de 2013

El 60 de mayo, a Riaza


Mañana, domingo, termina mi estancia en El Soto y salgo camino de Riaza. Antes pasaré por Madrid. No sé si meter en la maleta una rebeca o una bufanda. Es ya 60 de mayo y yo sigo con el sayo.
No creo que tenga tiempo de escribir en el Globo.

Ángelus en San Pedro

Hoy, solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Santo Padre ha dirigido el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro. Estas fueron sus palabras.  Las frases en cursiva fueron improvisadas por el Papa. 




¡Queridos hermanos y hermanas!

Hoy, 29 de junio, es la fiesta solemne de los Santos Pedro y Pablo. De modo especial es la fiesta de la Iglesia de Roma, fundada sobre el martirio de estos dos Apóstoles. Pero también es una gran fiesta para la Iglesia Universal, porque todo el Pueblo de Dios es deudor de ellos por el don de su fe.

Pedro fue el primero en confesar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Pablo difundió este anuncio en el mundo greco-romano. Y la Providencia quiso que los dos llegaran aquí a Roma y que aquí derramaran su sangre por la fe. Por esta razón la Iglesia de Roma se convirtió, inmediata y espontáneamente, en el punto de referencia para todas las Iglesias esparcidas en el mundo. ¡No por el poder del Imperio, sino por la fuerza del martirio, del testimonio dado a Cristo! En el fondo, es siempre y sólo el amor de Cristo el que genera la fe y el que impulsa hacia adelante a la Iglesia.

Pensemos en Pedro. Cuando confesó su fe en Jesús, no lo hizo por sus capacidades humanas, sino porque había sido conquistado por la gracia que Jesús esparcía, por el amor que sentía en sus palabras y que veía en sus gestos: ¡Jesús era el amor de Dios en persona!

Y lo mismo le sucedió a Pablo, si bien de manera diversa. Pablo de joven era enemigo de los cristianos, y cuando Cristo Resucitado lo llamó en el camino de Damasco su vida fue transformada: ¡Comprendió que Jesús no estaba muerto, sino vivo, y que lo amaba también a él, que era su enemigo! He aquí la experiencia de la misericordia, del perdón de Dios en Jesucristo: esta es la Buena Noticia, el Evangelio que Pedro y Pablo han experimentado en sí mismos y por el cual han dado su vida.

Misericordia, perdón, el Señor siempre nos perdona, el Señor tiene misericordia, es misericordioso, tiene un corazón misericordioso y nos espera siempre. (Aplausos)

Queridos hermanos, ¡qué alegría creer en un Dios que es todo amor, todo gracia! Esta es la fe que Pedro y Pablo han recibido de Cristo y han transmitido a la Iglesia. Alabemos al Señor por estos dos gloriosos testigos, y como ellos, dejémonos conquistar por Cristo, por la misericordia de Cristo.

Recordemos también que Simón Pedro tenía un hermano, Andrés, que compartió con él la experiencia de la fe en Jesús. Es más, Andrés encontró a Jesús antes que Simón, e inmediatamente le habló a su hermano y lo llevó a Jesús. Me agrada recordarlo también porque hoy, según la bella tradición, está presente en Roma la delegación del Patriarcado de Constantinopla, que tiene como patrono precisamente al Apóstol Andrés. Todos juntos enviamos nuestro saludo cordial al Patriarca Bartolomé I y rezamos por él y por esa Iglesia. (Aplausos)

También les invito a rezar, todos juntos, un Ave María por el patriarca Bartolomeo, todos juntos.
Ave María...

Recemos también por los arzobispos metropolitanos de diversas Iglesias en el mundo a los cuales acabo de entregarles el palio, símbolo de comunión y de unidad Que nos acompañe y nos sostenga a todos nuestra Madre amada, María Santísima.


Las dos alas de la Iglesia


Hace cuatro años escribí aquí una breve reflexión sobre la fiesta de hoy, San Pedro y San Pablo. Hablé entonces de raíces y alas, tomando como punto de partida un conocido poema de Juan Ramón Jiménez. Pedro es la raíz que mantiene en pie el árbol frondoso de la Iglesia y lo alimenta cada día; Pablo, las alas, las ramas, que por sustentarse de la savia que le trae la raíz, crecen y vuelan cada vez más altas y más libres.
Hoy en la meditación he preferido la imagen de las alas. Pedro y Pablo, se ha dicho, son las dos alas de la Iglesia. Las dos son necesarias para que esta Nave vuele hasta el último rincón del mundo.
Hay quien querría prescindir de una de ellas. Querrían una Iglesia sin raíces, sin convicciones, sin Pedro; o, por el contrario, una Iglesia anclada en la piedra, convertida toda ella en roca; inmutable, muerta y fosilizada.
Tengo en casa un viejo anuncio de Iberia que recorté de un periódico hace años. Tiene un eslogan que me gustó: “usa tus alas”. Cada vez que lo veo pienso en mi vocación. No puedo llevarla arrastras, porque pesaría demasiado. Debo usarla para volar, para no sentir el peso de mis miserias.
Mañana, cuando vuelva a leer ese anuncio, pensaré en San Pedro y San Pablo, las dos alas de la Iglesia, y pediré al Señor que no me deje desertar de las raíces, de la fe de Pedro, y que no me canse de volar, de navegar como Pablo en la cresta de la ola para que el mensaje de Jesús llegue hasta los últimos rincones de la tierra.

viernes, 28 de junio de 2013

Las historias de Diego


Manolo mira la televisión repanchingado en el sofá. Su esposa Isabel se acerca con gesto compungido:
―Manolo, ¿Por qué ya nunca me dices que me quieres?
―Te lo dije una vez, pero no te preocupes, cariño; si cambio de opinión serás la primera en saberlo.

jueves, 27 de junio de 2013

Casi una tormenta

―Papá, ¿a qué huele la tormenta?
Sofía, Elena, Gonzalo y Javier llegan al Soto a media tarde acompañados de su madre y se cuelan en el oratorio durante la última meditación del retiro. Las niñas son mayores; lo menos suman 14 años entre las dos. Javier y Gonzalo tendrán 4 y 3 años respectivamente y se sienten un poco cohibidos entre tantos hombres mayores.
―La tormenta huele a tormenta. Así que corriendo al coche que va a llover.
Yo tampoco lo tengo claro: ¿a qué huele la tormenta? Unos dicen que a ozono, otros que a tierra mojada. Yo digo que huele a limpio, a ropa blanca tendida en el campo, a nube espumosa de jabón mágico. La tormenta lava la bruma polvorienta del verano y deja el aire transparente, listo para ser respirado.
Empieza a llover: una gota, dos, cuatro… Ahí se queda todo. Los timbales del trueno dan su último acorde. Mucho ruido y pocas nueces.
Hemos terminado el retiro. Mis chicos ―dos coroneles, un general, algunos juristas, varios informáticos, un catedrático…― se dispersan por la Sierra con un bocata en la cartera y un trina de limón. Como en los viejos tiempos.
Yo me quedo en casa para escribir estas líneas y preparar la meditación y las tres clases de mañana.

Sin watshapp


Quizá los más jóvenes no conozcan la canción "Libertad sin ira" que popularizó el grupo Jarcha durante los años de la transición a la democracia. La letra, peleona y provocadora, decía así:

Dicen los viejos que en este país hubo una guerra 
y hay dos Españas que guardan aún, 
el rencor de viejas deudas 
Dicen los viejos que este país necesita 
palo largo y mano dura 
para evitar lo peor 

Pero yo sólo he visto gente 
que sufre y calla 
Dolor y miedo 
Gente que sólo desea su pan, 
su hembra y la fiesta en paz 

Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá 
Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá 

Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana 
Y no es posible que así pueda haber 
Gobierno que gobierne nada 
Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta 
que todos aquí llevamos 
la violencia a flor de piel 

Pero yo sólo he visto gente muy obediente 
hasta en la cama 
Gente que tan sólo pide 
vivir su vida, sin más mentiras y en paz 

Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá 
Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá 

Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá 

Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá (bis).

Ahora, treinta y tantos años más tarde, otro grupo acaba de lanzar a Internet esta estupenda parodia:

miércoles, 26 de junio de 2013

26 de junio con pájaros

En los centros de la Obra la fiesta de San Josemaría tiene carácter de solemnidad, y, como es lógico, se celebra de forma muy especial no sólo en la liturgia.
Al parecer también los pájaros quieren unirse a la conmemoración. Digo yo que por eso me despiertan a las seis de la mañana con un jolgorio poco corriente.
―¿Oropéndolas?
Eso me pareció en sueños, pero mi manía ornitológica puede engañarme, y más cuando estoy dormido. Así que salto de la cama para echar una ojeada.
Son, en efecto, dos oropéndolas, macho y hembra, con su silbo poderoso, que se hacen carantoñas al otro lado del cristal de la ventana. Nada más verme salen despavoridas amarilleando el aire como un relámpago. Casi inmediatamente aparecen los rabilargos. Forman una bandada enorme y chillona.
Son sorprendentes estos pájaros. Parecen urracas, pero en pequeño, y lucen un color azul pálido muy discreto; vuelan siempre en compañía y gritan como posesos. Sólo viven en la Península Ibérica y en algunos países asiáticos como China, Corea o Japón. Dicen los wiki-sabios que la culpa fue de una glaciación; pero lo más probable es que a lo mejor quién sabe.
El caso es que ya no ha habido forma de dormir, y he tenido un poco más de tiempo para preparar la meditación de la mañana.
Asisten 29 chavales. El menos joven, que es también el más presumido, tiene 94 años. 

Vuela de nuevo

Saúl, padre de una antigua alumna de Aldeafuente residente en Finlandia, hizo el ciber-milagro y volvió la wifi. El globo vuela de nuevo en la fiesta de San Josemaría.
Muchas felicidades a todos. Esta tarde, si Dios quiere y me dejan los asistentes a la convivencia, pondré mi línea diaria.

martes, 25 de junio de 2013

Cerrado hasta la semana que viene



Los sabios informáticos de ElSoto no consiguen que los PC se conecten a la red. Por tanto, si no se produce un ciber-milagrito, echaremos el cierre hasta que salga de este agujero negro. Quizá el domingo. 
Para mí es un descanso...

lunes, 24 de junio de 2013

Vuelo al Soto

 A los pies de la Sierra está la Cárcel del Soto, un establecimiento penitenciario con zona VIP
Se llamó Chozas de la Sierra, pero a alguien importante no le gustó el nombre y lo rebautizaron como "Soto del Real", que queda más fino. Yo prefiero Chozas, aunque sólo sea para que los muchos ilustres personajes nacidos en este pueblo --por ejemplo, el que fue obispo de Bilbao, Casimiro Morcillo-- no se conviertan en apátridas por real decreto.
En Soto de Real hay una casa de retiros en la que he estado bastantes veces, menos de las que me gustaría. Hoy comienzo una convivencia. ¿Seguirá habiendo ruiseñores, oropéndolas, rabilargos, alcaudones, arrendajos...? ¿Qué habrá sido de aquel pollo de águila calzada que anillé hace años? ¿Y aquella corneja a la que entablillamos una pata rota y se hizo amiga de todos?
¿Habrá cobertura? Veremos.

El anuncio del lunes

Tocar la guitarra y rascarse la barriga puede ser lo mismo. Basta con comprar esta camiseta musical. El anuncio es malo, pero lo anunciado vale la pena. Creo que me compraré una sotana-clarinete.
Vedlo aquí. No he conseguido colgarlo en el globo.


domingo, 23 de junio de 2013

Los tacos por escrito apestan




―¿A cuento de qué viene esto?
―A cuento de nada, querido Kloster. Es algo que pienso desde hace años.
Hace tiempo escribí un “elogio del taco”, en el que llegaba a afirmar que una palabrota oportuna, una interjección solemne y ruidosa puede ser lírica pura. ¿No dijo Machado que un poema es sólo “unas pocas palabras verdaderas”? ¿Y qué hay más verdadero, más auténtico y expresivo que un taco oportuno? El taco resume en una palabra lo que un discurso apenas sería capaz de balbucear.
Sin embargo, para que el taco sea auténtico debe sonar con fuerza; ha de salir por la laringe del poeta que lo profiere y llegar al oído del interlocutor con todo su poderío. Cada taco es único e irrepetible. Nace virgen, original, y, aunque la palabra sea la misma, en cada sílaba hay una música nueva, un acento diferente.
El taco, por tanto, es efímero, tiene una vida breve. Las palabras se las lleva el viento, y las palabrotas se disuelven en el éter en pocos segundos. Así debe ser.
Por eso me horroriza ver un taco inmortalizado en letra de imprenta. ¿Qué hace esta ordinariez aquí, sobre el folio blanco, en medio de una carta de amor o de un e-mail de negocios? Esas palabrotas no se las lleva el viento. Son fósiles sin vida ni sentido, cadáveres mal enterrados. Lo escrito escrito está”, como dijo Poncio Pilato". Y la lírica se convierte en bazofia, apesta. 
Nunca escribáis un taco en este globo. Lo borraré al instante y trataré de desinfectar la zona en la que cayó y sus alrededores.
―Además, ¿a quién se le ocurre poner tacos por escrito, querido Kloster?
―Elemental, colega; a los que carecen de vocabulario para expresarse con eficacia; o sea, a los tartamudos mentales.
 

sábado, 22 de junio de 2013

Vuelvo al sol de Madrid


Es nuevo en el barrio y viste con cierta elegancia. Se sitúa junto al parquímetro de la calle Lagasca y echa una ojeada a las monedas que sacan del bolsillo los que se acercan a sacar el tique para estacionar el coche. Llego yo sin monedas y con tarjeta y le veo dudar un segundo.
--Perdone, padre. ¿Tendría 50 euros?
--¿Cómo?
--Me han cortado el teléfono por 50 euros.
--Lo siento mucho, pero no te voy a dar tanto.
Me cuenta su vida mientras trabaja el parquímetro. Le han operado de desprendimiento de retina en el ojo derecho y le han dado fecha para una intervención de cataratas. Tiene tres hijos y dice que está en paro desde hace dos años.Insiste en pedirme 50 euros.
--Un sacerdote debería ser generoso --remacha--.
--Hago lo que puedo --le contesto--. ¿Te apañas con un euro?
--Lo coge con dos dedos y se aleja.
Más adelante me encuentro con "pollofrito", uno de mis mendigos de toda la vida, y le pido información sobre el nuevo.
--¿Ese? --me dice--. Como no se vaya pronto se la juega. Le llaman el ingeniero. Toma cosas.
--¿Cosas?
--Pastillas... ¿Me invitas a una birra?
Hace calor en Madrid. Le doy otro euro y me voy en busca de mis sobrinos para tomar la cerveza con ellos.

viernes, 21 de junio de 2013

Las historias de don Fernando (V)

El letrero

El director de una empresa se quejó en una reunión de directivos de que no recibía el respeto debido por parte de sus empleados. El día siguiente trajo un letrero bronceado en el que estaba escrito con mayúsculas lo siguiente: AQUÍ EL JEFE SOY YO, y lo puso sobre el rótulo que decía "Director General".
A media tarde alguien pegó una nota a mano que decía: “Su esposa llamó para rogarle que le devuelva el letrero de bronce”.  

Palabras que me dan mucha risa (I)



 

Azúcar monodosis. ¡Viva el viejo azucarero! 
Iré haciendo la lista poco a poco. Ya veis, con los años uno se vuelve maniático.
 
1. Monodosis. Esta palabra aún no figura en el diccionario, pero está en auge. Hay medicinas monodosis, mermelada monodosis, mantequilla monodosis..., y aceite de oliva, azúcar, café… Han estado a punto de prohibir las tradicionales vinagreras y obligar a los restaurantes a servir el aceite en monodosis. ¿Y cómo saben ellos cuál es mi dosis?
2. Presidenta, y sus primas hermanas gerenta, tenienta, parienta, etc. Algunas formas han entrado en el diccionario, otras están llamando a la puerta. Podría escribir un tratado sobre el caos sintáctico que puede producirse cuando se aceptan estos términos, pero no es un buen momento. Palabra de honor que hace unos días alguien dijo por la radio que su "pareja"  “es muy valienta”.

(Continuará. Admito sugerencias y alguna que otra crítica suavecita)

jueves, 20 de junio de 2013

Y mañana...

Lagarto gigante de Gran Canaria

Ripios del solsticio

La primavera se ha ido
aunque nunca haya venido.

Sin despedirse se marcha
con lluvia, nieve y escarcha.

Y uno que empieza a estar harto
está añorando al lagarto,

aquel lagarto del huerto
que a mis pies se hacia el muerto,
boquiabierto.

¿Vendrá mañana el verano
o esperaremos en vano?

A ver dónde está el simpático
que habla del cambio climático.

Donde vuelvo a meterme en política




Dice la prensa que, para recibir una beca, los estudiantes que accedan a la Universidad deberán tener como mínimo una nota media de 6,5 en el bachillerato. Eso es lo que pretende el Ministro, pero los “consejeros de educación” no están de acuerdo. Aseguran que tanta exigencia es antidemocrática ya que dejaría fuera de la universidad a muchos alumnos.
Lo leo y caigo en una profunda melancolía. Yo, que también fui becario, necesité más de un 7 y no pensé que era injusto. Tampoco me parecía mal que los menos estudiosos o los más torpes se dedicaran a otra cosa más rentable para la sociedad y seguramente también para ellos. O que paguen, si tienen pasta. 
¿Tan malo es premiar el esfuerzo y el talento? 
Al leer estas cosas, siento un poco de vergüenza. Y, aunque Kloster me pide que no me meta en política, le contesto que la política se ha metido en mi terreno demasiadas veces. Hoy le correspondo con una opinión personal de viejo universitario.

miércoles, 19 de junio de 2013

Zarra o la deportividad



Querido Zarra (*) : Cuando he dicho a mis amigos que iba a escribirte un e-mail me he llevado una gran decepción: los jovencitos de 50 años no te conocen, y, aunque a algunos les suena tu nombre, casi todos han olvidado tu leyenda.
Fuiste el mejor delantero centro español de la historia del fútbol, autor de aquel gol a Inglaterra ―a la “Pérfida Albión”, gritó con entusiasmo Matías Prats― que nos dio paso a las semifinales del mundial en 1950. Eras el más eficaz rematador de cabeza que han visto los siglos. Tu fama llegó tan lejos que, en 1951, con motivo de un partido internacional amistoso entre Suecia y España, las calles de Estocolmo aparecieron empapeladas con la siguiente leyenda: "Vea usted a la mejor cabeza de Europa, después de Churchill".
¿Sabrán mis amigos quién fue Churchill? Más vale no investigarlo. En cualquier caso no seguiré recordando tus hazañas balompédicas, porque siempre fuiste hombre modesto y un poco tímido; nada que ver con estos mercenarios del balón que nos han invadido de un tiempo a esta parte; esos muchachos tatuados hasta las cejas que, cuando apelan a su profesionalidad es sólo para pedir un aumento de sueldo.
También tú fuiste un profesional, quién lo duda, y catedrático en una cátedra a la que llamaron “catedral”: el viejo San Mamés, que acaba de ser demolido.
Desde esa cátedra diste lecciones inolvidables, incluso para mí, que sólo te vi jugar un par de veces, cuando ya no estabas en tu mejor momento. Lecciones de fútbol y de señorío; de virtudes que raramente encuentra uno por los campos de fútbol.
Fue proverbial tu caballerosidad en el campo y fuera de él. ¿Quién sería capaz hoy de renunciar a marcar un gol, solo ante la portería contraria, por atender al portero que había sufrido un golpe? Tú lo hiciste más de una vez, y te retiraste del futbol con un botafumeiro de plata, regalo del Deportivo de la Coruña, con varias insignias de oro de otros tantos equipos y con la medalla al mérito deportivo, concedida por el gobierno de la nación.
Estoy hablando de “deportividad”, una virtud muy necesaria en el deporte, pero también en el Parlamento, en la vida pública, en el trabajo, en la familia y, en general, en las mil batallas que uno debe afrontar a lo largo de su existencia.
Tú nunca habrías metido un gol con la mano, como hizo otro, presumiendo además de ser “la mano de Dios”. Jamás tratabas de engañar a los árbitros dejándote caer en el área entre alaridos, como si te hubiesen machacado la tibia. Y ni en broma habrías dicho que “lo importante es ganar aunque sea de penalti injusto”.
Deportividad es saber ganar y saber perder. Es felicitar al vencedor; sonreír cuando pintan bastos; reconocer los errores propios y alabar los aciertos ajenos; no dar golpes de pecho en pechos extraños; no llamar fracaso a las derrotas ni convertir la victoria en una forma de humillar al vencido. Deportividad es ponerse en pie al instante si alguien nos derriba o si caemos solos en la carrera. Es volver a empezar cuantas veces haga falta, aunque tengamos que regresar al kilómetro cero de la competición. Es auxiliar al que cae e nuestro lado; dar la razón a quien la tenga aunque pertenezca a otro partido; no llamar jamás enemigo al adversario; no hacer trampas en el juego ni en el trabajo ni en la vida pública; ni siquiera cuando jugamos al solitario. Deportividad es perdonar a quien merece el perdón y también al que no lo merece. Sólo así se curan todas las heridas.
Deportividad es enfrentarse con los siete enemigos capitales que llevamos dentro ―el egoísmo, la soberbia, la pereza, la gula, la lujuria, la ira, la envidia―, sabiendo que en este combate, como en los Juegos Olímpicos, participar equivale a vencer.
Creo, querido Zarra, que tú fuiste así. Por eso, cuando dejaste este mundo, en febrero de 2006, pudiste decir al Señor lo mismo que escribió otro gran deportista, Pablo de Tarso: “he peleado un buen combate, he terminado la carrera, he sido fiel”.  


(*) Telmo Zarraonaindía Montoya, más conocido como “Zarra”, nació en Erandio (Vizcaya) el 22 de enero de 1921. Como jugador del Athletic de Bilbao y de la selección nacional, fue una leyenda del fútbol europeo por su capacidad goleadora y, muy especialmente, por sus remates de cabeza. 


martes, 18 de junio de 2013

Frío

 Qué frío
Hace frío en Miraflores de la Sierra. Frío del bueno. Frío de sopa de ajo o de Cola-Cao caliente a media tarde. Frío de bufanda, de pasamontañas y de calcetines de lana. Ya pasó el 40 de mayo y he venido sin sayo a la Sierra desde Canarias con el propósito de no sufrir con el calor; pero ahora me veo me he envuelto en una manta para preparar las meditaciones del retiro de mañana.
Abro el Nuevo Testamento y encuentro una tira de papel plastificado en la página del Evangelio que he pensado comentar. En esa tira yo mismo escribí hace un par de meses unas palabras bien conocidas: 
Cantate Domino canticum novum! (Ps. 96). ¡Cantad al Señor un cántico nuevo!
¿Seré capaz?: he predicado este retiro dos o tres veces en los últimos días, y no parece sencillo encontrar palabras nuevas para un cántico original. ¿Es necesario buscarlas? Las asistentes sí que son nuevas, y seguro que se conforman con el viejo esquema que me ha servido durante años.
¿Un cántico nuevo? Kloster, me dice que tengo razón, que no necesito preparar nada diferente.
--Repite, repite y repite, colega. Claro que a lo mejor quien se aburre con tus viejas historias es el mismo Señor, y deja de escucharte. O se duerme como en la barca de Pedro.
En ese momento oigo por la radio un grito enorme: Gooooooool!! España está ganando a Italia y el cronista corea cada gol como si fuera el único. Eso sí que es un cántico nuevo. Yo debería intentar algo parecido.
Si no fuera por el frío.



lunes, 17 de junio de 2013

Volvieron las oscuras golondrinas




¿Dónde estabais, piadosas, oscuras, domésticas y añoradas golondrinas? El verano pasado no os vi por ninguna parte. Hoy habéis venido a La Acebeda y picoteáis el cristal de mi ventana una y otra vez.
Queréis poner el nido y tenéis miedo. He recibido el mensaje. Este año os protegerá el movimiento anti desahucios.


La azafata, la actriz y un viaje entretenido





Salimos de Las Palmas a las 10, hora local, en un avión distinto al que estaba previsto por la compañía. El asiento que yo había reservado permitía acomodar mis largas extremidades y estirar las piernas sin obstáculos a cambio de 20 euros suplementarios; pero con el cambio de vehículo, el 29-G resultó ser en una butaquita-trampa que me impedía cualquier movimiento civilizado.

Una gentil azafata vino en mi auxilio
―¿En qué puedo ayudarle?
Le expliqué el problema, que por otra parte era evidente, y reclamé un “asiento patas-largas” o, si no, mis veinte euritos.
―No se preocupe, caballero, en cuanto tengamos la lista de pasajeros, le acomodo mejor…
Al cabo de diez minutos regresó con aire compungido.
―Tenemos un problema. Los asientos como el que usted necesita están ocupados. Si no tiene inconveniente, podría acomodarlo en business.
Le dije que podría soportarlo y me dirigí hacia la parte delantera del avión. Viajé cómodamente sentado a la izquierda de una joven pero conocida actriz de cine, cuya identidad prefiero no revelar, y rodeado por los miembros de una delegación política africana; unos tipos gigantescos y bien trajeados que devoraban mermelada con voracidad ancestral.
Antes de despegar, traté de explicar a la azafata que, en realidad, es imposible que un aparato tan enorme con trescientos pasajeros y diez tripulantes a bordo se mantenga en el aire. Le dije que todo era un engaño:
―Es Matrix, que nos posee, y nos hace creer que volamos sobre el Océano a quince mil pies de altura; pero en realidad estamos dentro de un programa informático.
La actriz, al oír hablar de Matrix, se quitó las enormes gafas de sol que la protegían y se adhirió a mi tesis añadiendo pruebas que la demostraban.
La pobre azafata no sabía qué cara poner. Ya habíamos abandonado la costa africana cuando empezó a sospechar que hablábamos en broma.
Dos horas y media más tarde, el avión tomó tierra con tanta precisión y dulzura que emocionó a la azafata:
―¿Han visto? Ni se ha notado.
―Claro ―le respondí―. Eso demuestra que no nos hemos movido. Sólo nos han cambiado el paisaje.
―Matrix nos posee ―apostilló la actriz―.
Y la azafata sonrió muy profesionalmente.



El anuncio del lunes

Esta vez me envía el enlace Juanma, el inevitable Juanma. Como hace mucho que no se asoma a este globo empieza diciendo eso de... "no se acordará usted de mí, pero..." 
Por qué será que siempre oigo esa frasecita en boca de aquella personas que no he podido olvidar. Por cierto, no he podido ver el vídeo; la wifi de La Acebeda va a pedales. Pero me fío del remitente.
En efecto, ya no estoy en Canarias, sino en plena sierra de Madrid.


 

domingo, 16 de junio de 2013

Las historias de "yomisma"


¡Qué horror!
―Papá, ¿vendrás a mi graduación?
―No, hijo; ya me enseñarás las gafas cuando llegue a casa.

sábado, 15 de junio de 2013

Donde pido clemencia a los globeros

 Un rincón de Telde
Tengo en mi buzón treinta y tantos correos que esperan respuesta. La culpa es mía, no me cabe duda. ¡Quién me manda a mí poner mi dirección justo debajo del búho! Claro que cuando cometí ese error no sabía que el globo volaría tan alto y con tantos pasajeros a bordo.
Algunos me plantean dudas teológicas, generalmente sobre moral. Otros piden oraciones, y yo, aunque no conteste, me apunto los nombres en la agenda para la Misa del día siguiente. Algunos --pocos, la verdad-- tratan de polemizar conmigo sobre cuestiones muy variadas. Y, por último están los amigos que me conocen y a los que conozco. Todos me reprochan que soy muy escueto, que respondo con dos líneas a mensajes de dos folios. Y me riñen con justicia y sin clemencia. 
Escribo estas líneas en el aeropuerto de Las Palmas. He venido a devolver el coche de alquiler y he vuelto a encontrarme con la empleada de Hertz que es catequista en la Parroquia de Vecindario. Esta vez apenas hemos cambiado dos palabras y una sonrisa cómplice.
Esta mañana he dado un paseo por la costa con Amaya y Rubén, un matrimonio que lee el globo todos los días, aunque jamás se les ha ocurrido poner un comentario. Me localizaron en Airaga, y me comunicaron que no podría salir de la Isla sin comer con ellos.
--Os advierto que en persona yo pierdo mucho --les dije--.
A estas horas ya lo habrán comprobado.


El globo vuela hacia la Península


 El "Roque Nublo", el punto más elevado de la Gran Canaria busca el Teide en el horizonte
...Y yo guardo el teclado un par de días. 
Termina mi estancia en Airaga y regreso a la Península mañana, domingo. Llora el lagarto en el patio. No volveremos a vernos por unos meses. Hoy, aún tengo gestiones que resolver y un amigo que visitar.
¿Quién hablaba de "la satisfacción del deber cumplido". Con Dios nunca "cumplimos" del todo. Él nos pide un poco más cada día.
Me quedo con la satisfacción del trabajo a medias. Siempre está a medias. Mañana, si Dios quiere, lo acabaremos.
 

viernes, 14 de junio de 2013

El día de Gloria

Esta madrugada ha fallecido en Bilbao a los 86 años Gloria Gandiaga, una de las numerarias auxiliares más antiguas del Opus Dei. Cuentan que ha muerto como ha vivido, santamente. Me habían hablado de ella muchas veces, y desde hace casi un mes, sabía que estaba en estado crítico. He pedido por Gloria a diario. Esta noche ha despertado del coma a las 2.45 de la madrugada y ha dicho "Ay Laztana"  (así nombraba a la Amatxu de Begoña) y ha exhalado el último aliento. 
En su centro, deja un gran vacío, pero allí saben muy bien que tienen una gran intercesora (y una estupenda cocinera) en el Cielo.  

81 años

Hoy, 14 de junio, la pequeña familia del Opus Dei celebra el cumpleaños del Padre. Y lo hace como siempre, reunidos en esta Plaza Mayor de la Iglesia que es la Santa Misa, o, como escribió don Álvaro del Portillo, "en unidad de mente, de afectos y de intenciones" con nuestro Prelado, y a través de él, con el Romano Pontífice.

jueves, 13 de junio de 2013

El 600

Son las seis y media de la tarde y empiezo la tercera clase del día. He explicado tantas veces esta asignatura y la he meditado desde hace tantos años que hasta me permito el lujo de exponer opiniones personales confrontándome vanidosamente con “otros” ilustres teólogos. Las alumnas atienden sin pestañear durante cuarenta y cinco minutos, y, por momentos, tengo la impresión de ser un director de orquesta capaz de arrancar una sonrisa en el segundo preciso o de mover al unísono los bolígrafos de las que toman notas.
Al acabar ―siempre lo hago con una broma― rezo un avemaría mirando a la imagen que hay en la pared, pero estoy distraído; pienso en las tres clases de mañana, en como ordenar lo mucho que aún me queda por exponer.
Camino del confesonario paso por mi despacho para dejar los papeles y beber un vaso de agua. Me siento tontamente satisfecho.
Junto al escritorio hay una imagen de la Virgen muy pequeña. La saludo como siempre, y de pronto me entra una vergüenza de tamaño regular al comprobar que estoy feliz como un pavo real. Y recuerdo aquel punto de Camino ―el más breve de todos― que sólo tiene cuatro palabras: ¿Tú..., soberbia? —¿De qué? Como es el punto 600, hace años lo pegué en el salpicadero del 600 que manejaba por entonces, para recordar a mi bólido que no debía jugar a ser Ferrari, y para recordarme a mí que estaba muy lejos de parecerme a Fitipaldi.
Voy hacia el confesonario. El día ha resultado húmedo y, al cruzar el patio, compruebo que una llovizna aún más fina que el sirimiri de mi tierra revolotea en el aire y me refresca la sesera.

PD. Esto ha quedado demasiado "personal". Por tanto no admitiré muchos comentarios.


Los 80 del Prof. Mota


Lo anuncié aquí hace unos días. Hoy sólo quiero mostrar con esta foto que conserva intacto todo su sentido del humor. Le pedí permiso para publicarla y se encogió de hombros: "por mí..."