lunes, 30 de junio de 2014

La gran escapada

La alcaldesa pelea con el parquímetro ante la atenta mirada de un concejal. La maquinita aún no nos pide el grupo sanguíneo, pero todo se andará.
Ya se perciben los primeros síntomas del síndrome pre-vacacional. Esta mañana he encontrado menos problemas que de costumbre para aparcar el coche a la puerta del centro donde celebro la Misa. El personal empieza a desfilar camino de las playas.
─Eso es verdad en el barrio de Chamartín ─puntualiza Kloster─. En Vallecas no se ha movido nadie.
Tiene razón mi colega. Los  ricos han emprendido la huida. Los demás lo tienen más crudo.
Ayer fui a visitar a Carlos y Elena, que viven en lo más alto de un edificio enorme del Pinar de Chamartín. Llamé al ascensor, y a los pocos segundos se abrió la puerta: una chica de treinta y pocos años había llenado todo el espacio disponible con su equipaje de vacaciones: tres maletas, dos ordenadores, cuatro o cinco bolsas, algunas cajas de cartón, un carrito de niño sin niño… Se disculpó como pudo mientras vaciaba afanosamente la cabina.
─Aún me queda la otra mitad arriba con mi marido…
─No te preocupes. Lo malo será el regreso. Las maletas de vuelta siempre pesan más.
Anteayer, en casa de Vila y Javier, vimos un espectáculo idéntico. Y debo decir que no me produjo el menor sentimiento de envidia. Al contrario, soñé con un Madrid sin atascos, sin problemas de aparcamiento, sin autobuses escolares…
De regreso a casa, oigo por la radio que el Ayuntamiento de la Capital ha instalado unos parquímetros “inteligentes” que, a partir de mañana, cobrarán el estacionamiento en las calles de Madrid según distintas variables: el tipo de vehículo que utilicemos, la congestión del tráfico y cosas así. Explica la amable informadora que la Dirección General nos controlará desde la central a partir del momento en que escribamos el número de nuestra matrícula en la diabólica maquinita. Sabrán si tenemos multas pendientes, si nos hemos portado bien el último año, si hemos pagado el impuesto de circulación y si nos quedan puntos en el carnet de conducir. Y no habrá forma de engañarla. La máquina lo sabe todo y detecta cualquier posible fraude.
Pienso entonces de nuevo en los que han optado por la huida de la Villa y Corte, y esta vez sí; siento una envidia cochina. E imagino un Madrid sin parquímetros, sin contraseñas, sin cables, sin radares, sin cámaras, sin semáforos-trampa… Un Madrid con pájaros de colores y cerveza fría para todos.


 

domingo, 29 de junio de 2014

Una alfombra de flores

  

Como todos los años, Dani me envía desde San Sebastián el vídeo sobre la elaboración de la alfombra floral para la fiesta del Corpus Christi. Se ocupan de esta tarea un grupo de madres, profesoras y alumnas del Colegio Eskibel.



Como el albatros


 El albatros viajero es el ave de mayor envergadura que hay en este Planeta.

Todos los años pongo un breve comentario en el blog sobre la fiesta de hoy.
Resulta significativo que dos apóstoles tan importantes compartan una misma fecha y una sola solemnidad. ¿No sería más justo dedicar un día a cada uno?
La respuesta es evidente: escribí el año pasado que  San Pedro y San Pablo son las dos alas de la Iglesia. Las dos son necesarias; con una sola, la Iglesia iría  (perdón por la broma) “de ala”.
Por tanto deben estar unidas y bien unidas. Juan Pablo II dijo, respondiendo a un periodista, dijo que sí, que él era el sucesor de Pedro, pero que el Señor quería que sucediera también a Pablo. De ahí sus frecuentes viajes apostólicos por todo el mundo.
Hoy se diría que la Iglesia vuela más alto y más lejos que nunca alentada por el Papa Francisco. Cruza océanos como el albatros y desafía las tormentas y las tempestades. Agradezcámoslo a Dios, y no demos demasiado crédito a los que pretenden resumir la doctrina del Santo Padre en un titular de prensa o en un tweet.
Las dos alas siguen surcando el cielo bien unidas, al ritmo que el Espíritu les marca.

viernes, 27 de junio de 2014

El taxista furioso


─Le venía yo diciendo al cliente anterior que los políticos deberían tener un oficio. ¿No cree usted? ¿A dónde le llevo?
Acabo de entrar en el taxi, y el conductor, un tipo de unos cincuenta años con un cuello XXL y un brazo descomunal, parece decidido a fijar el tema de conversación.
─A San Bernardo…
─Entonces subimos por Génova. Porque mire usted, si tuviesen un oficio, por ejemplo, qué se yo, taxista, cocinero o lo que sea, estarían en la realidad de la vida y no como ahora… ¿Sabe usted cuánta pasta se va a llevar a su casa el Rubalcaba?
─Bueno, después de 21 años es razonable que cobre una pensión…
En mala hora he dicho semejante cosa. El taxista se vuelve hacia mí, frena el coche y me suelta:
─¿Una pensión? ¡Eso no es una pensión, sino un hotel! Pensión es lo que tiene mi madre. 500 euritos y gracias. Creo que este año se la han subido 2 euros. ¡Como para llevárselos a Suiza!
A todo esto, el taxi sigue parado, y el conductor no parece interesado en llevarme a mi destino.
─Ya. ¿Le importaría poner en marcha el coche?
─Mire, caballero; yo a usted le llevo donde me diga, porque es mi obligación, pero a una persona con sus ideas…
Al fin aprieta el botón del taxímetro y arranca con tanta energía que por poco atropella a una ciclista.
 ─¡Si es que van ciegas…!
Al llegar a mi destino, me cuenta que lleva más de quince horas al volante y que entiende muy bien lo que le ha pasado a ese jugador de fútbol que ha mordido en el hombro a otro.
─Yo mordería a más de un político…
Por si acaso, le doy una buena propina y una estampa de don Álvaro.
─Este cura ─le digo─ será santo muy pronto, y aunque tuvo muchas razones para dar mordiscos, siempre conservó la paz y la misma sonrisa. 
─Pues ya tiene mérito...



jueves, 26 de junio de 2014

1975-2014


 26.VI.75. Don Álvaro reza ante los restos mortales de San Josemaría
Para los que en 1975 pertenecíamos ya al Opus Dei, el 26 de junio fue uno de los días más duros de nuestra vida. La noticia del fallecimiento del Fundador de la Obra nos golpeó de improviso hasta dejarnos sin aliento, pero la reacción de todos fue idéntica: los oratorios de los centros de la Obra se llenaron de oraciones, de quejas, de acciones de gracias, de propósitos, de deseos de fidelidad… Y otro tanto ocurrió en centenares de iglesias del mundo entero.
Yo entré en el confesonario a las seis de la tarde. Lo hice para “refugiarme”, para quedarme a solas con el Señor. Salí dos o tres horas más tarde feliz y asombrado: pude comprobar hasta qué punto nuestro Padre había empezado a hacer milagros desde el Cielo en el alma de cada uno de sus hijos y sus hijas.
Hoy la fiesta de San Josemaría se celebra en los cinco continentes. Aquella vieja herida que se abrió en el alma aún sangra y duele, pero, al amanecer de este 26 de junio de 2014, la primera jaculatoria que me ha venido a los labios ha sido de acción de gracias:
─Gratias tibi, Domine, gratias tibi!.   

martes, 24 de junio de 2014

A Álvaro del Bosque



A mí también me ha gustado mucho esta carta que Andrés Aberasturi dirige a Alvaro, el hijo de nuestro seleccionador nacional. La publica el Diario de Navarra y me la remite Pascalle.







Te escribo esta carta cuando aún no han empezado los líos de las celebraciones oficiales y por eso no sé si tu padre, el hombre al que sin duda tú enseñaste a ser tranquilo y a relativizar el dolor del fracaso y el fulgor del éxito”. Te mandaba esta misiva, querido Álvaro, hace cuatro años casi por estas mismas fechas. Tu padre, don Vicente del Bosque, no era aun marqués y había llevado a la selección española de fútbol a lo más alto de su historia: nos hizo a todos campeones del mundo y aquello fue un aquelarre de alabanzas, un despliegue de coronas de laurel, elogios y multitudes que esperaban a los héroes. La historia se repite, Álvaro, pero esta vez nadie ha preparado nada para los “fracasados”, no hay programadas recepciones, ni paseos triunfales, y ya habrás podido leer en más de un medio como a don Vicente se le convierte en villano y hasta se le llama monigote manejado por un determinado equipo. Oye y lee todo esto que se dice y se escribe sin una brizna de desprecio por quien lo diga o escriba; incluso el desprecio sería excesivo para quienes sólo esperan el momento de lanzar quijadas de burro contra el corazón de los héroes derrotados. No interesan.
Cuando entonces, en aquellas horas donde todo eran homenajes y sonrisas, palmadas en la espalda y hermosas frases como “siempre hemos creído en ti”, tú dijiste a una cadena de televisión que te sentías orgulloso de tu padre, que siempre le querías ayudar y que tu corazón estaba con él. Y ahora viene lo complicado para muchos y lo sencillo para ti: seguir sintiéndote, en la tremenda derrota, igual de orgulloso, seguir ayudándole y seguir poniendo tu corazón al lado del suyo. No te va a costar nada porque estoy seguro que el corazón de don Vicente del Bosque late al mismo ritmo desde hace muchos años porque desde hace muchos años conoce la dos caras de la moneda, la de la gloria y la del desastre y sabe que las dos son igual de mentirosas.

Latió su corazón junto al tuyo cuando su equipo del alma le llamó para que lo entrenara, le hizo campeón no sé cuántas veces y le despidieron, un día después de su último triunfo, porque no daba como “galáctico”. Qué error, qué inmenso error por el que nadie aún se ha disculpado.

Pero tu padre, Álvaro, pase lo que pase, ya tiene un lugar en el corazón de la inmensa mayoría de los españoles; su bonhomía, su humildad, sus ganas de que nos cuidemos el colesterol, esa tranquilidad que demostró cuando estaba en la cumbre y que fue igual que hoy, a unas horas de que todo concluya en medio del fracaso, eso, ya te lo dije entonces, estoy seguro de que en parte es obra tuya, de que a tu padre se le entiende a través de ti, se le nota a la legua que tu ayuda ha sido indispensable para ser la persona que es y que junto a su corazón, late el tuyo porque los corazones no saben de síndromes ni cromosomas.

Hoy no suenan las campanas de gloria, pero cuando llegue esta vez a casa y te abrace después de tantos días y te diga sonriendo que esta vez no va a poder ser, que no vas a ir con ellos en el autobús porque nunca hay autobús para los perdedores, dile de parte de mucha gente, de muchos españoles agradecidos, que su éxito no ha sido un mundial y dos eurocopas sino esa lección de equilibrio y coherencia con la que ha encarado siempre el éxito y el fracaso. Eso sólo saben hacerlo los hombres buenos. Y así es don Vicente del Bosque

lunes, 23 de junio de 2014

El anuncio del lunes

La que has liao, pollito
Esto no es un anuncio. Es solo un video doméstico que se ha hecho famoso en medio mundo. Vedlo y disfrutad con él.
Lo cuelgo hoy en el globo porque las empresas de marketing lo están empleando para anunciar todo tipo de productos. Las frases que la niña dirige al pollito valen más que muchos eslóganes publicitarios.


domingo, 22 de junio de 2014

En la fiesta del Corpus Christi...

Dos sonetos apasionados de José Luis Martín Descalzo. "Me han salido muy clasicotes", dijo antes de leérmelos, pero llega un momento en la vida que uno ya no piensa en la opinión de los críticos.

Nadie ni nada

Nadie estuvo más solo que tus manos
perdidas entre el hierro y la madera;
mas cuando el pan se convirtió en hoguera
nadie estuvo más lleno que tus manos.

Nadie estuvo más muerto que tus manos
cuando, llorando, las besó María;
mas cuando el vino ensangrentado ardía
nadie estuvo más vivo que tus manos.

Nadie estuvo más ciego que mis ojos
cuando creí mi corazón perdido
en un ancho desierto sin hermanos.

Nadie estaba más ciego que mis ojos.
Grité, Señor, porque te has ido.
Y Tú estabas latiendo entre mis manos.

Dios malgastado

¿Cómo es posible, oh Dios, que cada día
yo levante tu Sangre entre mis manos
y que mis labios sigan siendo humanos
y que mi sangre siga siendo mía?

Treinta años sacerdote, y todavía
nada sé de tu amor, y he vuelto vanos
tus doce mil prodigios soberanos
y doce mil millones perdería.

¡No vengas más! ¡Refúgiate en tu cielo
o búscate otras manos más amigas!
¡Yo soy capaz de congelar tu fragua!

Me das amor, y te lo torno hielo.
Siembras tu Carne, y te produzco ortigas.
Viertes tu sangre, y la convierto en agua.

sábado, 21 de junio de 2014

Ibrahima

Esta obra de arte también es de Senegal 
Hace tiempo que no vengo por aquí y no veo a mis viejos mendigos ¿Qué habrá sido de ellos?
─¿John? ¿Te llamas así de verdad?
─Así me llaman, y yo contesto…, pero mi nombre africano es Ibrahima.
─Ibrahima ─supongo que se escribe así─ luce una piel negra y lustrosa que azulea cuando le da el sol directamente.
─¿Cuántos años tienes, John?
─Pocos. Soy joven. Mi madre también era joven; solo trece años más vieja.
El mendigo ríe con toda la boca. Es una risa blanca y contagiosa. Cualquiera diría que es feliz vendiendo pañuelos de papel en la puerta del mercado.
Me ha pedido “una ayuda para comer” y le he dado un euro.
─Me van a poner una multa por tu culpa ─le digo─. Me he quedado sin nada para el parquímetro.
─Yo te cambio ─me responde, mientras echa mano a una bolsa mugrienta que lleva al hombro y saca un buen puñado de monedas pequeñas─.
Luego, sentados frente a una Coca-Cola en el pequeño bar que hay a la entrada del mercado, me cuenta que lleva en España casi dos años; que escapó de Senegal cuando “unos hombres malos” mataron a su padre ya su hermana. Que estuvo en Mauritania y en Argelia antes de saltar “en barco” a la Península Ibérica.
No resulta fácil entenderle, y tampoco creerle. John me parece un actor que sobreactúa en exceso gesticulando con sus manos grandes y atractivas.
─Voy a ir a Francia ─asegura  como quien lo tiene bien planeado─. Allí puedo trabajar. Por el idioma.
─¿Eres musulmán?
─No. Católico. En mi familia, todos católicos.
Y vuelve a hablarme de su padre y de su hermana. Se conmueve hasta las lágrimas, y se despide de mí besándome las manos. Le digo que no volveré por aquí hasta al mes que viene, y entonces me pide la bendición.
                                                                                          
 
 

jueves, 19 de junio de 2014

Leña a los caídos


Aún no había terminado el partido contra Chile, y ya había comenzado la lapidación con ensañamiento de los futbolistas españoles y de su entrenador: Costa era “un inútil”; Casillas, “un agujero”; Del Bosque, “un viejo conservador sin imaginación”; Ramos, “pura fuerza bruta sin cerebro”…
No me invento ni un solo adjetivo. Los decían o escribían nuestros más ilustres (y desmemoriados) comentaristas deportivos.
Nunca me ha gustado hacer leña del árbol caído. Es un deporte estúpido que sólo sirve para mostrar el talante miserable del leñador. No disfruto zahiriendo al derrotado en la batalla por muy duro que haya sido el ridículo. Al contrario; prefiero consolarlo y animarle a seguir, para que vuelva a ponerse en pie y la derrota no se le aplaste definitivamente.
No es que uno sea especialmente bondadoso por naturaleza. Lo que ocurre es que estoy demasiado acostumbrado a caer en el combate. Y cuando estoy en el suelo lo que menos necesito es que mis amigos me pisoteen para hundirme más.
A mi edad puedo afirmar que nunca me ha servido para nada una bronca. Cuando las he recibido, no me han hecho reaccionar. Si acaso me han humillado, pero solo eso. En cambio los elogios sinceros siempre me han ayudado a ponerme en marcha de nuevo.
Los sacerdotes hacemos eso en la Confesión. En mis años de cura han venido a mí miles de personas: jóvenes y viejas, cultas e ignorantes, de todas las clases y pelajes. Cuando era joven a veces se me escapaba alguna pequeña regañina. Ya no. Es mejor ponerse en el lugar del que ha caído, bajar con él al fondo del agujero y agarrarle fuerte la mano para buscar la salida entre los dos.

 

Felipe VI


Los nuevos reyes de España terminan su recorrido por las calles de Madrid. Este globo los sobrevuela respetuosamente y espera que todos los globeros recemos para que la nueva etapa que inicia hoy nuestro país transcurra en paz, libre de odios y de violencia. Pido a Dios que nuestro monarca sea ejemplo de honradez, de cordura y prudencia. Que sea hombre de fe y no se avergüence nunca de ser cristiano.
Por último, les deseo un reinado largo y un poco aburrido; será una buena señal.
(Y esta tarde hablaremos de fútbol).

miércoles, 18 de junio de 2014

La increíble historia de "May feelings"

Todo comenzó hace ya seis años, cuando un grupo de chavales editó un vídeo sin demasiadas pretensiones para animar a la gente a rezar el Rosario. Allí nació May Feelings, una red socialque crece y crece de forma asombrosa.
En el vídeo que pongo a continuación se explica esta fantástica aventura protagonizada por miles de jóvenes de todo el mundo.
¡Vedlo y difundidlo!



martes, 17 de junio de 2014

La entrevista con el Papa


Es muy larga, más de cincuenta minutos; pero vale la pena ponerla en el blog y verla con calma. Aquí la tenéis.
 


lunes, 16 de junio de 2014

¿Y el anuncio del lunes?

Por poco me olvido. Aquí está: no entiendo gran cosa, pero, al parecer hay en juego un campeonato de fútbol.

domingo, 15 de junio de 2014

El Trisagio Angelico



Hoy, Solemnidad de la Santísima Trinidad, he vuelto a rezar en latín, en compañía de siete u ocho personas, el Trisagio Angélico, una antigua plegaria de alabanza y adoración a Dios uno y trino:
V. Tibi laus, Tibi gloria, Tibi gratiarum actio in saécula sempiterna, O Beata Trinitas.
R. Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus exercituum. Pleni sunt caeli et terra gloria tua.
Los versos se repiten nueve veces precedidos de un Paternóster y de una antífona. Se termina con el Gloria y se repite el canto dos veces más.
Todos los años, mientras vivo esta vieja costumbre litúrgica, me veo a mí mismo como un niño chico que canta a grito pelado una canción con palabras aprendidas de sus padres, pero cuyo significado sólo entenderá cuando sea mayor.
¿A quién no le ha ocurrido alguna vez? De pronto nos viene a la memoria una canción que cantábamos de niños; tratamos repetirla y, al hacerlo, la entendemos por primera vez. Quizá sonreímos pensando: “hay que ver qué cosas decía yo entonces sin enterarme…”
Yo, lo reconozco, tampoco entiendo el Trisagio. No soy capaz de penetrar con mi inteligencia en el Misterio de la Santísima Trinidad. Apenas comprendo qué es la Gloria, la alabanza, la Santidad de Dios y por qué debo repetirlo todo tres veces.
Pero un día, con la gracia de Dios, me haré mayor y despertaré en el Cielo. Allí veré al Padre, el Hijo y al Espíritu Santo, y tendré toda la eternidad para penetrar en el Misterio.
Entonces retomaré el canto:
Te Deum Patrem ingenítum, te Filium unigenitum, te Spiritum Sanctum Paraclitun, sanctam et individuam Tr¡nitatem, toto corde et ore confitemur, laudamus, atque benedicimus: Tibi gloria in saecula.

sábado, 14 de junio de 2014

El tulipán y el clavel (2ª parte)


Hace cuatro años, en vísperas de la final del campeonato mundial de fútbol,  Kloster escribió en el globo este profético poema

Holanda es un tulipán,
España, un pobre clavel.
El tulipán-mazapán
ahora se cree Superman;
pero España es cascabel
que hace bailar a su son
al luso y al alemán,
al portugués y al teutón.
España será un clavel,
pero un clavel reventón.

Después del partido de ayer, en vista de que  las circunstancias han cambiado, mi amigo ha corregido ligeramente la copla:

Han reventado el clavel
los chicos del tulipán.
“Donde las toman las dan”
Ha declarado Rubbén.


Entre tanto, de rodillas,
llora Casillas.







jueves, 12 de junio de 2014

Sobre la beatificación de don Álvaro del Portillo


El pasado día 5 tuvo lugar en Madrid el primer "desayuno informativo" en el que se explicaron los primeros datos sobre la misa de Beatificación de Don Álvaro del Portillo, prelado del Opus Dei. El vídeo es solo un resumen.
Doy por supuesto que ese día todos los globeros nos encontraremos aquí.
 


Palabras, palabras...


Un diario dice en su portada que la mayoría fue “abrumadora”. “Aplastante” leo en el interior de otro. Y yo, que no me siento “aplastado” ni “abrumado” (tampoco soy aplastador ni abrumador), pienso, como el búho, que la lengua es el espejo del alma,

miércoles, 11 de junio de 2014

El odio


He vuelto a oír a un tertuliano de la madrugada que “las palabras no matan; las balas, sí”.
Te equivocas, amigo: el odio, que es quien carga las pistolas, se alimenta de palabras. El insulto, la descalificación sistemática, la difamación y la calumnia, son el comienzo. Las balas llegan luego como lógica consecuencia.
En la clase política, el odio parece ser lo políticamente correcto. Se diría que nadie puede ser de izquierdas sin odiar a la derecha. Y al contrario.
Hoy he visto parte del debate que ha tenido lugar en el Parlamento. Estaba yo con un colega, un párroco joven del centro, y mientras charlábamos teníamos la televisión encendida sin sonido. No nos hacía falta.
─¿Has visto qué caras?  ─me preguntó mi amigo─.
─Parecen enfadados…                                        
─No ─me respondió─; es odio. Hay algo diabólico en todo esto.
─No sé. A lo mejor si alguien les hiciera cosquillas…
 
 
 

lunes, 9 de junio de 2014

Nostalgia de la primavera

¡Quién pudiera elevarse en el globo, por encima de este viento seco que llega del Desierto, hasta encontrar la primavera perdida! En algún sitio debe estar la primavera. Hace dos días la teníamos aquí, florida y rumorosa, con sus jilgueros revoloteando en el jardín y la bendita alergia a la que tanto echo de menos. Lo de ahora es peor: en Madrid, el 40 de mayo trae arena del Sahara y camellos en suspensión que en cualquier momento pueden precipitarse sombre nuestras cabezas.
No está diseñado uno para estos prematuros calores: los músculos se me aflojan, los ojos se me resecan, la lengua se me pega al paladar, y el cerebro se niega a cumplir con su cometido.
Hoy he estado de viaje. Nada especial me ha ocurrido en la autopista; sólo el bombardeo radiofónico de los tertulianos, las descalificaciones de los políticos, y la música de Mahler, que siempre me deja en el pecho un fondo de tristeza.
Sí, tenéis razón; también he charlado con Kloster, con el GPS y con mi Ángel Custodio.

domingo, 8 de junio de 2014

Consagración al Espíritu Santo

Un propósito nocturno. Lo cuelgo en el globo para no olvidarlo.
Hoy, en el viejo oratorio de Gaztelueta ―el único que conocí mientras fui alumno de este colegio―, hemos tenido la Adoración y bendición solemne del Santísimo Sacramento, y, ante el Señor expuesto en la Custodia, hemos renovado la Consagración del Opus Dei al Espíritu Santo, que San Josemaría hizo por primera vez el 30 de mayo de 1971.
El pequeño oratorio estaba abarrotado y hacía mucho calor, pero las palabras de la consagración leídas por el director del centro, me han sonado nuevas y conmovedoras, como si nunca las hubiese oído antes:
“Concede la paz a tu Iglesia para que todos los católicos, llenos del Espíritu Santo, den siempre a los hombres testimonio firme y verdadero de la fe, muestra efectiva de su amor y razón de su esperanza” (…)
“Te consagramos el Opus Dei y nuestra vida entera. Te ofrecemos todo cuanto somos y podemos: nuestra inteligencia y nuestra voluntad, nuestro corazón, nuestros sentidos, nuestra alma y nuestro cuerpo”.
La oración es mucho más larga, pero creo que aún conservo memoria suficiente para aprendérmela palabra por palabra y recitarla de vez en cuando. ¿Cada día? Veremos.

Entre Babel y Pentecostés




Fuego a bordo 
Ayer, en la Vigilia de la fiesta de Pentecostés, recordamos la historia de unos hombres orgullosos, seguros de sí mismos, que no necesitaban de Dios porque se consideraban dueños de su propio destino. Eran los hombres de Babel: los que decidieron construir una ciudad y una torre en la que el Señor no tuviese cabida. Lo único que les importaba era tocar el Cielo, ser famosos en toda la tierra. 
Hoy la Liturgia nos presenta, por contraste, a otros hombres que parecen el polo opuesto. Asustados, escondidos, sin fe en sí mismos, aguardan la venida del Espíritu, que Jesús les prometió. Son los hombres y mujeres de Pentecostés.
Los hombres de Babel tenían una sola lengua. ¡Qué bien se entienden los hombres en la prosperidad! Pero llegó la crisis y todo se vino abajo. El Señor se rió de ellos y los dejó en manos de su propio egoísmo. El egoísmo se convirtió en odio, las lenguas se multiplicaron y se dispersaron por toda la tierra.
Los hombres de Pentecostés, en cambio, recibieron el fuego del Espíritu Santo y salieron del cenáculo como un huracán imparable, Se bautizaron tres mil y llegaron hasta el último rincón del mundo. Hablaban una sola lengua; la de los hijos de Dios,
Ahora, los hombres de Babel siguen trabajando en su torre miserable. Van de triunfo en triunfo hasta el fracaso final. Aún se consideran dioses. Ellos deciden quién vive y quién muere en este Planeta: manipulan embriones; eliminan vidas para sanar otras vidas o para fabricar cosméticos; matan a millones de niños a los que no se les deja nacer… Dios, para ellos, ha muerto.
La Iglesia, entre tanto, perseguida y calumniada, se diría que sigue esperando al Espíritu Santo. Pero el Espíritu ya está aquí. Es fuego y viento, como entonces: un huracán que quema; una hoguera que se renueva constantemente y enciende en lumbre viva el corazón de los cristianos. Así será si sabemos buscarlo en el centro de nuestra alma.
 "¡Ven, oh Santo Espíritu!, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y serán creados. Y renovarás la faz de la tierra."