...Y como se acerca San Valentín, he aquí un video casero sobre un amor casero, o sea tan auténtico como el cocido madrileño en Madrid. Me lo envía Paula, y espera que le den un premio por él en un concurso radiofónico.
No me llaméis "blog". Soy un globo que vuela a su aire, se renueva cada día y admite toda clase de pasajeros con tal que sean respetuosos y educados, y cuiden la ortografía. Me pilota desde hace algunos años un cura que trata de escribir con sentido sobrenatural, con sentido común y a veces con sentido del humor.
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miércoles, 11 de febrero de 2009
Amor casero
El amor y las palabras
Caminaba hacia mí por la misma acera. A primera vista me pareció un animal fabuloso dotado de muchos brazos, dos cabezas y cuatro patas. Luego me recordó al grupo escultórico de la muerte de Laoconte con sus hijos. A medida que avanzaba fui comprendiendo que no se trataba de una sola figura, sino de dos: un chico y una chica tan enlazados en un abrazo tentacular que resultaba admirable que pudieran desplazarse sin caer al suelo con estrépito. Era un estrujón itinerante de mucho mérito. Ella le miraba a él sin ocuparse para nada de la dirección de la marcha. Él marcaba el ritmo y la ruta con cierto gesto de agobio en el rostro.
Como yo iba despacio y ellos aún más, tuve tiempo de analizar la situación. Imaginé el diálogo y recordé las coplas de Muñoz Rojas que estoy leyendo estos días: “Miradas, voces del alma,/ con sólo mirarte digo/ lo que no dicen palabras”. Pero no: aquellos labios adolescentes sí que decían palabras, probablemente llenas de pasión.
Al fin llegaron a mi altura. Ella estaba diciendo:
—Tiene guasa (1) la tía. Luego se va a Leganés y me deja en cueros (2)…
Kloster, que siempre va conmigo, sollozó de pena.
(1) y (2). De acuerdo, Kloster, no dijo “guasa” ni “cueros”, pero este blog es muy decente y aquí no se hacen alusiones glandulares ni se emplean palabrotas semejantes.
Etiquetas:
diario. Kloster,
San Valentín
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