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lunes, 10 de septiembre de 2012

La máscara



Marta tiene 16 años, pero después de verla disfrazada para la boda de su prima, más repintada que el Ecce Homo de Borja, ocultando bajo el maquillaje su espléndida adolescencia y tratando de representar el papel de dama glamurosa, turbiamente impúdica, comprendí aquello que escribió Kloster:
“La moda es tan tirana que nos obliga a hacer el ridículo para no quedar en ridículo”

viernes, 20 de abril de 2012

Por si acaso


Pasado  mañana recibe el Sacramento de la Confirmación y está dispuesto a todo.
─¿A todo?
─Sí; a ser cristiano a tope.
Por un momento he estado a punto de decirle: “mira, no te hagas ilusiones, que te conozco…" Pero he contenido a tiempo el ataque de escepticismo.
─Estupendo. Lo importante es que empieces ahora mismo. No hace falta esperar dos días para cumplir esos propósitos.
Me mira con gesto de remordimiento preventivo.
─Es que esta noche salgo. 
─Ya.
─Pero el domingo puedo confesarme antes de la misa, ¿verdad?
Omito mi respuesta por razones obvias.

domingo, 22 de enero de 2012

un mensaje misterioso

Me ocurrió hace un par de años y lo rescato ahora de mi carpeta de anécdotas. 

Regresaba a casa una noche cuando recibí un mensaje en mi teléfono:
Ola papá, soy la Lola. Te juro que no lo haré +, me perdonas?
Contesté inmediatamente:
Querida Lola: no soy tu padre. Creo que te has equivocado de número. Soy cura y lo perdono todo, incluso esa “ola” sin hache. Seguro que tu padre también te perdona. Por cierto, ¿qué le has hecho?
Lástima. Lola no contestó. Podía haber sido el comienzo de una bonita historia.

martes, 25 de octubre de 2011

Oído en la calle. Palabra.


 Pavo cristatus se llama este especimen
Dos chicas de 15 o 16 años consumen chuches sentadas en un banco de la calle Panamá. La más gordita declara:
―Creo que voy a ser bióloga.
―¡Qué guay, como la Obregón! ―responde su amiga―.
―¿Quién?, ¿la vieja ésa de la tele?
―Es bióloga. ¿No lo sabías?
―Pues entonces me apunto a diseño.

jueves, 6 de octubre de 2011

La duda

―¿En qué quedamos? ¿Te apunto o no te apunto?
―Es que no estoy segura…
―¿Y estás segura de que no estás segura?
―Claro.
―Menos mal. Dudas luego existes. Igualita que Descartes.
―Es que soy de Ciencias.
―Bueno. ¿Entonces, lo echamos a suertes?
―Vale, apúntame; pero si me cuesta mucho lo dejo…
―Entonces déjalo ya. No vales la pena. Y tampoco vayas a la universidad, porque allí todo cuesta mucho…
―Es que tengo que preguntárselo a mis padres.
―Me parece bien. Pero habíamos quedado que ellos no te dejan salir los viernes por la noche y tú te escapas. Supongo que en esto serás igual de obediente…
―Me estás liando… Vale apúntame.
―¿Seguro?
―¡Jo…!
El diálogo es surrealista pero real. Uno de los interlocutores soy yo. 3 preguntas sencillitas: ¿de qué estábamos hablando? ¿Cuántos años tiene mi interlocutora? ¿Qué ocurrió al final?