Mostrando entradas con la etiqueta diario; pensieri. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diario; pensieri. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de noviembre de 2019

Jornada de reflexión





Nuestros amados líderes nos piden que reflexionemos. Ignoro si es obligatorio, pero, por si acaso, yo ya he empezado esta misma mañana. He reflexionado sobre la reflexión misma, y, al comprobar que nuestros queridos guías han cerrado el pico para no perturbar el fluir de las reflexiones ciudadanas, he sentido una paz inefable, un bienestar espiritual y corporal cercano a la bienaventuranza eterna.
¿No sería posible alargar la jornada reflexiva un par de días más? ¿Y por qué no una semana, o un mes? Estoy seguro de que, si se implantara por decreto esta medida, mejoraría el tráfico urbano, caería en picado la siniestralidad vial y el consumo de ansiolíticos se reduciría al mínimo.
Hoy en Madrid celebramos la solemnidad de la Santa María de la Almudena, patrona de esta Villa y Corte. Hace treinta años los pasteleros de la ciudad organizaron un concurso para crear un dulce que emulara a las rosquillas de San Isidro o los panecillos de San Antón. Triunfó la "corona de la Almudena", que es una especie de roscón de reyes con crema en su interior.
Esta mañana nos han sacado esa corona en el desayuno y se me han endulzado las reflexiones de la jornada. También he pedido a nuestra Patrona y a San Zacarías, el marido de Santa Isabel, que fue mudo durante 9 meses, que los elegidos mañana para el Parlamento, hablen más bajito, trabajen juntos y nos dejen reflexionar al menos hasta Navidad.

viernes, 4 de octubre de 2019

Un día normal



He tenido una mañana normal, es decir, muy poco corriente. Lo corriente es que lo normal salte por los aires desde muy temprano y las mañanas se conviertan en un maravilloso caos.
Uno se levanta de madrugada y comienza a programar el día con todo detalle. Cuantos más detalles incluya, más probable es que todo se desbarate. ¡Qué se le va a hacer! Con los años uno se resigna y aprende a navegar en el laberinto de lo imprevisto y de lo imprevisible. Hoy, sin embargo, todo ha salido tal y como lo tenía organizado. ¡Qué aburrimiento! Incluso he llegado a casa con tiempo para leer el periódico de ayer y ahora me permito el lujo de encender el ordenata a la hora establecida y dedicar al globo mis veinte minutos reglamentarios.
Lo malo es que tanta normalidad me ha atrofiado la sesera y no se me ocurre nada. Empiezo a escribir con la esperanza de que llegue una musa perdida y encienda la chispa de la inspiración; pero no hay manera. Se conoce que las musas se desenvuelven mejor en el terremoto permanente de la vida ordinaria.
¿Veis? Han transcurrido quince minutos y no he conseguido hilvanar un solo pensamiento estimulante. Toda la mañana charla que te charla con niños de sexto de primaria y sospecho que no me ha servido de mucho.
Bueno, sí; he aprendido algo. Hacia las doce del mediodía un chaval de 11 años que quiere ser futbolista, ha afirmado como un Séneca cualquiera:
—Soy buen amigo de N, porque, cuando hablamos, me intereso por cosas que no me interesan nada.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Charlas al vuelo



Mientras observo con los prismáticos una bandada de buitres que sobrevuela la Sierra, se acercan dos amigos que discuten apasionadamente:
—…hasta que la muerte nos separe —viene diciendo uno—.
—¿En serio? —responde el otro—.
—¿Te parece demasiado?
—Me parece poco. La muerte no separa, une.
Se detienen al llegar a mi altura, y el que acaba de responder me interpela:
—¿Y usted qué opina?
—que es verdad lo que dices: la muerte no divorcia; al contrario. En el Cielo todos los amores de la tierra se dilatan, crecen y se hacen indestructibles. Al fundirse con el Amor de Dios participan de su eternidad. Por eso dice San Pablo que el amor no pasa nunca.
—Sabe que hablamos del matrimonio, ¿verdad?
—Claro; el amor a los pájaros es otra cosa.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Los "peros" de Isabel



No recuerdo como se llamaba aquel chaval. Han pasado tantos años… Creo que estudiaba primero o segundo del viejo BUP, y era un tipo estupendo, trabajador, simpático y temperamentalmente provocador. Venía todos los sábados a las meditaciones y a la Exposición del Santísimo, y, siempre, siempre, al acabar entraba en mi despacho y me contaba que no estaba del todo de acuerdo con algo de lo que yo había dicho. Algunas veces tenía un punto de razón, pero con más frecuencia "se enganchaba" en una frase o en una anécdota para pedalear hasta el infinito y poder polemizar conmigo. De paso, evitaba  que fuésemos al grano, o sea a sus problemas reales. Como digo, tendría 15 o 16 años. Estaba en la edad.
Un día le tendí una especie trampa bastante obvia. Le dije más o menos:
—Yo creo que las cosas buenas son preferibles a las malas, ¿no te parece?
Se quedó pensativo un instante y respondió:
—No siempre.
Nos reímos los dos cuando cayó en la cuenta de lo que había dicho.
¡Gran cosa la adolescencia! Me encantaría saber qué fue de aquel chaval. Lo he recordado hoy al leer el último comentario de Isabel a una de mis entradas. Ni que decir tiene que no conozco a Isabel. No sé si es su nombre auténtico o si se llama Federico; si tiene quince años o cuarenta, pero le doy las gracias porque me lee todos los días y siempre sabe encontrar un "pero" a lo que escribo. Me encanta, de verdad. Es como si volviera a charlar con aquel adolescente listo y peleón. En ocasiones, cuando termino de redactar mi reflexión diaria, me pregunto: ¿qué pega encontrará hoy Isabel? Y, por si acaso, procuro afinar un poco el texto para que esa vez se quede satisfecha del todo.
Misión imposible. Esta mañana, por ejemplo, comenté unas palabras de Isaías (cap. 43): "yo te he redimido y te he llamado por tu nombre; tú eres mío". Así declara Dios su amor a Israel, y así ama a cada uno de sus hijos. Pero parece que Isabel no está muy de acuerdo y puntualiza: "lo de eres mío es muy posesivo".
En efecto, "mío" es un pronombre posesivo. ¿No te parece un sueño que Dios diga que nos ama hasta poseernos del todo? ¿O espero otro pero tuyo?  
En todo caso estoy seguro de que no te sientes ofendida por esta pequeña broma.  

sábado, 24 de agosto de 2019

El arte de la tertulia


 
 Tertulia sobre Harry Potter. ¿Cómo no me avisaron a mí?



—Tertulia es una reunión de personas que se juntan habitualmente para conversar o recrearse.
—No, abuela, no. Eso sería en tus tiempo.
—Pues es lo que dice el diccionario de la Academia.
—El diccionario dirá lo que le parezca, pero ahora se entiende por tertulia un conjunto de personas que se pelean a grito pelado en la radio o en la tele para entretener a un público sediento de sangre.
—Tampoco exageres. Hay de todo…
—Sí, es cierto: hay tertulias de madrugada que agitan al durmiente, lo sacan de la cama y contribuyen a que permanezca despierto después del primer café mientras conduce hacia su puesto de trabajo. Son debates políticos en los que todos opinan de todo, nadie rectifica jamás, y son muy útiles para amenizar los atascos de la primera hora punta. También hay tertulias de media tarde, que ayudan a hacer la digestión. Han sustituido a las transmisiones del tour de Francia, cuando dormitábamos con Indurain o Perico. Ahora aparecen unos contertulios que se insultan y/o se besuquean entre sí mientras hacen juicios temerarios, asaltan intimidades ajenas, murmuran, difaman o calumnian ante un público orondo y fisgón que aplaude entusiasta a los protagonistas de la farsa.
—Chico, como te pones… Yo suelo oír una tertulia nocturna donde se habla de cine.
—Sí. Esas tertulias son otra cosa. Los participantes conversan como personas civilizadas y consiguen que los oyentes se adormezcan a medida que languidece la conversación.
—Entonces ¿eres partidario de estas últimas?
—Tampoco. A mí lo que me gustaría es que aplicáramos el criterio de la academia. "una reunión para conversar y recrearse"
—Ojalá fuera posible.
—Lo es. Eso es lo que hemos hecho en La Acebeda durante estos últimos veinte días. Después de comer nos reuníamos en el cuarto de estar y charlábamos sin más. Yago nos ha hablado de Lituania, el país que le ha adoptado. Jorge ha recordado mil aventuras por veintitrés naciones. Carlos, que es un prestigioso cirujano y profesor, nos cuenta historias de la ONG que ha fundado, y así sucesivamente. Sin gritos, sin debates. En la tertulia se escucha, se aprende y, si aprieta el calor, uno puede echar una cabezada.
A veces pienso que el Cielo se parecerá a una pequeña gran tertulia de familia. 

domingo, 18 de agosto de 2019

Demasiado personal



A veces no sé cómo etiquetar mis entradas en el blog. En muchos casos suelo incluirlas en ese cajón de sastre que llamo "diario". Luego pienso que, en efecto, esto parece un diario, incluso un diario íntimo que lanzo a la red con una desvergüenza digna de mejor causa.
Hoy, por ejemplo, llevo todo el día pensando en lo que hago aquí, en las meditaciones que predico cada día y en las conversaciones personales que mantengo con los que vienen a mi despacho en busca de consejo o de ayuda.
Llega la noche, hago examen de conciencia y pienso, en la presencia de Dios, que tengo mucha cara: "sermoneo" desde una mesa en el presbiterio y lo hago con cierta elocuencia, porque ya son 50 años de práctica pastoral. Y, sí, alguna vez me siento la mar de ufano… ¡Qué forma tan tonta de  hacer el ridículo delate del Sagrario! Por eso, al acabar, me siento avergonzado. Sé que algunos de los que me escuchan son más sabios, más santos y, por supuesto, más humildes que yo.
Entonces hago el propósito de no "pontificar", de predicarme a mí mismo y aplicarme el cuento luchando personalmente en aquello que "exijo" de los demás con tanta desfachatez. 
No sé si colgaré en el globo esta reflexión. Si lo hago esta noche, por favor, hoy no me llevéis la contraria.

lunes, 29 de julio de 2019

Las buenas noticias ¿no son noticia?





Eso dicen los "expertos" en comunicación. Y lo repiten en inglés, que mola más: good news, no news, aunque el dicho anglosajón sea un poco distinto. Esta es su versión correcta: no news is good news, o sea que es buena noticia que no haya noticias.
¿Tendremos esa suerte en este mes de agosto que ya está llamando a la puerta? ¿Y el resto del verano? Es inevitable la proliferación de bulos, que se desmontan a las pocas horas. Y quizá aparezca alguna serpiente estival, un par de avistamientos de ovnis, un monstruo marítimo en el lago de la casa de campo, un escándalo entre famosos que quieren seguir abonando su fama con basura… Todo eso lo podremos soportar, pero, por favor, que nos dejen en paz los odiadores profesionales, los violentos, las manadas y los payasos del hemicirco.
En verano, los periódicos de papel se ponen a dieta de publicidad y adelgazan treinta o cuarenta páginas. Los digitales deberían seguir el mismo régimen aprovechando que hace mucho calor. Como dice Séneca, non panibus fornax, o sea que no está el horno para bollos.
Y, por cierto, tampoco es verdad que las buenas noticias no sean noticia. Lo  que pasa es que casi nadie las publica. El Evangelio es la Buena Noticia por antonomasia y deberíamos proclamarlo ahora más que nunca, aprovechando que tenemos tiempo libre. Ante una cerveza de media tarde en la terraza de un bar de la Sierra o en un chiringuito a la orilla del mar, es posible crear nuevas amistades y apuntalar las viejas. Y en ese contexto ¿por qué no cambiar de onda y hablar de Dios, del alma, del sentido de la vida, de la Esperanza con mayúscula, de la Entrega al servicio de los demás…?
En los días pasados, he podido mantener más de una conversación de este tipo a la sombra de una ermita, y tan refrescantes fueron esas charlas y tan firmes los propósitos que surgieron, que hasta nos olvidamos de la ola de calor.

jueves, 18 de julio de 2019

Venid a mí



Tengo ya la mochila preparada y los prismáticos al cuello para salir de excursión, pero no puedo ni quiero quitarme de la cabeza las palabras de Jesús que acabo de lee en el Evangelio de la Misa de hoy:
—"Venid a mí".
¿A dónde iría sin ti, Señor? Trataré de encontrarte en el vuelo de las aves, en el azul del cielo, en la nube negra de la tormenta, en el canto de los pájaros del bosque, en el silencio de la montaña, en las risas de otros excursionistas… Pero tú insistes:
—Ven a mí. Más cerca. No me conformo con que me hables a través de las criaturas. Búscame en los Sagrarios que encontrarás en el camino. Allí me escondo para que me encuentres; podrás mirarme aunque no me veas; charlar conmigo aunque pienses que no te respondo. Soy el mismo Jesús-Hombre que recorrió todos los caminos de Israel, el que nació en Belén y murió en la Cruz.
"Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré…"
—El cansancio es buena cosa; el agobio, no. ¿Por qué te preocupas de tantas tonterías? Cuéntamelas y  verás cómo nos reímos juntos.  Ahora ya puedes irte de excursión. Llévame en la mochila.

domingo, 14 de julio de 2019

Jolastoki desaparece



En el Norte decimos "restorán", castellanizando la palabra francesa restaurant. En Castilla prefieren "restaurante", masticando cada una de las letras, y la Academia y yo les damos la razón ya que el vocablo procede del verbo "restaurar" y no es de raigambre gala sino ibérica.  En todo caso, en Getxo (antes Guecho) nunca nos hemos planteado problemas lingüísticos; con decir Jolastoki  nos entendíamos todos.
Hay restaurantes efímeros que huelen a fiambre desde el primer día y quiebran diez minutos antes de nacer, y restaurantes fósiles que duran y duran sin saber por qué, por pura costumbre de durar. Hay restaurantes de paso para clientes con prisa que olvidarán diez kilómetros más adelante dónde estuvieron, y restaurantes-siesta, placenteros y silenciosos, casi siempre pegados a un hotel.
Jolastoki no es nada de eso. Ni siquiera es chino, aunque el nombre pueda confundir a alguien. Tampoco es de fusión ni de confusión. Jolastoki es señorial, acogedor, amigo de sus amigos, tradicional e innovador, confortable, familiar. Vive desde 1921 en un gran chalet de Neguri con aire de gran caserío y ha ido madurando desde entonces como un buen vino.
Aquí encontraréis algo de su historia.
Ahora me dicen que cierra, que se vende el edificio y quizá se convierta en vivienda para los compradores. ¿Qué ha ocurrido? ¡Tenían que habernos pedido permiso! Sus muros guardan los mejores recuerdos de miles de familias; de la mía, por supuesto, que se ha ido multiplicando hasta formar casi una tribu.
En Jolastoki nos hemos reunido al menos una vez al año. Allí celebramos los 101 de Marita, que fue siempre la matriarca, con mando en plaza, de todo el clan. Y tuvimos bautizos, bodas, aniversarios. Allí me proponía yo acudir dentro de un mes y medio para brindar en mis 50 primeros años de sacerdote. De paso respiraría el aroma de las maderas que guardan recuerdos de tantos lustros.
¿Qué ha pasado? No quiero saberlo. Sólo sé que mi memoria necesita acariciar otra vez cada objeto de esa casa para que no lo confunda todo y me pierda en la bruma del pasado.
No quiero ponerme cursi y decir que derramo "una lágrima" por Jolastoki. En mi caso sería una metáfora imposible ya que mis lagrimales no funcionan desde hace muchos años. Me gustaría, eso sí, conservar como reliquia el aroma embotellado del jardín y también el de las croquetas, que siempre fueron insuperables.




martes, 9 de julio de 2019

La tormenta



A las 8 en punto de la tarde los timbales retumban en el cielo para iniciar la primera sinfonía del verano. Se estremece el rebaño de nubes cumuliformes, blancas, como corderos asustados. Un viento húmedo imprevisto las sacude sin piedad y la atmósfera se oscurece. Las golondrinas llevan un buen rato picoteándose las plumas para impregnarlas del aceite que ellas mismas producen. Ya tienen dispuesto el impermeable.
De pronto, un relámpago ilumina el horizonte y se escapa hacia el sur. Otra vez suena el concierto de los timbales, que ahora se aproximan implacables y en pocos minutos estarán sobre mi cabeza. Penetra por la ventana un aroma inconfundible de campo mojado.  
El director de orquesta da entrada al primer chaparrón para que se una a la fiesta. La lluvia viene recia y fría. El termómetro se desploma. Los pájaros sienten el escalofrío y se refugian en los lugares más insólitos. Yo pienso en el himno de los tres jóvenes que he recitado esta mañana después de Misa:
Benedícite, lux et ténebræ, Dómino, benedícite, fúlgura et nubes, Dómino. Sí; la luz y las tinieblas, los relámpagos y las nubes cantan la gloria de Dios.
Hace quizá sesenta años sorprendí un día en Pamplona a Leonardo Polo, el genial filósofo, catedrático en la Universidad, contemplando una tormenta. La lluvia arreciaba y los rayos parecían estrellarse en el horizonte contra la Higa de Monreal. Don Leonardo, completamente empapado, sólo se protegía con su inseparable boina. Me acerqué a él con un paraguas. Me miró y dijo:
—Si esto es sólo criatura, imagínate cómo será el Creador.
A las 8,45 de la tarde, termina la tormenta con un adagio de brisa suave. Las nubes se vuelven blancas y se quedan pensativas. 

La Higa de Monreal

martes, 2 de julio de 2019

Algo pasa en Molinoviejo

—¿Va a ser capaz de resucitar el blog desde Molinoviejo, donde nunca pasa nada?, me pregunta Raquel.
¿Cómo puedes decir que no pasa nada? Ahora mismo pasa una brisa nueva, recién nacida en la montaña. Pasa una pareja de tórtolas que se dejan ver por mis prismáticos, y se están acicalando para salir más guapas en la foto. Pasa la voz lejana de una mujer, que charla con alguien el otro lado del muro, y no  sabe que sus palabras llegan hasta aquí con toda nitidez.
Sentado en el jardín con Scripta theologica en la mano, un sombrero Panamá en la testa y un botellín de agua a mi diestra, veo pasar la vida y recuerdo aquel poema de Juan Ramón Jiménez


—No era nadie. El agua.
—¿Nadie?
¿Que no es nadie el agua?
—No hay nadie. Es la flor.
—¿No hay nadie?
Pero ¿no es nadie la flor?
—No es nadie. Era el viento.
—¿Nadie?
¿No es el viento nadie?
 —No hay nadie. Ilusión.
—¿No hay nadie?
¿Y no es nadie la ilusión?


Por la mañana he ido a la ermita. Tenía mucho que pedir, pero nada más encender la luz lo he olvidado todo. He sacado esta foto y me he limitado a contemplar la imagen. Yo sé que es posible rezar sin palabras. Algunas veces basta con mirar y saber que la Virgen nos devuelve la mirada.  Ella recuerda muy bien lo que había pensado decirle y me responde que sí, que no me preocupe. 
Y es que en Molinoviejo pasan muchas cosas incluso cuando algunos piensan que no pasa nada.

domingo, 30 de junio de 2019

Cuando el porsiacasista llega a su destino



…comprende que no necesita la mitad de los objetos que trae en la maleta, y se lamenta arrepentido al considerar que, cuando vuelva a casa, deberá volver a cargar todo el equipaje. Yo suelo sacar un propósito que casi nunca cumplo: vivir al día, con lo puesto y poco más, sin que nada me ate.
José María Hernández Garnica fue un sacerdote santo que viajaba por toda Europa con un maletín pequeñísimo. Un día fui a buscarlo al aeropuerto; llegaba a Roma desde Colonia.
—¿No ha facturado más equipaje? —le pregunté sorprendido—.
Don José María era hombre de pocas palabras. Me miró con cara de guasa y respondió:
—Aquí cabe el cepillo de dientes y el breviario. Sólo me voy a quedar dos semanas.


sábado, 29 de junio de 2019

Porsiacasitis aguda




La porsiacasitis (palabra derivada de la expresión "por si acaso") es un síndrome común asociado generalmente a la vejez, que se manifiesta a la hora de emprender un viaje. Estos son sus síntomas más vistosos:
1. El porsiacasítico tiende a preparar la maleta "con tiempo". En los casos más leves, con dos o tres días de anticipación. En los casos agudos o crónicos, hasta con dos semanas, o incluso más.
2. Antes de comenzar la preparación del equipaje, el sujeto estudia concienzudamente una lista de enseres que puso el año pasado en el fondo de la maleta. Generalmente tiene tres listas: una para viajes breves, de finde; otra para vacaciones de quince días y una tercera para huídas interplanetarias o sin fecha de vuelta.
3. El porsiacasítico toma un ansiolítico media hora antes de poner manos a la obra. Saca del armario cada una de las prendas de vestir que piensa llevarse, así como los utensilios de baño, los aparatos electrónicos, los zapatos, el cargador del móvil, etc. A continuación vuelve a repasar la lista y piensa que se ha quedado corto: necesita llevar más ropa, más zapatos, más enchufes, más champú… Y si alguien le pregunta "¿para qué llevas ese jersey de lana de cuello alto si estamos en julio?", él responderá: "por si acaso".
4. Por si acaso nieva en agosto, dos bufandas; por si acaso llega una glaciación, zapatos de nieve; por si  acaso cojo una neumonía, antibióticos; por si acaso me invitan a una boda, chaqué. Por si acaso las polillas me devoran el chaqué, antipolillas y otro chaqué. Por si acaso se me rompen las lentillas, gafas de repuesto…
Lo confieso. Yo también padezco el síndrome de la porsiacasitis, y lamentablemente  no mejora con los años; al contrario. Creó que sufrí los primeros síntomas en 2016. Ahora la enfermedad se ha hecho progresiva, galopante y, tal vez, incurable.
Acabo de terminar mi equipaje para ir a Molinoviejo, donde permaneceré 25 días. Lo miro y remiro, y siento la tentación de añadir otro pantalón, otra sotana, un chaleco salvavidas, la camisa de fuerza, tres bolígrafos, un sacacorchos y el calendario zaragozano.
No sé si debo acudir a mi psiquiatra de cabecera (valga la redundancia) o dejarme llevar por el síndrome. Por si acaso colgaré estas reflexiones en el globo y volaré con él hacia mi destino. 

martes, 7 de mayo de 2019

Hablar de mi Madre



Ayer me tocó predicar sobre la Virgen, y recordé a aquella niña de 14  años  —¿qué habrá sido de ella?— que se negó en redondo a escribir un folio sobre su madre. La profe de lengua de Aldeafuente les había mandado que hicieran esa redacción en clase, pero Raquel se levantó muy enfadada y se marchó del aula. Al día siguiente ella misma me contó el porqué de su desplante. 
—No puedo escribir sobre mi madre sin hablar de mí misma. Y no quiero que nadie se meta en mi vida, ¿vale?
Ayer yo pensé que lo mismo. ¿Cómo puedo predicar sobre la Virgen María sin desnudarme delante de los que me escuchan? 
No me fui del oratorio, pero me tocó pasar un rato de vergüenza.


lunes, 30 de abril de 2018

Contracorriente




Desde Molinoviejo a mi casa hay 50 minutos de autopista; menos de lo que uno necesitaría para encontrar aparcamiento en el centro de Madrid.
Durante el viaje oigo "La Primavera" de Vivaldi para celebrar que la floración ha comenzado también en la sierra. A continuación,  rezo el rosario sin más distracciones que las inevitables.
Al cruzar el túnel de Guadarrama, que une las dos Castillas, el tráfico se espesa bruscamente. El problema no afecta a mi Citroën, ya que volamos camino de Madrid sin apenas obstáculos, pero los que salen de la Capital caen un inmenso atasco de muchos, muchos kilómetros. Lo llaman "operación" salida.
Mi primera reacción es un tanto miserable; me alegro de no haber caído en la trampa que hay en cada puente laboral y quizá me divierto un poco imaginando las penalidades de los que huyen de Madrid. Luego medito en lo que significa ir contracorriente, que es lo que me toca hacer casi siempre, no por el placer de llevar la contraria a las masas, sino porque la vida me empuja en esta dirección.
Me pregunto si ser cura significa que uno debe ir contracorriente a toda costa; si la Iglesia también debe avanzar así, contra viento y marea y tráfico, o es mejor que se una a la operación salida para caer en los inevitables atascos de los que escapan y ser solidaria con los atascados. ¿Y Jesucristo? ¿No fue también contracorriente?
Enseguida comprendo que son preguntas demasiado complejas para resolverlas en un viaje tan breve. De momento, ya me he plantado en la M40, que es una amplia autovía de circunvalación. Me esperan quince días urbanos.

jueves, 5 de octubre de 2017

Vela al Santísimo


Sobre el altar del oratorio está expuesto el Santísimo Sacramento en la Custodia. Yo estoy en la primera fila y trato  de hacer mi oración, como todos los jueves, con el Adoro te devote, el himno eucarístico de Santo Tomás.
Tengo una pequeña molestia en un ojo, y me cuesta fijar la mirada en la Hostia. Leer también me resulta algo trabajoso.
Voy recitando  mentalmente en latín los versos de ese himno y me detengo un momento en el comienzo de la segunda estrofa:
Visus, tactus, gustus in te fállitur, sed audítu solo tuto créditur.  "En ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto, pero basta con el oído para creer con firmeza", Me digo que debería volver a mi habitación  y ponerme un colirio. Estoy distraído y sin ganas de rezar.
En ese momento se abre la puerta del oratorio y entra Richi, que es ciego desde los cinco años y trabaja en la ONCE. Ha dejado el perro guía en el vestíbulo. Hace una genuflexión pausada ante el Santísimo y se sienta a mi lado. Está inmóvil con sus ojos muertos clavados en el centro de la Custodia.
Ahora comprendo que el ciego soy yo. Pido al Señor que me dé una vista tan aguda como la de Richi. Al salir del oratorio lleva en los labios su mejor sonrisa.

Hoy es 5-o, supongo.


La manía de las siglas o siglamanía (SM) ha desembarcado con fuerza en el calendario: (11-M, 11-S, 15-M, 1-0, 23-F, 20-N. Gracias a Dios la sopa de letras y números aún no afecta a las fiestas civiles o religiosas, pero la cursilería avanza y pronto cantaremos: 1-N, 2-F, 3-M, 4-A, 5-M, 6-J, 7-J, San Fermín.

martes, 25 de octubre de 2016

Nostalgia de los héroes



He empezado a leer otra novela policíaca. Una vez más el detective es un tipo duro, solitario, cínico, de moral ambigua, incrédulo y fascinado por lo más oscuro e irracional del ser humano. O sea, como Philip Marlowe, Sam Spade o LewArcher, los vetustos héroes de la novela negra americana, a los que dio vida y rostro Humphrey Bogart.
Desde entonces no hemos mejorado nada. ¿Volverán algún día los héroes amables, patriotas, defensores del bien y la justicia?
Echo de menos el cine de John Ford y el revólver de John Wayne. Creo que les mandaré un e-mail un día de éstos.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Las avispas chinas nos invaden


Estoy en Galicia, tierra de meigas, de bosques umbríos, de magos ilustres, de gaitas melancólicas, de leyendas ancestrales, de enormes poetas y de castañas.
Llegué hace tres días a Montecelo, un viejo pazo rehabilitado que sirve como casa de convivencias en la región. Comparto mi estancia con otros diecisiete sacerdotes, la mayor parte de la zona, y aprovecho la coyuntura para leer la prensa local, que siempre es más interesante que la nacional. Hoy me sorprende el siguiente titular:
Una plaga de avispas chinas amenaza la producción de castañas en Galicia.
El diario informa a continuación de que una plaga de avispillas asiáticas, pequeñas pero letales, ha invadido nuestro espacio aéreo con las peores intenciones. Las intrusas ponen sus huevos en la corteza de los castaños y, aunque no matan el árbol, impiden la floración y limitan drásticamente la producción de castañas. Como además se llevan fatal con nuestras laboriosas abejas domésticas, las atacan sin piedad y bombardean los panales hasta poner en fuga a sus habitantes. Lo mismo ha ocurrido, al parecer, en Francia, Italia y Chequia.
Ante la amenaza, los paisanos de la región han ensayado diferentes armas:
  • la quema no dio resultado. Al contrario, las avisas se dispersaban y multiplicaban sus nidos.
  • La fumigación tampoco ha funcionado, ya que las invasoras se protegen dentro de una agalla en forma de larva.
  • Algún astuto campesino observó que a las avispillas foráneas les encanta la cerveza negra (palabra de honor) y trató de eliminarlas colocando en el campo algunos cuencos con este preciado brebaje. Fracaso total: las avispas caían en masa, pero las abejas de aquí tenían idénticos gustos y se ahogaban en la misma trampa.
Total, que hasta hoy no se ha encontrado un antídoto eficaz contra la plaga. Ahora la conserjería correspondiente trata de contraatacar con otra avispilla local y espera que el enfrentamiento entre las dos especies nos lleve a la victoria. Ésta es la noticia tal como aparece en la prensa. Yo, por mi cuenta, he tratado de completar la información Interrogando a algunos líderes de los distintos partidos; hay posturas encontradas:
  • Los populares afirman que mientras siga el bloqueo de los socialistas es inútil hacer nada, ya que el gobierno está en funciones. Así que la culpa es de Pedro.
  • Los socialistas exigen al gobierno que expulse de España a las avispas y avispos, y pida una indemnización a la señora Merkel, puesto que los avispos y avispas vienen directamente de Alemania.
  • El sector radical del partido animalista sale en defensa de las avispas y exige que se respete su derecho de tránsito por los países de la unión europea. El sector moderado de esta formación política pide que avispas y abejas se sienten en una mesa de negociación y lleguen a un acuerdo para salvaguardar los derechos de las dos partes.
  • La izquierda comunista protesta enérgicamente porque las avispas visten de rojo y amarillo. "Es evidente —aseguran— que se trata de propaganda encubierta cara a las próximas elecciones (y a las siguientes).
 Y yo, que no sé nada de estas cosas, me propongo utilizar la invasión de las avispas como metáfora Dios sabe de qué. No descarto que aparezca en alguna meditación de los próximos cursos de retiro que predicaré a partir del próximo mes.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Sondeos




Terminado el segundo acto del gran paripé parlamentario, vuelven los sondeos de opinión, siempre tan útiles para que las empresas encuestadoras cobren una pasta por equivocarse.
Hoy, en la meditación de la mañana me he referido a un extraño sondeo; el que encargó Jesús de Nazaret por tierras de Cesarea de Filipo. El Señor hablaba con los apóstoles:
—¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Si los discípulos hubiesen sido unos profesionales rigurosos no habrían contestado como lo hicieron:
—Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; otros, Jeremías o alguno de los profetas.
No, chicos, no. Ésa no es forma de responder. Deberíais haber sido más precisos:
—Verás, Maestro; el 38 por ciento opina que Juan Bautista; el 17 por ciento optan por Elías; Jeremías, sólo el 11 por ciento con tendencia a la baja. Otros grupos minoritarios se inclinan por profetas de serie B, y el número de los indecisos crece con respecto al último sondeo. Así que lo más probable es que seas el mismísimo Juan Bautista resucitado. Todo con un error de + - un 3%
Yo me preguntaba cómo responderían nuestros insignes diputados si les hiciésemos la misma pregunta. Sospecho que habría un altísimo porcentaje de esos que "no saben/no contestan", mayormente para que nadie sospeche que aún recuerdan el viejo catecismo que estudiaron de niños. Otros, muy seguros de sí mismos, levantarían el dedo índice y dirían que Cristo es el punto Omega del universo, el fin de la evolución de los mamíferos evolucionados, el primer revolucionario de la historia, el poeta ecologista que luchó contra calentamiento global, el amigo de los animales y enemigo del Ibex, el que siempre se opone al progreso, el represor de las libertades, el símbolo de todas las injusticias…
Supongo que estoy exagerando. Tal vez alguno respondería con Simón Pedro: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Bueno, pues de todo esto me habría gustado charlar esta mañana.