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jueves, 8 de enero de 2015

Éste me lo acaban de contar



—¿Policía? Hay un individuo que trata de entrar en mi casa. Dense prisa, por favor; ya ha saltado la verja del jardín y ahora se dirige a la puerta principal.
—Lo siento, señora. Todos nuestros agentes están ocupados y ahora mismo no le puedo enviar a nadie. Encienda las luces de su casa y haga ruido para que el presunto ladrón se asuste…
Se produce un silencio de tres o cuatro segundos. El policía está a punto de colgar el teléfono cuando oye dos disparos y, a continuación, la voz de la mujer.
—Ya no hace falta que vengan; acabo de matarlo.
Medio minuto después llegan varios automóviles de la policía haciendo sonar las sirenas y un montón de tipos gigantescos armados hasta los dientes. Desde un helicóptero descienden al jardín más agentes y comprueban que allí continúa el ladrón con sus ganzúas tratando de abrir la puerta. Lo detienen e interrogan a la señora.
—¿No nos había dicho usted que lo había matado de dos disparos?
—¿Y usted no me había dicho que no tenía agentes libres? 

Me lo contaron ayer





—Atención, comisaria, en la calle Mayor una mujer ha matado a su marido de un disparo porque éste le había pisado el "fregao".
—Entendido. ¿Han detenido a la mujer?
—Negativo. Es que todavía está húmedo.

martes, 25 de noviembre de 2014

Las historias de don Fernando (y van...)

El burro muerto 
Un sacerdote, al salir de la casa parroquial, se encontró con que había  un burro muerto sobre el césped. Llamó a la policía y le dijeron no veían indicio de delito y que sería mejor que llamara al departamento de salud pública.
El departamento de salud pública le dijo que no veían peligro de salud pública y que sería mejor que llamara al servicio de basuras.
El servicio de basuras le dijo que para poder mover el burro necesitaban autorización del alcalde.
Este párroco conocía al alcalde pero dudó si llamarle porque el alcalde era una persona con un genio cáustico con el que era difícil tratar; pero decidió llamarle.
El alcalde no le defraudó, empezó a despotricar de esto y aquello y al final le dijo: 
—¿Para qué me llama? ¿No es su oficio enterrar a los muertos?
El párroco hizo una pausa para pedir a Dios que le inspirara y le dijo:
—Sí, señor alcalde, efectivamente es mi oficio enterrar a los muertos, pero siempre me gusta notificar antes al pariente más próximo.

martes, 2 de septiembre de 2014

Las historias de don Fernando

El audífono


—Chico, creo que he resuelto mi problema. Acabo de comprarme un audífono. Me ha costado una fortuna pero es un prodigio de última generación basado en la tecnología más avanzada. Es perfecto.
—Como me alegro. ¿De qué marca es?
—Las dos y cuarto en  punto.

sábado, 30 de agosto de 2014

Las historias de don Fernando

Termina el mes de agosto y ya siento los primeros síntomas del síndrome post-vacacional. ¿Seré capaz de retomar el mando del globo? Por si acaso, demos la palabra una vez más a Don Fernando el Sabio, que me envía estas sentencias de "Enseñanzas Zen".



  • No me sigas porque puedo no ser un guía seguro. No vayas delante de mí porque puedo no seguirte. No te pongas a mi lado porque el camino es estrecho. En fin, déjame en paz. 
  •  Nunca olvides que eres único: o sea, como todos.
  • Si piensas que a nadie le importa si estás vivo o muerto, retrasa un par de pagos y verás.
  • Antes de criticar a alguien camina una legua en sus zapatos. De esta forma cuando lo critiques estarás a una legua de distancia y tendrás sus zapatos.
  • Si no logras a hacer las cosas a la primera, no hagas paracaidismo.
  • Algunos días tú eres el perro, otros días tú eres el árbol.
  •  Nacemos desnudos, mojados, hambrientos y nos pegan en el trasero. A partir de ese momento las cosas se ponen peor.
  • Nunca, bajo ninguna circunstancia, se te ocurra tomar un somnífero y un laxante al mismo tiempo.

miércoles, 20 de agosto de 2014

martes, 12 de agosto de 2014

Las historias de don Fernando


 Extraterrestres
Estaba intentando explicar a mis alumnos de 6º de primaria lo que los indios debieron sentir cuando se encontraron por primera vez con los conquistadores españoles.
—¿Qué pensarías tú si al abrir la puerta de tu casa te encontraras con un hombre muy raro, que hablara de una forma extraña y vistiera ropas super absurdas?
El chaval respondió.
Pensaría que es el novio de mi hermana.”


miércoles, 16 de julio de 2014

Más historias de Don Fernando


Doña Prudencia Segurola era sorda, pero conducía su coche tomando todo tipo de precauciones. Siempre atenta al velocímetro, jamás superaba la velocidad prevista por las normas de tráfico. Nunca hacía maniobras bruscas ni adelantamientos arriesgados; manejaba con precisión los intermitentes y miraba con frecuencia al retrovisor.
Precisamente por eso se alarmó al ver por el espejo que le seguía un coche de la policía. Y cuando sus luces coche empezaron a parpadear, le entró pavor y pensó:
“¿Qué es lo que he hecho mal? No paso de 100 kilómetros, no he bebido alcohol ni me he fumado un porro, me he puesto el cinturón, he renovado mi carnet, pasé la inspección… ¡todo está en orden!”
Doña Prudencia aparcó en el arcén, y el policía detrás. La señora puso el freno de mano, abrió la ventanilla, y se resignó a que le pusieran una multa. El policía salió del coche, se acercó a la ventanilla de la señora y le habló. Ésta le señaló su oído con el dedo para advertirle de que era sorda. El policía entonces sonrió y, con lenguaje de signos, le dijo:
 ─Sí señora, ya sé que no oye;  es que me han enviado para advertirle de que el claxon de su coche se ha atascado y no deja de sonar.”  



jueves, 10 de julio de 2014

En vísperas de la final


En Internet hay de todo. También chistes afortunados como éste, que ya circula a velocidades de vértigo en whatchaps y correos electrónicos. A mí me lo envía Olga, una amiga melómana, fan de Andrea Bocelli, que conocí hace un año en el aeropuerto de Barajas.

martes, 8 de julio de 2014

7 chistes de don Fernando

Don Fernando me envía desde Pamplona estos chistes, que él califica de "inteligentes". No me hago responsable de sus efectos.



1. En el médico
—Doctor, creo que tengo alergia al vino
—¿A qué vino?
—A una consulta médica... doctor, por favor, ¡concéntrese!
—Hay que mejorar su autoestima. Por tanto trate de no dejarse influir por los demás.
—Sí, doctor, pero es que…
—Hágame caso ¡y a callar!

2. En el veterinario
Un individuo lleva su pez al veterinario.
—Doctor, creo que mi mascota tiene epilepsia
Tras echarle un vistazo al pez, el veterinario comenta:
— No sé…, yo lo veo muy tranquilo
—Ahora sí; pero ya verá cuando lo saque de la pecera

3. Palabras, palabras
—Ayer un amigo mío, buceando, contenió la respiración durante 10 minutos
—Será contuvo
—No tío, ¡sin tubo ni nada!

—Disculpa, es que soy nuevo en el laboratorio, compañero, ¿me ayudas con este análisis de heces?
—Claro, eso es pan comido
—Caray, ¡qué vista tienes!

—…Y recuerde siempre que sin mí no habría llegado a lo más alto.
—De acuerdo, amigo, pero ponga en marcha el ascensor de una vez...

—Hoy he quedado para comer, y me han dado plantón.
—Anda, mira... ¡como a las ballenas!

martes, 27 de mayo de 2014

Las historias de don Fernando


La pequeña Nancy está rellenando con tierra un gran agujero en el jardín. El vecino la observa por encima de la valla y le pregunta cariñosamente. 
─ ¿Nancy, qué estás haciendo?
Nancy le mira entre lágrimas y responde:
─ Se ha muerto mi pececito rojo y le estoy enterrando.
─ ¿Pero no es ese agujero demasiado grande para tu pececito?
Nancy da unas palmaditas en lo alto del montón de tierra y contesta:
─ Es que mi pececito está dentro de tu asqueroso gato. 

viernes, 28 de marzo de 2014

Un chiste de desagravio,,,


...por no haber nada escrito ayer


martes, 7 de enero de 2014

Camino de Riaza


Hay que respetar siempre las normas de tráfico

viernes, 22 de noviembre de 2013

Las historias de don Fernando (XV)




Un profesor de religión se prepara para un nuevo curso y, dado como están  los tiempos, decide empezar la primera clase diciendo:
―Yo soy ateo. ¿Quién es también ateo?
Los alumnos, no queriendo ser distintos, levantan la mano y la agitan con viveza, excepto una niña. El profesor le pregunta.
―Si no eres atea ¿qué eres tú?
―Yo soy cristiana.
―¿Por qué eres cristiana?
―Porque así lo he aprendido… Mi papá es cristiano, mi mamá es cristiana…y yo soy cristiana.
―¿Es esa la razón? Si tu padre fuera un tarado y tu madre también ¿tú qué serías?
―Yo… atea.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Contestador telefónico de los abuelos



Hola. En este momento no estamos en casa, pero, por favor, deja tu mensaje después de oír la señal. Te responderemos lo antes posible.
Biiiiiiip.
Si eres un de nuestros hijos, pulsa 1. A continuación marca un número del 1 al 5 según el orden en que llegaste al mundo. Así sabremos quién eres.
A continuación, marca una de las siguientes opciones:
  • Si necesitas que nos quedemos con los niños, pulsa 2.
  • Si quieres que te prestemos el coche, pulsa 3
  • Si necesitas que te lavemos y/o planchemos la ropa, pulsa 4.
  • Si quieres que los nietos duerman en nuestra casa, pulsa 5.
  • Si quieres que vayamos a buscarlos al colegio, pulsa 6.
  • Si necesitas que preparemos la comida del domingo o para llevártela a casa, pulsa 7.
  • Si quieres venir a comer aquí, pulsa 8.
  • Si necesitas dinero, pulsa 9.
  • Si quieres invitarnos a comer, a dar un paseo o al teatro, y si eres uno de nuestros amigos, Habla directamente, que te estamos escuchando.
(Remitido por Cristina, que es abuela, pero no tanto) 



jueves, 14 de noviembre de 2013

Las historias de don Fernando (XIV)

Platos sofisticados

Dos solteros recalcitrantes charlan sobre sus cosas: la política, el fútbol, la cocina...
―Me han regalado un libro de cocina, pero no me sirve de nada.
―Platos sofisticados ¿no?
― Así es. Casi todas la recetas empiezan igual: “tome un plato limpio y…”

viernes, 27 de septiembre de 2013

Las historias de don Fernando (XIII)

Aquel agricultor tenía un grave problema: la cosecha de sandías se presentaba espléndida, pero los chicos del pueblo parecían decididos a terminar con ella. Todas las noches entraban en el huerto y daba buena cuenta de las más gordas y sabrosas. 
Para resolver el asunto, se le ocurrió poner un letrero en un lugar destacado de la plantación:
Se advierte a los ladrones que en una de las sandías he inyectado veneno.
Aquella noche los chicos no comieron nada, pero, de regreso a casa, redactaron otro cartel. 
Al día siguiente el agricultor notó que no faltaba ninguna sandía, pero junto a su letrero había otro:
 Atención. Ahora hay dos sandías envenenadas.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Las historias de don Fernando (XII)

Don Fernando vivió en Japón 50 años, y naturalmente se le nota


Dos hermanos gemelos japoneses de 14 años se incorporan a un colegio español. El profesor lo anuncia al resto de la clase y les pide que sean muy considerados con ellos y que procuren ayudarles en todo.
Unos días más tarde llegan los gemelos, y en la primera clase, el profesor se dirige a todos los chicos:
—Voy a haceros unas preguntas de repaso de historia para que vuestros nuevos amigos se hagan cargo de lo que sabéis. A ver, ¿quién dijo “treinta siglos de historia os contemplan”?
Silencio total. Nadie parece saberlo. Por fin, tímidamente, un japonés levanta la mano:
—Napoleón Bonaparte, en las pirámides de Egipto.
—¡Muy bien! ―ratifica el profesor―. Hagamos otra pregunta: ¿Quién dijo “Alia iacta est”?
De nuevo se corta el silencio, hasta que el segundo japonés levanta la mano.
—Fue Cesar Augusto al cruzar el Rubicón.
Los alumnos no salen de su asombro. Entre los murmullos de la clase se alza una voz:
—¡Caray con los japoneses!
El primer japonés vuelve a levantar la mano:
—Eso es lo que dijo MacArthur al abandonar la Isla de Leyte.  

jueves, 12 de septiembre de 2013

Las historias de don Fernando (XI)

El brillo de las manzanas


Un hombre joven preguntó a un viejo millonario cómo se hizo rico. Éste puso los pulgares detrás de las solapas de su magnífico traje y respondió:
“Querido amigo, todo fue una cuestión de paciencia. Me hice rico a partir de la gran depresión de 1932 cuando me quedé con solo diez centavos. Con esos diez centavos compré una manzana y me pasé el día sacándole brillo. Por la tarde la vendí por veinte centavos. El día siguiente invertí los veinte centavos en dos manzanas y me pasé el día sacándoles brillo. A las cinco de la tarde las vendí por cuarenta centavos.
Seguí así todo el mes. Al final del mes había acumulado 9,80 dólares. Entonces murió mi suegro y nos dejó dos millones de dólares.”


viernes, 30 de agosto de 2013

Las historias de don Fernando (X)

Una mujer de cuarenta años sufrió un ataque al corazón y fue hospitalizada de urgencia.
Mientras la operaban tuvo una experiencia preternatural. Vio a Dios y le preguntó:
―¿Ha llegado mi hora?
―Aún no ―respondió el Señor―;te quedan otros cuarenta años, dos meses y ocho días”.
Tan contenta se quedó con la respuesta que, en cuanto salió del hospital, decidió hacerse un estiramiento facial, una liposucción y  una abdominoplastia. Con tanto tiempo de vida por delante, valía la pena hacerse unos retoques.
Mala suerte: nada más recuperada de la última operación de cirugía estética, al cruzar la calle la pilló una ambulancia, murió y se encontró de nuevo ante Dios.
―¿No me dijiste que tenía otros cuarenta años de vida? ―le preguntó― ¿Por qué no impediste que me atropellara la ambulancia?
Dios le respondió:
―Chica, ¡es que no te reconocí!