viernes, 20 de abril de 2018

En la guarida del búho (II)



Mirar a María en mayo


Dicen que al amor es ciego, pero el búho me ha explicado la verdad. Ciego es el odio, el rencor, el resentimiento. El amor, en cambio, es clarividente, penetra hasta lo hondo de la persona amada, y desvela su belleza más íntima y escondida.
La Biblia habla del amor y le da el nombre de "Sabiduría", que, "en virtud de su pureza, lo atraviesa y lo penetra todo; porque es efluvio del poder divino, emanación purísima de la gloria del Omnipotente. Por eso, nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna"
Pensando es estas palabras de la Sagrada Escritura, me acordé de la Santísima Virgen, del mes de mayo que va a comenzar, del ángel que siempre acompaña a la Señora..., y me salió este cuento.
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Óleo de Encarni García
¡Si hubieseis visto a María tal como la vimos los ángeles…! No me refiero solo al final de su vida, cuando fue llevada al Cielo en cuerpo y alma para ser coronada por Dios como Reina y Señora; pienso también, y sobre todo, en el comienzo, cuando El Señor la imaginó desde su eternidad y un día la puso en esta tierra como su regalo más precioso.
Nació María y no hubo ni habrá jamás criatura más bonita. Al contemplarla por primera vez, sus padres permanecieron embobados, sin poder apartar la mirada de aquellos ojos de color cielo en los que habrían querido sumergirse para siempre. Al fin, Joaquín se dirigió a su esposa:
—Supongo que todos los padres pensaran lo mismo de sus hijos, que no hay otro tan hermoso, ¿verdad?
—Sí, pero ellos se equivocan —contestó Ana—; nosotros no. Es imposible  que exista en el mundo una niña como ésta.
Con el paso de los años, la "Llena de Gracia" creció en belleza y en sabiduría hasta deslumbrar a los propios ángeles. Sin embargo, los vecinos de Nazaret nunca fueron conscientes del milagro. Ellos veían en María a una chiquilla graciosa y simpática, pero nada más. Dios lo quiso así, y, para lograrlo, pidió a los tres ángeles custodios de la niña que la protegiéramos de miradas indiscretas nublando la vista de los que convivieran con ella. Nadie podría contemplar su inefable belleza hasta que llegara el momento.
En Nazaret vivía y trabajaba un muchacho tres años mayor que María. Se llamaba José y era un artesano muy hábil: lo mismo arreglaba el horno o el pozo, que fabricaba unos muebles para equipar la vivienda de unos recién casados.
Como Nazaret era una pequeña aldea, todos suponían que José estaba destinado a ser el esposo de María. Quién si no; pero ninguno de los dos parecía tener prisa. Hasta que una tarde…
María acababa de cumplir 14 años y había bajado al arroyo para hacer la colada. José regresaba de Séforis, la cercana capital de Galilea, donde solía trabajar a menudo. Al ver a su amiga, se acercó para echarle una mano. María, al percatarse, dijo:
—No es necesario, José; ya estoy terminando.
Los ojos azules de la Virgen se clavaron en los de José, y en ese momento, los ángeles devolvimos la vista al muchacho para que pudiera ver por primera vez el rostro adorable de su Reina tal como Dios la imaginó.
La impresión fue tan fuerte que José tropezó en un canto del arroyo y se dio un buen chapuzón. 
—¡Cuánto lo siento! ¿Te has hecho daño? —preguntó la niña—.
Así comienza la historia. El final es bien conocido. María y José se desposaron poco después, y José ya no pudo ni quiso apartar de su corazón aquella mirada de su Señora.
Fue por mayo. Si este mes nos decidimos a mirar a María, "esos sus ojos misericordiosos" nos enamorarán como a José, y quizá sea el comienzo de una gran aventura.


5 comentarios:

eva pons dijo...

Precioso

eva pons dijo...

Precioso

Cordelia dijo...

Dos veces precioso. Gracias.

Cristina.V dijo...

Qué bonito !!!
Gracias.

Antuán dijo...

Hay una canción que dice: "Oh María ,Madre mía, Oh consuelo del mortal amparadme y guiadme a la patria celestial" En las últimas clases de filosofía que estamos teniendo, al final llegamos a que el hombre - la persona - es un ser trascendente. No estamos aquí porque si. Tenemos un destino. Yo de momento prefiero vivir el presente "colgándolo de amor" como diría vant Tuhan. No tengo prisa,. como digo en una de mis poesías "Que está la carne cruda todavía y tengo que cantar la Navidad" Pero si que es verdad que nos conviene estar muy cerca de la Virgen siempre y más ahora que se acerca el mes de Mayo. Adiosle