sábado, 31 de enero de 2009

Plaza del amor perfecto


A veces una fotografía basta: “piazza dello amor perfetto”.

Al verla he pensado que yo querría vivir allí, en ese desconocido pueblo italiano, y asomarme a la ventana de la plaza todas las mañanas para respirar un poco de amor perfecto. Luego se me ha ocurrido que deberíamos cambiar los rótulos de todas nuestras calles, limpiarlas de políticos, reyes, tribunos, alcaldes y otros personajes más o menos desconocidos, y volverlas a bautizar con palabras nuevas que fuesen intocables.

Sería estupendo, por ejemplo, pasear por la "calle de la sonrisa esquiva", torcer hacia el "callejón de la dulce mirada" y desembocar en la "glorieta de la felicidad perdida".

De acuerdo, suena un pelín cursi, pero es mejor que lo que tenemos ahora. Quizá un comité municipal de poetas podría proponer nombres mejores.

Por cierto, ¿alguien podría proporcionarme rótulos de calles o plazas del mismo estilo, que valga la pena reproducir?



viernes, 30 de enero de 2009

Nos atacan





Estaba
yo en plena crisis, meditando sobre la posibilidad de cerrar el blog y dedicarme a otras tareas más productivas, cuando he recibido un ataque exterior. Alguien ha conseguido bloquear mi cuenta de correo, que era pública porque figuraba en mi perfil, y ha lanzado simultáneamente unas bombitas contra "pensarporlibre". Éste ha sido el rotundo diagnóstico que han hecho mis expertos.

Gracias, amigo agresor. Ahora estoy seguro de que no abandonaré la nave., al menos en esta legislatura. Seguiremos en la brecha. ¡Y yo que pensaba que todo esto no servía para casi nada!

He cambiado mi cuenta de correo, que ya no haré pública. Si alguien quiere ponerse en contacto conmigo, lo mejor es que deje un comentario en el blog y yo le contestaré privadamente. He vuelto a habilitar la "moderación de comentarios"; de esta forma publicaré sólo lo que queréis que se sepa.

En el fragor de la batalla, hemos tenido una baja: el búho. Espero resucitarlo algún día.

Notaréis algunos cambios incomprensibles... Paciencia.

PD. A las 8,45 de la tarde, regresó el mochuelo a su olivo


jueves, 29 de enero de 2009

Aviso a navegantes

Desde hace 12 horas mi cuenta de correo no recibe ningún mensaje; tampoco los que yo mismo he mandado. Ignoro la causa. Se trata de una cuenta de gmail que ha funcionado sin problemas hasta ayer.

A veces Mr. Google hace cosas raras. Esperemos que se trate de una avería pasajera y se resuelva sola. Entre tanto pido perdón a los que me hayáis escrito. Y si alguien tiene una idea de cómo desfacer el entuerto...


No podré más entradas en el blog hasta que mi cuenta de correo funcione bien. Si no lo logro en un tiempo razonable, abriré una nueva cuenta.

Adoro te Devote (I)


Dios juega al escondite

El sagrario está abierto. Desde el lugar en que me encuentro veo el pequeño copón dorado, cubierto con un sencillo conopeo blanco. Acabo de recitar el “Adoro Te Devote”, un himno eucarístico del siglo XIII que ha servido de oración a miles de santos.

Adoro te devote, latens Deitas…, Dios escondido, te adoro! Hoy me detengo aquí, en el primer verso del canto.

Cuando una persona adulta se esconde es porque no quiere ser descubierta. Cuando un niño se esconde es porque quiere que alguien lo encuentre: juega al escondite y llama a los que le buscan, porque no soporta estar solo mucho tiempo.

Dios en la Eucaristía juega al escondite con nosotros. Desde el Sagrario nos grita: a que no me encuentras. Estoy aquí: escondido en el Sagrario, escondido en el copón, escondido en las especies eucarísticas, escondido dentro de ti cuando me recibas dentro de media hora.

Latens Deitas… En castellano decimos “latente” de aquello que se esconde pero está a punto de aparecer, como el pájaro en las ramas del árbol. Dios “latente” en la Eucaristía no se oculta por completo. Cuando lo tenga en mis manos dentro de un momento, sentiré los latidos de su corazón.

Violencia anti vacuna




Lamento comunicar a mis lectores que algunas vacas urbanas de Madrid han sido agredidas por bandas de desalmados. Una que pastaba por el barrio de Lavapiés ha sido secuestrada. Se trata de un triste caso de violencia de género y de vacofobia. Si en lugar de vacas fuesen toros, seguro que no se habrían atrevido.

Gracias a Dios, los servicios de la Comunidad de Madrid han actuado con prontitud. Así lo contaba ayer el ABC:

Hospital de la Cow Parade para reparar las vacas dañadas por vandalismo
Las vacas de la CowParade que sufran desperfectos ya tienen un hospital a su medida: una carpa en el jardín del Hospital Infantil Niño Jesús. La viceconsejera de Asistencia Sanitaria, Ana Sánchez, junto al director de la muestra, José Cardoso, visitó esta instalación, que ayer recibió a sus primeras pacientes.

Como manda el protocolo, Kid Cow y Milk on the Rocks llegaron en «ambulancia» (una grúa de Mutua Madrileña) y fueron recibidas por sus «médicos y enfermeras», dos estudiantes de último curso de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid, y la coordinadora, Pilar Sendra.

Desde ayer, son las encargadas de restaurar estas esculturas, como los cuernos amputados de Kid Cow, la incisión en el lomo de Milk on the Rocks, el ala arrancada de Cerdo Volador, las gafas de Midnight Runner, la peineta de Vaca Paca...

Esta actividad también implicará a los pequeños hospitalizados y a los pacientes externos. Así, se han diseñado talleres y un concurso de dibujo.



miércoles, 28 de enero de 2009

Se lo advertí...


Ya está aquí el super bus provocador del "probablemente Dios no existe".

Se lo advertí, pero no me hicieron caso: les dije que el adverbio sobraba, que aquí no somos británicos y nos gustan las afirmaciones rotundas; pero ellos se creían muy listos e insistieron en el "probablemente".

Bueno, pues ahora proliferan los "probablementes" con un tono distinto. He aquí un muestrario de los que me han ido llegando:
  • Probablemente Maleni no existe. Relájate. Toma el avión y disfruta del viaje. (Bernardo P.)
  • Probablemente la crisis no existe. No tengas miedo. Entra en las rebajas. (Caín)
  • Probablemente el revólver no tiene balas. No te inquietes. Dispárate en la boca y alucina con el subidón. (Kloster)
  • Probablemente Hacienda cree que no existes. Coge la pasta y huye. (José Hernani)
  • Probablemente no hay radares en esta carretera. No te reprimas. Acelera y cómete el asfalto. (Hamilton)
Si me sugerís algunos otros mensajes semejantes, quizá me decida a pegar un letrero en mi Polo.



Trabajo digno

Tomás, que hoy celebra su santo, me envía el siguiente mensaje, que me apresuro a poner en el blog.



Todo está en Google. Si queréis comprobarlo, seguid las indicaciones que vienen a continuación.

1. Abrir http://www.google.com
2. Escribir: trabajo digno
3. No dar Enter, sino pulsar sobre 'Voy a tener suerte'

Leer despacito el resultado, desde la parte superior hasta terminar el texto.


martes, 27 de enero de 2009

Las jergas

Hace mucho que no cuelgo aquí un "refrito". Éste se lo dediqué a un colega, buen amigo mío, que andaba preocupado con la necesidad de "adaptarse" al lenguaje de los jóvenes.

Jerga: lenguaje especial y familiar que usan entre sí los individuos de ciertas profesiones y oficios, como toreros, estudiantes, etc.
(DRAE)
Hay dos tipos de jergas: unas sirven para entenderse; otras, para que no te entiendan. Las primeras suelen ser razonables y, en ocasiones, enriquecedoras. Es el caso de la jerga taurina. Sin ella, nuestro idioma sería hoy algo más pobre y opaco.

Igualmente inevitables son las nacidas de las nuevas tecnologías, que se ven obligadas a importar vocablos de otros idiomas para expresar conceptos inéditos. Los informáticos, por ejemplo, hablan de escaners, chips, floppies, drivers y cosas por el estilo. Podrá gustarnos más o menos, pero hay que conformarse. Yo mismo pongo posts en un blog lleno de links, y ya no se me saltan las lágrimas cada vez que utilizo esos términos.

Son otras las jergas que me ponen enfermo: esas que huelen a local cerrado, a club de snobs o a panda de adolescentes.

Supongo que todo empezó en Babel, cuando, según la Biblia, Dios castigó a los hombres confundiendo su lenguaje. Desde entonces, aquí no hay quien se aclare.

Hay políticos que yuxtaponen menús de frases hechas para salir del paso con tres o cuatro empanadas en cadena. En vano les explica Cela que no se habla con frases, sino con palabras. Pero esas buenas gentes suponen que en algo se tiene que notar su investidura.

Es el caso del diputado electo Eutimio Pajarillas, quien, cuando llega a casa al caer la tarde, se dirige a su cónyuge:

—Compañera Matilde, ¿tendrías la voluntad política de ponerme la cena?

—Tu posicionamiento personal —contesta la parienta— no responde a los parámetros igualitarios y antisexistas del Partido. Así que, o te reciclas, o esta ciudadana se pasa al grupo mixto.

La cosa tiene mal arreglo, ya que si a los políticos se les entendiese todo, Barajas se colapsaría por la afluencia masiva de contribuyentes en fuga.

Y eso por no hablar de la jerga de los economistas, de los meteorólogos, de los críticos de arte, de los catadores de vino, de los pinchadiscos, de los jueces, o de los futbolistas uruguayos.

No es que la cosa me importe mucho. Por mí, como si hablan en sánscrito. Pero algunos profesionales deberíamos tener prohibidas las jergas bajo pena de inhabilitación. Me refiero a los que nos dedicamos por vocación u oficio a hacernos entender, es decir, a formar o a informar a los demás: los pedagogos, los sacerdotes, los periodistas…

Yo, por ejemplo, estoy hasta el rabo de la boina del argot de los pedagogos, a pesar de que llevo más de veinte años conviviendo con ellos. Y me negaré siempre —incluso bajo tortura— a llamar diseño curricular al plan de estudios; segmento lúdico, al tiempo de descanso, créditos a las horas de clase, materias troncales a las asignaturas importantes o tutorías grupales a no sé qué. Es cierto; la cursilería ha entrado en la enseñanza. Que Dios nos ampare.

—¿Y la jerga clerical?

Existe, en efecto, un habla de sacristía, que conviene superar. Jesús habló a los hombres con vocablos e imágenes sacados de la vida corriente. Para revelar su Misterio le bastaron unas pocas palabras simples y bellísimas. Sepamos imitarle en esto como en todo.

Pero también el materialismo ha creado un argot arrogante, cutre y pegajoso, que se propaga como la peste. El hedonismo al depravar el pensamiento, ha envilecido el lenguaje. Por eso, las grandes palabras, las que servían para hablar del espíritu y fueron patrimonio del pueblo llano, se esconden ahora avergonzadas o se pronuncian en voz baja: suenan a cursilería o a jerigonza de canónigo.

Hay clérigos que, llenos de buena intención, tratan de adoptar ese argot también para hablar de fe, de moral o de Dios. Pienso que se equivocan. ¿Alguien puede creer, en serio, que para hacerse entender por los jóvenes sea preciso emplear esa jerga aulladora de presentadora televisiva? No. Hay también un apostolado del lenguaje: un idioma cutre ensucia y empobrece todo lo que toca.

La civilización y la fe se han cimentado sobre unas pocas palabras, luminosas y densas, que son parte irrenunciable de nuestro patrimonio cultural. Sin ellas, este mundo no se entendería. No tengamos miedo a emplearlas y a escribirlas con mayúscula. Amor, Fidelidad, Pureza, Generosidad, Sacrificio, Santidad, Alma, Cielo, Familia, Compromiso, Noviazgo, Entrega, Piedad, Verdad, Vocación… No son palabras extrañas; son los tabúes de una sociedad que alardea de no tener tabúes.

Los más jóvenes aprenden pronto a valorarlas. Y las recogerán del suelo, para ponerlas de nuevo en su sitio con la veneración de quien reconstruye, piedra a piedra, una antigua catedral.

Por cierto, qué gran libro éste de Joaquín A. de Peñalosa

lunes, 26 de enero de 2009

Los lunes, publicidad

Y, como casi siempre, con acento argentino




domingo, 25 de enero de 2009

Espías y espiados


No se habla de otra cosa en Madrid. Aquí todos se espían y todos son espiados. Algunos políticos aseguran se sienten observados y acusan a otros políticos de ser unos cotillas y de mirarlos por el ojo de la cerradura. Éstos, a su vez, dicen que no y que no, que las víctimas son ellos y que los acusadores en el fondo son los causantes de todo el enredo y se van a enterar, porque sienten en la nuca el aliento de un espía que les sigue a todas partes y, la verdad, así no hay quien espíe en paz.

Comprendo que el asunto es complejo y yo no sé explicarme mejor. Lo que no entiendo es de qué se quejan. Aquí si no te espían no eres nadie. A mí mismo, que soy irrelevante, me siguen legiones de agentes secretos. Hoy, por ejemplo, he salido a la calle, y José María, el portero de la finca, me ha interrogado con mal disimulado interés sobre mis planes laborales. Le he informado (para despistar) sobre mi ataque de lumbalgia que, gracias a Dios, está ya en franca recesión, y nada más poner el pie en la acera, “Godo”, el perrito de los vecinos, me ha mirado con la agudeza que le caracteriza. He dirigido la vista al cielo. En ese instante los satélites de Google pasaban por la Castellana y filmaban todos mis movimientos. Yo me he encasquetado un sombrero impermeable. Siempre he dicho que es para la lluvia, pero lo cierto es que trato de protegerme la sesera, no sea que el satélite grabe también mis malos y buenos pensamientos.

Antes de llegar a la parada del 27, ya había superado varias cámaras de seguridad: las que ha instalado el Ayuntamiento en la Plaza de Cuzco para la cosa del tráfico y dos más de contribuyentes privados. También había un equipo móvil de televisión que no sé qué pintaba delante del Ministerio de Industria.

Dentro del autobús apenas había pasajeros. Estaba, eso sí, el carterista del 27, un viejo amigo que trabaja esa línea e intentó robarme hace un par de años con poco éxito. Hoy le he visto triste. Será que la crisis le afecta. Le he saludado con cariño y le he recordado el pequeño incidente que tuvimos cuando me metió la mano en el bolsillo y yo le agarré un dedo con imperdonable violencia. No me ha contestado, pero su mirada… Para mí que ahora es espía. La prueba es que se ha bajado en la primera parada y ha huido a gran velocidad.

He bajado en la plaza de Colón y he sacado unas cuantas fotografías de las vacas coloreadas que han colocado por todas partes. De pronto he caído en la cuenta: las vacas me miran, sus ojos tienen un no sé qué diferente de los bovinos de mi infancia. ¿Serán espías disfrazados? Yo, por si acaso, he ocultado la máquina de fotos y me encaminado deprisa hacia la calle Lagasca.

En esto oigo una voz.

—Perdone, padre, ¿conoce usted a don José?

Reconoced que es una extraña pregunta. Naturalmente que conozco cientos de ciudadanos llamados don José.

—¿Se refiere usted a don José Ortega y Gasset?

Al espía le hizo gracia mi salida y fingió que se interesaba por otro clérigo al que no tengo el gusto de conocer.

Camino de la consulta del dentista, me detuve en la Casa del Libro. El dependiente no dejaba de observarme, así que huí rápidamente. El doctor Ausín, que es hombre de trato afable, me recibió con cordialidad, pero sospecho que me ha implantado una grabadora en miniatura.

Creo que yo también daré un comunicado a la Prensa.


sábado, 24 de enero de 2009

El Papa en YouTube


Desde hace dos días, la Santa Sede tiene ya su propio canal de vídeos en Internet. Aquí esta.

Este canal ofrecerá información diaria sobre las actividades del Santo Padre, Benedicto XVI y sobre los acontecimientos más relevantes relacionados con el Vaticano y con la Iglesia Católica.

Se trata sin duda de una gran noticia. En la columna de la izquierda del blog pondré el correspondiente enlace para que no lo perdamos nunca de vista.



La música de la calle

La vaca no viene a cuento, pero pasaba por allí y...

Este blog tiene colaboradores y corresponsales en todo el mundo. Fijaos el pedazo de video que me manda hoy Piku.

Parece ser que unos tipos han recorrido el mundo grabando a músicos callejeros diferentes versiones de la misma canción: Stand by me, aquella que cantara Ben E. King.

Con lo que grabaron han hecho un "megamix", en el que han fundido parte de lo que grabó cada uno. Y el resultado es increíble.

Hay aquí músicos de Santa Mónica, California; de Nueva Orleáns, Luisiana; de Ámsterdam; un grupo de percusionistas indios americanos de Nuevo México; un violonchelista ruso; un coro de mujeres sudafricanas… y gente de Barcelona, Caracas, Congo y Río de Janeiro. Todos, músicos callejeros.

viernes, 23 de enero de 2009

Una peli familiar sobre "El belén que puso Dios"



El
vídeo que viene a continuación me lo envía Pedro con un largo correo, en el que, entre otras cosas, dice lo siguiente:

Tengo unos cuantos sobrinos (14 y subiendo, aunque la mayoría son menores de 4 años) y con algunos de ellos hemos establecido la reciente tradición de tener una catequesis previa a la Navidad. Este año se me ocurrió que podía ser buena idea hacer una peliculilla de unos 5 minutos, de modo que la preparación sirviera de catequesis para los involucrados y que la película –en caso de resultar aceptable- pudiera dar también un mensaje positivo a los espectadores, que serían del entorno de la familia. Sin dudarlo mucho, tomé como texto base el capítulo primero de su libro “El belén que puso Dios”, que me encanta por la forma sencilla y provocadora con que expresa que Cristo es el centro del cosmos y de la historia. (A mis sobrinos también les ha gustado pero creo no se han hecho tantas reflexiones, aunque me parece que que captan la idea). Para las imágenes usaríamos el belén de plastilina de la casa de mi hermano Fran. (Lo de hacer belenes de plastilina lo introdujo en mi familia mi hermana Laura y ha tenido mucho éxito pues da la oportunidad de ejercitar la creatividad y de trabajar juntos, cada uno a su nivel, en el montaje del belén, añadiendo nuevas figuritas cada año). Los participantes con los que contaba para el proyecto eran Marta y Sara, de 6 y 7 años, que serían las lectoras; Pedro, de 3, que diría el título y alguna cosita más; Pablo, de 2, que chillaría cuando hiciera falta; Kunmuni, de 17, que accedió a prestarnos su cámara digital y a hacer parte de las fotos; y los padres correspondientes, que ayudarían en lo que fuera necesario, sobre todo controlando a los pequeños. Utilizaríamos mi portátil para la grabación de la voz y el montaje y edición del audio y de las imágenes.

Seleccioné los textos para que tuvieran la extensión deseada y, con ayuda de las locutoras, hicimos algunas adaptaciones. Entre la lectura previa, la explicación de los textos –que era la catequesis propiamente dicha-, la grabación, las repeticiones necesarias, etc. estuvimos una hora, más o menos lo que podían aguantar atentas mis sobrinillas (...) Lo de hacer las fotos resultó bastante más rápido. El montar la peliculilla me llevó a mí, ya tranquilamente en solitario, un par de horitas o tres adicionales.

jueves, 22 de enero de 2009

"Cow Parade"

La cow Parade de Madrid ha sido acogida con entusiasmo por la ciudadanía. Me dicen que son "vacas solidarias", que habrá una subasta y los beneficios se destinarán a ayudar a los más necesitados.

Kloster, conmovido, me pide que compre una vaca y la ponga en la sala de estar junto a la tele. A mí me pega más en el comedor, sobre todo a la hora del desayuno. Podríamos rellenarla de leche y ordeñarla cada mañana.

En fin, he aquí un par de fotos más. Y no serán las últimas.

Vuelvo a Madrid

.. A la calefacción a tope, al cierra la ventana que hay corriente, al calor sofocante del invierno acondicionado, al abrígate que hace frío; y, por tanto, a los virus sin ventilar, a las gripes, los catarros, las toses, los humidificadores, los pañuelos de papel...
He salido a pasear sobre la nieve. 2 kilómetros nada más. Uno de ida y otro de vuelta pisando mis propias huellas.

¡Y he visto una vaca! Estaba inmóvil oteando el horizante con esa mirada húmeda y melancólica de las de su especie. No llevaba bufanda ni tosía; tampoco se parecía nada a ésta:


miércoles, 21 de enero de 2009

Vacas urbanas

Antes de venir a Riaza, en plena calle Velázquez de Madrid, me tropecé con estas vacas. Hay muchas y de todos los colores, son de tamaño casi natural y forman parte del "cowParade Madrid" (en inglés mola más). Según dice un cartel, se trata de la mayor exposición de arte urbano, que ya ha pasado por 50 ciudades. Uno de los objetivos de la muestra es la "democratización del arte" (Lo siento, acabo de estornudar: tengo alergia a los tópicos).

El cartel advierte que está prohibido tocar las vacas, porque una cosa es la democracia y otra el manoseo, pero los ciudadanos y ciudadanas del barrio es lo primero que hacen cuando se acercan a una de estas curiosas figuras de fibra de vidrio.

Kloster y yo, que hemos crecido entre reses vacunas de verdad, nos sentimos un poco incómodos al verlas así, decoradas como jarrones de porcelana. Supongo que si yo fuera vaca me ofendería tanto cachondeillo artístico.

Conste que todavía no sé si me gustan o no. A lo mejor sirven para que los niños urbanitas aprendan de dónde sale la leche antes de entrar en el frigorífico. Y, como los que entienden de vacas, de verdad, son los toros, ahora que estoy en Riaza, le enseñaré las fotos a uno para ver qué opina.

martes, 20 de enero de 2009

Agnosticismo fiscal

José Hernani me envía esta foto. No está mal, pero me parece más ingeniosa la frase que proponía Bernardo en un comentario a este post.



En Riaza, mientras tanto, nieva y nieva...

El deshielo



Ya
estoy en Riaza otra vez. Los visitantes del blog sabéis que me escapo a este pueblo de vez en cuando y, aunque no lo hago por placer, si de mí dependiera me quedaría a vivir aquí, a ser posible en un piso con un balcón abierto a la Plaza Mayor.

En Riaza se disfruta de un invierno crudo, como a mí me gusta. Hace un par de años tuve que venir como hoy, en el mes de enero y, antes de salir de Madrid, mandé un sms a una antigua alumna que pasaba unos días en el pueblo. Le pregunté qué tiempo hacía. Contestó con una sola palabra: “tatonebao”, que traducido a romance significa aproximadamente que “un manto de nieve blanca cubre la superficie del pueblo y sus aledaños”.

Esta vez las circunstancias meteorológicas son diferentes. Llueve con entusiasmo y estamos en “alerta naranja por deshielo”. Para mí que la Agencia Estatal de Meteorología se pasa siete pueblos con esto de las alertas. Cualquier día pondrán en alerta roja al Cantábrico por sirimiri persistente.

He empezado a predicar un curso de retiro. La primera meditación es siempre la que más cuesta. Debo descongelarme el alma y los labios, que aún están fríos como el aire de Riaza.

Miro el guión que yo mismo he escrito y lo encuentro gélido, sin sentido.

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí…

La luz del sagrario es cálida y acogedora. Comienzo a hablar. Ya noto el deshielo. Ojalá sea capaz de caldear los corazones de las 20 mujeres que me escuchan.

lunes, 19 de enero de 2009

Los lunes, publicidad

Pascalle, que me envía este video, asegura que, por una vez y sin que sirva de precedente, ella se une al segundo grupo, o sea al de la cerveza. Ya decía yo que esta chica...



domingo, 18 de enero de 2009

Jazz


Al salir de la clínica, oigo una conversación.

—Se nos ha echado la noche encima.

También yo la siento sobre los hombros. ¡Cuanto pesa la noche de Madrid!

Al enfermo que acabo de visitar ya no le importa el paso ni el peso del tiempo. Me he fijado que llevaba en la muñeca un reloj parado a las cuatro y media Dios sabe de qué día. Tal vez sea ésta su última noche. Si es así, tendrá —estoy seguro— un amanecer gozoso.

Lo escribí ayer. A estas horas casi estoy triste, pero hoy no debería estarlo: no hay trabajo más alegre para un cura que acompañar a aquellos que están a punto de entrar en la vida eterna.

Camino de casa oigo por la radio un concierto de jazz y me dejo llevar por el lamento melancólico de un saxofón. También rezo el rosario. ¿Por qué no? Acompañadme.

sábado, 17 de enero de 2009

Me llamo barro...


Son las once de la noche. He hecho mi examen de conciencia y compruebo que estoy cansado, casi triste. Descubro, una vez más, que me hicieron de barro de botijo, como escribió San Josemaría, y que ese barro se rompe cada día en el fragor de la batalla. Deberé recomponerlo junto al Sagrario.

"Me llamo barro, aunque Miguel me llame". Así comenzaba un poema amargo de Miguel Hernández. Yo salgo del oratorio y me pregunto por qué, a pesar de todo, estoy contento.

Antes de acostarme,  leo siempre un poema, uno sólo. Hoy me da un vuelco el corazón al encontrar en "Pampaluna" estos dos versos de Rocío Arana:

"Ya sé que tú das forma a la alegría/ con vasijas de barro medio rotas..."


viernes, 16 de enero de 2009

¿Quieres ser millonario?

Mi ignorancia televisual es grande, pero creo que hay un programa que se llama así. Cruz y Raya lo parodiaron con gran éxito. Éste es el vídeo. Vale la pena reírse con él.



Fin de la encuesta


Dentro de 2 horas se habrá cerrado la encuesta que figura en la columna de la izquierda.

Alguien habrá pensado que al Señor Google no le salen las cuentas, ya que los porcentajes que aparecen a la derecha de cada cifra suman 122 y no 100 como sería lo lógico. Que nadie se alarme: en esta ocasión estaba permitido elegir más de una opción a la hora de votar. Por tanto, los tantos por ciento se refieren al número de votantes (232) no de votos (278).

Ya sé que no habéis entendido nada. No importa. Lo realmente significativo es la cantidad de farsantes que visitan este blog. Un 70 % afirma que se conectan "en casa", en "mi habitación" (13%) o "en el baño" (8%). Si ese dato fuera cierto, sería un síntoma malísimo: en este mismo instante, mientras escribo esta breve reflexión, hay 12 curiosos en línea asomados a mi blog. ¿Dónde estáis? ¿En el paro?

En fin. Echemos el cierre a la encuesta mientras pienso otra mejor para los próximos días.

jueves, 15 de enero de 2009

Como un arbol en primavera


Este blog es un diario, y hoy ha habido dos acontecimientos dignos de ser resaltados:

El primero es que me ha llegado, ¡al fin!, "Pampaluna", el famoso poemario de Rocío Arana. Lo saborearé poco a poco a partir del lunes en Riaza, donde estaré predicando un curso de retiro.

El segundo ha sido el funeral por don Carlos Escartín, el sacerdote de quien hablé hace días, que falleció en mi casa el 31 de diciembre, pocas horas antes de que en todos los centros de la Obra del mundo se rezase un Te Deum de acción de gracias por los favores que Dios nos concede cada año.

Hemos concelebrado cinco sacerdotes presididos por el Vicario delegado de la Obra en Madrid-Este, y, aunque la Iglesia del Espíritu Santo estaba bien nutrida de fieles, en realidad nos sabíamos en familia. Ha sido una fiesta de despedida a un sacerdote anciano que fue siempre un instrumento dócil en las manos de Dios. Tenemos otro intercesor en el Cielo.

Mientras celebrábamos la Eucaristía, me venía una y otra vez un pensamiento a la cabeza: la Iglesia es santa, a pesar de nuestras miserias, porque es como un arbol frondoso y joven que se alimenta de unas raíces muy hondas. Esas raíces, que no se ven, son sin embargo lo más real: son los santos que ya están en el Cielo con Jesucristo y su Madre Inmaculada; una inmensa multitud entre la que hay miles de sacerdotes que celebran la liturgia celestial, ofreciendo eternamente al Padre el Sacrificio de su Hijo.

Allí está Carlos, sacerdos in aeternum, sacerdote para siempre, para siempre, santificándonos a todos.


El bus

Ya está el bus ateo en Madrid. Las líneas elegidas por la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) son la 3 y la 5 de la Empresa Municipal de Transportes. La primera arranca en Puerta de Toledo y acaba en la plaza de San Amario, pasando por las calles Bailén, Mayor y Puerta del Sol: es decir, por delante del Arzobispado de Madrid, de la Catedral de la Almudena. Por su parte, la línea 5 sale de la Puerta del Sol discurre por la calle Alcalá y el paseo de la Castellana y termina en la Estación de Chamartín. (De la prensa)



Si es que no os fijáis, mis queridos agnósticos. Si me hubieseis consultado a mí, que estoy deseando ver ese autobús, os habría aconsejado otros itinerarios más rentables desde el punto de vista del márquetin. Porque vamos a ver, ¿qué pretendéis conseguir pasando frente al arzobispado? Sería muy espectacular, desde luego, que, a la vista del anuncio, los miembros de la curia diocesana de Madrid con el Cardenal al frente abandonaran sus medievales supersticiones, salieran a la calle entonando himnos libertarios y comprendieran que hay que “disfrutar de la vida” porque “probablemente Dios no existe”; pero creo que esto no va a ocurrir. ¿Y los piadosos visitantes de la Catedral? Me temo, queridos amigos, que os van a llenar el bus de jaculatorias y actos de desagravio y lo van a dejar hecho un cromo.

La otra línea es un poco mejor, pero tampoco os será muy rentable. La Castellana es un paseo lleno de árboles y de coches por donde no camina nadie y todo el mundo corre desaforadamente: unos, para cruzarla de parte a parte antes de que el maldito semáforo vuelva a ponerse colorado y otros para atravesar Madrid de Norte a Sur sorteando autobuses con o sin publicidad.

El “deja de preocuparte y disfruta de la vida” no nos hará mucha gracia a los habituales usuarios de La Castellana. Lo que preocupa a este colectivo urbano es que los autobuses nunca lleguen a tiempo, que sea imposible aparcar, que los parquímetros nos vayan arruinando gota a gota... Si vuestro bus ateo no es un poco más puntual que los demás nos va a ser difícil “disfrutar de la vida”.

En todo caso, hago el propósito de tomar ese autobús con más frecuencia. Subiré vestido de cura, como siempre hago, y no sé si ponerme incluso la sotana.

Me dice Kloster que tenga cuidado. En Madrid están prohibidos los “hombres-anuncio” porque, al decir del alcalde, atentan contra la dignidad humana.



miércoles, 14 de enero de 2009

Adicciones (y II)


—Y hablando de adicciones, ¿no serás adicto al blog?

Me lo he preguntado algunas veces, y lo cierto es que, cuando comencé con esta historia hace casi dos años, pensé que, en efecto, corría el riesgo de que el blog me secuestrara. Uno tiende a convertirse en adicto de casi todo lo que toca: de las aves, la poesía, las croquetas, los microcuentos...

—Ten cuidado, colega —me advertía Kloster, que me conoce mejor que yo mismo—. La bolgosfera es una trampa: podemos caer en la red como moscas en una telaraña, y tendrían que sacarnos a base de psicofármacos.

No se equivocaba mi amigo. Mi primer propósito fue escribir, a lo sumo, un post a la semana y utilizar esta página como almacen de viejos artículos. Pero me lié. La red me llamaba al amanecer. Y empecé a escribir recuerdos, "pensieri", anécdotas de cada día, esquemas de homilías, bromas...

Acabo de terminar el año 2008 con más de quinientos posts y docenas de miles de comentarios. Sin embargo, creo que no soy adicto. Es más, a veces estoy harto del blog y de tarde en tarde planeo cerrarlo para siempre sin previo aviso y sin despedidas.

Esta mañana lo comenté con Kloster:

—¿Qué te parece, nos vamos?

—Ni se te ocurra, muchacho. Tú y yo no somos adictos al blog, pero sí a la gran tertulia de "librepensadores" que se reune aquí cada mañana. Si cerráramos esto dejaríamos una legión de huérfanos. Nada engancha tanto como el cariño de la gente.

Por una vez Kloster y yo estamos de acuerdo. Seguiremos escribiendo un año más. Y supongo que en 2010 renovaremos el propósito.

martes, 13 de enero de 2009

Adicciones


—Yo soy adicta a la siesta.

Pensé que lo decía en broma, que era sólo una forma de hablar; pero no…

—De verdad, te lo prometo. Si no duermo una hora después de comer, me pongo súper mal. Hasta me entra fiebre.

Cambiamos de tema. Mi interlocutora tiene 17 años y tiende a ser radical en sus afirmaciones. Ella “odia” algunas cosas y “adora” otras con furia o fervor irracionales. Mejor no insistir.

El caso es que estoy ante una buena chica (llamémosla Mónica por poner un nombre), inteligente y estudiosa, que sueña con tener una familia numerosa y educar a sus hijos en la fe y en las virtudes cristianas.

Hablamos sobre el Sacramento de la Confirmación, que recibirá dentro de dos meses. Le sugiero que se prepare haciendo unos minutos de oración cada día, ofreciendo su estudio al Señor, participando en la Santa Misa también entre semana… Y aquí Mónica me interrumpe:

—Con tal de que no me quite la siesta…

Me río.

—¿No te lo crees, verdad? Soy adicta.

—Entonces a lo mejor es urgente desintoxicarte.

Me apunto la conversación en la agenda y hago el propósito de reflexionar sobre las “adicciones” que nos proporciona el Estado del bienestar. Kloster me diría que él es adicto a las croquetas de jamón. Yo añadiría que no puedo acostarme sin leer un poema de alguno de mis poetas de cabecera. Lucas, en cambio, por nada del mundo dejaría de ver "Yo soy Bea". Y conozco a un tipo que asegura ser adicto a la lechuga y otro al Bobadilla103 etiqueta negra…

No sé si poner una encuesta en el blog para preguntar a los lectores a qué capricho no renunciarían jamás con crisis o sin crisis. Si me ayudáis a pensar sobre esta cuestión, trataremos de redondearla mañana o pasado.

Esta noche mi cabeza no da para más. A lo mejor soy adicto a la almohada.

lunes, 12 de enero de 2009

Los lunes, publicidad

...y este lunes, que parece la madre de todos los lunes, se merece este gran anuncio que me manda Piku.

Cuando comencé a verlo, pensé que se trataba de propaganda de los zapatos Masai, que yo mismo llevo ahora; pero no...



El agujero negro

Muchas gracias, Luis. No me parece ninguna bobada este vídeo.





domingo, 11 de enero de 2009

Regreso melancólico a Madrid


Castilla
la Vieja estaba blanca y helada, con una sábana de niebla luminosa que me cegaba la vista. Al pasar por Lerma, a las once de la mañana, el termómetro del coche marcaba once grados bajo cero, pero la autopista aparecía completamente limpia y llena de pájaros, sobre todo de cogujadas, que buscaban el calor del asfalto. Apenas había tráfico. Se conoce que los mensajes de las autoridades, con sus alertas rojas y amarillas, habían desanimado a la mayoría. Mi coche volaba camino de Madrid. Parecía tener más prisa que yo mismo.

En Aranda reposté combustible y puse agua templada en el depósito del limpiaparabrisas, que estaba congelado.

-Aquí no pasan calor, ¿verdad?

El gasolinero no parecía muy dotado para la ironía.

-¿Calor? ¡Qué dice!

He llegado a casa a la una del mediodía. Sobre la mesa de mi habitación, los Christmas de Enrique G-M, de la Editorial Palabra, del Colegio Peñacorada, de Maite, de Blanca, Antonio, Lucas.... Supongo que he quedado como un grosero y ya es tarde para contestarles.

Hay también tres paquetes: un montón de ejemplares de la 12ª edición de "El Belén que puso Dios", que acaba de salir, un inmenso libro sobre arte sacro, obsequio de Mundo Cristiano, y una "agenda de los mayores", que me regala la Comunidad de Madrid con un DVD.

La agenda no está mal: se nos explica ampliamente y con letra gorda que los viejecitos de la Comunidad tenemos un montón de posibilidades de ocio, hospitales de día, asistencia social, etc. Está todo muy clarito. Quizá escriba una carta a nuestra generosa Presidenta para agradecerle el obsequio y decirle, de paso, que no es necesario que me recuerde mi avanzada edad.

Mira, Esperanza, cariño, si vuelves a hacerlo no te voto.


sábado, 10 de enero de 2009

Asturias, Patria querida (II)


Mi estancia en Asturias termina con visitas y propósitos de volver.

Me visitó la conocida bloguera Benita Pérez Pardo, acompañada de su marido y de sus dos "jefes", que ya no llevan chupete (habría que cambiar el título de su blog), porque José María tiene 8 años, es un escritor galardonado en el cole y va a hacer la Primera Comunión en mayo. Sonsoles, la pequeña, tiene unos ojazos que en efecto son-soles resplandecientes y va a cumplir 6.

Aquí están junto al Belén de Solavieya:


Al día siguiente fui a pasear por Gijón. Llovía a mares y hacía tanto frío que, al cabo de hora y media, entré en una sidrería y pedí "un caldo". Me dieron una taza caliente y deliciosa y una tapa gigantesca a base de salchichas y tortilla de atún. Todo por 1,50 euros. (Yo quiero vivir aquí)

Luego fui a comer a casa de "Historias del Metro" (otro blog de mi barrio). Su titular ha venido a Gijón a pasar unos días con sus padres. Conocí por fin a María, una muñeca preciosa de dos meses que duerme durante el día y llora por la noche, y a los abuelos: un sabio profesor de Filosofía, especialista en Clemente de Alejandría y una abuela guapísima que parece la hermana mayor de su hija. Además cocina muy bien el pescado.

Por último fui a despedirme de las aves del Parque Isabel la Católica.

El día 9, "cumpleaños" de San Josemaría, amaneció radiante. No quedaba una sola nube en el Cielo.

El pato mandarín es un
presumido y se deja retratar



viernes, 9 de enero de 2009

Asturias, Patria querida (I)



La Espicha (Tomado de Wikipedia)

Una espicha es una reunión festiva típicamente asturiana. Consiste en juntarse varias personas en un llagar y en abrir o "espichar" un tonel de sidra.

Características

El nombre "espicha" deriva del artilugio formado por un palo fino con una especie de grifo que se introduce en el tonel para probar su contenido.

Qué se sirve

En las espichas, acompañando a la sidra, se toman alimentos diversos como chorizos a la sidra, jamón, lacón, quesos, huevos cocidos con sal y pimentón, tortilla de patata y arroz con leche.

Comentario de Kloster

En Solavieya tuvimos un par de espichas que mejoraron notablemente la definición que recoge Wikipedia. El pudor de los asistentes me impide recoger aquí las fotografías del evento. Sólo Antón se ha dejado retratar en el momento en que escanciaba la sidra con gran arte y mejor oficio.

PD. No consigo poner la encuesta que anuncié ayer. Se me bloquea el servidor. Veremos si esta noche lo consigo.





jueves, 8 de enero de 2009

¿Ya estáis aquí otra vez?


Creo que sí. Al fin habéis vuelto. Desde el 15 de diciembre de 208 hasta el 6 de enero de 2009 este blog ha hablado casi en el desierto. Por supuesto no faltaron lo más incondicionales; pero el bajón de lectores fue clamoroso.

No importa. Ya estáis aquí. Habéis regresado al curro y, por tanto, a Internet. Abristeis el ordenata en la oficina ayer o anteayer por la mañana y, por aquello del síndrome posvacacional, pensasteis que no vendría mal pensar por libre una horita.

Sin embargo, el Evangelio lo dice bien claro: "nada hay oculto que no haya de ser manifestado". Aunque vuestros jefes no os hayan descubierto, mi contador invisible de entradas es implacable. Os veo, y hemos alcanzado las cifras de antaño.

Bienvenidos; pero hacedme un favor. Contestad con sinceridad a la encuesta que figurará mañana a la izquierda de este post.


El síndrome de Atención Deficiente

Me escribe Pepe un mail melancólico. Asegura que su médico le ha diagnosticado SADAE : Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Edad.


Se manifiesta así:

Decido lavar el coche. Al ir hacia el garaje, veo que hay correo en la mesita de la entrada. Decido echar un vistazo a las cartas antes de lavar el coche. Dejo las llaves del coche en la mesita, voy a tirar los sobres vacíos y los anuncios en el cubo de la basura y me doy cuenta de que está lleno.

Decido dejar las cartas, entre las que hay una factura, en la mesita, y llevar el cubo a vaciar en el contenedor. Entonces pienso que, ya que voy al contenedor, puedo pagar la factura con un cheque y echarlo en el buzón que está al lado del contenedor. Saco del bolsillo el talonario de cheques y veo que sólo queda uno. Voy al despacho a buscar otro talonario y encuentro sobre la mesa la Coca Cola que me estaba bebiendo y se me había quedado olvidada. Retiro la lata para que no se vierta sobre los papeles y noto que se está calentando, por lo que decido llevarla a la nevera. Al ir hacia la cocina me fijo en que el jarrón de flores de la cómoda de la entrada está sin agua. Dejo la Coca Cola sobre la cómoda y descubro las gafas de cerca que he estado buscando toda la mañana. Decido llevarlas a mi escritorio en el despacho y después, poner agua a las flores.

Llevo las gafas al despacho, lleno una jarra de agua en la cocina y, de repente, veo el mando del televisor. Alguien se lo ha dejado en la mesa de la cocina. Me acuerdo que anoche lo estuvimos buscando como locos. Decido llevarlo al salón, donde debe estar, en cuanto ponga el agua a las flores. Echo un poquito de agua a las flores y la mayor parte se derrama por el suelo. Por lo tanto vuelvo a la cocina, dejo el mando sobre la mesa y cojo unos trapos para secar el agua. Voy hacia el hall tratando de recordar qué es lo que quería hacer con estos trapos.

Al final de la tarde el coche sigue sin lavar, no he pagado la factura, el cubo de la basura está lleno, hay una lata de Coca Cola caliente en la cómoda, las flores siguen sin agua, sigue habiendo un solo cheque en mi talonario, no consigo encontrar el mando de la tele ni mis gafas de cerca, hay una fea mancha en el parquet de la entrada y no tengo ni idea de dónde están las llaves del coche. Me quedo pensando cómo puede ser que sin haber hecho nada en toda la tarde haya estado todo el rato danzando y me encuentre tan cansado.

miércoles, 7 de enero de 2009

Probablemente...



Ya se pasea por España el “bus-ateo”. No se trata propiamente de un autobús, sino de un singular anuncio publicitario, pagado por unos incrédulos proselitistas de origen británico, que campea en la popa y en los laterales de los autobuses urbanos. El texto dice así: “probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Estrambótica afirmación que está dando que hablar a medio mundo.

Como uno tiene la fea costumbre de tomar el rábano por las hojas, me he fijado sobre todo en la primera palabra: “probablemente”. Fue Carlsberg, la conocida cerveza danesa, quien la puso de moda para su publicidad. Carlsberg se autoproclamaba “probablemente la mejor cerveza del mundo”, y los expertos en márquetin descubrieron que el adverbio tenía éxito; daba una imagen de seriedad y también de respeto hacia las opiniones contrarias. Tanto es así que incluso la adoptó una funeraria privada de Madrid para proclamar, con la solemnidad que caracteriza a estas beneméritas empresas, que ellos eran “probablemente” los que prestaban un mejor servicio.

A mí nunca me cayó bien el adverbio. Me recordaba a esos otros anuncios que manejan estadísticas sacadas de la manga para dar la impresión de rigor matemático: “4 de cada cinco dermatólogos recomiendan…” Francamente, uno espera que, cuando alguien quiere venderte un producto, lo defienda con pasión y sin matices. A los hispanos —no sé a los británicos— nos gustan las verdades rotundas y nos encanta proclamarlas con vehemencia, dando por supuesto que las opiniones contrarias siempre son absurdas y los discrepantes, cretinos.

Probablemente el inventor del bus-ateo pensó que su propaganda libertaria y antirreligiosa quedaría mona si la matizaba con un adverbio como el que nos ocupa. Craso error, amigo. Ese probablemente es provocador. Nada más ponerme al teclado del ordenata ya se me han ocurrido tres o cuatro letreritos, a cuál más ingenioso, para pegarlos al pie del tuyo. Desde el “probablemente te equivocas, colega”, hasta otros menos correctos que ni siquiera Kloster se atreve a reproducir.

En todo caso, conste que estoy a favor del autobús y espero verlo por Madrid antes de que se les acabe el dinero a sus patrocinadores. Cuando circule por mi pueblo será un poco más sencillo hablar de Dios, y nadie podrá acusar a los cristianos de meternos en conciencias ajenas ni de hacer un “ilícito proselitismo religioso”.

Pongamos que Kloster está sentado en la terraza de una cafetería con un amigo; pasa el anuncio por delante de las cañas de cerveza y mi colega aprovecha la ocasión:

—Por cierto, ¿qué te parecería hacer un retiro espiritual de tres días para pensar en eso?

—¿En eso?

—Sí, en la existencia de Dios, en lo que cuenta Dios en tu vida, en cómo disfrutar de verdad sin mirar para otro sitio…

Sospecho que, gracias al anuncio, nos vamos a hinchar a hacer apostolado. Van a conseguir que ya nadie esconda la cabeza debajo del ala. Probablemente en España se hablará de Dios a todas horas.

La segunda parte del mensaje (“no te preocupes y disfruta de la vida”) merecería un comentario más largo. Probablemente el genio que lo ha inventado tiene una idea puritana y triste de la religión, muy en la línea de alguna mentalidad de origen protestante.

Gracias al bus-ateo ahora tenemos la posibilidad de explicar que, si Dios no existiera, disfrutar de la vida sería muy complicado, sobre todo a partir de los 60 años, cuando el placer más refinado que uno concibe es la anestesia total.

Los católicos sabemos que el anuncio del bus tendría más sentido si dijera “no te preocupes, Dios existe. Aunque te duela, la vida tiene sentido: disfrútala”.

Amigos incrédulos, poned muchos autobuses de ésos, por favor. Y Dios, que existe (sin adverbios), os lo pagará… probablemente.

martes, 6 de enero de 2009

La verdad de los Reyes Magos

¿Los Reyes? Ya va siendo hora de que alguien nos cuente la verdad


Frío


Me mandan este Christmas desde Milán. En Asturias ya está nevando.

La tórtola y el águila



Ésta vive en Lanzarote

Todos los días, hacia las 11 de la mañana, me asomo al balcón de mi habitación, miro hacia la derecha y allí, posada sobre un cable, siempre en el mismo punto, veo una tórtola turca igual a la que el año pasado se asomó a mi ventana. Apenas se mueve. De vez en cuando emite el sonido inconfundible de las de su especie y agita la cabeza para saludarme y dejar claro que no es un pájaro de madera como el águila pescadora que vi el otro día.

Y es que aún no me he recuperado del susto. Siguiendo las indicaciones de mi colega pajarero Rafa Sanz, volví al “El Picu”, un observatorio de aves de difícil acceso situado en la Ría de Villaviciosa, donde ya estuve en 2007. En aquella ocasión tuvimos suerte: vimos patos de varias especies, garzas, garcillas, limícolas, fochas…, y hasta un cisne majestuoso de una blancura imposible. Esta vez hubimos de conformarnos con una bandada numerosa de ánades reales y algún cormorán lejano. También había un fotógrafo solitario de carácter huraño al que sólo le faltó escupirme cuando me interesé por el pequeño telescopio que usaba.

A punto estábamos de abandonar el lugar —el fotógrafo ya se había ido—, cuando enfoqué con los prismáticos una especie de poste clavado en medio de la ría. En lo alto había algo..., algo increíble: la silueta perfecta de un águila pescadora (pandion haliaetus), una de las pocas especies de aves residentes en España que probablemente no veré jamás.

Los ornitómanos de mi tribu contamos con los dedos de una mano las aves que se han escapado a nuestra observación y exultamos como cretinos cuando, un día cualquiera, la Divina Providencia nos regala con la presencia de una de esas joyas perdidas. ¿Recuerdas, Álvaro, aquella mañana en Torreciudad cuando nos sobrevoló un quebrantahuesos?

Sin embargo, un águila pescadora… No podía ser. Y el caso es que algo había oído decir sobre un proyecto de introducción en Asturias de la especie en cuestión. ¿Dónde lo había leído?...

—No puede ser, no puede ser…

Lo repetí varias veces, y es que, en efecto, no era. Se trataba de un águila falsa de madera policromada: lo menos indicado, a mi juicio, para tranquilizar a las demás especies de la Ría. La estuve observando durante diez minutos o más y no movió un músculo.

Camino de casa, me acordé de mi tórtola, a la que ya bauticé el año pasado con el nombre de Montse. Lo más probable es que no sea la misma de entonces, pero tanta fidelidad al cable y esas miraditas que echa a mi balcón…, no sé.

Ya comprendo que a vosotros, queridos lectores, todo esto os importa un comino, pero el blog es un diario y tengo que contarlo. Dentro de pocos días volveré a Madrid y alguien me preguntará si he visto algún pájaro nuevo:

—Sí —le contestaré—; he estado con una tórtola turca que se ha enamorado de mi ventana y con un águila pescadora muy poco expresiva.


lunes, 5 de enero de 2009

Palabra que es verdad.



Eran las 12 del mediodía. La radio del coche narraba "en directo" la llegada de los Reyes Magos al puerto de Gijón en el barco "Estrella del Oriente". La corresponsal, rodeada de niños y niñas, hablaba cada vez más rápido y más alto. Estaba tan emocionada la pobre que, cuando al fin desembarcaron sus generosas Majestades, gritó para hacerse oír por las ondas:

"¡Ya están aquí. Vienen escoltados por pajes y pajas...!"

La locutora se atragantó ligeramente. Sin duda se le clavó una paja en la laringe y eso duele mucho. A continuación tomó el micrófono otro profesional más sereno.



Los lunes, publicidad

Ahora que vienen los reyes, no os perdáis este anuncio. Es la superación definitiva del IPhone por el IJam. Agradezco a José Hernani que me haya abierto los ojos.

Es muy recomendable también consultar la página http://www.ijam.es.


domingo, 4 de enero de 2009

La agonía de la familia



Ignacio Sánchez Cámara
escribe este artículo en "La Gaceta de los negocios". Como él mismo dice, su contenido en otro tiempo "habría sonado a pura obviedad. Hoy estas consideraciones cobran un aspecto casi revolucionario".





Un
personaje de Rey Lear afirma: “Te enseñaré a hacer distinciones”. Bien podría ser uno de los lemas de la filosofía. Muchas veces, una distinción entraña ya la solución de un problema enconado. Cualquier cosa no es una familia, sino sólo la institución social que tiene como misiones fundamentales la transmisión de la vida y la educación de los hijos.

La familia se basa en el matrimonio, en la unión permanente entre un hombre y una mujer para procrear y educar a los hijos que tengan. Si no los tienen, el vínculo permanece y sus fines son el amor y la ayuda mutua entre los cónyuges. Hace un tiempo, todo esto habría sonado a pura obviedad o lugar común. Hoy estas consideraciones cobran un aspecto casi revolucionario.

La familia sufre hoy un terrible asedio que se manifiesta, al menos, en las siguientes agresiones fundamentales. La primera procede de los ataques a la vida y a la dignidad de la persona, que entrañan el aborto y la eutanasia y que no pueden dejar de afectar a la institución que tiene encomendada precisamente la transmisión de la vida. Acabar con la vida en su primera etapa o en la última es, además de un crimen, una agresión a la familia.

El segundo ataque, éste a su estabilidad y permanencia, procede de la facilidad del divorcio. El matrimonio es, de suyo, indisoluble. Y no se trata de una cuestión de fe religiosa. Así lo exigen los fines que la familia tiene encomendados y que no se pueden realizar si se trata de una institución efímera. El interés de la familia es más elevado que el de los individuos que la componen.

El tercero proviene de la asimilación con ella de lo que es, de suyo, diferente. Tratar lo diferente como si fuera igual es una forma de injusticia. No cabe llamar matrimonio a las uniones más o menos estables entre personas del mismo sexo. Por estrictas razones de principio, el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer; entre otras razones porque sólo un hombre y una mujer pueden naturalmente procrear. Lo demás puede ser tan respetable como esencialmente distinto.

También ataca a la familia la ausencia de ayudas económicas y sociales suficientes. Lo decisivo no son las guarderías, sino el reconocimiento de que la maternidad, y en grado distinto la paternidad, no es una mera interrupción de la vida profesional y laboral, sino una etapa de la existencia que debe ser apoyada por la sociedad. No se trata de alejar a madre e hijo, sino de anular el coste laboral y profesional de la maternidad.

La apología de la promiscuidad sexual, entendida equivocadamente como paradigma de la liberación, también constituye una agresión a la familia, pues subvierte lo que es esencial a ella, es decir, la vinculación responsable de la sexualidad con la procreación.

La intromisión del Estado en la educación moral de los menores también entraña una vulneración de los derechos fundamentales de las familias. No es extraño que organizaciones e instituciones que defienden la familia se hayan levantado en contra del adoctrinamiento moral forzoso que entraña una asignatura como Educación para la Ciudadanía. La institución educadora por excelencia es la familia. Al Estado sólo le compete la garantía del ejercicio del derecho a la educación.

Cabe preguntarse por los motivos de un ataque tan radical a una institución tan valorada por los ciudadanos. Acaso la explicación se encuentre, en gran parte, en tan alta estima. El poder prefiere ciudadanos ignorantes e indefensos. No es extraño que los totalitarismos persigan la anulación de todo lo que pueda hacer sombra al poder ilimitado del Estado. En este sentido, el control de las familias, más aún su debilitamiento y anulación, constituye elemento esencial de todo proyecto totalitario. Lo decisivo es que frente a los poderosos sólo exista una masa de individuos ignorantes y aislados.

La familia vive ahora una verdadera agonía, en el sentido originario griego del término. La familia lucha y se defiende de sus poderosos agresores, pero no será derrotada, ya que es indestructible. Mientras haya personas habrá familias y mientras haya familias subsistirá la persona.



Año nuevo, papeles viejos



Dicen
que la prensa de papel está en crisis, que ya no da noticias, sino sólo comentarios de lo que hemos conocido por otros medios más ágiles y rápidos. Me temo que es verdad, pero yo sigo acudiendo al diario después del desayuno y me lleno la cabeza de declaraciones, encuestas, algún que otro insulto, dos o tres necrológicas y, eso sí, los titulares deportivos (los resultados ya son viejos).

La culpa no es sólo de Internet, de la radio o de la televisión. Tenía razón Peguy cuando escribía a finales del siglo XIX: “Homero es nuevo esta mañana, y nada tan antiguo como el periódico de hoy.”

Creo que, con el año nuevo, debo volver a los clásicos para estar al día.



sábado, 3 de enero de 2009

Nunca te acostarás..., sin rezar 3 avemarías



Hace
unos días, Alfonso puso entre sus "supermicrovídeos" éste de la familia Telerín, que a todos nos trae recuerdos de hace mucho, mucho tiempo.

Acabo de verlo y me he escandalizado. Parece mentira, una televisión pública emitía cada día unos dibujos animados completamente inapropiados: en primer lugar aparecen seis hermanos pequeños: una familia supermicronumerosa, gobernada por la hermana mayor, que los envía a todos a la cama sin pedir la opinión a nadie y sin referendum previo.

Los niños, a continuación, desfilan sonrientes camino de la habitación sin que nadie proteste. Se suben encima de la cama... ¡y rezan!

¿No os lo creéis? ¡Vedlo! Para colmo ahora me entero que la culpa de que los niños de la tele recen fue de don Jesús Urteaga, que por aquella época tenía un programa en televisión, y pidió a los dibujantes que añadieran esa escena. Eran tiempos de represión: todavía no se emitía el "Gran marrano" y el tomate era sólo un fruto muy saludable de color rojizo.

Si el gobierno cae en la cuenta...

Soledad


Ayer alguien llamado “P” me dejaba este comentario en el blog:

Si un hombre es sociable por naturaleza... ¿es antinatural desear estar solo?. A veces buscamos la soledad para estar más a gusto, incluso en el evangelio pone que Jesús la buscaba en ocasiones, ¿no? Si me puede contestar, gracias por su respuesta.”

Respondo con mucho gusto:

Sí, es cierto. La soledad es antinatural; es peor que la muerte. Quizá el infierno sea eso: el horror perenne de estar siempre solo, sin amor, odiando y odiándose.

Entonces, ¿por qué buscamos la soledad? ¿Por qué reclamamos a veces un poco de silencio? ¿Por qué lo buscaba Jesús? ¿No será que, en realidad, necesitamos una compañía diferente, más honda, que llene por completo el corazón y lo sosiegue?

“Converso con el hombre que va siempre conmigo”, escribió Antonio Machado. Pero tampoco eso basta: Jesús se encontraba a solas con su Padre del Cielo, en la eterna compañía de la Trinidad. Y nosotros, tal vez sin ser conscientes del todo, reclamamos esa compañía que nunca traiciona. Es verdad que podemos encontrar a Dios en medio del ajetreo del trabajo y del ir y venir de las gentes, pero a veces uno debe mirar hacia adentro y crear un espacio interior de silencio para que Dios entre y nos acompañe siempre.

Querido “P”, yo también quiero hacerte una pregunta:

¿Por qué hay gente que huye de la soledad y del silencio? ¿Por qué necesitan llenarse los oídos de ruidos, de voces, de música estridente a todas horas? ¿Por qué tienen miedo a la oscuridad?

Ahora me viene el recuerdo de aquel grito de Juan Pablo II en 1978: “¡No tengáis miedo. Abrid de par en par las puertas a Cristo!”

El silencio —la soledad— es el portero que abre esa puerta.



viernes, 2 de enero de 2009

La mejor excursión

Ayer, uno de enero, decidí perderme en Gijón y rezar el rosario paseando.
Me acerco en coche y lo abandono en el primer hueco libre que encuentro. Para evitar despistes, tomo nota del nombre de la calle y me dispongo a caminar sin rumbo fijo un par de horas. Empieza a anochecer.

Las luces de la ciudad producen un efecto engañoso. Los comercios están iluminados con todo el esplendor de la Navidad pero ninguno está abierto salvo las tiendas de los chinos y algún que otro bar. La mayor parte de los paseantes van en chándal y muchos en parejas. Por un momento tengo la impresión de que nadie va a ninguna parte; más o menos como yo mismo.

He entrado en una iglesia. Son las 8 y cuarto y acaba de terminar la Misa. Trato de quedarme unos minutos, pero un conserje me advierte de que van a cerrar.

—¿No es un poco pronto?

—Aquí cerramos a esta hora…

Empiezan a abrirse los bares y los restaurantes. No hace frío. La luna nueva, ya algo crecida, se asoma al fondo de la calle y ha borrado del cielo buena parte de las estrellas.

Veo un bazar chino lleno de clientes. Lo atiende una mujer joven pequeñita y sonriente que hace reverencias a diestro y siniestro.

—¿Habéis abierto hoy?

—Sí, nosotros nunca fiesta. Siempre somos abridos

En uno de los estantes descubro un sombrero impermeable idéntico al que me olvidé en Madrid. Aquél costaba quince euros. Éste, 1 euro con cincuenta céntimos. Me lo pruebo delante de un espejo y oigo una voz femenina a mi espalda:

—Está bien. Tú, guapo.

Debí habérmelo comprado, pero salgo sin hacer ningún gasto. Todo es tan barato que uno tiene la impresión de estar estafando a alguien o al revés, quien sabe.

En un semáforo sorprendo una curiosa conversación de dos ancianas:

—Que te digo que no puedo —asegura una—. Yo a ese hombre lo dejo.

—No sé, hija… Son muchos años.

—Pues por eso. Y a lo mejor me dan la nulidad…

—Qué cosas tienes…

Se alejan. Me quedo mirándolas. Ninguna de las dos cumplirá ya los 70. Supongo que hablan del matrimonio. Ojalá sea otra cosa…

Sigo caminando por la calle “De la Costa”. No veo ninguna costa, pero sí unas cuantas sidrerías la mar de tentadoras. Sale de un portal una mujer joven que lleva de la mano a un ratón gigantesco de peluche que, al parecer, camina sólo. Falsa alarma. Detrás del ratón hay una niña gordita que abraza al muñeco con todas sus fuerzas.

Más adelante me tropiezo con una rumana que pide limosna, con un borrachín local, con tres chicas disfrazadas de algo…

No hay mejor excursión que ésta de callejear observando el espectáculo de las gentes que van y vienen, oyendo conversaciones entrecortadas, espiando miradas e interpelando a los más pequeños:

—¿Cómo se llama ese ratón?

—Se llama Fede, como mi prima…

—¿Y a tu primo le parece bien?

—¡Mi primaaaaa! Se llama Pilar, pero la llaman Fede.

—Ah, claro…

No sé cuántos kilómetros he recorrido ni me importa, pero he disfrutado mucho más que si me hubiese dedicado a ver monumentos de piedra.

De nuevo en el coche, constato que aún no he rezado el rosario.

jueves, 1 de enero de 2009

Un chiste para empezar el año


Sólo uno. Y me lo envían desde Londres. Palabra.