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jueves, 10 de octubre de 2019

Más oro en el cole



Esta mañana hemos concluido —espero que del todo— los "festejos" con motivo de mis bodas de oro sacerdotales. Entendedme, estoy encantado, pero también un poco confuso.
A estas alturas de la vida, uno ya no se pone nervioso por una ceremonia litúrgica más o menos larga o complicada, pero hoy sí que lo estaba. Será porque todo se centraba en mí, y aunque lleve encima unos cuantos kilos de vanidad, soy consciente de que no he hecho otra cosa en estos 50 años que pasármelo en grande. He trabajado casi siempre con gente joven, lo que me ha servido para no alejarme de la realidad. He tratado a miles de chicos y chicas, niños y niñas; pero también a centenares de matrimonios jóvenes y menos jóvenes. He celebrado muchas bodas y más funerales, siempre de personas conocidas y queridas. Si además resulta que apenas he tenido problemas de salud, ¿qué mérito tengo?
En la Misa que hoy me han organizado en el cole he distribuido unas doscientas comuniones con la ayuda de José Luis, que acaba de ordenarse sacerdote. He predicado lo que buenamente me sugirió el Señor y he dado gracias a Dios por tantas personas buenas que han venido a acompañarme en la fiesta. 
Mis antiguas alumnas de Aldeafuente están como siempre, como si fueran de BUP solo que rodeadas de niños. 
Son casi las ocho de la tarde y aún no he acabado de responder a los centenares de mensajes que van entrando en el móvil.
Termino. No me coloquéis comentarios hoy. Tanto si son elogiosos como si ponen peros, se irán a la papelera. Mañana seguiremos comentando la Salve.
 

lunes, 7 de octubre de 2019

La Virgen del Rosario



El viernes pasado celebré Misa en el colegio para los niños de quinto de primaria y, como es habitual, hice una breve homilía más o menos dialogada.
Hablé del Rosario. Comencé enseñando el mío para explicar su "manual de instrucciones". Luego les conté algo de la batalla de Lepanto, y, por último, hice una incómoda pregunta:
—¿Cuántas avemarías seguidas seríais capaces de rezar sin distraeros?
A los diez años a nadie le da vergüenza exponer en público cuestiones tan íntimas; pero me llamó la atención la sinceridad y la claridad de las respuestas.
—¡Dos! ¡Tres! ¡Yo una y media!
El más lanzado aseguró que era capaz de rezar cinco. Y yo me uní a la chiquillería diciendo la verdad; que casi nunca consigo rezar un misterio sin que se me vaya el santo al cielo un par de veces.
A continuación expliqué que el Rosario se parece a una canción que cantamos a nuestra Madre. La letra son las avemarías; la música, cada una de las escenas que se contemplan en los misterios. Cuando uno canta, es importante no perder el tono ni el ritmo de la música; la letra importa menos. Por eso, mientras recitamos las avemarías, nos "distraemos" pensando en la Virgen. Ella no se cansa de recibir piropos y nosotros estamos la mar de contentos mirando a María.
Ni que decir tiene que no me saqué todo esto de la manga. San Josemaría Escrivá nos contó el secreto.   

jueves, 15 de agosto de 2019

Se ha dormido la Madre de Dios





Cientos —quizá miles— de pueblos y ciudades de España celebran hoy sus fiestas patronales, asociándose a la gran solemnidad que llena la liturgia de Iglesia Universal; la Asunción de la Santísima Virgen al Cielo.
Miraflores de la Sierra también está de fiesta. Hay farolillos, tenderetes, churros y toda suerte de festejos para la gran multitud que abarrota el pueblo. También hay un pequeño santuario al aire libre, una gruta dedicada a la Virgen de Begoña, que recibirá montones de visitas. Yo me acercaré mañana. Hoy me conformo con verla desde la terraza de La Acebeda con los prismáticos pajareros que siempre me acompañan.
Esta mañana, durante la Santa Misa, me ha venido a la memoria otra imagen; la de la dormición de la Santísima Virgen que preside una pequeña capilla junto a la cripta de la Iglesia prelaticia del Opus Dei, en Roma. He rezado allí cientos de veces y he visto cómo los peregrinos que pasaban camino de la tumba donde estaba enterrado entonces el Fundador de la Obra, se detenían un momento, miraban a la Señora y tocaban con la punta de los dedos la urna de cristal en la que duerme la Virgen.
Es una imagen bellísima. Nuestra Madre, engalanada como una reina, con un vestido blanco, tiene el rostro de una chiquilla; como si al final de su vida, hubiese recuperado la hermosura que le corresponde —también en el cuerpo— por ser Llena de Gracia. Su Hijo quiso llevársela así al Cielo. Necesitaba sentir el calor de su regazo, los latidos de su corazón de carne, la caricia de sus manos maternales.
Hoy tengo la memoria llena de recuerdos de esta fecha. Debería escribirlos, ya lo sé, pero el tiempo que dedico al globo se termina. Tal vez mañana.  



Gruta de la Virgen de Begoña

viernes, 26 de julio de 2019

San Joaquín y Santa Ana



 Queridos abuelos de Jesús y, por tanto, míos. Hoy al despertarme he pensado en vosotros. Me he preguntado si llegasteis a conocer a vuestro Nieto o ya estabais en el cielo cuando María Santísima recibió la visita del Arcángel Gabriel.  En la Sagrada Escritura no se os nombra, y es verdad que en aquella época la esperanza de vida era menor que ahora.
Luego se me ha ocurrido que el pueblo hebreo ha sido siempre muy longevo, y los evangelistas son tan escuetos al contar la vida de Cristo que quizá pasaron por alto algunas historias importantes; por ejemplo, aquel día en que vuestra hija cuando todavía era muy niña apareció en casa con un muchacho alto, fuerte, de mirada limpia y manos fibrosas que dijo llamarse José. Tú, Ana, ya le habías echado el ojo y habías pensado que aquel chico era el yerno soñado por cualquier madre. Joaquín también había oído hablar de él y, después del primer contacto, le invitó a dar un paseo por Nazaret para charlar de sus cosas y conocerse mejor.
—Yahvé nos ha hecho otro regalo —dijo Joaquín al regresar—. José es el esposo que Dios ha preparado para María.
—Aún son tan jóvenes... —respondiste tú, Ana—. 
Hace tiempo inventé el verbo "abuelear", que algún día figurará en el diccionario. Seguro que los dos entendéis lo que significa. ¿Qué sentisteis cuando tuvisteis por primera vez en los brazos a Jesús? ¿Sabíais que abrazabais y besabais al mismo Dios hecho Niño?
 
Ya veis; he fantaseado demasiado esta mañana mientras me arreglaba para salir de viaje camino de Madrid. Luego, ya en el coche, una tormenta repentina en plena autopista me ha devuelto a la realidad.
 
¿A la realidad? No sé. Quizá haya alguien entre los pasajeros de esta mesa camilla que quiera completar el relato y contárnoslo. Pienso en Cordelia, sin ir más lejos.

jueves, 25 de julio de 2019

En la fiesta de Santiago, vuelvo a las andadas



Hace casi veinte años publiqué  un artículo en Mundo Cristiano titulado "Patriotismo y ombliguismo".  En 2007 decidí reproducirlo en este globo, que por entonces estaba recién nacido. No pensé que aquellas moderadas reflexiones sobre la virtud cristiana del patriotismo pudiesen generar tantos insultos y descalificaciones personales como las que me llegaron por la red. Claro que entonces aún no sabía que Internet, además de ser un instrumento casi mágico de comunicación, es también un pozo séptico con aromas de todo tipo.
He vuelto a leer hoy aquel viejo folio aprovechando que celebramos la Solemnidad de Santiago Apóstol, Patrón de España, y, por cierto, también de Bilbao. Compruebo que utilicé un lenguaje manso, afable y con una pizca de humor para evitar convulsiones. No hice referencia a personas, partidos o ideologías concretas, y me situé en el lugar que me corresponde como sacerdote.
Hoy inserto otra vez aquel viejo artículo a pesar de que citarse a uno mismo no esté bien visto. Quizá debería añadir alguna consideración más, pero lo dejaré para mañana o pasado.
Feliz día de fiesta. Y ojalá el camino de Santiago nos conduzca a la concordia y a la playa, que hace mucho calor. 

Estoy en Bilbao. Desde hace años siempre vengo de paso, sin tiempo siquiera para recuperar el acento perdido, la inconfundible cadencia que se gastan en el Bocho y que descubro intacta en las voces de mi familia y mis amigos. Esa música, como el aroma incierto de la ría, la brisa del Abra o la puesta de sol sobre el Serantes, es una especie de álbum de fotos en el que ya amarillean mis recuerdos.
Trato de escribir el artículo del mes, y me pregunto si, después de tanto tiempo fondeado en esta página, que nació desenfadada y risueña, mis clientes me dejarán hablar en serio, incluso con cierta melancolía.
Hace más de cuarenta años salí de esta tierra para estudiar en la Universidad. Entonces no era consciente de que mi marcha se convertiría en definitiva. En todo caso, era muy joven y no me habría importado saberlo. Los vascos somos gente viajera y de mal asiento. Fuimos pescadores en Terranova, conquistadores de media América, marinos de todos los mares, empresarios en Castilla, Madrid, Andalucía... Y, más chulos que un ocho, conservábamos siempre lo importante: un amor apasionado por nuestra tierra…, y el Athletic, que era el segundo equipo de los que no habían tenido la fortuna de nacer por estos lares.
Tengo para mí que la chulería bilbaina (sin acento, please) no molestaba a nadie, porque era tan ingenua como desmesurada. De lejos se veía que era una forma de disimular la timidez. Caía simpática porque los chistes de bilbainos los inventábamos aquí, igual que en Lepe se inventan las historias de leperos.
Los bilbainos solemos ser unos tímidos compensados, que cantamos en coro porque nos da vergüenza ser solistas y hablamos muy alto para que el volumen enmascare nuestra inseguridad. Es cierto que nos encanta dejar constancia de que somos de Bilbao, pero también San Pablo declaró con orgullo ante el juez su condición de ciudadano romano. Y eso que no hay color: ser de esta tierra es mucho más importante.
Aquellos bilbainos de los años 60 íbamos por el mundo con la arrogancia de quien se supone envidiado por el resto del Planeta. Ya lo dijo Unamuno: el mundo entero es un Bilbao más grande. Con parecida modestia añade Ruiz Olabúenaga: Bilbao es, como Roma, madre de todos los imperios. Y Kloster asegura que cuando sale de su tierra un bilbaino, adopta andares de propietario que va de visita a la finca.
Todo esto es sólo una caricatura; pero las caricaturas suelen tener un fondo de verdad. Y la verdad es que aquí se vive intensamente, aunque de forma peculiar, una virtud humana y cristiana que siempre se ha llamado patriotismo.
Ser patriota es amar con pasión —y por este orden— a los padres, a la familia, al pueblo, a la patria chica, a la patria grande, y, en definitiva, al mundo entero, que también se reconoce como patria. Se trata de un amor centrífugo, expansivo, que no desprecia a nadie ni se acompleja ante nadie; que no divide ni separa, que a nadie ofende ni molesta.
El patriotismo bilbaino, reconozcámoslo, es patriotero, fantasmón y perdonavidas, pero es éste un pecado venial que se absuelve fácilmente cuando viene adobado con sentido del humor. Sin embargo nunca (hasta ahora, ¡ay de mí!) hemos sido ombliguistas.
El ombliguismo, o tendencia desordenada a contemplar fascinado el propio ombligo, es un aldeanismo con tortícolis. El ombliguista cree que ama a su tierra, pero lo único evidente es que no soporta a las demás. El ombliguista es un seudo patriota acomplejado, que vive convencido de que los de fuera, los otros, le odian, le desprecian y, por supuesto, no le entienden.
El ombliguista, en el fondo, no sabe amar ni siquiera a su propio pueblo, porque no lo ve como raíz sino como fortín. Amar las propias raíces es crecer, salir de uno mismo para dar fruto; es hacer que las ramas se vuelvan alas y volar lejos. El ombliguista no quiere esto: se encasqueta la boina, se parapeta en su lengua y en sus neurosis y se pasa la vida afirmando su identidad, en busca de enemigos con los que poder confrontarse.
El ombliguismo atrofia el corazón; el patriotismo lo dilata. El ombliguismo genera rivalidades, odios e incluso violencia; el patriotismo, como todos los amores, es difusivo, contagioso y alegre; enriquece a quien lo tiene y a quien lo ve en los demás.
Nada más opuesto al espíritu de mi tierra que ese ombliguismo de que hablo.Por eso, cuando vengo al Bocho y veo…, lo que veo, me lleno de melancolía y de añoranzas.
Pero estoy convencido de que la enfermedad no puede durar. Bilbao es mucho Bilbao. Y siempre nos quedará el Athletic.  

jueves, 11 de julio de 2019

Los jueves, excursión



Montecassino, reconstruido 
Son las siete y media de la mañana. Acabo de rezar una parte de la Liturgia de las Horas y he salido al jardín para tomar la fresca con los pájaros antes de predicar la meditación de la mañana. A las 8,30 hablaré a veinticuatro mujeres sobre la Eucaristía. Media hora después les celebraré la Santa Misa. Hasta aquí, todo normal y corriente. He madrugado más de lo razonable porque me gusta ver a las oropéndolas, que se concentran a estas horas y alborotan con su extraño canto aflautado mientras toman el desayuno.
Hoy es San Benito, Patrón de Europa, aunque me temo que nuestros amados líderes de la Unión Europea lo ignoren. Es posible que la mayoría ni siquiera hayan oído hablar de este santo monje ni de la Abadía de Montecassino, que fue destruida en la segunda guerra mundial por las fuerzas aliadas. Fue un bombardeo atroz en el corazón de Europa. 
Después de desayunar me echaré los prismáticos al cuello y, vestido de ornitólogo, saldré a dar un paseo no muy lejos de la casa. Hoy tenemos excursión. Por eso me apresuro a  redactar estas líneas. Estoy impaciente. Me sigue apasionando la búsqueda de las aves rapaces que he visto cien veces: el águila imperial, el buitre negro, los alimoches, recién llegados de África…

Esta noche he soñado con un quebrantahuesos. Tendré que contárselo a mi pediatra.

miércoles, 26 de junio de 2019

26 de junio San Josemaría. Una fiesta universal


La fiesta de San Josemaría Escrivá se extiende por todo el mundo. Me han bastado unos pocos minutos para encontrar en Internet docenas de iglesias, centenares de imágenes e innumerables celebraciones que hablan de una devoción cada día más extendida en los cinco continentes. Aquí tenéis unas pocas.

Iglesia de San Josemaría en Medellín (Colombia)

Macao


Iglesia de San Josemaría en el Congo


En la catedral de Buenos Aires



Viena. Iglesia de St. Peter


                  Estados Unidos                                            Iglesia de S. Josemaría en Caracas


Y, para terminar, un poco de queso. La devoción a los santos tiene estas pintorescas expresiones

lunes, 17 de junio de 2019

Fiesta de la Santísima Trinidad



Cuando Jesús nos reveló que Dios es Padre y que podemos invocarlo con ese título, dijo mucho más sobre cada uno de nosotros que sobre Dios. Ahora sabemos que ante todo somos hijos, y que ese Dios que habló desde la zarza ardiente y desde el trueno, ese Dios infinito, incomprehensible, inmutable, eterno y omnipotente, nos ama con la ternura de la madre más apasionada, cariñosa, cálida, indulgente, cercana.
Cuando Jesús nos llamó por primera vez "amigos", se puso en cuclillas para estar a nuestra altura; nosotros, al contrario, estiramos el cuello; porque la amistad iguala. Desde entonces sabemos que tenemos un Dios-Amigo que nos cuenta sus secretos y espera que nosotros hagamos lo mismo, porque Él es siempre leal, guarda nuestras confidencias y nunca niega un favor a quien lo solicita en nombre de la amistad.
Cuando Jesús nos reveló que su Espíritu tomaría posesión de nuestra alma y viviría para siempre allí escondido, con tal de que le abramos la puerta y no le expulsemos, comprendimos que somos como aquel personaje de la parábola que encontró un tesoro en el campo. El campo es nuestro corazón y Dios nuestro tesoro. Por eso lo custodiamos con siete candados; no podemos tolerar que el diablo lo arrebate.

domingo, 21 de abril de 2019

Domingo de Pascua



Me gusta lo que escribió Cabodevilla:
"Este domingo, que inaugura nuestras primaveras, es el más hermoso y singular. Antes de este día los pájaros no cantan; se limitan a ensayar".
Hace una semana, la noche del Domingo de Ramos, un ruiseñor se acercó a mi ventana —estaba yo en El Soto— e inició su primera balada del año. No le salió muy bien; ahora  comprendo que sólo era una prueba de sonido. Hoy ya habrá entonado el aleluya para anunciar a pleno pulmón  que Jesucristo ha resucitado y vive entre nosotros para siempre.

jueves, 30 de junio de 2016

Misa de San Josemaría en La Almudena

El Boletín oficial de la Archidiócesis de Madrid en su edición digital ha publicado este vídeo de la Santa Misa que ofició Mons. Osoro con motivo de la festividad de San Josemaría Escrivá.

sábado, 14 de mayo de 2016

Apóstol por sorteo




Estaba en el banquillo de los reservas. Había conocido a Jesús y fue testigo de su Resurrección, pero no entró en la lista de los 12 que el Señor eligió como columnas de su Iglesia.
No aparece ni una sola vez en el Evangelio. Quizá formó parte de aquel grupo de 72 que envió el Señor, sin bolsa ni alforja ni calzado, a hacer prácticas de apostolado por los pueblos y ciudades de Palestina.
Pero Judas cayó y había que nombrar un sustituto: Dios quería que hubiese 12 testigos, como fueron 12 las tribus de Israel. Y San Pedro se fijó en él y en su compañero Barsabas, apodado El justo. ¿Cuál de los dos sería el elegido?
Lo echaron a suertes y María Santísima cargó los dados. Dios, nuestro Señor, desde antes de la Creación del mundo, ya había dispuesto que la suerte cayera sobre Matías. Hoy es su fiesta.
Algunas veces pienso que yo también soy apóstol por sorteo. Me ha tocado la lotería a pesar de que ni siquiera había comprado un décimo. La Virgen María volvió a hacer trampas, y gracias a Ella estoy aquí.
 
 

jueves, 12 de mayo de 2016

Fiesta del Beato Álvaro


Un chaval de 11 años cuyo nombre he olvidado lo llamó "Beato don Álvaro", y me pareció justo. Álvaro del Portillo siempre tuvo el "don" delante; ese título no nos lo distanciaba, al contrario: evocaba su figura paternal y cercana. Yo he conocido a muchos Álvaros, pero sólo a uno le he llamado "don Álvaro" sin necesidad de decir el apellido.
Don Álvaro fue ese santo que Dios nuestro Señor suele poner junto a los grandes santos que están llamados a renovar los caminos de Iglesia, a secundar la acción impetuosa del Espíritu Santo, que hoy, como ayer, sigue fecundando la tierra.
Hoy, al recordar al Beato Álvaro, me viene a la memoria una conversación que tuve con él hace 36 años. No me pidáis que la cuente: fue tan personal y tan sencilla como una confesión, pero los dos consejos que me dio me siguen sirviendo cada día. Y su mirada atenta y su sonrisa me acompañarán siempre.

lunes, 4 de abril de 2016

La Anunciación del Señor


Hoy, fiesta de la Anunciación del Señor he mirado y remirado docenas de veces el pequeño esmalte que tengo en la pared frente a mi escritorio. Reproduce con bastante fidelidad la Anunciación del Beato Fray Angelico, que se conserva en el Museo del Prado. Ahora me basta con cerrar los ojos para ver en mi imaginación cada detalle del cuadro.
Quizá me atreva a escribir un e-mail a su autor y publicarlo en la columna que me cede Mundo Cristiano cuando empiece el mes de mayo. Le pediré que me cuente su secreto. Por qué todos —creyentes y no creyentes— nos quedamos fascinados frente a una pintura tan ingenua, con un dibujo casi infantil, coloreado como lo haría un niño, sin profundidad ni claroscuros, con un ángel de alas de oro y un entorno de cuento de hadas.
Yo sé que la pintura es un lenguaje, una fotografía del alma del pintor. He leído que Fray Angelico pintaba de rodillas. ¿Será ése su secreto?
Esta noche, cuando rece tres avemarías antes de acostarme, me arrodillaré ante esa pintura milagrosa en la que un artista santo ha sabido desvelar la pureza, la humildad, el candor y la belleza de la Llena de Gracia.  

sábado, 25 de julio de 2015

25 de julio

Santiago, Patrón de España


…y de los españoles, de todos:
de los pirómanos y los bomberos, de los bancarios y los banqueros, de futbolistas y de toreros, de intelectuales y barrenderos; de los autónomos y los obreros; de los ciclistas y motoristas  y camioneros; de socialistas y de peperos; de pensionistas, comisionistas, estraperlistas, nacionalistas, de trompetistas y violinistas; de los viajantes, los navegantes, los almirantes, los cotizantes y los currantes, los emigrantes, los inmigrantes, los estudiantes y los farsantes,
de castellanos y de andaluces; de catalanes y de extremeños, de lugareños y de extranjeros, de valencianos y de riojanos, de los murcianos y de asturianos, de aragoneses y leoneses, de los navarros y los chubascos del País vasco; de los canarios y funcionarios; y de los manchegos y los gallegos.
También es patrono de los que van a Suiza y de los que se quedan en Andorra; de los que corrompen y de los corruptos…
Hoy sólo pido a Santiago que nos alcance la gracia de llevarnos bien, de ser corteses los unos con los otros, de gritar menos y elogiar más, de dar la razón al adversario cuando la tiene. Y que todos sepamos aplaudir al prójimo como a nosotros mismos.
Amén.

viernes, 26 de junio de 2015

San Josemaría Escrivá - 26 de junio

Con motivo de la fiesta de hoy, la Agencia Zenit publica esta mañana una breve reseña biográfica de San Josemaría Escrivá. Yo no la habría escrito así. Quizá habría puesto el acento en otros aspectos de su personalidad humana y sobrenatural, pero me ha gustado ver cómo lo cuenta Isabel Orellana.


 
 Madrid, 25 de junio de 2015 (ZENIT)
«Cristo no nos pide un poco de bondad, sino mucha bondad. Pero quiere que lleguemos a ella no a través de acciones extraordinarias, sino con acciones comunes, aunque el modo de ejecutar tales acciones no debe ser común», decía el fundador del Opus Dei, un hombre que no ha dejado a nadie indiferente; no lo hizo en vida, ni después de traspasar las fronteras del cielo. Le han escoltado luces y sombras. Sin embargo, fue un aragonés noble, sencillo, que iba creciendo sin otro afán que abrir surcos en su acontecer para llenarlos de Dios, un apóstol que no cesó de evangelizar a tiempo y a destiempo, una persona con un carisma innegable que tuvo la gracia de llegar al corazón de la gente, un apasionado de Cristo y de María, fiel a la Iglesia.
Nació en Barbastro, Huesca, España, el 9 de enero de 1902, y tuvo en su hogar la primera escuela de fe. Envuelto en ternura, se nutrió con la piedad que le inculcaron sus padres. Se percibe en su vida el influjo del remanso de paz y de cariño que vistió su cuna. La promesa materna de llevarlo ante la Virgen al santuario de Torreciudad, le rescató de una previsible muerte a sus 2 años. Inquieto, enredado a veces en infantiles rabietas y escudado en su timidez, escuchaba de su madre sentencias de gran valor espiritual: «Josemaría, vergüenza sólo para pecar». Los ecos de la sabiduría que tuvo cerca se aprecian en «Camino», que ha alumbrado espiritualmente a muchas generaciones.
Vivió la dolorosa pérdida de tres hermanos. Sus ojos infantiles, aturdidos por las desgracias, le hacían temer su propia muerte, pero su madre le tranquilizaba recordándole que a él le protegía la Virgen. En su adolescencia la familia se trasladó a Logroño por haber quebrado el comercio que regentaban en Barbastro. Era muy observador y en las gélidas navidades de 1917 se percató de la presencia de un carmelita que caminaba descalzo por la nieve llevado de su amor a Dios. Las huellas que fue dejando impregnaron su espíritu de un irresistible deseo de ofrecer su vida. Abrió las puertas de su corazón y por ellas penetró la vocación al sacerdocio. Sus padres le apoyaron. Cursó estudios en Logroño y en Zaragoza, donde el cardenal Soldevilla, que apreció sus virtudes y cualidades, le designó inspector del seminario.
En 1923 inició la carrera de derecho. Solía acudir a la basílica del Pilar haciendo confidente a la Virgen de todas sus cuitas. Su padre murió en 1924, y al año siguiente fue ordenado sacerdote. Su primer destino fue Perdiguera. Allí en su breve estancia realizó una edificante labor pastoral dejando un recuerdo inolvidable en los fieles, labor también manifiesta en la parroquia zaragozana de san Pedro Nolasco, entre otras. Tenía don de gentes y gran sentido del humor.
En 1927 fue autorizado a culminar su preparación en Madrid, y comenzó a impartir clases de derecho en una academia. Los destinatarios de su apostolado fueron, además de los enfermos del patronato regido por las Damas Apostólicas, moradores de barrios de la periferia: modestas familias; un entorno cuajado de carencias y marcado por el dolor. Esta vertiente no colmaba del todo sus anhelos. De su interior brotaba la urgencia de llevar el evangelio por doquier. El 2 de octubre de 1928 en la iglesia de los Paules vio la inmensidad de un camino de santidad fraguado en la vida ordinaria al que todos eran llamados. Cada uno desde su lugar de trabajo se convertiría en heraldo para los demás de esa verdad que es Cristo, siempre al servicio de la Iglesia. Adelantándose al Concilio Vaticano II, recordó la invitación universal a la santidad, algo inusual en la época. Poco a poco, a través de amigos, profesores, estudiantes y sacerdotes fue constituyéndose el Opus. Rosario, misa y comunión diarias, oración, lecturas espirituales, disciplinas…, conformaban el ideario a seguir. Comenzó con varones, y a partir febrero de 1930 lo hizo extensivo a las mujeres. Un ingeniero argentino se afilió a la Obra y tras él fueron llegando otros miembros. En agosto de 1931, a través de una moción divina percibida mientras oficiaba la misa, entendió que «los hombres y mujeres de Dios» izarían «la Cruz con la doctrina de Cristo sobre el pináculo de toda actividad humana... Y vi triunfar al Señor, atrayendo a Sí todas las cosas».
Los inicios no fueron fáciles. Se refugiaba en la oración y ofrecía sus mortificaciones. Sufrió la pérdida de tres de los integrantes principales, y tuvo que volver al punto de partida. Mientras, iba adentrándose en los senderos de la mística, invadido de amor por el Padre, conciencia filial que forma parte del carisma que dio a fundación. Hacía partícipes de sus sueños apostólicos a los estudiantes de Dya, academia fundada por él, animándoles a leer la vida de Cristo y a meditar en su Pasión.
Entre 1934 y 1935 trasladó el centro a una calle céntrica madrileña, donde escribió Consideraciones Espirituales, el conocido «Camino» que vería la luz como tal en 1939. La Guerra Civil le puso en peligro de muerte; tuvo que refugiarse en un psiquiátrico y padeció incontables penalidades. Huyo a Barcelona y a Andorra. Luego pasó por Pamplona y se estableció en Burgos; allí dio nuevo impulso a la Obra. En 1939 volvió a Madrid. Comenzó a impartir numerosos retiros espirituales, y en 1941 surgieron sus detractores cargados con dardos de incomprensión, maledicencia, calumnias y falsedades, carcomidos por la envidia. En 1944 se ordenaron los primeros sacerdotes.
En 1946 viajó a Roma buscando la aprobación que le concedió Pío XII; luego se entrevistaría con Juan XXIII y con Pablo VI. La Obra se extendió por el mundo, alumbrada por él con su palabra, oración y penitencia, amparado en Cristo y en María, viajando incansablemente dentro y fuera de España. Gozó del apoyo de los pontífices y de muchos prelados. Padecía diabetes, y al final sufrió severas cataratas. Murió en Roma el 26 de junio de 1975. Juan Pablo II lo beatificó 17 de mayo de 1992 y lo canonizó el 6 de octubre del año 2002, denominándole el santo de la vida ordinaria. 

jueves, 4 de junio de 2015

El Corpus Christi en Polonia




Allí sí que es un jueves que relumbra más que el sol. Estas fotografías, que me envía Juanjo, han sido tomadas esta misma mañana en la Procesión de Poznàn. Por la tarde se repiten las procesiones en cada parroquia.




Tres jueves hay en el año...


Me gusta que la Iglesia Universal siga celebrando hoy la Solemnidad del Corpus Christi, aunque en la mayor parte de los países de Occidente se retrase hasta el domingo. No me apetece nada que un día de estos nuestros amados gobernantes nos inviten a celebrar el viernes santo en lunes o el miércoles de ceniza en sábado de Pascua.
El Corpus Christi es un Jueves Santo sin dolor, sin la agonía de Cristo en Getsemaní, sin la traición de Judas, sin el sueño de los apóstoles en el Huerto de los Olivos, sin el juicio inicuo del Sanedrín.
El Corpus Christi recuerda la institución de la Eucaristía y la promulgación de un Mandamiento nuevo: el de amar a los hermanos, no como a nosotros mismos —eso es poco—, sino según la medida del corazón Cristo, que "me amó a mí y se entregó a la muerte por mí.
El Corpus Christi es una llamada a adorar a Cristo, presente en la Hostia Santa, que resplandece en la Custodia como un Sol. ¡Adorar! Quedan pocos adoradores en el mundo. Y son muchos los que, ante el paso de Jesús Sacramentado por las calles de ciudades y pueblos, parecen disimular mirando para otro lado; quizá se avergüenzan de no haber visitado al Señor en todo el año mientras estaba en el Sagrario de su iglesia.
Esta mañana ha salido hacia Toledo un buen grupo de las que asisten a la convivencia en Riaza. Son casi 190 kilómetros, pero a ellas les parecen pocos.

jueves, 19 de marzo de 2015

San José




Además de felicitar a los Pepes, Pepas y Pepitos, hoy me gustaría que Cordelia nos hiciese un regalo: sólo ella será capaz de contarnos lo que sintió San José cuando el Niño le llamó "abbá" (papá) por primera vez, cuando aprendió a besar y le plantó el primer beso en toda la barba, cuando…
¡Animo, Cordelia! Tú tienes más imaginación y talento. Demuéstralo.
Puedes inspirarte en esta conocida oración, que la Iglesia recomienda a los sacerdotes antes de celebrar la Eucaristía:
¡Oh feliz varón, bienaventurado José, a quien le fue concedido no sólo ver y oír al Dios, a quien muchos reyes quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo!
V. Ruega por nosotros, bienaventurado José.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oración: Oh Dios, que nos concediste el sacerdocio real; te pedimos que, así como san José mereció tratar y llevar en sus brazos con cariño a tu Hijo unigénito, nacido de la Virgen María, hagas que nosotros te sirvamos con corazón limpio y buenas obras, de modo que hoy recibamos dignamente el sacrosanto cuerpo y sangre de tu Hijo, y en la vida futura merezcamos alcanzar el premio eterno. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

jueves, 14 de agosto de 2014

CANDELARIA

El calendario de nuestro país está repleto de fiestas marianas. Algunas tienen carácter general, se celebran en la toda Iglesia, pero la mayoría son locales; son advocaciones relacionadas con un país, una región o un pueblo. Muchas de estas fiestas se celebran dos veces al año: el día señalado por la liturgia y en julio o agosto, aprovechando las vacaciones civiles.
Eso ocurre con la Virgen de Candelaria, Patrona de estas islas. El día 2 de febrero tiene lugar la celebración litúrgica y, por supuesto, también los festejos populares en Tenerife, Perú, Argentina, Colombia, Bolivia, México, Venezuela y diez o doce países más. Sin embargo tengo la impresión de que la devoción a la Virgen se desborda, sobre todo, en la romería del 14 y 15 de agosto.
Mañana, si tengo un hueco, me acercaré a Candelaria como el año pasado. Entre tanto, os dejo con estos vídeos: el primero, de Tenerife; al segundo, de Puno, en Perú.


domingo, 29 de junio de 2014

Como el albatros


 El albatros viajero es el ave de mayor envergadura que hay en este Planeta.

Todos los años pongo un breve comentario en el blog sobre la fiesta de hoy.
Resulta significativo que dos apóstoles tan importantes compartan una misma fecha y una sola solemnidad. ¿No sería más justo dedicar un día a cada uno?
La respuesta es evidente: escribí el año pasado que  San Pedro y San Pablo son las dos alas de la Iglesia. Las dos son necesarias; con una sola, la Iglesia iría  (perdón por la broma) “de ala”.
Por tanto deben estar unidas y bien unidas. Juan Pablo II dijo, respondiendo a un periodista, dijo que sí, que él era el sucesor de Pedro, pero que el Señor quería que sucediera también a Pablo. De ahí sus frecuentes viajes apostólicos por todo el mundo.
Hoy se diría que la Iglesia vuela más alto y más lejos que nunca alentada por el Papa Francisco. Cruza océanos como el albatros y desafía las tormentas y las tempestades. Agradezcámoslo a Dios, y no demos demasiado crédito a los que pretenden resumir la doctrina del Santo Padre en un titular de prensa o en un tweet.
Las dos alas siguen surcando el cielo bien unidas, al ritmo que el Espíritu les marca.