domingo, 31 de octubre de 2010

Halloween



Acabo de regresar a casa. Son las diez y media de la noche y mi barrio se ha llenado de diablillos, diablillas, calabazas de plástico y zombis caseros.
―¡Uhhhhhh!
La diablilla tendrá 10 años a lo sumo. Su hermano, aún más pequeño, me pregunta si no me asusto. Le digo que muchísimo y en ese momento se oye una voz:
―¡Niños, a casa, que está lloviendo!
Yo pienso en lo que, al parecer, ha sugerido algún obispo para combatir la paganización de esta fiesta: que los niños se disfracen de santos. 
No, señor obispo; con todo el respeto que me merece, esa propuesta es bastante tonta. La santidad no es un disfraz. Santo es precisamente aquel que no se disfraza, el que se deja amar por Dios en todos los momentos de su vida y corresponde con generosidad a ese amor.
Esta señora, pequeña y gordita. que se cruza conmigo ahora mismo tiene un aire a Santa Teresa que no se pué aguantar. Me recuerda a Antuán. 
Uf, qué tarde es. Hasta mañana.

Charlando con un campeón


Me encuentro con Gento junto al parking de residentes. Viene caminando muy deprisa con una bolsa de OpenCor en cada mano.
―Don Francisco, corre usted la banda como en sus mejores tiempos.
Paco Gento, la Galerna del Cantábrico, el mejor extremo izquierda del mundo, uno de los mitos del fútbol mundial, se detiene y sonríe. Hoy está locuaz.
―Ya me gustaría… Pero no estoy mal de forma, no…
―Además ha perdido algunos kilos.
―Sí, me han adelgazado entre todos. A mi edad hay que cuidarse.
―¿A su edad…
―Han dicho que tengo 80; pero es mentira. Tengo 77. Siete siete ―subraya―.
―¿Y ganaremos algo este año?
Gento mira hacia al Estadio Bernabeu y me da, completamente gratis, una lección de fútbol. Me dice que Alonso y “el alemán” son los mejores; que el entrenador lo hace bien, porque hay que dar caña a “esos señoritos”. 
A estas alturas ya ha dejado las bolsas en el suelo. Se ajusta la gorra y se interesa por el corte quirúrgico que luzco en el moflete derecho.
―Nada, don Francisco. Más daño hace la crisis…
―Y usted que lo diga.


sábado, 30 de octubre de 2010

Buenas noticias


José Luis me envía este espléndido vídeo. En efecto, las buenas noticias existen. El único problema es que, por definición, sólo es "noticia" lo que se "nota". De nosotros depende darlas a conocer y ahogar los malos rollos, las crispaciones y los insultos en un océano de sonrisas auténticas.

viernes, 29 de octubre de 2010

Esparadrapo en la mejilla

Estos días D. Enrique exhibe un precioso esparadrapo en la cara. Y es que tuvo una pelea con un cirujano de CUN Madrid el martes. No fue gran cosa: tenía un inquilino alojado en la cara, un primo de Paul el pulpo, y había que desahuciarlo por impago del alquiler. Lo digo porque él no lo dice, y si os lo cruzáis puede llamar la atención. La edad no perdona y la piel es lo más externo del cuerpo porque está al aire, así que hubo que hacer esa pequeña intervención. No he encontrado un vídeo que refleje bien el suceso. AS

El globo se siente importante


Internet es un universo virtual que tiende al infinito. La red se expande a velocidad de vértigo, y el ciberespacio no se llena jamás; se diría que no tiene límites. ¿Los tiene? Supongo que alguien sabrá cuántas webs, blogs o entes semejantes se crean en el mundo cada minuto y cuántas páginas abandonadas vagan  por el éter ya sin piloto ni lectores, como chatarra espacial no reciclable.
¿Cuántos miles de millones de conversaciones hay ahora mismo en la red? ¿Cuántas declaraciones de amor, real o virtual? ¿Cuántas imágenes sucias o limpias? ¿Cuántas voces se cruzan? ¿Cuántas transacciones comerciales? ¿Cuántas estafas se están perpetrando en este instante?
Ya nadie duda de que Internet es uno de los inventos más revolucionarios de la historia y el que más vértigo produce al que se asoma por primera vez o reflexiona sobre lo que tiene al alcance del teclado.
“Si no estás en Google, no existes”, me dijeron, y no tardé mucho en comprender que no era una broma. Cuando colgué mi pequeño globo en la red, traté de imaginarme el espacio virtual como una gran ciudad, y me propuse ocupar sólo un barrio, un barrio por cierto de "gente razonable"; de poetas, de escritores, de universitarios cultos (no es una redundancia), de buscadores de la verdad y amantes de la libertad.  
Pronto me di cuenta de que mi barrio no podía ser un gueto cerrado.  Trataron de subirse al globo insultadores compulsivos, de esos que lo escriben todo con mayúsculas para que se vea lo enfadados que están. Al tercer o cuarto intento no tuve más remedio que poner una barrera y moderar los comentarios. Aun así continúan escribiéndome y me llaman censor, fundamentalista, dictador y otros piropos encantadores.
Luego llegaron las máquinas, como en Terminator o en Matrix. Miles de máquinas programadas Dios sabe dónde se colaban entre los comentaristas de forma automática para incitar a los lectores al consumo de viagra y otros productos de la misma índole. Menos mal que las máquinas no saben leer letras torcidas, y Google, que a lo mejor es otra máquina, me proporcionó ese truco para repeler los ataques.
Producen especial ternura un grupo de comentaristas no muy equilibrados que vuelan de blog en blog contando su rollo y tratando de implicarte en sus obsesiones. No esperéis que comenten lo que habéis escrito: ellos van a lo suyo: explican, por ejemplo, que un siquiatra muy malo les está succionando el cerebro  con una paja, o que su cuñada es una bruja al servicio de la masonería internacional.  Algunos tienen su propio "blog-bomba contra alguien" y tratan de hacerse propaganda desde mi globo.
Supongo que todo esto debería llenarme de satisfacción. Piensan, por lo visto, que este globo les puede servir de trampolín para difundir sus pequeñas paranoias.  
Pues no. Os agradezco que me consideréis tan importante; pero será mejor que sigáis llamándome censor y talibán, porque el búho que pilota esta casa se reserva el derecho de admisión.


jueves, 28 de octubre de 2010

Más datos sobre el simposio "San Josemaría y los jóvenes"


Aunque todavía faltan algunos días para el comienzo del Simposio “San Josemaría y los jóvenes”, parece justo dar la información completa y no quedarme en la fotografía, que es lo que hice ayer.
1960

El 5º Simposio: "San Josemaría y los jóvenes: Para hacer cosas grandes" Se celebrará en Jaén, en el Centro de Convenciones, los días 19 y 20 de noviembre de 2010.
Éste el programa: 
Viernes, 19
19:30h  Presentación
20:00h  Conferencia a cargo de Enrique Rojas Montes, Psiquiatra: “Educar es seducir en valores.”
Sábado, 20
09:30h  Entrega de material e inscripciones
10:00h  Conferencia a cargo de Jaime Nubiola, Profesor de Filosofía de la universidad de Navarra: “El atractivo de san Josemaría”.
11:00h  Mesa redonda: “Pasión por los jóvenes”: Así lo vieron.
Alfonso Aguiló, Director de Tajamar: “San Josemaría y la educación de los jóvenes”.
Ana Sastre, Biógrafa de San Josemaría: “La juventud: es tiempo de caminar”.
12:00h  Pausa-Café
12:30h  Mesa redonda: “Pasión por los jóvenes”: Así lo viven.
Rosario Sádaba, Directora de Generaciones Interactivas: “Un mar sin orillas en la juventud”
Miguel Aranguren, Escritor: “La excelencia en la juventud”.
Elisa Valero, Arquitecto: “Ocio peligroso”.
14:00h  Entrega del premio del Simposio
14:30h  Almuerzo
16:30h  Mesa redonda: Testimonios
Santiago Rodríguez, Actor cómico: “Llevar a Dios a todos los ambientes”.
Marieta Quesada, Pintora: “El arte en mi vida: un riesgo apasionante”
Diego Poole , Profesor de la Universidad Rey Juan Carlos: “Mis actuaciones de payaso para Juan Pablo II.”
17:45h  Documental: “San Josemaría y los jóvenes”.
18:30h  Conferencia a cargo de su Eminencia el Card. D. Julián Herranz: “Dios y audacia: un santo siempre joven”
19:15h  Clausura a cargo de D. Antonio Luque, Vicario Delegado del Opus Dei: “A través de los montes”
Más información aquí



miércoles, 27 de octubre de 2010

San Josemaría y los jóvenes



Paco me envía esta fotografía y cuatro más para comunicarme que en Jaén va a comenzar un simposio sobre San Josemaría y los jóvenes. Entre los ponentes figuran Enrique Rojas, Diego Poole, Alfonso Aguiló, Jaime Nubiola, etc... y algunos más: todos muy cualificados.
Solo me pregunto por qué no me han invitado a mí.

¿Quién ha matado a Paul?

El célebre pulpo Paul, que adivinó los resultados de los partidos de fútbol en el Mundial de Sudáfrica 2010, murió en la madrugada de este martes en su estanque del Acuario Sea Life, en Alemania.
Los empleados del acuario de la ciudad de Oberhausen se apresuraron a decir que estaban desolados y que  falleció pacíficamente durante la noche por causas naturales. “Nos consuela saber ―concluyen―  que disfrutó de una buena vida aquí".
La explicación, sin embargo no ha tranquilizado a casi nadie. Hay que tener en cuenta que Paul se convirtió en un fenómeno mediático cuando logró predecir los resultados de siete partidos del campeonato mundial de fútbol con la colaboración de un modesto mejillón gallego, y, por tanto, tenía muchos enemigos.
El animal vivía en Alemania, donde no era muy popular ya que anticipó incluso la derrota de la selección alemana ante Serbia en la fase de grupos. Parece ser que, con este motivo, el bueno de Paul había recibido amenazas de muerte. Todo lo cual ha movido a un famoso juez de la audiencia nacional a abrir diligencias para, en su caso, solicitar la extradición a España de los posibles responsables de la muerte del cepalópodo. 

martes, 26 de octubre de 2010

Tajamar

Hace unos días, pusimos aquí mismo un vídeo de la visita de Vicente del Bosque, seleccionador nacional de fútbol, a Tajamar. Esta misma mañana, el subdirector de ese centro docente me envía este otro vídeo de carácter histórico, que tiene, sin duda, gran interés.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Enamorarse?

Perdonad el tacazo..., en fin, ya sabéis cómo se habla "por ahí", pero en su conjunto el vídeo es bueno y viene a redondear el tema de esta mañana sobre amor y divorcio y fidelidad. No hay más que escuchar al sujeto. AS


Desenamorarse

El amor no es sólo un sentimiento. El amor no es sólo el remusguillo que corre por la espalda. El amor es entrega; el amor es sacrificio; el amor es donación; el amor es fidelidad. Yo creo que el amor es una decisión. En fin, hay que comprenderlo todo..., pero algunas cosas se comprenden muy mal. Y, en cualquier caso, no creo que debamos aceptarlas como naturales y normales. Hay que cuidar el matrimonio cada día: hay que lavarlo, hay que peinarlo, y hay que tenerlo guapo. AS




Don Alfonso me pide que añada yo algo, y sólo se me ocurre insistir en lo que él mismo ha escrito. El amor no es un sentimiento. Es cierto que genera y alimenta toda suerte de emociones; placer, ternura, goce, devoción, ira, cólera, celos… Pero el amor está detrás, no puede ser sólo eso.
¿Cómo podría edificarse una familia sobre un mero sentimiento? ¿Cuánto “enamoramiento” haría falta para construir un  hogar que resista las tormentas, las tempestades, los huracanes y terremotos durante 50 ó 60 años?  ¿Acaso hay algo más inestable, más caprichoso, que un sentimiento de pasión o de ternura?
Cuando el niño de la peli pregunta a su padre si va a “desenamorarse” de ellos, está poniendo el dedo en la llaga. Para amar y para desamar hay que tomar una decisión. ¿Desde cuándo un sentimiento tornadizo e irracional tiene derecho a tomar el mando de mi vida?   El hombre es libre y puede ser señor de sí mismo, rechazar con uñas y dientes las tentaciones románticas o lujuriosas  que se le presenten, y decir: 
―Te amo a ti porque me da la gana amarte, porque sé que vales la pena, porque te dije “sí” hace años y quiero jugarme la vida contigo.
Comprendo que el tema no es sencillo. Ayudado por vuestros comentarios tal vez podríamos escribir algo más largo. Hoy concluyo con unas palabras del Evangelio:
El que escucha mis palabras y las pone en práctica se parece a un hombre sensato que ha construido su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se echaron sobre ella; pero la casa no se cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. Y todo el que escucha mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre insensato que ha construido su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se precipitaron sobre ella, y la casa se cayó y se arruinó totalmente".


domingo, 24 de octubre de 2010

Quieren silenciar esta película

Ya hablamos de Blood money hace unos días. Como estaba previsto, hay una campaña de silencio para que nadie hable este film, cuyos argumentos nadie puede desmentir. El trailer es impresionante. 
 

Hoy no es lunes. Y esto no es publicidad 

Más Noticias de Alvarito

¿Os acordáis de Alvarito? Hace un mes hablábamos aquí de él. Hoy sus padres vuelven a informarnos de que todo marcha espléndidamente bien. 

 Colores de otoño 
Hola a todos, hace unas semanas Pablo les escribió pidiendo que rezaran por Alvarito, hoy lo hacemos nosotros para agradecerles enormemente sus oraciones y contarles que ya estamos TODOS en casa!!!! Estamos tan emocionados que cada vez que cojemos el telefono lloramos de emoción, han sido unos días muy intensos en los que verdaderamente hemos visto el poder de la amistad y la oración. 
Pizquito está muy bien, todavía tiene que estar de reposo relativo para asegurarnos que el higado termina de cicatrizar y con dieta sin grasa, poco a poco ir volviendo a la normalidad y en dos meses ya hacer vida normal. Lo peor que lleva es no poder comer huevos kinder que le chiflan. Ayer cumplió 5 añitos aunque el no lo sabe, no queríamos que tuviera ese recuerdo del cumple, cuando ya pueda comer de todo tendrá un fiestorrón!!
Millones de gracias, les queremos agradecer sus plegarias mucho a todos!

sábado, 23 de octubre de 2010

Misa 50º aniversario de la Asociación de amigos de la Universidad de Navarra

Teniendo en cuenta que tanto el dueño del glob como yo pertenecemos a esa "alma mater", no nos hemos podido resistir a hacer un smv. Recoge el final de la Santa Misa oficiada por el Gran Canciller de la Universidad de Navarra y Obispo Prelado del Opus Dei, hoy mismo a las 11 de la mañana. Le acompañan D. Fernando Ocariz, Vicario General, y D. Rafael Salvador, Vicario de la Delegación de Pamplona. El Maestro de Ceremonias es D. Juan Francisco Pozo. Todos ellos personas muy conocidas y queridas por Don Enrique y por mí mismo.

Aviso que, si os fijais, escuchareís el vozarrón de D. Enrique interrumpiendo el magnífico Aleluya de Händel. AS


viernes, 22 de octubre de 2010

Desde Navarra, en directo




Mañana, sábado a las 11 de la mañana el Prelado del Opus Dei celebrará la Misa en la explanada de la Biblioteca de la Universidad de Navarra, con motivo del 50 aniversario de la Asociación de Amigos. Gracias a la Fundación Beta Films la ceremonia será retransmitida en directo a través del website.
Seguid este enlace

Lo que me evoca el artículo de D. Enrique

Seguro que a muchos de vosotros también os entran ganas de comentar lo que dice D. Enrique en su última entrada, pero como yo gozo del privilegio de acceder cuando quiero al glob-blog, pues voy y escribo lo que me evoca. 
Efectivamente, muchas personas viven sumidas en un estado semicatatónico, de modo que infrautilizan su humanidad, su libertad. De hecho, hay gente que pensar le agobia, porque pensar implica muchas veces tomar decisiones, usar la libertad. La libertad está para decidir si tomo pollo o tomo un bol de ensalada; la libertad está para elegir el día que saco las alfombras... Pero tener que decidir sobre lo que estoy dispuesto a hacer por Dios, por ejemplo..., eso es demasiado. A nadie se le debería pedir que tome decisiones tan importantes. Los pobres seres humanos no tenemos capacidad para asumir la responsabilidad de una decisión vital; por eso hay que dejar las puertas abiertas al divorcio... 
El que piensa se ve impelido por el pensamiento a tomar decisiones, a hacer cosas comprometedoras; solución: no pensar. Es decir, pensar sólo cosas triviales: "el trivial"...
         Alguien ha llamado a todo esto el "pensamiento débil". AS

jueves, 21 de octubre de 2010

El vértigo de la libertad






―¿Hace cuánto tiempo que no oyes predicar sobre la virtud de la audacia?
Alfonso, mi colega y vecino, se lo piensa dos segundos.
―Hace bastante, la verdad.
También yo la echo de menos. No quiero decir (aunque a lo mejor sí) que ahora seamos más cobardes que en otras épocas, pero es evidente que la intrepidez y la valentía cotizan a la baja y ya casi no cuentan en el ranking de las virtudes de moda.
Es cierto que sigue habiendo pelis de aventuras con héroes admirables. Todos hemos visto cómo Indiana Jones o Tom Cruise se juegan la vida en la pantalla quince veces por minuto; pero han abusado tanto de los efectos especiales y de la hemoglobina con salsa de tomate que esas historias parecen venidas de otro Planeta. Nadie sueña con emular a unos personajes de dibujos animados. Y, desde luego, casi nadie valora la audacia en la vida ordinaria; en el trabajo, en el estudio, en el amor, en las mil pequeñas decisiones que uno debe tomar a lo largo de la vida.
Hace un año hablaba con Pedro, un chaval de bachillerato que hoy ya está en la universidad. Yo lo veía siempre receloso, con la guardia alta, desconfiando de todo y de todos.
Fui al grano enseguida:
―¿A qué tienes miedo? ―le pregunté―.
Su respuesta me dejó perplejo:
―A que me pase algo.
―¿Algo?
Pedro era un tipo trabajador, inteligente, deportista y encima guapo; pero pareció volverse bobo de repente. Me habló de la gripe A, que era la moda del momento, del calentamiento global, “que puede acabar con el Planeta”; de una chica que a lo mejor le decía que no, de un posible fracaso académico, del miedo a equivocarse de carrera…
Por un momento pensé que aquel chaval necesitaba la ayuda de un psiquiatra, pero a medida que lo fui conociendo, comprendí que era sólo una víctima más de esta sociedad hipocondríaca que ha adoptado como valor supremo la seguridad y ha perdido casi por completo el gusto por la aventura y el vértigo de la libertad.
El bueno de Pedro era hijo único, y un padre superprotector le había convencido de que hiciera una carrera facilita y segura, que no corriera el riesgo de estudiar medicina, que es lo que quería el chico, porque “eso es muy difícil y a lo mejor no estás capacitado”. Su madre, una buena mujer, le puso en guardia contra las chicas en general y contra el matrimonio en particular. Luego, el propio carácter de Pedro y lo que él llamaba su “experiencia” hicieron el resto.
La sociedad del bienestar está plagada de hombres y mujeres como Pedro, temerosos de que les pase “algo”. Los medios de adoctrinamiento colectivo del Estado Nodriza parecen habernos convencido de que la felicidad se encuentra en la anestesia, de que en la duda, jamás hay que elegir lo más audaz; siempre, lo que no implique riesgo alguno para la salud o el confort personal. Nos instan a protegernos contra mil enemigos, presentes y futuros, reales e hipotéticos. Y, claro, mi querida “tribu Danone”, de la que tanto he hablado en estas páginas, se nos vuelve timorata y espantadiza.
―¿Entregar la vida? ―Marijose abrió unos ojos como platos―. Pero eso…, eso no se puede hacer, ¿verdad?
La pobre chiquilla pensaba que aquello era un gravísimo pecado mortal.
Uno, que lleva ya muchos años tratando de enseñar a los adolescentes la difícil asignatura de la libertad, sabe que, gracias a Dios, no son pocos los que aprenden que, para ser libres, hay que tener coraje, luchar por conseguir metas que se nos antojan quiméricas. Y entregar la vida, gozándose en esa entrega, porque sin riesgo, sin aventura, la existencia no tiene sentido.
Me lo decía Kloster el viernes pasado:
―Aprende de la experiencia y de la sabiduría de los viejos, pero no de su vejez. La vejez es una enfermedad pegajosa y epidémica. Y los que se contagian…
―¿Qué pasa con los que se contagian?
―Que acaban haciendo puenting o balconing para sentir, al menos una vez, el gustirrinín del peligro. ¡Pobres chicos!

Ahora, con música


Don Alfonso, como no puede ir a Sevilla a manifestarse frente al Hotel Meliá, ha creado un microvídeo para la ocasión.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Vamos a Sevilla


"EL COMPROMISO DEL COMPROMISO"
Escribir columnas es una suerte. Hay muchos motivos, desde luego, pero no es el menor la posibilidad de mostrar mi desafecto a esta época. Un poeta dijo que escribía para que en el futuro no le confundiesen con la nada. Mucho peor sería que ahora nos confundiesen con nuestro tiempo. Un tiempo donde el derecho a nacer de los niños se ha transformado, ante la indiferencia casi general, en el derecho a eliminarlos. Qué privilegio poder gritar en público, alto y claro: "Denme de baja".

Así comienza su columna de hoy Enrique García-Máiquez. Y continúa aquí. Vale la pena leer el artículo entero y comentarlo, no en este globo, sino en el mismo Diario de Sevilla.
Es otra forma de unirse a la marea de protestas contra el congreso de matarifes abortistas que comienza mañana en el Hotel Meliá de aquella ciudad

Algo del supermartes




Creo que llaman así en Estados Unidos a algún día importante de carácter electoral. Para mí, durante este curso, todos los martes serán súper.
Ayer empecé con un Retiro y terminé con una meditación y un maratón de confesiones. En medio, la gestión de una multa de tráfico, una visita al hospital y, en Los Olmos, cuatro citas obligadas: me presenté a unos señores jovencitos que resultaron ser padres de alumnos de educación infantil.  
Hablamos sobre sus hijos y me escucharon como si yo fuera el Oráculo de Delfos.  Antes había visitado las clases y me entretuve un rato con los de 4 años. Por el pasillo venía uno más pequeño corriendo como un gamo con la profe detrás.
-¡Voy a hacer piiiiisss!
Ojalá la vida fuese siempre así de sencilla.

martes, 19 de octubre de 2010

La crisis

―Me había pasado media vida soñando con el futuro y me disponía a comenzar la otra media añorando el pasado cuando descubrí la originalidad de aquel instante de crisis: ya no tendría sentido decir “cuando sea mayor” y resultaba igualmente ridículo evocar mi juventud. Me vi en el espejo; comprendí que estaba entre dos aguas y solté una carcajada enorme.
"De ahora en adelante ―me dije― miraré sólo a lo alto o hacia el fondo de mi alma. El futuro y el pasado son humo. No existen"
―Sí, fue un 7 de noviembre; lo recuerdo muy bien.
―¿Y cumpliste el propósito?
―No del todo; pero dejé de fumar.

lunes, 18 de octubre de 2010

Es lunes, pero esto no es publicidad

Como se ve, es fácil hacer un gran vídeo. Basta con una cámara, sol y diez o doce sonrisas.


Reproducirlo en el gobo es aún más sencillo. Yo he tardado dos minutos y medio.

Los lunes, publicidad

Una buena idea: que Villa juegue a Baloncesto.

Cuando llegaron a España los Angeles Lakers para jugar un amistoso con el F.C. Barcelona, los fanáticos del baloncesto entraron en éxtasis.  Tener en aquí a los campeones de la NBA y poder hacerse con sus camisetas (cedidas por la marca adidas) provocó oleadas de entusiasmo entre la afición.

Uno de los jugadores estadounidenses, D. Howard, quiso que todo un campeón del Mundo de Fútbol, como David Villa, tuviese su camiseta adidas NBA antes que nadie. 

Estas "revolucionarias camisetas" han hecho que Villa cambie sus botas de fútbol por las zapatillas de Basket y se convierta en un auténtico baloncestista. 

No está mal, desde que traicionó a mi Valencia y se fue al Barça, Villa no marca goles. Que se dedique a otro deporte, a ver si tiene mejor suerte.



domingo, 17 de octubre de 2010

¿Hoy no escribes nada?


Eso me pregunta Marita desde Bilbao. 
Debería haberle dicho que, cuando te atrapa por completo una historia o un recuerdo, resulta difícil disimular y escribir sobre otra cosa. Yo hoy sólo he pensado en mi padre, que murió hace 25 años.
25 años. 9125 Misas, por lo menos. ¿Lo veis?; ya lo he dicho.
Por la tarde recibo un largo e-mail, que me produce toda suerte de emociones contradictorias. Debo pedir a mis "antiguas" que no esperen 20 años para contarme su vida de golpe. Es demasiado para la víscera cardíaca de un cura viejo como yo. Más vale que lo hagan poco a poco, y a ser posible cara a cara.  
Sin embargo, me ha gustado el final de su mensaje. Dice así: 
"Gracias a Dios, uno de los principales rasgos de mi familia, mis padres y mis hermanos, ha sido el sentido del humor, al que me he agarrado a veces de manera desesperada, como único recurso para seguir tirando hacia adelante, hacia lo que he creido que era adelante. 
Hoy solo soy feliz porque me empeño en serlo, porque se me ha enseñado que la felicidad es una actitud, y que el sentido del humor es un barco dificil de hundir.
De pequeña siempre soñaba con volar. Ahora me he subido a su globo. Confío en que en él llegue a buen destino."
Bienvenida a bordo. Prohibido bajarse mientras el capitán siga con vida. 

sábado, 16 de octubre de 2010

En el gran hotel


He quedado con Luis en el vestíbulo de un gran hotel. Nunca había estado aquí, pero la verdad es que impresiona no sólo por el tamaño sino por el brillo glamuroso de las cinco estrellas  con que se adorna.

Estos grandes hoteles, como las terminales de los aeropuertos, son lugares fascinantes en los que puedes inventar una novela de crímenes, amor y lujo con los personajes que pasan ante tus ojos. Es un entretenimiento no sé si inocente, pero desde luego, la mar de divertido. De paso, también los encomiendo al Señor, que, al fin y al cabo, éste es mi oficio.

Me siento en un enorme sillón de cuero y comienza el desfile.  Veo pasar a las gentes más variadas y dejo que la fantasía se dispare. El sillón me va engullendo lentamente hasta hacerme desaparecer. Ya nadie se fija en mí. Creo que, por fin, soy invisible.

Todos los que entran o salen del vestíbulo llevan la mirada perdida. Se diría que buscan algo inconcreto por las paredes. O sea, como en El Corte Inglés.

―¿Necesita usted algo, caballero?

El “caballero” responde en alemán, y el chico del mostrador sonríe melancólico como un jugador de póquer con mala suerte.
Yo tomo nota de lo que veo en un pequeño cuaderno. Dos ancianas vestidas de jovencitas hablan en inglés a través de sendos teléfonos móviles. Diría que son hermanas; pero vaya usted a saber. Mientras charlan, se hacen señas entre sí. O sea que hay dos conversaciones sonoras y otras dos mudas. Tienen cara de víctimas. Sí, lo más probable es que sean asesinadas esta noche.
Entra el asesino. O quizá sea el detective. Parece simpático. Lleva un sombrero claro de ala ancha y también habla inglés, pero con acento de otra parte. Tendrá cincuenta años. Se sienta frente a mí y despliega el periódico. Ahora comprendo que en realidad es un espía inexperto que se atrinchera tras un diario gratuito absolutamente inadecuado para el marco en el que nos encontramos.
Suena un teléfono. Es el que lleva pegado a la oreja una de las ancianas. Esto sí que es misterioso. Es evidente que no hablaba con nadie; fingía hacerlo, pero el timbre la ha delatado.
―Hallo!
A continuación baja la voz, pero distingo perfectamente una palabra: “Cibeles”. Debe de ser una consigna, una clave de algo.
Se abre la puerta del ascensor y salen cuatro japonesas de edad indefinida. Las cuatro vienen tocadas con mascarillas blancas como para protegerse de algún virus occidental. Inmediatamente, por la otra esquina aparece una quinta japonesa desembozada. Se saludan todas con gran regocijo haciéndose reverencias.
Mi novela empieza a complicarse. Ahora debería oírse un disparo; pero no. Llega mi amigo y nos damos un abrazo.
―¿Te has aburrido mucho?
Le digo que no, y echo una última ojeada a mis personajes. Las ancianas han desaparecido. El tipo del sombrero finge que duerme y una de las japonesitas absorbe con una paja un líquido de color verde, sin quitarse la mascarilla.

viernes, 15 de octubre de 2010

Las palabras

Hoy no es lunes, y esto es publicidad, pero el anuncio es espléndido y sólo pretende  promover la lectura. 


Lo he encontrado en Kerygma Awards, una web que os interesará a muchos

Renuncia

Acabo de recibir el siguiente correo, que copio íntegramente. Su autor, justamente indignado, termina con un insulto que no puedo suscribir. Creo que es su único error: la contundencia de los argumentos bastan y sobran.



Me llamo Carlos O'Neill.
Como ganador del premio Scratch en el Campeonato de golf MELIA HOTELES, en el Real Club Pineda de Sevillla, tengo una Invitación a una noche para dos personas en una Suite del Hotel Meliá Sevilla, la invitación tiene fecha del 23 de mayo de 2010 y validez hasta fin de año. 

Como considero NAUSEABUNDO e INMORAL que se presten a celebrar en sus instalaciones el  congreso del aborto los días 21, 22 y 23 de octubre, RENUNCIO a la invitación y procedo ACTIVAMENTE a manifestar a mis amistades y conocidos mi recomendación de no utilizar ningún establecimiento de la enseña MELIA, igualmente pediré a mis amistades y en mi club que renuncien a participar en sus actividades de patrocinio.
Sepan que incluyo 140 contactos en copia oculta.
Son Vds. lo que habitualmente se conoce como SINVERGÜENZAS.


jueves, 14 de octubre de 2010

Una jurista singular


Cuando me dirigí hacia el coche que había aparcado en la calle, la controladora ya había comenzado a teclear en el terrible aparatito de las multas. Aceleré el paso y levanté los brazos para llamar la atención.
-¡Un momento, por favor, que ya estoy aquí!
La agente interrumpió la faena y me miró perdonándome la vida.
-Si llega un minuto más tarde, la cosa ya no tiene arreglo. Se ha pasado del tiempo casi media hora…
Balbuceé algo incomprensible y, tras darle las gracias por no multarme, ella me explicó que, con motivo del desfile que tendría lugar al día siguiente, andaba la policía “metiendo las narices” por todas partes y apuntando las matrículas de los automóviles estacionados.
Mientras hablaba, me fije un poco más en ella. Era joven y, aparte de la metáfora nasal, se expresaba con gran precisión y riqueza de vocabulario. Comentó que estaba un poco harta de ir de barrio en barrio; que el Ayuntamiento les cambia de zona cada semana.
-Por lo visto, el alcalde quiere evitar que prevariquemos llegando a un acuerdo con las tiendas del barrio.
-Tú tienes estudios, ¿verdad?
-Soy Licenciada en Derecho -contestó sin dejar de sonreír-, pero tengo que mantener una familia.
Luego me contó que está preparándose para opositar y, después de cinco minutos más de conversación, se alejó con la risa en la boca:
-Para que luego digan que los abogados no servimos para nada: yo controladora y tú sacerdote…

miércoles, 13 de octubre de 2010

Blood Money

Se habla de Blood money, una película documental sobre el aborto que nuestras autoridades consideran no recomendable para menores de 18 años.  Con dos años menos, las niñas podrán abortar sin permiso de sus padres; pero, según parece, es preferible que no sepan lo que hacen.
Ante semejante alarde de hipocresía uno tiene derecho a preguntarse si los políticos que fomentan la masacre no estarán también implicados directamente en  este sucio negocio de muerte.



Juan Orellana ha publicado este artículo en paginadigital.es

Este documental de David K. Kyle es una aproximación "técnica" al tema del aborto en el contexto norteamericano, aunque con proyección internacional. Con el adjetivo "técnica" queremos decir que se trata de una lectura con vocación de objetividad desde las perspectivas biológica, jurídica, económica y médica. La doctora Alveda King -sobrina de Luther King- hace de cicerone en esta película por la que desfilan biólogos, juristas, teólogos... así como mujeres que han abortado o ex-directivos de empresas abortistas, como Planned Parenthood. El resultado es un mosaico impactante de la realidad del aborto, no de lo que se dice, se piensa o se argumenta sobre él, sino de su realidad "callejera", concreta y cotidiana. La gran virtud de este caleidoscopio es que en ningún momento cae en el sensacionalismo, en lo macabro o en lo demagógico: no encontraremos imágenes sanguinolentas de fetos ni otras barbaridades -que no por ocultarse dejan de existir, ciertamente-.

El film comienza con datos biológicos sobre el inicio objetivo de la vida humana en el momento de la fecundación, y nos hace ver, a partir de ese hecho científico, cómo el aborto legalmente sólo puede responder a la invención de un falso derecho que no se enraíza en la realidad, sino que sale de la nada por obra y gracia de unos jueces. Estos jueces contradicen a la propia Constitución americana, que salvaguarda el derecho a la vida, y se apoyan en la extrapolación de la sentencia del caso Roe vs. Wade (1973) para inventarse una doctrina jurídica que da la espalda a la realidad.

El documental da un paso más y nos informa de quiénes son los más afectados por esa legislación fraudulenta: la población afroamericana y los latinos. Los números son tan elocuentes que es imposible no ver una voluntad racista y eugenésica en los legisladores: el aborto diezma la población afroamericana y latina. Las clínicas abortistas se levantan en los barrios no blancos de las grandes ciudades, así como en los campus universitarios. Y de ahí el film nos lleva a lo más original y espeluznante de su propuesta: el negocio del aborto. Anticonceptivos deliberadamente defectuosos se ponen en el mercado para generar una ola de embarazos no deseados. El objetivo de las empresas es conseguir X abortos al día, y sus empleados hacen cualquier cosa para alcanzarlo: incluso diagnosticar embarazo donde no lo hay, para practicar una falsa intervención y cobrar. Estos relatos se combinan con los testimonios de mujeres que fueron víctimas de Planned Parenthood, y otras que fueron ejecutivas de esa empresa, y entre ambas escuchamos declaraciones estremecedoras.

El documental es muy pedagógico, y va dirigido no tanto a los convencidos como a los indiferentes que, sin mala voluntad, se han tragado el discurso oficial de que el aborto es una decisión soberana de la mujer. Este documental muestra que el discurso feminista es un epifenómeno que oculta la verdadera realidad del gran iceberg: el aborto es un crimen organizado al servicio de grandes empresas que han logrado pervertir a la mismísima ley.

En la edición española los distribuidores han añadido al final unas declaraciones de Ignacio Arsuaga, Benigno Blanco, Jesús Poveda y Alicia Latorre que a muchos les parece que rompen el tono y la unidad del film. Lo cierto es que le da un tono político que puede predisponer innecesariamente contra la película. Aunque lo que dicen, muy especialmente Benigno Blanco, es coherente con el resto de la película.

martes, 12 de octubre de 2010

El puente


El Diccionario de la academia describe con sumo respeto y minuciosidad el sustantivo “puente”. La primera acepción y madre de todas las demás, es bien clara: “construcción de piedra, ladrillo, madera, hierro, hormigón, etc., que se construye y forma sobre los ríos, fosos y otros sitios, para poder pasarlos”. Nuestros académicos (por cierto, hay que ver lo mal que escriben) reconocen que puede usarse tanto en masculino como en femenino. No parece que la ministra de igualdad haya tenido que ver con esta historia.
Las demás acepciones fueron, en origen, metáforas felices que, a base de repetirlas, han cristalizado en la prosa diaria. Así, llamamos “puente” a la  tablilla colocada perpendicularmente en la tapa de los instrumentos de arco, para mantener levantadas las cuerdas; a la pieza metálica, generalmente de oro, que usan los dentistas para sujetar en los dientes naturales los artificiales; a la conexión con la que se establece la continuidad de un circuito eléctrico interrumpido; al ejercicio gimnástico consistente en arquear el cuerpo hacia atrás de modo que descanse sobre manos y pies; a la pieza central de la montura de las gafas que une los dos cristales; al arco de la parte interior de la planta del pie; a cada uno de los dos palos o barras horizontales que en las galeras o carros aseguran por la parte superior las estacas verticales de uno y otro lado, etc.
Uno, que sabe de lenguas extranjeras lo justo y necesario para pedir socorro, supone que en otros idiomas el vocablo tendrá también numerosas derivaciones; pero algo me hace pensar que quizá sólo en castellano usamos ese término —y lo ponemos con mayúscula— para referirnos al “día o serie de días que entre dos festivos o sumándose a uno festivo se aprovechan para vacación” (Lo dicho: qué raro hablan los académicos algunas veces).
En cualquier caso resulta indudable que los españoles tenemos vocación de pontífices; es decir, de hacedores de puentes. Nada más abrir el calendario anual, académico o laboral, investigamos “en qué caen” (como si los días cayeran de algún sitio) esas fiestas que pueden aprovecharse como pilares básicos en la construcción de puentes: el 12 de octubre, el 6 y el 8 de diciembre, el 1 de mayo, etc. Y es que sin puentes es imposible vivir.
Me diréis que el apego a los días de vacación no es exclusivo de España; pero sí que lo es, en cambio, esta modalidad que combina el destino ciego del calendario con la creatividad latina. En esta tierra nos inventamos ríos para crear puentes y vivir a su sombra.
Hay puentes oficiales, fijados por decreto del gobierno, y puentes libres o ilegales. Hay puentes civiles y puentes de origen religioso, que nuestras laicas autoridades respetan por la cuenta que les tiene. Hay puentes tradicionales y puentes de la posmodernidad. Hay puentes sencillos y puentes capaces de atravesar un mes de punta a punta sin desmayo. Hay puentes locales, puentes autonómicos y puentes estatales. El próximo mes de noviembre, por ejemplo, la Solemnidad de Nuestra Señora de la Almudena nos permitirá, sólo en Madrid, evitar un lunes, cosa que siempre se agradece.
Hay puentes de prestigio y tradición, más ibéricos que el jamón de jabugo. A ver quién se atreve con el súper puente sevillano, que une la Semana Santa con la Feria de abril; o con el acueducto de la Constitución y la Inmaculada, que, en ocasiones, salta prodigiosamente hasta las vacaciones de Navidad.
¿Y qué es la jubilación sino un largo puente que lleva desde el curro hasta la vida eterna?
—Grave error, colega. En el Cielo el puente continúa.
—No, querido Kloster: en el Cielo se vuelve al trabajo, como ya expliqué en otra ocasión; a un trabajo creativo y sin sudores, que nos asemeja al mismo Dios, y nos permite disfrutar sin sobresaltos de un descanso eterno.
—Así sea.

El desfile

¿Y por qué no organizar un auténtico desfile de la(s) victoria(s)?
Ahora que somos los mejores, valdría la pena intentarlo. Desfilarían, por éste o por otro orden, la selección española de fútbol, la de baloncesto, Rafa Nadal con la raqueta al hombro, Alonso montado en su Ferrari, Ferrán Adriá con su gorro de cocinero, Jorge Lorenzo, Toni Elías, Marc Márquez y Dani Pedrosa, cabalgando sus respectivas motos; la chica esa que sube al Everest, cuyo nombre no recuerdo..., etc. 
Seguro que no habría abucheos como los que en este mismo momento se están produciendo a escasos metros de mi globo.

lunes, 11 de octubre de 2010

Los lunes, publicidad

Fantástico spot cargado de efectos especiales que nos introduce en el fabuloso mundo de la ciencia, al que tienen acceso los visitantes de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.  
El rodaje del spot duró 2 días. El primer día tuvo lugar en la propia Ciudad de las Artes y las Ciencias y el segundo fue en plató con croma.




No está mal, ¿verdad? Aquí tenéis ahora un par de vídeos que tratan de explicarnos la elaboración del anuncio:






La verdad es que nunca me ha gustado que los magos me enseñen sus trucos. Prefiero creérmelo todo.

domingo, 10 de octubre de 2010

Del Bosque en Tajamar

Los alumnos de quinto de primaria hicieron una entrevista al Vicente del Bosque, seleccionador y entrenador de los campeones del mundo de fútbol. Aquí está.

sábado, 9 de octubre de 2010

Cambio de estación

Prometí cambiar de traje en otoño. Pero Kloster sigue enamorado del azul. También hemos cambiado la sentencia del búho: en lugar de "ubique fabae cocuntur" (en todas partes cuecen habas), "tollant nobis saltata" (que nos quiten lo bailao).   
Hemos añadido en la columna de la derecha una cuenta atrás hacia la Jornada Mundial de la Juventud. Ya falta poco, y se necesitan voluntarios.
 La fotografía corresponde a una pareja de alcatraces en plena conversación sobre el cambio climático. 

¿Quién manda aquí?

D. Enrique no necesita ayuda, pero de todos modos, y en vista del trancazo que ha pescado, le tomo el relevo con este "smv".
No hace mucho, me hablaba una señora que se ha quedado viuda recientemente de su pobre marido, de que siempre le ha tenido ella sujeto, de que ella era la que mandaba en casa, "aunque, no se crea, él nunca se dio cuenta de que quien mandaba era yo, el pobre pensaba que mandaba él".
Yo creo que el marido de esta mujer fue un hombre afortunado por tener una esposa tan firme y tan delicada, tan inteligente y tan femenina. Para mandar no hace ser el que manda. AS

Hacer divertido lo heroico

En vista de que la gripe continúa y mi imaginación no está en su mejor momento, he buceado entre los viejos artículos que nunca salieron en el globo y he encontrado éste. Me parece muy oportuno, ya que acabamos de celebrar el 8º aniversario de la canonización de San Josemaría





“—Tenía yo veintiséis años, la gracia de Dios y buen humor: nada más. Pero así como los hombres escribimos con la pluma, el Señor escribe con la pata de la mesa, para que se vea que es Él quien escribe.”
(Así contaba San Josemaría, en una tertulia, la fundación del Opus Dei)




Escribió Santa Teresa que “un santo triste es un triste santo”. Quería decir con eso que santidad y tristeza son términos contradictorios. Hablando con rigor, no puede haber santos tristes. Los mártires no ponían cara de mártires cuando caminaban decididos a la muerte. Y los confesores de la fe, que sufrieron persecución por ser discípulos de Cristo, se consideraron siempre —como cuenta el libro de los Hechos de los apóstoles— “gozosos de haber sido dignos de ser ultrajados por su Nombre”.  

En cambio sí que ha habido santos serios. Y, probablemente, también santos aburridos, sosos, adustos, e incluso —que ellos me perdonen— relativamente cargantes. Digo esto porque, como es bien sabido, la Gracia de Dios no destruye la naturaleza. Y la seriedad o la sosería son características naturales perfectamente compatibles con el amor a Dios. 
 San Josemaría fue un santo alegre, como no podía ser de otro modo. Pero además su alegría fue “desbordante: serena, contagiosa, con gancho...” Así lo escribió él mismo en “Surco”, haciendo, sin pretenderlo, su propio retrato. Explica en ese punto cómo debe ser la alegría de un hombre o de una mujer de Dios; y concluye: “en pocas palabras, ha de ser tan sobrenatural, tan pegadiza y tan natural, que arrastre a otros por los caminos cristianos”. 
Ese desbordamiento de alegría caracterizó al fundador del Opus Dei durante toda su vida, y es lo que en castellano llamamos “buen humor”. El diccionario de la Academia lo describe como “propensión más o menos duradera a mostrarse alegre y complaciente”; pero probablemente sería necesario completar la definición añadiendo ese matiz que se recoge en el punto de Surco: el buen humor es, sobre todo, contagioso. Y es que hay personas que probablemente están muy contentas siempre, pero no contagian nada: tienen una alegría tan serena y profunda que, para encontrarla, habría que hacer excavaciones. 
Nunca olvidaré, por contraste, aquel verano de 1960 en que vi por primera vez a San  Josemaría. Fue en Molinoviejo, una pequeña finca entre pinos a pocos kilómetros de Segovia. Antes de esa fecha, sólo conocía del Fundador de la Obra varias fotos en blanco y negro y “Camino”. También había oído contar algunas anécdotas bien expresivas, pero reconozco que me había hecho una idea equivocada de su personalidad. Pensaba que me encontraría con un hombre serio, grave y sentencioso. Tal vez imaginaba una mirada ausente, “espiritual”. Pero aquella tarde, cuando se abrió la puerta del automóvil que lo traía desde Roma, vi salir a un sacerdote sonriente, lleno de vitalidad y de fuerza, rápido en sus movimientos, de mirada penetrante y amable, que derrochaba cordialidad en cada gesto y en cada frase. 
Estábamos en la casa un grupo de estudiantes de varias universidades españolas participando en un curso de formación. Todos pertenecíamos al Opus Dei, pero aún éramos muy jóvenes en la Obra.

Tuvimos una tertulia en el jardín. Apiñados en torno al Padre se nos pasó el tiempo volando. San Josemaría nos habló de nuestra vocación, del estudio, de la labor apostólica que habíamos de realizar en la universidad, y, siempre, de amor de Dios, de oración, de lucha interior.
 A la vuelta de cuarenta y un años, puedo decir con absoluta seguridad que jamás me he sentido tan exigido: el proyecto de vida que nos presentaba aquel sacerdote era el más arduo que uno pudiera imaginar. No había concesiones a la mediocridad o a la tibieza. Cuando decía la palabra “santidad”, hablaba en serio. Y también cuando pedía heroísmo en la entrega.
Sin embargo si alguien hubiese presenciado de lejos aquella tertulia, probablemente habría pensado otra cosa, porque lo cierto es que nos lo pasamos en grande; reímos a carcajadas unas cuantas veces, y nos habríamos quedado un par de horas más con nuestro Padre sin sentir el paso del tiempo.
Años más tarde una persona de la Obra que vivió con el Fundador al comienzo de los años cuarenta, cuando el Opus Dei era todavía muy pequeño, recordando los comienzos de la labor apostólica en distintos países de América y las dificultades de todo tipo que hubieron de superar, hizo una pausa en su narración y añadió: 
—De todas formas no lo pasamos mal. Es más, lo pasamos muy bien. Tened en cuenta que nuestro Padre había recibido de Dios el carisma de hacer que hasta lo heroico resultara divertido. 
Me apunté la expresión en la agenda, y entendí entonces que el buen humor y el sentido del humor pueden ser también carisma, es decir, Gracia, don de Dios. 
San Josemaría correspondió a ese carisma heroicamente hasta el momento mismo de su marcha al Cielo. Nunca perdió el buen humor: ni en la enfermedad, ni en la persecución. Es más, quienes convivían con él sabían que, en los momentos duros, su sonrisa era aún más abierta y pegadiza. 
A sus hijos e hijas nos dijo en más de una ocasión: 
“—Os dejo como herencia, en lo humano, el amor a la libertad y el buen humor”. 
 Y nos pidió que fuésemos siempre “sembradores de paz y de alegría”, porque       nuestra misión —repitió muchas veces— “es hacer alegre y amable el camino de la santidad en el mundo”.  
Ahora, al terminar de escribir estas líneas, echo una ojeada a la fotografía que tengo sobre la mesa: en Guatemala, un año antes de su marcha al Cielo, el Fundador de la Obra, de perfil, ríe sin contenerse, en una carcajada limpia, clara y contagiosa como la de un niño.