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viernes, 5 de julio de 2019

Los brazos de una madre


No conocía esta página. Ayer me la descubrió Goyo y me envió un enlace con un artículo  colosal. Yo sé que algunos no lo entenderán; quizá piensen que no se puede exigir el heroísmo a todo el mundo, que no vale la pena jugarse la vida de esa forma... Qué se yo. Hay tantos argumentos para dar la espalda a lo que Dios pide...
¿De qué estoy hablando? Leed el artículo; está aquí

viernes, 28 de junio de 2019

Líderes


Hace seis meses Manuel Vicent, poeta, escritor y columnista, publicó en El País el artículo que ahora reproduzco. Hay alguna afirmación que me cuesta compartir, pero en líneas generales me parece un texto que merece ser difundido y aplaudido. 



Por organismos internacionales de toda solvencia España ha sido declarado el mejor país del mundo para nacer, el más sociable para vivir y el más seguro para viajar solos sin peligro por todo su territorio. Según The Economist, nuestro nivel democrático está muy por encima de Bélgica, Francia e Italia. Pese al masoquismo antropológico de los españoles, este país es líder mundial en donación y trasplantes de órganos, en fecundación asistida, en sistemas de detección precoz del cáncer, en protección sanitaria universal gratuita, en esperanza de vida solo detrás de Japón, en robótica social, en energía eólica, en producción editorial, en conservación marítima, en tratamiento de aguas, en energías limpias, en playas con bandera azul, en construcción de grandes infraestructuras ferroviarias de alta velocidad y en una empresa textil que se estudia en todas las escuelas de negocios del extranjero. Y encima para celebrarlo tenemos la segunda mejor cocina del mundo.
Frente a la agresividad que rezuman los telediarios, España es el país de menor violencia de género en Europa, muy por detrás de las socialmente envidiadas Finlandia, Francia, Dinamarca o Suecia; el tercero con menos asesinatos por 100.000 habitantes, y junto con Italia el de menor tasa de suicidios. Dejando aparte la historia, el clima y el paisaje, las fiestas, el folklore y el arte cuya riqueza es evidente, España posee una de las lenguas más poderosas, más habladas y estudiadas del planeta y es el tercer país, según la Unesco, por patrimonio universal detrás de Italia y China.
Todo esto demuestra que en realidad existen dos Españas, no la de derechas o de izquierdas, sino la de los políticos nefastos y líderes de opinión bocazas que gritan, crispan, se insultan y chapotean en el estercolero y la de los ciudadanos con talento que cumplen con su deber, trabajan y callan.

martes, 18 de junio de 2019

Notre Dame, y el "vacío de Dios, vacío del hombre"



No me resisto a reproducir íntegro el magistral artículo que publica Ernesto Juliá en "Religión Confidencial". Quizá bastaría con poner el enlace, pero he preferido copiarlo para que se conserve en el blog. Vale la pena leerlo y meditarlo.

Gabriel Albiac ha escrito hace unos días una tercera de ABC titulada Catedrales. El texto es una reflexión sobre el incendio de Notre Dame, y es a la vez una clara invitación a pensar.
Norberto Bobbio, otro filósofo ateo, afirmaba: “Para mí, la diferencia fundamental no se da entre creyentes y no creyentes, sino entre pensantes y no pensantes; o bien, entre quienes reflexionan sobre los auténticos porqués y los indiferentes que no reflexionan”. Y no cabe duda de que Albiac piensa, y estas palabras suyas son una clara confirmación:
“Cae la flecha. Y es lo sagrado, en un estrato simbólico muy primigenio de nosotros, lo que se desmorona en un demasiado brutal tropo poético; lo sagrado que fuimos, lo sagrado de cuya huida hemos tomado nuestro sincopado ingenio y nuestro incurable vacío. Lo agónico sagrado de un siglo que anunciara un pesaroso Gerard de Nerval, anticipándose al Nietzsche mensajero del mundo huérfano: “¡Dios ha muerto!”. El cielo está vacío… ¡Llorad hijos, no tenéis ya padre!”
Las Catedrales son una auténtica manifestación de la presencia de Dios en nosotros, en nuestras ciudades, en nuestro caminar. Así las han elevado los albañiles y los maestros que, palmo a palmo, metro a metro, generación tras generación, han levantado sus muros hasta rozar el cielo, sabiéndose mirados por Dios. Los muros no tenían que llegar al cielo; cumplieron su misión elevando al cielo la mirada de los hombres.
¿Nos hemos quedado sin Padre, al caer la espadaña de Notre Dame?
Mientras Albiac piensa en Cioran - “Y recordé la evocación de Cioran, que es epitafio fiel de nuestro tiempo: Somos todos espíritus religiosos sin religión. Todos. Los de siglo XX”-, las personas, hombres y mujeres, jóvenes y entrados en años, que rezan mientras contemplan el incendio, hacen renacer la Catedral en sus corazones en sus inteligencias. No quieren quedarse sin la presencia del Padre. No quieren quedar vacíos de Dios, vacíos del hombre. Son espíritus religiosos con religión, y habrán vivido, sin duda, la Santa Misa que ya se celebra de nuevo en Notre Dame.
Alguien comentó años atrás, qué en los años 60 del pasado siglo, se decía, Cristo sí, Iglesia no; en los 70, Dios sí, Cristo no; en los 80, religión sí; Dios no; en los noventa, espiritualidad, sí; religión no.  Y podríamos ahora añadir: en los años 00, religión no; hombre sí; y cuando estamos terminando los años 10, no pocos han decidido dar el cambio radical: hombres no, cuerpo sí. Vacíos de Dios, vacíos del hombre.
El incendio de la Catedral ha ayudado a no pocas personas a descubrir el vacío de Dios, el vacío del hombre, que tenían enterrado en sus corazones; y han comenzado a redescubrir que las Catedrales no son adornos dentro de nuestras ciudades, no son el producto cultural de mentes que quieren huir del mundo, no son lugares de turismo.
Albiac lo recuerda con palabras de André Malraux, que advertía del disparate que es hablar de ese gótico catedralicio como “estilo artístico”: lo esencial se pierde. No es la belleza lo que está en juego. La catedral no era espacio de arte. Era lugar sagrado. Antes de que lo sagrado abandonase nuestra escena: “Desde la primera abadía hasta la última catedral no olvidemos que se trata aquí de lo divino…La catedral somete todas las formas de la tierra a las suyas propias, como Dios se anexiona a los fieles a través de los santos. No hablo solo de la arquitectura, cuya acción fue evidente, sino de lo sobrenatural que aportaba la catedral al dominar la ciudad, también del infinito espacio que imponían las perspectivas de su luz y sus vidrieras”.
Y a la vez lo señala con claridad, con palabras propias.
“No se alzaron las catedrales en el centro de las ciudades. Las ciudades fueron tejidas en torno a sus campanarios. Y esa red de lo sagrado inventó Europa: una frágil geometría del espíritu”. Y llenaron a Europa de Dios y del hombre.
El incendio de Notre Dame no les ha gustado mucho a quienes hablaban de “La gran claridad materialista de las iglesias incendiadas” “La iglesia que ilumina es la que más arde”. La “claridad materialista” es pura y simple obscuridad; oscuridad que se hace total en el corazón y en la mente de quienes anhelan que las iglesias “ardan”.
El incendio en el corazón de París, ¿llegará a ser un incendio que ilumine los corazones y las mentes de los europeos, les ayude a descubrir en sus corazones el vacío de Dios, el vacío del hombre, y haga renacer en ellos la nostalgia de Dios, el anhelo de la cercanía de Cristo, Dios y hombre verdadero, muerto en los brazos de Santa María, como aparecía en las imágenes de Notre Dame?
Las llamas de Notre Dame, ¿abrirán ojos europeos y les ayudarán a arrodillarse ante Cristo Resucitado, ante Cristo Eucaristía, como hizo el capellán de bomberos que salvó las Formas Consagradas en el Sagrario?



domingo, 26 de mayo de 2019

Lo estúpidamente correcto


El gran Rafael Gómez Pérez acaba de publicar en aceprensa el artículo que incluyo a continuación. Es un poco largo, pero vale la pena leerlo y, en mi opinión, difundirlo. Hay que combatir la cursilería imperante con todos los medios.


La Generalitat valenciana abrió hace algunas semanas un expediente sancionador a El Corte Inglés por el cartel de la campaña del Día de la Madre. En él se veía a una mujer y el lema: “100% Madre (97% entregada, 3% egoísmo, 0% quejas)”. Dicen esos político/as valenciano/as que es por “fomentar el estereotipo de madre que resigna a las mujeres a cumplir con su papel de buena madre basado en la entrega, por encima del resto de identidades”. ¿Qué quieren? ¿Que se fomente “el papel de mala madre”? 
Feminismo salvaje 
Se adivina lo que hay detrás de esa antipatía hacia la buena madre. Un feminismo que ha perdido el norte y que, al defender con libertad de expresión lo que piensa que es lo correcto, ataca la libertad de expresión de quienes no piensen lo mismo.
La corrección social se extiende atendiendo al tópico verdadero de “donde va Vicente, donde va la gente”
O ese feminismo de un grupo, de cuyo nombre no puedo acordarme, que publicitó que el hecho de que los hombres fueran en autobús o metro con las piernas abiertas era una especie de latente agresión sexual a las mujeres. El mismo feminismo que invadió una capilla católica a golpe de sujetador y gritando “más ovarios y menos rosarios”.
En otras modalidades más inteligentes de feminismo lo políticamente correcto se explica: muchas mujeres (no las mujeres en general, que sería unos 3.600 millones en el mundo) explicablemente acentúan sus reivindicaciones porque hasta hace no mucho tiempo eran tratadas jurídicamente como desiguales, sin caer en la cuenta de la verdad esencial: que antes de varón o mujer se es ser humano, sin distinción alguna.
La verdad de la tribu
Con este título acaba de aparecer en Debate, un libro de Ricardo Dudda, con el subtítulo “La corrección política y sus enemigos”. Una de sus conclusiones es que “la nueva izquierda es políticamente correcta y conservadora, porque busca conservar el bienestar conseguido”; “la nueva derecha es políticamente incorrecta, rupturista y heterodoxa… Hoy la derecha es punk y la izquierda puritana”. Se podría añadir que la izquierda es conservadora cuando está en el poder, porque lo quiere conservar lo más posible: cosa que suele ocurrirle a mucha gente, político o no.
Quizá es bueno ahondar un poco más. Lo políticamente correcto ha invadido otros ámbitos, hasta en algunos casos “hacerse cultura”. Hay numerosos ejemplos en la historia de esos “cambios culturales” en los que con más o menos lentitud o rapidez se hacen dominantes (o tienen su apariencia) otros modos de enjuiciar, de hablar, de sentir y de actuar. Un ejemplo relativamente cercano fue el de los mediados de los sesenta hasta el final de los setenta, con los tópicos del estilo de “liberación sexual”, “sexo, drogas y rock and roll” o aquello de “hagamos el amor y no la guerra”, aunque esto último no ha impedido que haya habido guerras desde entonces y hasta hoy mismo.
Siempre es posible distinguir entre la “opinión pública real”, difícil de medir, y la “opinión pública mediática” en gran parte creada por los medios
La “corrección” social, más que política, lleva a considerar “correctos” comportamientos antes considerados incorrectos, quizá porque lo son. El proceso se completa cuando, por ejemplo, una venerable abuelita, que en toda su vida ha sido un modelo de bondad ve ahora bien que su nieta aborte, porque “eso lo hace ya todo el mundo”. La corrección social se extiende atendiendo al tópico verdadero de “donde va Vicente, donde va la gente”.

Los medios median
En todo este proceso de sustitución de un sentido común normal por un muy tuneado “sinsentido común” tienen bastante que ver algunos medios. Heidegger, nada menos que en 1947, en Carta sobre el humanismo, ya había escrito: “El lenguaje cae al servicio de la mediación de las vías de comunicación por las que se extiende la objetivación a modo de acceso uniforme de todos a todo, pasando por encima de cualquier límite. Así́ es como cae el lenguaje bajo la dictadura de la opinión pública. Esta decide de antemano qué es comprensible y qué es desechable por incomprensible”.
Siempre es posible distinguir entre la “opinión pública real”, difícil de medir, y la “opinión pública mediática” en gran parte creada por los medios, entre los que hoy hay que incluir las redes sociales: el rótulo de influencer no es gratuito. Pero con bastante frecuencia la opinión publica mediática se va colando en la opinión pública real.
Poco a poco, se hacen culturalmente correcto opiniones y modos de vida que solo merecerían el rotulo de “lo estúpidamente correcto”.
Esa “estupidez cultural” se difunde día a día por las redes sociales. Se señala como un hit que alguna “se ha hecho viral”, como si la difusión por sí misma fuera un valor. Si no es bueno que un virus malo se haga viral, no lo será tampoco que un virus mediático estúpido lo sea. Pero hoy parece que se ha hecho más realidad que nunca aquello tan antiguo de Marshall McLuhan de que “el medio es el mensaje”.
Dictadura o servidumbre
Es frecuente ante estos fenómenos culturales, como el relativismo, usar el término de “dictadura”. Pero la dictadura implica un poder externo y concentrado que obliga a otros a hacer lo que no quieren. Aquí no se trata de eso. Es una servidumbre voluntaria, por usar la expresión de Étienne de la Boétie, el gran amigo de Montaigne, en su escrito de mediados del siglo XVI: “Es el pueblo quien se esclaviza y suicida cuando, pudiendo escoger entre la servidumbre y la libertad, prefiere abandonar los derechos que recibió́ de la naturaleza para cargar con un yugo que causa su daño y le embrutece”.
Poco a poco, se hacen culturalmente correcto opiniones y modos de vida que solo merecerían el rotulo de “lo estúpidamente correcto”
Voluntariamente tenemos un móvil que permite localizarnos allí donde estemos. Para muchas de las aplicaciones (y son decenas de miles) se nos piden los datos personales. Voluntariamente algunos y algunas no tienen inconveniente en contar en público intimidades de las que hasta su perro se avergonzaría. Se ha podido ver en televisión como un gay le preguntaba a su anciana madre si le importaba que tuviera varios novios. Y la ancianita respondía: “Como si te quieres acostar con cuatro o cinco que esto hoy está de moda”.
Hay nichos y nichos
En los estudios culturales hay que tener muy en cuenta no caer en la sinécdoque: no entender el todo por la parte. Entre otras razones, por la dificultad insuperable de saber en qué consiste ese todo. Junto al extendido nicho de lo culturalmente correcto (con su extremo de lo estúpidamente correcto) están los variados nichos en los que el comportamiento es razonable, sensible, honesto, natural.
Sucede, una vez más, que hablar de estos otros nichos (matrimonios que no se divorcian, madres y padres entregados a sus hijos, familias numerosas, abuelas y abuelos que viven una segunda juventud cuidando a nietas y nietos…) no da mucha audiencia y sin audiencia no hay negocio.
La censura encubierta
Otro resultado de lo culturalmente (o estúpidamente correcto) es la proliferación de eufemismos. Si dices “negro” eres racista (aunque los negros se lo digan entre ellos, muchas veces con buen humor). Uno de los mejores eufemismos, en el sentido de desvirtuar la verdad, es el de “interrupción voluntaria del embarazo”, por “aborto”. La guinda es esa “interrupción”, porque lo que se interrumpe se puede reanudar y eso en cambio parece que no.
Para no usar “viejo/a” o “anciano/a” se inventó la trivialidad de Tercera Edad (a la que se añadió efímeramente una Cuarta), para luego decir “persona mayor”, olvidando que “mayor” es un comparativo: mayor, ¿que quién?
No hay eufemismo, hasta ahora, para “feo”, “fea”, a pesar de que sea evidente que hay más fe@s que guap@s aunque lo corriente es que predomine algo intermedio. Oído en un tren de cercanías a un grupo de adolescentes hablando de otra ausente: “Tía, pero se ha puesto fea fea fea, lo que se dice fea”. Porque estaba ausente; si estuviera presente le dirían algo así como “se te ve distinta”.
Otro resultado de lo culturalmente (o estúpidamente correcto) es la proliferación de eufemismos
Hoy es difícil escribir públicamente “a calzón quitado”, libres de lo culturalmente correcto. Además de la natural “tiranía del lenguaje sobre el pensamiento” (Wittgenstein), hay una tiranía cultural del lenguaje sobre el lenguaje, que equivale a sobre el pensamiento. No se lee sin nostalgia aquello de Quevedo sobre Góngora: “un hombre a una nariz pegado”. O lo de Góngora, en respuesta: “Don Francisco de Quebebedo”.
Porque lo culturalmente correcto es aburrido y monótono. Y lo estúpidamente correcto es una regresión hacia la servidumbre voluntaria de la ignorancia que, como se sabe, es lo último que se pierde.

 

martes, 29 de mayo de 2018

Irlanda se suma al genocidio



Mi amigo Goyo, ilustre segoviano, me envía a Molinoviejo  este artículo. Dice que espera que lo publiquen en la prensa local. No sé, Goyo, no sé. Todo lo que escribes es cierto y evidente, pero quizá por eso sea mejor no difundirlo.
Durante estos días de mayo han visitado la ermita de Molinoviejo más de tres mil personas. la mayor parte niños y niñas de colegio. Me habría gustado sacarles una fotografía y publicarla en el globo, pero enseguida me advirtieron que es ilegal fotografiar la cara de un niño sin el permiso expreso de sus padres. 
Vivimos en un mundo raro: fotografiar a un niño puede ser un delito. Abortarlo,en cambio, un  derecho.


El pasado día 25 de Mayo se votó en Irlanda la despenalización del aborto. Era de los pocos países que quedaban en Europa donde se contenía la barra libre de la muerte y, lamentablemente para Irlanda y para Europa, el resultado fue sí al aborto; si a la muerte de inocentes.
He pensado mucho el porqué del sí al aborto en casi toda Europa y llego a la conclusión de que vivimos en una sociedad anestesiada por una alta renta per capita pero despojada del más mínimo sentido trascendental y ético de nuestra existencia. Y, por supuesto, vivimos sumidos en el engaño y las medias verdades que confunden y no ayudan a encontrar la verdad.
La primera mentira que nos encontramos cuando se habla de aborto provocado es el lenguaje, siempre se habla de IVE ( Interrupción voluntaria del embarazo ) cuando, en realidad, lo que se hace es acabar dentro del seno maternal con la vida de un inocente.
Otra de las grandes verdades que interesadamente se esconden es el estado anímico en el queda una madre después de abortar. Como dice un gran médico próvida Español “después de un aborto, alguien siempre sale llorando” y, es verdad, las heridas psicológicas en la madre pueden durar toda la vida. Esta realidad también se calla.
Otro aspecto que deberíamos considerar es que, un aborto, siempre es violento. Desde la aparentemente “suave” píldora del día después hasta los métodos de siempre que conviene recordar para hacernos caer en la cuenta de que el IVE no es tomarse una aspirina. La píldora del día después suele producir hemorragias y desarreglos hormonales intensos en la madre,  y no es para nada rápido y sencillo como nos tratan de hacer creer.
Los métodos con los que se practica abortos son todos ellos crueles, en los que el feto sufre y siente dolor y que, básicamente,  son:
  1. la inyección salina: método por el cual se abrasa al feto inyectando a la madre una solución salina que quema y mata al bebé.
  2. el curetaje: que consiste en descuartizar al niño dentro del vientre de la madre.
  3. la aspiración: como su nombre indica consiste en aspirar al niño como si fuera basura.
  4. Este último método se emplea en embarazos avanzados y consiste en el parto parcial, básicamente se deja nacer al niño al que previamente se ha aplastado la cabeza o algún órgano vital.

Por eso creo que toda niña debería ver como queda un feto después de alguno de estos métodos para formarse una idea en la cabeza de lo que es un IVE. Debería ser de obligado conocimiento el vídeo del “El grito Silencioso” del Dr. Nathanson.

También es una realidad que en ninguna clínica donde se practican abortos se permite a la madre mirar al cubo de basura donde se arrojan los restos de su bebé.
Estas realidades deberían ser sabidas y conocidas por todos los jóvenes Europeos pero, sin embargo, se callan y se ocultan por intereses comerciales y un falso sentimentalismo social que, por no herir sensibilidades, desinforma y confunde.
Además de todos estos argumentos y teniendo claro que asesinar a un inocente nunca puede ser un derecho. El enfoque verdaderamente humano de un embarazo no deseado debería ser el de ayudar y dar soluciones reales a una madre cuyas situaciones pueden ser, en muchos casos, muy desesperadas. Quiero agradecer la gran labor social que las asociaciones próvida en España y en Europa hacen diariamente donde ayudan de forma incondicional a las madres a darse cuenta del gran tesoro que llevan dentro y no empujarlas al brutal proceso de matar a su hijo.
Además hay otro argumento socioeconómico y es que, el aborto, está produciendo en Europa  un desierto demográfico. Por poner un ejemplo, sólo en España se producen al año 95.000 muertes de inocentes mediante el aborto. Estos 95.000 inocentes garantizarían el relevo generacional y el pago de las pensiones futuras  pero, nuestros miopes políticos, creen que un problema ético a largo plazo se puede resolver con subidas de impuestos a corto. Tampoco se dan cuenta de que si no nacen niños, o los continuamos asesinando antes de nacer, y no favorecemos la natalidad, y paramos el genocidio silencioso del aborto, ninguna nación tendrá futuro a medio plazo y, por su puesto, nos enfrentamos a ser engullidos por otros que a sólo unos miles de kilómetros tienen claro que abortar es un crimen.
Por eso el si de Irlanda es triste y preocupante. Es triste para Irlanda y es triste para Europa, si no empezamos a llamar a las cosas por su nombre y seguiremos anestesiados con términos que esconden la verdad y tranquilizan nuestras conciencias acabaremos cayendo al abismo. 
GOYO DE FRUTOS


viernes, 27 de octubre de 2017

Moltes gràcies


Así titula su último artículo mi admirado tocayo García-Máiquez. Leedlo aquí y aplaudidlo con entusiasmo de mi parte. Yo no debo hacerlo en persona no sea que me acusen de meterme en camisa de once varas.

miércoles, 29 de junio de 2016

Entrevista con don Fernando Ocáriz

El Vicario auxiliar del Opus rDei acaba de conceder una larga entrevista, cuya lectura recomiendo, a Jordi Picazo, de religionenlibertad.com.  
Empieza así:


Monseñor Fernando Ocáriz (París, 27 de octubre de 1944) se licenció en Teología en la Pontificia Universidad Lateranense (1969) y obtuvo el doctorado en la Universidad de Navarra en 1971, año en que fue ordenado sacerdote. Ha sido profesor ordinario de Teología Fundamental en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, consultor desde 1986 de la Congregación para la Doctrina de la Fe; desde 2003 también de la Congregación para el Clero;  y desde 2011 del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Es miembro de la Pontificia Academia Teológica desde 1989. El 23 de abril de 1994 fue nombrado Vicario General de la Prelatura del Opus Dei por el Obispo Prelado Mons. Javier Echevarría, y recientemente, el 9 de diciembre de 2014, ha sido nombradoVicario auxiliar, pasando Monseñor Mariano Fazio a ocupar el cargo de Vicario general. La figura del Vicario Auxiliar está prevista por el derecho de la Iglesia para la Prelatura del Opus Dei...
Continúa aquí

miércoles, 22 de junio de 2016

Gran artículo de Enrique García-Máiquez


Mi tocayo hoy quiere ser escudero de Cyrano de Bergerac. Yo me conformaría con ser escudero de ese escudero poeta que mejora artículo tras artículo.
Leedlo aquí.

miércoles, 6 de abril de 2016

Género y Génera


Hoy me limito a aplaudir el artículo de mi tocayo poeta. Leedlo aquíEl tema daría para hacer muchas risas, pero tal como están las cosas, va siendo hora de hablar en serio y oponerse con rigor a estas memeces ideológicas.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Primera lección de Teología Civil


Me envían desde Santiago este artículo de Xosé Luis Barreiro, "por si le sirve para el blog". Desde luego que me sirve. Sólo espero que todos los lectores entiendan que es sólo una broma.
Si las mareas ofrecen bautizos y comuniones civiles, no queda más remedio que hacer una teología civil, porque no sería honrado usurpar estos ritos de paso sin asumir sus obligaciones. Los aspectos formales de esta boutade ya los despachó Roberto L. Blanco con extraordinario rigor y valentía. Pero dado mi afán de colaborar en la felicidad del pueblo, no puedo resistirme a sentar los fundamentos de una teología atea que ayude a ritualizar la civilidad.
Empezaremos por decir que si el bautizado es un bebé, habrá que tener padrinos civiles que respondan por él. Pero si el bautizado es adolescente habrá que exigirle un catecismo civil que garantice que la víctima sabe dónde se mete. «¿Eres totalmente laico?», preguntará el alcalde. «Sí, por la Gracia de Dios». «¿Qué significa el bautismo civil?», insistirá el oficiante. «Ser discípulo de usted y seguir sus ordenanzas». «¿Y quieres ser bautizado?». «Sí», responderá el crío. Y ya se le puede bautizar con agua con gas, para diferenciar esta ceremonia de la credulidad fanática de los católicos. Claro que después del bautizo hay que socializar al niño, que ya de pequeñito deberá rezar civilmente: «Alcaldito de mi vida, fuiste niño como yo, por eso te voto tanto y te doy mi corazón». O «Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro municipales que me la guardan».
Más complicada será la comunión civil, porque, antes de recibirla, el interfecto, de 9 años, tendrá que confesarse con un funcionario, decirle si respetó los semáforos y los pasos de cebra, y cuántas papeleras volcó. Porque la confesión es esencial para el control del comportamiento y la ortodoxia laica, y solo los niños absueltos y con la penitencia cumplida podrán entrar en María Pita vestidos de blanco, y cantando: «Vamos, niños, al plenario, que el edil llorando está, pero viendo tantos niños muy contento se pondrá». Será entonces cuando el oficiante, recordando las campañas electorales, repartirá bocatas de jamón entre los niños, para que aprendan a compartir y a formar un cuerpo místico municipal.
La confirmación civil será el momento elegido por los niños para mandar al carajo al alcalde e iniciarse en el botellón. Pero todos sabrán que el que no se confirme civilmente no podrá acceder a ninguna de las opciones de matrimonio que ofrecen los poderes civiles. La lógica llevará a que los miembros de la corporación, en vez de prometer su cargo, sean ordenados concejales. Porque si no se ritualiza todo, los niños percibirán el juego y no se dejarán bautizar. Y lo más fácil, creo, será la extremaunción laica, que será una rebaja en la tasa de tanatorio para enfermos civiles desahuciados.
Con estas bases ya podemos empezar a hacer el payaso y a mostrar la rabia que produce el último reducto de autoridad moral no estatalizado. Y esperemos que Dios nos ayude a soportar tanta iniquidad. 


miércoles, 7 de octubre de 2015

La matarán de hambre



Así resumió mi amiga Carla, que es empleada del hogar, el caso de Andrea, la niña gallega que, según dicen, tendrá una "muerte digna" privándola de la alimentación que la mantiene con vida. Comprendo que la afirmación es dura y Carla no es muy sutil al expresar sus opiniones, pero en este caso creo que tiene razón.
Mi tocayo García-Máiquez lleva también el asunto a su columna de "El diario de Cádiz". Comienza así:
"La muerte de Andrea, de doce años, llegará precedida de agrias polémicas y de graves decisiones. Y aún será más triste viendo cómo se ha convertido en un motivo, aunque sea indirecto, de celebración. No para mí." 

Y continúa...

miércoles, 26 de agosto de 2015

El taller de nuestras vidas


En un estupendo blog que me recomendó Pascalle hace días aparece hoy esta interesante parábola, que me propongo predicar de vez en cuando, citando siempre la fuente, por supuesto.

domingo, 12 de julio de 2015

La objeción de conciencia

Hace demasiado tiempo que no me hago eco de algún artículo de mi sabio tocayo García-Máiquez. Hoy, aprovechando que mañana celebra su santo (y yo el mío), os invito a leer el que ha escrito en el Diario de Cádiz. Es estupendo, como casi todos los suyos, aunque quizá más de uno se pregunte ¿Conciencia? ¿Se puede saber qué es eso? El artículo comienza así: 
EL Tribunal Constitucional ha fallado a favor del farmacéutico sevillano Joaquín Herrera Dávila. La Junta de Andalucía le había puesto una señora multa por negarse a vender la píldora del día después, de efectos abortivos. La noticia es excelente porque nos perfeccionamos como sociedad cada vez que el Derecho abre un resquicio de libertad entre su maraña de leyes.
Y sigue...

viernes, 12 de junio de 2015

Un artículo de Ernesto Juliá

En su columna habitual del El confidencial digital, don Ernesto Juliá se hace eco de una información que vale la pena difundir. Éste es el artículo:





Por ser buena la noticia, quiero hacerle un poco de eco; y también porque, como suele ocurrir en estos casos, ha pasado bastante inadvertida.
La Comisión de Justicia del Congreso peruano ha decidido  casi por unanimidad –sólo un voto en contra-, no dar curso a una solicitud de proyecto de ley que pretendía que se aceptara el aborto en caso de mujeres violadas.
Los miembros de esa Comisión han señalado, claramente, el crimen de la violación. Una injusticia y un mal que hay que combatir. A la vez, subrayan que el modo de combatirlo no es con otro crimen todavía mayor, como es la muerte de un ser inocente.
El camino que debe recorrer la justicia, señala un comentarista es el de “emprender y afianzar una lucha por la defensa de los derechos de la mujer, contra todo tipo de acto repugnante que vulnere su libertad”.
“La violación es un delito terrible, subrayó uno de los ponentes de la Comisión; sin embargo, victimizar a un niño en gestación no es mi opción”.
Más de medio millón de personas, número que duplicó el del año pasado, llenaron las calles de Lima hace unos meses en defensa de la vida “desde la concepción hasta la muerte natural”.
Notas de este canto a la vida están sonando en todo el mundo; y éste llegado desde más allá de los Andes es muy bien venido. Es el canto agradecido y alegre del matrimonio que anhela ver realizado su deseo de tener hijos, y recibe con un gozo lleno de estupor, el anuncio de la primera criatura.
Hace pocos días otra noticia alentadora llegó de Estados Unidos: el número de abortos sigue bajando. Una de las dirigentes de una asociación pro-vida de ese país reconoce que es una buena señal de “toda una generación de mujeres que vieron un sonograma como primera foto de su bebé”; y que con esas fotos, se ha ido consiguiendo “una mayor conciencia de la humanidad del bebé antes de su nacimiento”.
Me parece que toda madre tiene una muy buena conciencia de la “humanidad” de quien está palpitando en su vientre. Verle cara a cara, aunque él no pueda abrir los ojos, hace más patente, sin duda, su humanidad; su derecho a vivir; su alegría de poder decir un día que ha tenido a esta mujer como madre.
Las llamadas a la paz son constantes en todos los rincones del mundo. ElPapa Francisco lo ha vuelto a recordar en el reciente viaje a Sarajevo: “Paz es el sueño de Dios, es el proyecto de Dios para la humanidad, para la historia, para la creación. Y es un proyecto que encuentra siempre oposición por parte del hombre y por parte del maligno”.
¿Puede realizar Dios este sueño en Europa, si los europeos le damos una mano al diablo, y continuamos empecinados en llenar las leyes de nuestros países con alabanzas, reconocimientos, “derechos”, para este acto radical de guerra que es el aborto?
El cardenal Cipriani, arzobispo de Lima, sabía lo que decía cuando, al dirigirse a la manifestación limeña reconoció que: “ésta es la generación fuerte y el futuro de la patria. Somos un Perú que defiende la vida, el matrimonio y la familia”.  Y, en este caso, las cifras le dan también la razón: Perú ha pasado de 10 millones de habitantes en l960, a más de 30 millones en 2010. Y, por supuesto, la población goza de un nivel de vida bastante mejorado en relación a cincuenta años atrás.
En Lima pueden estar contentos. Han tenido políticos con “conciencia”, que han conseguido mantener la legislación defensora de la vida de los concebidos, de los  nacidos, aunque todavía no hayan visto la luz del sol fuera del vientre de su madre, que lucharán para sembrar la paz en la sociedad peruana.
 Lima: Marcha por la vida 2015


jueves, 9 de abril de 2015

Adivinanza Pascual


¿Quién ha dicho esto? Lo reproduzco tal cual, cambiando un par de palabras para no dar pistas:
  1. El Presidente de Canarias?
  2. El Obispo de Tenerife?
  3. El Primer ministro británico?
  4. Mariano Rajoy?
  5. Angela Merkel?
  6. Obama?



La Pascua es la ocasión para los cristianos de celebrar el triunfo definitivo del amor sobre la muerte, con ocasión de la resurrección de Jesús.
Y para todos nosotros es una ocasión de reflexionar sobre el papel del cristianismo en la vida de nuestra nación.
La Iglesia no es una colección de edificios antiguos de gran belleza; es una fuerza viva y activa que realiza obras admirables a lo largo y ancho de nuestro país: cuando la gente carece de hogar, allí está la Iglesia proporcionando alimentos calientes y cobijo; cuando la gente es aplastada por la adicción o está desahuciada, cuando la gente sufre o está desolada, ahí está la Iglesia.
Personalmente he experimentado en los momentos más difíciles de mi vida el gran consuelo que representa la misericordia de la Iglesia; en todo el País  la Iglesia no solamente predica ama a tu prójimo, sino que lo vive constantemente en los centros de fe, las cárceles, en las asociaciones ciudadanas. Y es por todas estas razones por las cuales debemos sentirnos orgullosos de proclamar que este país es un país cristiano.
Así es: somos una nación que abraza, recibe y acepta todas las creencias y también la falta de fe, pero somos aun así un país cristiano. Y esa es la razón por la cual el gobierno ha realizado algunas acciones importantes: desde invertir decenas de millones de euros para el mantenimiento de iglesias y catedrales hasta aprobar leyes que reafirman el derecho de los consistorios municipales a recitar oraciones en sus ayuntamientos.
Y como país cristiano nuestra responsabilidad no termina aquí: tenemos el deber de levantar nuestras voces contra la persecución de los cristianos en el mundo.
Es realmente dramático el hecho que en 2015 todavía hay cristianos amenazados, torturados e incluso asesinados por causa de su fe, desde Egipto a Nigeria, de Libia a Corea del Norte. En Oriente Medio, los cristianos se han visto asediados hasta ser expulsados de sus hogares, forzados a huir de una población a otra, verse forzados a renunciar a su fe o asesinados brutalmente.
A todos los cristianos en Irak o en Siria que practican su fe o que dan cobijo a otros debemos decirles: Estamos a vuestro lado. Este gobierno ha convertido estas palabras en obras, bien haciendo llegar ayuda humanitaria a todos aquellos abandonados en el Monte Sinjar, bien aportando fondos a los grupos de reconciliación de base en Irak. Y en los meses venideros deberemos continuar hablando con una sola voz en defensa de la libertad de fe.
Así, en este tiempo de Pascua deberíamos tener en nuestro pensamiento a todos esos cristianos en países distintos al nuestro que se enfrentan a la persecución, y a la vez agradecer a todos los cristianos que marcan una diferencia aquí en nuestro hogar. Y con esto, quiero desearos a todos vosotros y a vuestras familias, una muy Buena Pascua
En efecto, lo habéis adivinado. Se trata de un mensaje del primer ministro inglés, David Cameron, dirigido a la nación y transmitido por televisión. Después de leerlo, mi amigo Kloster me pregunta qué hay que hacer para nacionalizarse británico. Creo que exagera.  



miércoles, 8 de abril de 2015

La religión de la juerga

Itxu Díaz ha publicado en el diario “La Región”, de Orense, un magnífico artículo que comienza así:



Que el cristianismo no está reñido con el vino lo prueba la fiesta de hoy. Lo esencial de un cristiano es la alegría. No necesariamente etílica, pero también. La Pasión de Cristo no fue más que una pincelada terrorífica en un mar de alegría, esperanza, y milagros para todos. Sin el humor, el amor se seca y se muere. Y sólo los hombres tienen sentido del humor. Las gaviotas se ríen a grandes voces pero nunca entienden el chiste. Tampoco por casualidad, sólo el hombre puede amar. Y el cristianismo es la religión del amor, de acuerdo, pero también la del humor, la del buen humor.

Podéis leer el resto pinchando aquí.


viernes, 20 de marzo de 2015

Cordelia escribe

José fue el primero en darse cuenta de que algo no iba bien.  Anochecía, y la caravana empezaba a prepararse para acampar. José había caminado todo el día con su primo Simón y parientes de Belén, poniéndose al día de las novedades de su pueblo natal.  María,  por su parte,  marchaba con un grupo de mujeres de Nazaret. Escuchaba y sonreía,  aunque apenas hablaba.
José buscó a Jesús entre los chavales que corrían,  para decirle que fuera a buscar a su madre, y entonces se dio cuenta de que no lo había visto en mucho rato.
Los niños solían cambiar de grupo con frecuencia, a ratos con los hombres, a ratos con las mujeres, a ratos ellos solos,  hablando, cantando o simplemente corriendo
José vio a  Isaac, vecino y amigo de Jesús,  y le hizo señas para que se acercara.
— Donde está Jesús? No le he visto desde la mañana.
—Al poco de salir de Jerusalén dijo algo de que tenía un encargo tuyo y se marchó.  No le he vuelto a ver.
José sintió un puño que le apretaba el corazón.  El no le había encargado nada a Jesús.
—Isaac, es importante.  ¿Recuerdas sus palabras exactas?
—Dijo algo así como que tenía que ocuparse de los asuntos de su padre.
José,  después de darle las gracias a Isaac, fue a buscar a María.
—María...
El tono de voz de su marido fue suficiente para que María se diera cuenta de que algo pasaba. Escuchó la explicación de José,  y dijo sin dudar:
—Está en Jerusalén. Seguro. Debemos volver a buscarlo.
Ya era noche cerrada, imposible ponerse en marcha hasta la mañana. María y José se sentaron juntos, la espalda apoyada en una roca.
José rodeaba con su brazo a María,  y ella apoyaba la cabeza sobre su hombro. Ambos sabían que no podrían dormir.
Mientras espera el alba,  José recuerda.
Recuerda ese día en que dejó por primera vez que Jesús manejara el cepillo en el taller.  Y que se clavó una astilla larguísima en la palma de la mano. Y cómo se mordía los labios para no llorar, mientras él se la sacaba.
Recuerda cuando María se fue a cuidar a su madre unas semanas y se quedaron los dos solos, comiendo las porquerías que cocinaban entre ambos,  y poniendo cara de cómplices cuando mamá volvió a casa.
Recuerda el viaje a Jerusalén para presentar al niño en el templo. Cómo le daba la risa floja pensando en la cara que pondrían los sacerdotes si supieran quien era ese Niño.
Y María le regañaba y le decía: ni se te ocurra reírte cuando estemos allí. 
Y sobre todo,  recuerda la primera vez que vio a Jesús. Había salido del establo para poner paja y agua a la mula.
Y cuando volvió a entrar,  María estaba sentada, mirando un bulto envuelto en pañales que tenia en brazos. Y él no supo qué decir. 
Se acercó a mirar, por encima del hombro de María. Y vio aquella carita, tan pequeña,  los ojos cerrados,  la boca esbozando una media sonrisa. Y cuando Jesús abrió los ojos, y le miró, con esa mirada verde y dulce, sintió que el corazón le iba a estallar en el pecho. Recordando esos momentos, se le llenaron los ojos de lágrimas. 
Dios le había confiado a Su Hijo y él lo había perdido.

Cordelia (Desde el quirófano) 

viernes, 13 de marzo de 2015

"Centinelas de lo invisible"


Vale la pena leer aquí la entrevista que Mons. Fernando Ocáriz, Vicario auxiliar del Opus Dei, ha concedido a la agencia Zenit. Como muestra, destaco este último párrafo:

La belleza del mensaje sobre la santificación de la vida ordinaria ha conllevado también una revalorización de las profesiones relacionadas con la atención del hogar y el servicio a la persona. Es bonito, pues se podría decir que la casa, el hogar, es el lugar en que cada mujer y cada hombre se rehace. Cada cristiano es casa de Dios, templo vivo. La Iglesia es una casa, nos protegen las manos de Dios, son como un techo que al mismo tiempo nos abre el Cielo.En la prelatura, algunas mujeres quieren libremente tener como trabajo profesional la administración doméstica de los centros. Son un punto de referencia para cada persona que se acerca a los apostolados del Opus Dei: su ejemplo y su dedicación humanizan nuestras vidas, nos muestran cómo santificar lo de cada día: enseñan a amar, como solo una madre puede hacerlo. A esas mujeres se les podría aplicar una expresión de san Juan Pablo II: con un corazón que ve, son auténticas centinelas de lo invisible.


miércoles, 11 de marzo de 2015

Sed humildes, porfa; compensa


En su columna de hoy, mi tocayo G-M habla de los debates electorales en la tele de Andalucía. El tema me aburre soberanamente y no me apetece meterme en camisa de once varas, pero debo reconocer que el final del artículo me ha parecido genial. Aquí lo tenéis.
Mientras los veía autopromocionarse en el debate, haciendo buenamente lo que podían, tuve un sueño. Que una o uno mirase a la cámara y confesara: "Soy un candidato mejorable, sin duda mucho peor de lo que ustedes, que levantan con su trabajo diario esta comunidad y que pagan sus impuestos, se merecen.
Abrigo mis dudas de que yo sea mejor que estas damas y caballeros, rivales míos, y, en cualquier caso, conozco mis defectos mejor que los suyos y, sobre todo, me duelen más; pero creo en nuestros principios, confío en nuestras ideas, tengo un gran equipo humano y una ilusión enorme, y, si ustedes me votan, estaré a su servicio. Si no me votan, lo entenderé de sobra, y quizá incluso les agradezca que no echen sobre mis hombros una responsabilidad tan grande como estar a la altura de lo que demandan estos tiempos". 

Y yo añado que si por un milagro del Cielo, un político, con coleta o sin ella, viejo o joven, dijese algo parecido, le votaría sin dudar un instante. 
Pero me temo que no ocurrirá. A no ser que alguno de los contendientes lea este artículo y comprenda que la humildad se compra mejor que la soberbia.


miércoles, 18 de febrero de 2015

La ceniza y las cabezas


Otra vez Enrique G-M. Quizá debería traerlo aquí más a menudo. O poner un link permanente con "El diario de Cádiz" para que no se nos olvide leer cada miércoles y cada domingo la columna de mi admirado tocayo. Leed hoy aquí lo que nos cuenta este Miércoles de Ceniza.