viernes, 30 de mayo de 2014

José Luis González-Simancas



Acabo de recibir la noticia: José Luis González-Simancas (Joe), uno de mis antiguos profesores en Gaztelueta, acaba de fallecer en Pamplona. De momento no escribiré más: tengo demasiados recuerdos y, por razones difíciles de explicar, le he querido de forma muy especial.
Mañana celebraré la Santa Misa por él, pero sé que está en el Cielo.



      Joe con don Jesús Urteaga, en 1952



12 comentarios:

Anónimo dijo...

Otro amigo mas en el cielo, ademas de los que Dios recibe a pie de avion, como a los grandes que llegan !!

Interceda por nosotros desde arriba.

Merche dijo...

Me uno a su Misa por su amigo.

pacita dijo...

Estamos contigo Pater!!!

Antuán dijo...

Yo también quiero unirme a sus oraciones y a su intervención en el cielo. Adiosle-pido

Anónimo dijo...

pero alegremonos por haberlo tenido, Dios regala muchas cosas, paisajes,generosidad ,alegria, verdad, pero ultimamente me doy cuenta que nos regala muchas personas...

Papathoma dijo...

Se hace duro perderlos "aquí"... por mucho que uno sepa que desde el Cielo le ayudarán más y que podrá hablar con ellos sin obstáculos.
Cuanto más se quiere a una persona, más dolorosa resulta la separación,así que le rezaré a su amigo por usted.

Vila dijo...

Me uno a su oración también.

Cordelia dijo...

Yo también

Fernando Q. dijo...

Descanse en Paz y démosle gracias a Dios.

Jose Otero Fernandez dijo...

Rezaré por joe

Teresa dijo...

D. Enrique: He estado sin internet dos meses; acabo de entrar y me encuentro con esta noticia que me conmueve mucho. Para mí no fue Joe sino José Luis; lo conocí en los cursos de verano del ICE de UNAV; tuve el inmenso privilegio de asistir a dos cursos que dirigía él con otros dos profesores (también excepcionales) Siempre daré gracias a Dios por aquellos cursos de verano que me sirvieron casi más que la carrera de Pedagogía. ¡Fue fantástico! en todos los sentidos: humana, profesional y materialmente. El equipo se entregaba totalmente, con una generosidad sin límites; ¡Así nos enriquecían! INOLVIDABLE!

Los cursos estaban programados con una metodología muy participativa, donde nos "exprimían" sin darnos cuenta, y uno sacaba lo mejor de sí, ante la propia sorpresa. Ponían en marcha "como si fueran magos" las neuronas, las aptitudes y actitudes,
las emociones, a rendir al máximo.

Al terminar el curso yo lo resumí así; Sentí que me habían subido a un trampolín y yo me había lanzado.

Pero José Luis era absolutamente UNICO. Conservo documentos suyos que son auténticos tesoros, de enorme profundidad y riqueza. Era inmensamente bondadoso, sencillo, acogedor, sensible, cariñoso y humilde. Creo que todos lo adorábamos; además tenía como una especie de fragilidad que llamaba a quererle.

Me uno a lo que dice el comentario anónimo; doy gracias a Dios por haberle conocido, por haberme sentido querida por él, ayudada incondicionalmente, por haber sentido y aprendido tanto a su lado en esos días tan llenos, tan intensos.

Sé que se había "quemado" en Gaztelueta, pero tenía tanta riqueza dentro que seguía dando, dando... llegando siempre al corazón.

Mw encantaría ser capaz de expresar bien todo lo que su ciencia, su presencia y su cariño enriquecían.

¡DESCANSE EN PAZ! (Se ha ido tan exprimido... y tan repleto) Rezaré por él, y me encomendaré a él.

Cada día voy teniendo más amigos en la "otra orilla". Me siento mirada con cariño y protegida por ellos. Porque yo también los quiero mucho.

Perdone tanto desahogo. Lo he escrito para usted, no lo publique si no quiera, aunque si ayuda, tampoco me importa que lo haga.

Por favor, cuando se haya repuesto, háblenos más de él, usted que le conoció y trató tanto.

Gracias por compartir con nosotros tantas cosas, por el tiempo que nos dedica.

¡Buenas noches!

pacita dijo...

Precioso. Teresa.!