domingo, 29 de junio de 2014

Como el albatros


 El albatros viajero es el ave de mayor envergadura que hay en este Planeta.

Todos los años pongo un breve comentario en el blog sobre la fiesta de hoy.
Resulta significativo que dos apóstoles tan importantes compartan una misma fecha y una sola solemnidad. ¿No sería más justo dedicar un día a cada uno?
La respuesta es evidente: escribí el año pasado que  San Pedro y San Pablo son las dos alas de la Iglesia. Las dos son necesarias; con una sola, la Iglesia iría  (perdón por la broma) “de ala”.
Por tanto deben estar unidas y bien unidas. Juan Pablo II dijo, respondiendo a un periodista, dijo que sí, que él era el sucesor de Pedro, pero que el Señor quería que sucediera también a Pablo. De ahí sus frecuentes viajes apostólicos por todo el mundo.
Hoy se diría que la Iglesia vuela más alto y más lejos que nunca alentada por el Papa Francisco. Cruza océanos como el albatros y desafía las tormentas y las tempestades. Agradezcámoslo a Dios, y no demos demasiado crédito a los que pretenden resumir la doctrina del Santo Padre en un titular de prensa o en un tweet.
Las dos alas siguen surcando el cielo bien unidas, al ritmo que el Espíritu les marca.

5 comentarios:

Vila dijo...

Una foto chulisima!!!
Y gracias por estas palabras suyas que me ayudan a rezar mas por el Papa.

Feliz fiesta

Maitezgz dijo...

D. Enrique el leer su escrito ha sido reconfortante y esperanzador.
Ya se que no le gusta mucho los elogios, pero con permiso...bravo!!-
El ave de la fotografía, con esas
alas, es magnifica, preciosa,al igual que lo que ha tenido a bien
de compartir....de gran envergadura.
Gracias.

Papathoma dijo...

Ευχαριστώ!

Pedazo de anónimo dijo...

Espectacular foto !y...mejor si cabe el magnifico comentarío!
Gran momento de inspiración!

Juan V. dijo...

Una vez leí que el vuelo de un ave es uno de las mejores representaciones de lo que verdaderamente es la libertad.
Es algo curioso, porque un ave que vuela bien, lo que hace es elegir bien su ruta en función de las corrientes y se deja llevar..., realmente no elige la dirección del vuelo, ya que muchas veces elige la corriente más propicia para elevarse bien. El ave tampoco es autosuficiente, no es todo autopropulsión, ya que se ayuda de las corrientes, del tiempo. Tampoco se empeña en volar cuando llueve o truena como haríamos los humanos si tuvieramos alas. Digamos que depende de la naturaleza, no es autosuficiente, se deja llevar
y son embargo su vuelo resulta bello y muy libre. A lo mejor, más que una representación de la libertad, resulta una representación de lo que deberíamos hacer nosotros respecto a la voluntad de Dios.
Gracias Don Enrique!!