lunes, 6 de junio de 2011

Hasta la vista

Me voy de convivencia. Me propongo dar unas vacaciones al globo, que duren, al menos, hasta el domingo. Aunque..., quién sabe.

Los lunes, publicidad

Las cervezas siempre se han caracterizado por hacer buenos anuncios. Éste no está mal

domingo, 5 de junio de 2011

¿Se va el Señor?


Yo estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos…
Estaré escondido, para que me descubráis, en el Pan y en el Vino consagrados; en mi Palabra proclamada a todos los hombres; en las manos de los sacerdotes, que serán mías igual que las palabras que yo pondré en sus labios. Estaré en el centro mismo de vuestra alma en Gracia; en medio de los que se reúnan para hablar con mi Padre del Cielo; en el agua del bautismo, en el óleo de la confirmación y en el que unge la frente de los moribundos.
Y podréis descubrirme en la mirada de los niños, en el dolor de los enfermos, en las manos vacías de los mendigos, en la risa boba de los ingenuos, en las lágrimas de los deprimidos, en la carcajada de los payasos, en los suspiros de los enamorados, en el sudor de tu frente...
Y si no os olvidáis de mirar al Cielo...,
estaré con vosotros, sí. ¿Pensáis que me he marchado? Era sólo una broma. Sólo quiero jugar al escondite hasta que vuelva.

En la solemnidad de la Ascensión del Jesús al Cielo. 

sábado, 4 de junio de 2011

Soledad

No es Juanito, por supuesto
Juanito ha adelgazado mucho y tiene mal color. Sentado en un banco de la calle Ayala, pasa revista a los transeúntes, pero ya casi no les pide limosna.
Me acerco por la espalda y, por una vez, le asalto yo:
―¿Me das un euro pa comer?
Se vuelve, sorprendido:
¡Padreeee!
Te veo muy delgado...
Es que no como nada.
―¿Que te ocurre? Con lo que sacas cada día...
―Es que estoy solo.
Nos quedamos en silencio un rato. Al fin me pide un euro como otras veces y sonríe.



Sonreír en la iglesia



En la Iglesia es preciso sonreír de vez en cuando:
ante la Santa Madre de Dios, alzada sobre la serpiente como si llevara tacones altos;
ante San Antonio, junto al que cuelgan los exvotos de hojalata cual máscaras mexicanas;
ante el escrupuloso, que no cesa de dar la tabarra al confesor musitándole sus cuitas al oído;
ante el seminarista enclenque, al que alimentan con el pecho de la teología;
ante los maridos, cuyos anillos chapalean en la pila del atrio cual dorados peces;
ante el sermón que concluyó antes incluso de haber comenzado;
ante quienes no viven las fiestas, sino que se limitan a rumiarlas;
ante el moralista, que durante la adoración sigue royendo el hueso de lo correcto;
ante los niños que se equivocan y comienzan a entonar:
―Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día;
ante esas cinco señoras delgadas y también ante esas cinco gruesas;
ante los enamorados que, al desmontar su corazón, encontraron el mecanismo del amor;
ante el existencialista, que, como zorro rojo, traslada sin cesar su soledad de un sitio a otro;
ante esa lágrima envejecida que se va secando sobre el confesonario;
ante el ideólogo, que recuerda a un “espanta-gentes”.

JAN TWARDOWSKI


viernes, 3 de junio de 2011

El pulpo enamorado

Una nueva pasajera del globo, que nos ha descubierto por casualidad, me envía desde Londres el vídeo que viene a continuación. En España hemos sido beneficiados por la sabiduría de un pulpo que previó sin la menos duda la victoria de la selección nacional en el mundial de fútbol; así que nadie puede extrañarse de la astucia de este octópodo.

jueves, 2 de junio de 2011

Lágrimas de junio



La chiquilla llora con ocasión y sin ella. Cuando debería estar feliz por las notas se le saltan las lágrimas porque, según dice, no se siente capaz de disfrutar de nada. Y si encima la suspenden en mates, ni te cuento.
El sicólogo de la familia trata de tranquilizarla explicándole que es cosa de la primavera, que escampará el gimoteo cuando el tiempo se estabilice, supongo que hacia el 40 de mayo, que es fecha muy socorrida.
El sicólogo debe de ser la mar de sabio, porque conoce el nombre científico de cada lágrima y cada suspiro de la chiquilla. No es que los cure, desde luego, pero tampoco se le puede pedir milagros.
Me cuenta la chiquilla que, según el sicólogo, a veces lloramos de dentro a fuera y a veces de fuera a dentro. Supongo que no lo ha entendido muy bien, pero a mí me sirve la imagen para hablarle de las lagunas de la Mancha: la mayoría son endorreicas, o sea, que surgen de abajo a arriba, cuando se desborda el acuífero, pero también hay otras que dependen de la lluvia y son simples estanques para patos. 
Le hablo de las aves acuáticas; se queda absorta, y yo compruebo la eficacia de la “ornitoterapia”, que es un tratamiento la mar de moderno que me he sacado de la manga. 
A continuación improviso más o menos como el sicólogo, y le explico que hay lágrimas melancólicas y mansas, como el sirimiri, que duran y duran, y hay lágrimas tormentosas, con rayos y truenos, que alborotan mucho pero se van pronto. También hay lágrimas-tornado, que lo destruyen todo a su paso, y lágrimas de cocodrilo…
A estas alturas la chiquilla ya está serena. Incluso ha sonreído un poquito. Y eso que no soy sicólogo ni cobro por la consulta. Ya sólo necesito rematar la faena.
―¿Se te ha pasado ya?
―Sí.
―A ver; sonríe.
El éxito es mediano.
―Y ahora cuéntame un chiste…
Fracaso total. El chiste es viejo y malo, capaz de hacer llorar a un poste de teléfono.

miércoles, 1 de junio de 2011

Un artículo importante

 ¿Cuántas prohibiciones más harán falta para ser verdaderos progresistas?
Leedlo, por favor aquí y poned vuestros comentarios en el mismo periódico para que sean realmente eficaces. Y eso que, por una vez, casi discrepo de mi tocayo: el Poder, es cierto, "puede" una barbaridad; pero esta batalla la vamos a ganar: la libertad acabará abriéndose paso entre esta maraña de "tontalitarios".

¿Por qué no te callas?


Una imagen bien expresiva. El pájaro de la izquierda es un gorrión común (passer domesticus) macho. El de la derecha es su cónyuge, o sea, una hembra de la misma especie. Al parecer la hembra llevaba media hora dando la tabarra a su esposo a cuenta del pago de la hipoteca del nido, cuando éste exclamó:
Pipirrioipipiu...!
Lo cual, según la famosa ornitóloga Cornelia puede traducirse por "cierra el pico, cariño". 
Agradezco a Cordelia su valiosa información, que confirma la extraordinaria semejanza que existe entre las costumbres humanas y las de la aves.