jueves, 5 de septiembre de 2013

Arréglalo tú mismo (V)

Cuando no hay más remedio que sustituir una pieza de nuestro vehículo, siempre nos aconsejan que busquemos repuestos originales. En este caso, la originalidad es evidente: un modesto destornillador sirve para regular el uso del intermitente o para mover las escobillas del limpiaparabrisas.

  
Una manguera puede sustituir dignamente a un neumático reventado.

 Y, ahora que llega el invierno, hay que tener bien regulados los faros.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Rezamos por Siria?




¿Rezamos, de verdad, para que llegue la paz a aquella tierra atormentada?
  • ¿Rezamos para que no caiga una sola bomba más?
  • ¿Rezamos por las víctimas: por los muertos y por los heridos?
  • ¿Rezamos por los cristianos y por los musulmanes?
  • ¿Rezamos por los que ordenan las matanzas y por los que las ejecutan?
  • ¿Rezamos por los señores y señoritos de la guerra?
  • ¿Rezamos por Obama, por Putin, por Hollande, por Assad…?
  • ¿Rezamos por los que venden las armas y por los que las compran?
  • ¿Rezamos por los soldados, que no saben por qué luchan, y por los fanáticos que tampoco lo saben?
  • ¿Rezamos por los que descubren a Dios en medio del dolor y de la muerte y también por los que blasfeman?
  • ¿Rezamos para que Dios haga un milagro? ¿Pedimos la conversión de todos, el fin de la locura?  
Os aconsejo que entréis en esta página y, por supuesto, que nos unamos todos en la jornada de oración y ayuno a la que nos ha convocado el Santo Padre el próximo sábado.

Arréglalo tú mismo (IV)

Pequeño bricolaje casero





Los pequeños detalles son muy importantes cuando se arregla un desperfecto. Estas dos primera fotografías son un buen ejemplo de esmero y buen gusto.


 
La última fotografía manifiesta una preocupación, quizá excesiva, por la seguridad. El vehículo, así, estará bien protegido contra robos, aunque, pensándolo bien, quizá no haya muchos ladrones deseosos de llevarse este automóvil.



¿Dónde estoy?



De un tiempo a esta parte me lo pregunto casi todas las mañanas cuando suena el despertador. Supongo que eso me pasa por viajar más de lo corriente. Hoy mismo me he despertado en Gaztelueta y por no encender inmediatamente la luz, he tomado la dirección equivocada y casi me meto en el armario.
Dos horas más tarde, vuelvo a mi habitación, abro la ventana y dejo que mis ojos se vayan a la mar. La mar, como el fuego, tiene un extraño poder hipnótico. Atrapa la mirada y la retiene durante largo tiempo sin que uno quiera hacer nada por evitarlo.
Hoy amanece entre brumas de color violeta que ocultan la línea del horizonte. El Serantes, a la izquierda se desnuda lentamente de un tenue manto de niebla gris.
―¿Sabes, Serantes? ―le digo―; he estado en una isla muy lejos de aquí donde hay un monte que se te parece. Quizá sea pariente tuyo. Se llama Teide y presume de ser el más alto de España. Todos los días cambia de color, como tú; pero no tiene tu belleza ni tu misterio. Tú naces del mar. En ti se pone el sol cada atardecer y te enciendes en rojo mientras se va apagando el mundo. Además tú guardas una copia de seguridad de cada uno de mis recuerdos. Los conservas y los proteges de los historiadores, que querrían cambiarlos según de dónde les sople el viento, y me los entregas sólo a mí, limpios y vírgenes, como si no hubiesen pasado los años, cada vez que te miro.
Se ha despejado el horizonte. Nos espera otro día de sol y calor, como aquel mes de julio de 1958...



martes, 3 de septiembre de 2013

Otra vez...

―¡Ya están aquí! Han vuelto más belicosos y arrogantes que nunca. Lo han invadido todo. Se ha roto la paz conseguida con tanto esfuerzo. ¿Por qué no les hemos impedido el paso? ¿Por qué no hemos construido un muro protector como el de Berlín o un telón de acero como en los viejos tiempos de la guerra fría? ¿En qué piensa el Ayuntamiento? La ciudad otra vez está envuelta en el humo denso de la batalla. Suenan las bocinas de los invasores y nadie está a salvo.
―¿De quién hablas, amigo Kloster?
―¡De los veraneantes! ¿Es que no lo ves? Estábamos disfrutando tan ricamente de nuestro agosto madrileño, sin manifestaciones, sin políticos, sin fútbol… Hasta los controladores de la ORA se habían civilizado y casi no ponían multas. Sólo había una gran cola cordial y simpática; la de los que esperaban ver la exposición de Dalí. Ahora en cambio nos atacan las armas químicas de la contaminación. Huyen los vencejos... 
Llora Kloster sin consuelo. Sólo repite una y otra vez: 
―¿Por qué no se han quedado en la playa para siempre, para siempre…?
 

Arréglalo tú mismo (III)

En estos tres ejemplos que presentamos hoy hay una evidente preocupación por la estética. En la primera fotografía, el propietario del vehículo ha tratado de ampliar el maletero con un diseño original, práctico y de indudable belleza. 


El segundo ejemplo es aún más claro. El dueño del coche tuvo un pequeño accidente; tal vez chocó con una cabra y se tragó el volante. El desperfecto no fue importante; podía seguir conduciendo con el volante partido, pero él decidió reconstruir la parte dañada conservando la H de Honda. Precioso


¿Y qué me decís del tercero? Alguien robó la mágica estrella del Mercedes. ¿Una pérdida irreparable? Por supuesto que no: con un alambre de mediano grosor y un poco de habilidad, todo tiene arreglo. ¡Menuda chulada de coche!

lunes, 2 de septiembre de 2013

El anuncio del lunes

La Empresa Calvo ha elaborado una serie de vídeos publicitarios, con el título "Personas con denominación de origen", en los que aparecen trabajadores de la fábrica conservera que nos hablan de su trabajo, de sus vidas y, por supuesto, de la calidad del producto que anuncian.
En mi opinión es una idea magnífica. ¡Bien por Calvo! Y bien por los mejillones, que son los mariscos mejores del Planeta. Y bien baratos.
Aquí tenéis los dos últimos vídeos de la serie.


Arréglalo tú mismo (II)

Las ruedas



D
Dejémonos de historias: en un coche, las ruedas son lo más importante. Son nuestro único contacto con  el Planeta y es necesario cuidarlas muy bien.
Si hemos decidido tunear el coche poniéndole ruedas más anchas para que el vehículo agarre bien en las curvas, es aconsejable modificar el guardabarros para que no roce con los neumáticos. La primera fotografía ilustra cómo puede hacerse esto en casa.
¿Y si nos quedamos sin rueda en medio de un viaje? ¿Y si nos la roban mientras hacemos camping? ¿Y si un jabalí furioso se come la de repuesto? El remedio es muy sencillo: siempre hay un plan B. Véase la segunda fotografía.
La tercera foto es más confusa. Ignoro lo que le ha ocurrido a este coche; pero su dueño ha conseguido disimular muy bien el problema.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Arréglalo tú mismo (I)

Bricolaje para tiempos de crisis

Por gentileza de Cordelia iré colgando del globo durante este mes ejemplos de cómo se puede reparar en casa un automóvil sin recurrir a los talleres especializados, que siempre son caros y nunca se sabe si te están tomando el pelo o no. 
Cordelia me ha enviado 34 fotografías que se comentan solas. Algo añadiré yo de todas formas. Obras de arte como éstas no pueden quedarse sin unas palabritas elogiosas.
Iremos poco  a poco. Aquí tenéis las tres primeras: