Un conocido periodista, que ejerce de locutor
radiofónico, asegura a las siete de mañana que "ésta es la mejor hora para
oír la radio". Quizá diga "escuchar", no estoy seguro; pero yo
aprovecho para apagar el receptor del coche. He llegado a Las Arenas y me
dispongo a dar un largo paseo costeando el Abra. Ésta es la mejor hora para
cualquier cosa. Incluso para oír la radio sin escucharla con demasiada
atención, no sea que me invada la melancolía.
En Guecho tenemos 19 grados y una brisa
suave que viene del mar envuelta en la bruma. Otros paseantes con atuendos más
adecuados que el mío me superan por la izquierda. Hay quien corre y quien se
arrastra por el asfalto, pero nadie dice ni pío. Ésta es la mejor hora para ir
en silencio. O para rezar el rosario, que es lo que yo hago.
Ya está todo dispuesto en el puerto para
la Procesión de la Virgen del Carmen. La bruma se retira lentamente y emerge el Serantes.
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