domingo, 25 de marzo de 2007

25 de marzo, día de la vida

Desde hoy, 25 de marzo, hasta la Navidad faltan exactamente 275 días, es decir, 9 meses: el tiempo que estuvo Dios encarnado en el seno de la Virgen María.

Por eso la Iglesia católica celebra mañana la solemnidad de la Encarnación. Y por eso , en el 2003, cinco mil grupos Provida de todo el mundo acordaron que en esta fecha se celebrase el día de la vida, el día del niño por nacer.

Hoy, hace un año, se casaron en mi presencia Bernardo y Marta, que ya están a la espera de su primer hijo. Eligieron esta fecha con toda la intención. Unieron su al sí de la Virgen, Esposa del Espíritu Santo. Ojalá no lo olviden nunca. Desde aquí les deseo que sigan siendo muy felices, cada día más.

Y, al pensar en el día de la vida, ¿qué puedo decir?

—que vivimos en un mundo extraño que necesita defenderse de sus propias tendencias suicidas;

—que es triste habitar un mundo en el que nacer es ya una aventura;

—que ojalá todos los días del año estuviesen consagrados a la vida

—que los cristianos debemos seguir demostrando lo evidente: que la vida humana es sagrada y es siempre mejor que la muerte.

Y que hay una vida eterna.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

En el "día de la vida" repesco una poesía escrita por una madre de familia numerosa a su nieta número 41.

Leticia Marie Blanche Charlotte nació en París el día de la Virgen de Lourdes de 2007.

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Eres diminuta y preciosa
toda redonda y rosa
tan tiernamente nueva.
En cualquier caso
qué fácil es nacer y que fácil morirse
sin que apenas se altere el mundo imperturbable,
y no obstante este fugaz paréntesis de la vida y la muerte,
al contemplar tus ojos que se estrenan mirándome,
confirmas mi certeza en el valor infinito y la rotunda grandeza
de esta vida que empieza
y que ya, es eterna.

A la 41, por todos.

Tu abuela

Bernardo dijo...

¡Muchas gracias Don Enrique!

No tengo las dotes poéticas que tanto abundan por el blog, así que sólo daré parte al blog.

Ayer pasamos el día en familia, sincronizamos los 11 (!) relojes de casa, nos ahorramos el carrito del bebé gracias al "carrito orgánico" en el que vive por ahora, y que después de la cena el crío siguió de juerga practicando unas llaves de karate en el vientre de su madre, privándola del repador sueño.