jueves, 5 de mayo de 2011

La última hoja


Me recibe en el salón de su casa, que es grande y triste. Está sentada en un sillón enorme de color verde oscuro y sostiene un libro con la mano derecha. Es una conocida novela que habla del tiempo y las costuras. La lámpara de pie, a su izquierda, le permite leer sin dificultad, pero el resto de la habitación está en penumbra. Hace mucho calor. Huele a cerrado y a humedad. Hay un aparato en funcionamiento que difunde vapor de agua generosamente por toda la habitación. Tomo asiento en una silla desparejada que no parece muy estable. Se me empañan las gafas y me las quito haciendo ver que no me hacen falta.
La anciana se llama Tere y tiene ochenta y nueve años. Dice que espera llegar a los cien, pero que en el fondo le da lo mismo. Vive con una sobrina, pero hoy han estado aquí su hija y tres o cuatro nietos.
Es una mujer afable e inteligente. Quiere que hablemos de literatura; sobre todo de teatro y poesía. Como tengo la impresión de que me está poniendo a prueba, al final le pregunto:
―¿He aprobado el examen?
Se ríe a carcajadas, como una niña, hasta que le da un ataque de tos. Entonces, sin solución de continuidad, dice:
―Yo antes pensaba mucho en la muerte. Ya no: ahora la muerte y yo nos tuteamos y no nos tenemos miedo; pero quiero que me hable de lo que viene después.
Nos quedamos en silencio unos segundos. De pronto se emociona y extiende las manos.
―Éramos una familia muy numerosa. Ya ve lo grande que se me ha quedado la casa. Yo soy la última hoja que aún aguanta en el árbol.



9 comentarios:

Relicary dijo...

¿Se referirá a la inquietud de saber si encontrará esas otras hojas más allá de esta vida? Me llama la atención como la 'puerta' ha dejado de tener importancia y cobra más relevasncia la 'habitación' que puede haber detrás.

¡Buenos días!

Vila dijo...

Caray a veces se me olvida cuánto nos necesitan nuestros mayores.

Gracias por recordarmelo. Ya quedé con mi padre para contarle todo el viaje a Roma. Le apetece mogollón que le cuente.

Anónimo dijo...

Vaya lección. Mil gracias a esa mujer que se ve que no se toma en serio y a usted que se ve que tampoco se toma en serio

Marisa dijo...

El examen se lo puso al final de la visita. Tema: Qué hay después. Y yo pienso que aquí suspendió. (o no?) Como Jesús no quiere que sepamos nada de eso,... y yo no sé por qué no quiere que sepamos nada de eso.

¡Ya es miércoles!)

Antuán dijo...

No estamos en otoño pero pienso en mi madre que tiene alguno menos pero esta venida a menos. pero Gracias a Dios con el buen tiempo comen en el patio y agarrada a mi hermana dan un paseito por el corral, espero que los geranios hayan reventao estaban a punto. Razón tiene que esta gente ya solo piensa en morirse o no encuentra razones para vivir que viene a ser lo mismo. Yo siempre que que voy le digo:mama aguanta un poco más. Y no se porque me venia a la cabeza que estamos en el mes de las flores y de la Virgen Maria y me sale decirle: No nos dejes Madre mia. Adiosle

mariann dijo...

Hola globeros

Soy una lectora fiel del globo, he escrito alguna vez, pero muy poquito, pero hoy les quiero decir a d.Enrique y a todos los que nos subimos a este globo tan fantastico, que acabo de llegar de la beatificacion de JP II he sido fantastico no hay palabras para expresar lo que se vivio en Roma.

pase junto al feretro y rece por todos.

Que Dios los bendiga.

GAZTELU dijo...

Que preciosidad!!
OLÉ por Tere

La sabiduría de nuestros mayores, a mí me levanta el alma.

GRACIAS por el testimonio

Ceci dijo...

O "la hoja roja" ...

eva pons dijo...

No va a responder a la pregunta de Marisa sobre el suspenso? le hablo de que hay despues de la muerte?