miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Papa, el buey y la mula.





Esta mañana me he levantado con la triste noticia de que “Benedicto XVI ha quitado el buey y la mula de los belenes”. El informador de turno estaba santamente indignado:
―Llevamos siglos poniendo un buey y una mula en el Nacimiento. ¿Qué necesidad tenía el Papa de destrozarnos el belén ahora que ya hemos comprado las figuras?
Cambio de emisora: la Cope, que es una cadena la mar de cristiana, parece compartir la misma tesis: dicen que Benedicto XVI ha escrito un libro sobre la infancia de Cristo y ha eliminado el buey y la mula. “El Mundo”, lleva la noticia a portada justo encima de las elecciones catalanas.
―Te la has cargado ―me dice Kloster―. Vas a tener que matar a Moreno.
Moreno es uno de los personajes centrales de “El belén que puso Dios”; un borrico lustroso y elegante, hijo de una asna llamada Canela y predilecto de Salomé, la empleada de la hospedería.
―Pues yo a Moreno no me lo cargo ―respondo―. El borrico estaba allí; me lo contó el Arcángel Gabriel, para que te enteres.
―¿Pero también estaba San Gabriel en Belén?
―Naturalmente. Y Oriente, la estrella más charlatana del cosmos. Y Zabulón, un pastor sabio con cara de listo. Y Joaquín. Y…
Me ha venido de pronto a la memoria un recuerdo de hace exactamente 20 años. Acababa de editarse el Catecismo de la Iglesia Católica, una obra grandiosa de 705 páginas. Toda la prensa del mundo se hizo eco del acontecimiento. Aquí nuestros perspicaces informadores titularon con rara unanimidad que el 6º mandamiento seguía igual que siempre y que el catecismo “condenaba” los horóscopos. Creo recordar que ése fue el argumento de mi primera colaboración para “Mundo Cristiano”.
Me apresuro a tranquilizar a Kloster:
―Con la historia del buey y la mula ha ocurrido algo parecido, amigo mío. Resulta que uno de los mejores teólogos del siglo y pensador de talla mundial, publica su tercer tomo sobre Jesús de Nazaret. La noticia es seria y los informadores piensan que deben poner un titular impactante que conmocione a la opinión pública. Uno supone que antes deberían leerse el libro, pero se conoce que llevaban prisa. 
Lo sorprendente del caso es que ni siquiera es cierto que el Papa haya eliminado al buey y a la mula. El Santo Padre, con todo rigor, explica lo que cualquier cristiano alfabetizado debería saber desde la Primera Comunión: que en el Evangelio no se menciona a ningún animal junto a la cuna del Niño. Claro que tampoco se habla de “portal” ni de cuna. Es la imaginería popular quien, con toda la lógica del mundo, ha llenado el Nacimiento de figuras desde que San Francisco de Asís creó el primero. Los catalanes incluso han inventado el caganer, un pintoresco personaje que es víctima de un apretón en plena Navidad.
―Entonces, ¿no es cierto que el Papa haya prohibido el caganer?
―No, amigo Kloster. Todas las figuras están muy bien donde están.  Y conste además que no era una mula, sino un borrico, y se llamaba Moreno, tenía una estrella en la frente y rebuznó para acompañar el canto de los ángeles cuando nació Jesús.
―¿Y el buey?
―Lo siento; los bueyes nunca me han caído bien. Tengo la sospecha de que no era de buena familia.
―O sea, que ponemos el Belén como siempre.
―Con más ganas que nunca. Hay que llenarlo de figuras. Yo pondría un mínimo de 100 ovejas, para recordar la parábola de la oveja perdida, y un buen castillo de Herodes con una pintada en la fachada que dijera algo así como “Herodes no, gracias”. Y, aunque los Magos no fueran Reyes, no os olvidéis de vestirlos de monarcas con coronas de oro y una buena caravana.
―¿Y el negro? El Evangelio no dice que hubiera un negro.
―Pero lo había, colega. Se llamaba Baltasar y el año pasado me trajo un bate de béisbol que le pedí por carta. Así que no me lleves la contraria, que lo utilizo contigo.

27 comentarios:

Cordelia dijo...

Amén.
Y Baltasar siempre ha sido MI Rey mago, y me traía los regalos de pequeña en casa de mi madre, y dejaba una notita. Y ahora, es el Rey de mis niñas, y además de dejar notita, se bebe la copita de anís, se toma el polvorón y las peladillas...
Faltaría más.

Adaldrida dijo...

¡¡¡Qué ganas de Adviento y Navidad!!! Y usted ha abierto la veda...

yomisma dijo...

El que se ha cargado a la mula y al buey ha sido Ud. Ahora resulta que no hay buey y que la mula es un burro. ¡Habráse visto!

Anónimo dijo...

Gracias D. Enrique por devolverme la ilusión y acrecentar mi fe. Andaba yo preocupada desde que he oído la noticia, me olía que no era clara.
Cordobesa

Vila dijo...

Y ya puestos a poner personajes en el Belén, ¿qué tal si ponemos este año a la princesa Asavis?, D.Henry.
Ignacio se acuerda muy bien de ella, pues el año pasado contó ese cuento de Navidad a su clase en el cole y gustó mucho.

Esta noche en la cena, justamente, estaba hablando con mi maridín sobre dónde y cómo poner este año el Belén que le regalaron a nuestro muchacho en la Primera Comunión. Ese que está pendiente de bendecir Siiiii. Porque "alguien" dijo que lo bendeciría mas adelante, cerca de Navidad. Pues ya llega el momento ¿no?, le toca buscar hueco porfa.

Estamos leyendo en familia el Belén que puso Dios y me ha encantado ir recordando a los personajes al leer esta entrada.

Rocky Balboa dijo...

Creo que nunca habría pensado en quitar a un solo personaje de mi belén, ni siquiera a una ardillita con cara de emoción que está cerquita de la cuna de Jesús. Pero si el Papa mandara que fuera los animales, mi "burro" (que es una mula9 y mi buey habrían sido despedidos en el acto.
Un abrazo, y qué ilusión que llegue otra vez la Navidad, aunque venga acompañada como siempre de las frivolidades de los centros comerciales...

Alberto Secades dijo...

Cuando leí la noticia, recordé también el artículo, por estar incluido en el libro de "Pensar por libre".
La precipitación dominante que conduce a resumir TODO en un titular, es de lo más preocupante.
Por eludir resultar ser sencillos, terminaremos convirtiéndonos en un atajo de simples.

Un saludo

Isa dijo...

Ja, ja, ja, ja, cuando he visto el título de la entrada me he dicho "el de hoy va a ser divertido". Y no me ha defraudado.
A mí me ha ocurrido lo mismo que a usted al escuchar la COPE. No daba crédito a que cayeran en la misma simplificación (mas bien simpleza).
Y me hice una de esas preguntas de cuya respuesta dependen cosas esenciales para la vida: ¿los quito? ¿me hago mulófoba y bueyófoba? Entonces elaboré un gran pensamiento: había pesebre y no dice que no hubiera mula ni buey, así que ¿por qué no iban a estar, con lo que pegan?
Además, mi nacimiento está fabricado en México y san José es "güerito" y los demás tienen rasgos mejicanos y el Niño en vez de estar formalito tiene el brazo derecho por detrás de la cabeza, apoyado en él, con un toque de chulería que no le va mal. Siendo todo tan a su aire o les castigo a todos o a ninguno.
Así que han recibido mi indulto.
Y estoy de acuerdo con yomisma, usted ya iba por libre. Y me gustaría ver la ardillita de Rocky Balboa, que quizás podamos incorporar a todos los belenes. Ignoro si hay ardillas en México, supongo que sí y además ¡qué más da! si en los belenes lo que prima es el cariño, no la exactitud.

parapensar porlibre dijo...

Se lo he comentado a unos amigos míos filólogos que, con mucho sentido común, (como todos los buenos filólogos) y sin necesariamente ser católicos, han estado de acuerdo en que para entender un libro hay que leérselo y que los periodistas interpretan lo que quieren de unas cuantas notas de prensa para publicar el titular que más repercusión comercial tenga... ¿No creéis que se acumularán -justo este año - los bueyes y mulas en los belenes? O, por lo menos, seguro que la venta de periódicos de hoy sube. Menos mal que el Papa está por encima de estas cosas, porque todo un trabajazo de años para estos cuantos titulares....

Mercedes dijo...

En el mío pongo mula y buey, por supuesto. Y también un montón de muñequitos de los huevos Kinder: conejitos, un saltamontes remando por el río, en una barca de vaina de guisantes, algún helicóptero que otro y un tractor.
Además de ovejas, pastores y demás fauna. Y pavos más grandes que los camellos de los Reyes.
Como ve, es de lo más variado.

Anónimo dijo...

¿¿Y los peces en el río?? ¡¿Es que nadie ha pensado en los peces en el río?! A ver si ahora va a resultar que en la Biblia tampoco pone nada del incidente de San José con los ratones...
Qué país, Dios mío...

Guadalupe dijo...

El Belén de la casa de mis papás es el más original que conozco... tiene más de 60 piezas ya que las han ido recolectando a lo largo de sus 40 años de matrimonio. Pero mi pieza favorita es una muy especial, es un soldado romano que está con cara de perdido mirando a los ángeles. Nadie se acuerda de donde salió esa figura, pero lleva ahí muchos años y a mi me encanta pensar que ese pobre soldado al que mandaron a cuidar que todo fuera bien en el censo de Belén le tocó presenciar todo el ajetreo que se armó la noche de navidad.

Guadalupe dijo...

En la casa de mis paás está el Belén más original que conozco, tiene más de 60 piezas que han ido recolectando de todas partes. Hay montones de ángeles de todos los tamaños, una tremenda caravana de camellos sigue a los reyes magos, un ejército de pastores para cuidar a miles de ovejas, varios pajaritos colgados del pesebre. Pero mi personaje favorito es un soldado romano con cara de perdido, nadie se acuerda de donde salió esa pieza, pero lleva ahí desde siempre y a mi me encanta imaginar cómo habrá sido, para ese soldado al que mandaron a cuidar que todo fuera bien en el censo de Belén, presenciar todo el ajetreo de la navidad.

Papathoma dijo...

Recuerdo la época en que mis preadoles eran muy peques y ponían en el belén a sus dinosaurios favoritos. :)

P.D. Hoy ha salido algún titular más al respecto y he pensado...
"¿ladran, Sancho? Luego cabalgamos"

Isabel dijo...

Je, je, muy bueno el comentario de "el incidente de san José con los ratones".
A ver si en el portal de Belén no había estrellas, sol y luna, como todos estábamos convencidos que había...

Relicary dijo...

Con esta ¿noticia? me he llevado un considerable cabreo. Ha sido una buena oportunidad para practicar la caridad y el respeto, por eso he mantenido mi bocaza cerrada.

Pero vamos, para mi todos los responsables de prensa me parecen unos analfabetos. No sé... es como si el resumen del "Quijote" fuese que "Dulcinea mataba marranos", que "La Vida es Sueño" de "una travestida", o que "El Mundo se Sofía" va de "una chica cuya madre se preocupa de que consuma drogas".

La tradición popular ha aportado infinitas cosas al Belén, tanto las costumbres de los diferentes países como los mismos evangelios apócrifos y me escuece mucho que se haga un titular "importante" de lo más insustancial de la obra.

En fin, que creo que la mala leche ha conseguido una cátedra en esta cultura.

Creo que ya sé cómo voy a enfocar este tema en mi blog. Aunque con menos mala baba.

Anónimo dijo...

delicioso comentario. Si bien la ultima frase no la alcanzo a entender. Sobre todo porque conozco el chiste...

Antonio dijo...

Ya le vale al Santo Padre.....la que se ha liado por decir la verdad, con lo facil que hubienra sido ser paternalista contarnos un cuento......
Lo mas gracioso, es que los mas preocupados con este asunto son los ateos. jajajajajaja
En mi belén (como en el de Mercedes) tengo de "to" dinosaurios, coches, cohetes espaciales, papanoeles como unas treintamil ovejas que asustan al pobre niño todas metidas en el portal a la vez......etc
Pero si alguien quire sacar a la mula y el buey del nacimento lo lleva crudo, por que mis peques no lo van a consentir.

Anónimo dijo...

¡¡Como se enteren los ecologistas....la lian,porque esa gente con tal de meterse con el Papa no saben que hacer,aunque harán todo menos leerse el libro.
Por cierto de donde viene "Holanda ya se ve......? Gracias por su estupendo comentario

Victor dijo...

“Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”
- Lo que realmente dice el Papa sobre la mula y el buey -
Sí, sí, no has leído mal. Después de todo lo que hemos tenido que ver, oír y leer estos días, cuando uno, por fin, puede tomar entre sus manos el nuevo libro del Papa Benedicto XVI lo que se encuentra son estas palabras: “Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno” (pág. 77).
Tal cual.
Esas son las palabras literales con las que el Papa concluye los párrafos precedentes, relativos a la narración evangélica del nacimiento de Jesús:
María puso a su niño recién nacido en un pesebre. De aquí se ha deducido con razón que Jesús nació en un establo, en un ambiente poco acogedor -estaríamos tentados de decir: indigno-, pero que ofrecía, en todo caso, la discreción necesaria para el santo evento. En la región en torno a Belén se usan desde siempre grutas como establo.
El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende”.
En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25, 18-20 y el pesebre, aparecen los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.
Una vez más (no es la primera), asistimos a un fenómeno de “desinformación masiva” orquestado por algunos creadores de opinión y medios de comunicación que pone en labios del Papa justo lo contrario de lo que en realidad ha dicho. No sólo algo diferente, sino justo lo contrario.
La pregunta surge inmediata: y de esto ¿quién saca al final provecho?

Enrique Monasterio dijo...

De acuerdo, Victor. Muchas gracias por la aclaración, pero pienso que te tomas demasiado a pecho el asunto. Yo no veo orquestaciones ni desinformaciones masivas intencionadas con no sé que finalidades perversas...
Es solo ignorancia, pereza y superficialidad.
Yo me lo he tomado a broma y creo que es lo más justo.

ABUELO MISIONERO MANOS UNIDAS dijo...

pichurry canarias
Esto va a ser una burla para las mayoria de las sectas y muchos catolicos abandonaran la iglesia católica si despues de 20 siglos ahora viene con esas pues como dicen los evangelicos no existe el purgatorio y lo d elas imagenes de que si maría tuvo más hijos y muchas cosas más como tambien lo d ela eucaristia bautizar a niños confesarse con un hombre y que se yo que más. Entonces la iglesia católica tampoco aparece en la biblia otra mentira, veremos en que va aparar esto, al no ser que se esté convirtiendo en un Martin Lutero, que Dios no lo quiera.

yomisma dijo...

Como dicen aquí, abuelo misionero, tómate un cool aid, que esta vez te has pasado unos cuantos pueblos.

Enrique Monasterio dijo...

La verdad es que no he entendido ni media palabra de lo que dice el "abuelo misionero". Si hubiese puesto algún signo de puntuación...

Cristina Susanna dijo...

Sea como fuere, a mí siempre me han dicho lo siguiente: ni el buey ni la mula pueden engendrar, y representan la castidad de María y José. Y tiene mucho sentido. Esto lo he oído por sitios diversos, que no tienen que ver entre sí.

Saludos.

Anónimo dijo...

Es Usted Grande Don Enrique...da gusto leerlo y releerlo...un fuerte abrazo desde Valencia!!! Sonsoles, Jose María y Sonsolitas también le mandan un fuerte abrazo!!!

Vicente Rubio dijo...

Lo siento pero si que han estado siempre en los belenes y en el nacimiento del Niño Jesus en Belen.
El burro y el buey, siempre presentes en los nacimientos, tienen un secreto que ofrecernos: la calma. La tradición de colocar estos dos animales junto al pesebre del Niño Jesús no es ornamental. Tiene fundamento bíblico: "Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo", escribe el profeta Isaías (1, 3).

Recuerdo el gesto sereno y apacible del burro y del buey del nacimiento que poníamos en casa. Dos modelos humanos difícilmente hubieran podido expresar tanta calma. El burro y el buey simplemente "están". No se mueven. No caminan. No se marchan. No tienen ninguna prisa.
Un saludo cordial