lunes, 19 de noviembre de 2012

El anuncio del lunes

Esto es una pasada. Ponedlo a toda pantalla



Y esto... ¡La superpasada! Siempre he dicho que lo mejor de la tele son los anuncios (aunque, a veces, también sean lo peor).

domingo, 18 de noviembre de 2012

Hasta pronto, Molinoviejo

Las hojas del jardín. ¿Por qué se las llevan?
Regresaré dentro de tres días. Lo más probable es que para entonces el jardinero haya vuelto a barrer las hojas secas que cayeron ayer; pero seguro que me encuentro una alfombra nueva dorada frente a la puerta.
Entre tú y yo, viejo-molino, hemos predicado otro curso de retiro. ¿Puedes decirme por qué cada vez se nos hacen más cortos?
Todas las mañanas, en el oratorio de la casa antigua he recibido tres o cuatro luces inesperadas para comenzar el día. Yo creo que son los ángeles que caminan entre los pinos y rondan a la Virgen de la ermita.  
¿Cuántas horas de confesonario? La verdad es que no lo sé. Probablemente es lo que más cansa. Pero allí es donde se suceden los milagros.  

sábado, 17 de noviembre de 2012

Entre pote y pote, ópera

Yo he estado muchas veces en el Café Iruña de Pamplona, pero os aseguro que jamás me encontré con un espectáculo semejante.
Me lo envía Puri. Muchísimas gracias.

viernes, 16 de noviembre de 2012

En el año de la fe (23)

 Y subió al Cielo…




Si no hubiese sabido que “no puedes engañarte ni engañarnos”, como decía el viejo catecismo que yo estudié, habría pensado que tratabas de confundirnos.
―"Yo estaré con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos".
¿Recuerdas? Fueron ésas, según San Mateo, tus últimas palabras antes de desaparecer entre las nubes. No te extrañe que nos quedásemos todos boquiabiertos mirando al Cielo. Yo pensaba que era una broma, que regresarías enseguida. Tuvo que venir un ángel para desengañarnos.
―"Dentro de poco no me veréis, y un poco después me volveréis a ver…"
Estábamos cenando en la víspera de la Pascua cuando dijiste esas enigmáticas palabras. ¿Cómo no pensar que bromeabas, que querías jugar con nosotros al escondite antes de llevarnos contigo a la morada que ibas a preparar?
Lo entendí más tarde, el día de Pentecostés, cuando tu Espíritu empezó a vivir en el centro de mi alma y en la Iglesia entera; cuando tu Cuerpo sacramentado llenó los templos del mundo para ser alimento y compañía; cuando yo mismo te presté mi voz y mis gestos para traerte sobre el altar y perdonar los pecados; cuando te vi andrajoso, sentado en la puerta de la iglesia. 
Comprendí entonces que estás lejos y cerca; más allá de las estrellas y tan próximo como el aire me llena los pulmones y me da la vida. Sé que me preparas una habitación en el Cielo, pero estoy feliz con la que tengo aquí porque tú estás a mi lado.
Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.
     Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando (…)
Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos. (Camino 267)

Simposio San Josemaría


No es la primera vez que hablamos en el globo de este "Simposio San Josemaría", que se celebra en Jaén. La iniciativa nació en 2002 con ocasión de la canonización.
Como veis, aún estáis a tiempo de llegar. Comienza hoy mismo, pero el ave vuela.

En todo caso aquí y aquí tenéis toda la información sobre el evento.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Contesto a Paloma

Tiene 11 años y me consta que no se deja asesorar por su madre cuando escribe sus e-mails llenos de flores y pájaros de color de rosa. Ella tiene su propia personalidad y lee mi globo casi todos los findes. 
Me dice que le encantan los "articulitos" sobre la fe, pero que tendría que contar más anécdotas:
"Ya comprendo que este año es distinto --añade--. Te pasas el día encerrado hablando y hablando, y como no sales, seguro que estas superaburrido".
Por último me hace una pregunta muy pertinente: "¿te cansas de dar "menditaciones" o es divertido?" Y para aclarármelo más, añade: "debe ser guay no parar de decir cosas sin que nadie te interrumpa, pero tendrás que prepararlas muy bien para no aburrir a la gente".
Tienes razón, Paloma; me lo preparo todo la mar de bien, y, mientras hablo, no me canso nada, nada. Me gustaría pasarme el día contando cosas de Dios. Lo malo viene al final. Cuando regreso a mi habitación y veo las llamadas perdidas, abro el correo y me encuentro con tu precioso mensaje, me doy cuenta de que sí, estoy muy cansado, pero con un cansancio alegre, como el que tiene el que ha jugado un buen partido de tenis y encima ha ganado.
Claro que aquí no puedo saber cuál ha sido el resultado.





miércoles, 14 de noviembre de 2012

En el año de la fe (22)


…y resucitó al tercer día, según las Escrituras.



¡Ha resucitado, sí! Jesús ha resucitado.
―Pero entonces, ¿por qué no se incendian las estrellas para celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte? ¿Cómo es posible que aún no suene la gran sinfonía de la resurrección?
―¡Mares, ríos, montañas, desiertos, océanos, huracanes todos, reuníos bajo la batuta del Creador! ¡Pájaros del cielo, borricos, pastores, estrellas de oriente!, ¿por qué os escondéis?
Jesús resucita en silencio en la noche más triste de la humanidad. Mientras los apóstoles rumian su dolor y su vergüenza, unas pobres mujeres enamoradas que no tienen miedo a los soldados ni a la gran piedra que ciega la puerta de la tumba, caminan decididas para ser los primeros testigos del triunfo de Cristo.
―¿Testigos, las mujeres? ¡Qué patraña! ¿Acaso no sabéis que las mujeres no son aptas para declarar en juicio? Ni siquiera los tribunales de Roma las escucharán.
Lo dirá el propio Cleofás unas horas más tarde mientras huye con su compañero camino de Emaús:
―”Algunas mujeres de las nuestras nos alborotaron, porque fueron muy temprano al sepulcro, y al no hallar su cuerpo, regresaron diciendo que habían visto visiones de ángeles… Pero, ya sabes cómo son las mujeres.
Tienen que pasar los días para que los apóstoles asimilen por completo la verdad; el hecho histórico que es fundamento de toda nuestra fe. Jesús ha resucitado y ya no volverá a morir.
Han pasado más de veinte siglos y los cristianos no tenemos un mensaje más grande ni más definitivo que éste: el Señor vive. Ya no podrán matarlo sus enemigos. Es Eucaristía en el Pan y en el Vino consagrados; es Palabra en su Palabra proclamada; es Amigo que escucha y habla si nos dirigimos a Él en la oración; es Pobre entre los pobres del mundo. Aún resucita muertos, sana enfermos y atraviesa el mar caminando sobre las olas. Sigue expulsando demonios y curando a los tristes.
Es verdad que hoy, como entonces, se esconde para no imponer su presencia a los que no quieren verlo. Pero sigue llamando, buscando amigos, esperando una mirada limpia que pueda reconocerlo.
 

martes, 13 de noviembre de 2012

En el año de la fe (21)


Por nuestra causa fue crucificado;
(...) padeció y fue sepultado.


El autor de este comentario se llama José Tomás, como el torero. Acaba de enviármelo y yo lo he retocado un poco, sólo un poco. Lo justo para hacerlo aún más expresivo. La cerámica pertenece al Via Crucis del Colegio Aldeafuente, y es obra de José Alzuet.

Nos encontrábamos en clase de historia, cuando el profesor nos empezó a hablar de alguna antigua religión centroeuropea, sin mucho interés de nuestra parte. Pero al punto que dijo que el aquel Dios germano luchó en una batalla y murió, mi compañero pegó un respingo y me comentó:
--Qué ilógica esa religión; un Dios no puede morir".
Luego, tras un momento de silencio, giró la cabeza y miró un crucifijo.
Pienso que estamos demasiado acostumbrados a la idea de Jesús que padece y muere por nosotros. En cambio, si se trata de otra religión, nos parece inconcebible que un Dios muera.
Desde pequeños vemos a Jesús en la Cruz, y no nos percatamos de lo que significa; de su insoportable dolor: los clavos, la corona de espinas, los latigazos, y sobre todo, el sufrimiento por nuestros pecados. Estamos adormilados, y no pensamos en la angustia que tenía, del sufrimiento que llevó en su carne un Dios Omnipotente. Por eso decimos que padeció: sufrió, tuvo dolor, lloró, sangró y cayó bajo el peso de la Cruz, por nosotros. Por nosotros, que nada hemos hecho por Él. Todo ha sido por puro amor. Nosotros que le gritamos, le escupimos y le condenamos; pero somos salvados por Él. Ninguna otra religión puede decir eso. Ninguna religión del mundo puede decir que cuando los humanos se ríen de su Dios, Él responde "Padre, perdónalos, porque no saben lo hacen".
 

Lo mejor del otoño


Otoño es la mejor estación de Molinoviejo. Las hojas de los árboles cambian de color cada hora y tapizan el jardín con tonos cálidos, bronceados, amarillos, pajizos, dorados…
Ayer salí al jardín a las once de la noche. Hacía mucho frío. Hasta las estrellas parecían de hielo. Pero mientras paseaba sobre el manto de las hojas caídas me sentí como un actor de Hollywood caminando sobre la alfombra roja de los Oscars.
Esta mañana he vuelto a salir. El jardín estaba limpio. Una aspiradora despiadada lo ha dejado como los chorros del oro. El otoño palidece y yo ni siquiera puedo sacar una mala fotografía.
Jardinero ladrón, ¿por qué me has robado el oro del jardín?