miércoles, 6 de febrero de 2013

Nieve


Siempre es noticia la nieve, aunque sea tan escasa como la que ha caído esta madrugada en Molinoviejo. Sobre las ramas secas de los árboles y sobre cada hoja del jardín hacen equilibrios los copos recién llegados. Si soplara un poco la brisa se vendrían abajo; pero el aire está en calma; contiene el aliento para no estropear la estampa blanca de la mañana.
La nieve es un manto de silencio. No se la oye venir salvo porque los pájaros dejan de cantar. Salgo al jardín y recuerdo aquel poema de Juan Ramón: “Dios está azul…” Hoy Dios ha empezado a vestirse de blanco. Y yo, en el segundo día del curso de retiro, debo hablar del Cielo y de esperanza. 

martes, 5 de febrero de 2013

¡Salvemos la vida!


Termina el primer día del curso de retiro y me pongo ante el ordenador porque sé que estáis ahí, al otro lado de la pantalla, a la espera de la línea diaria que no debe faltar.
Confieso que no tengo tiempo ni ganas de escribir. Así que cedo el teclado a  Joan-Enric Vives, Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, que ha escrito el siguiente artículo en la Prensa: 


En muchas zonas de Occidente se empieza a escuchar un grito en favor de la vida: ¡Salvemos la vida! No es éste un asunto de interés que tenga que ver con las especies animales amenazadas; sino en favor de la misma vida humana. Parece que, más que en cualquier otro momento, se nos comienzan a abrir los ojos para darnos cuenta de que la "cultura de la muerte" se ha convertido en una grave amenaza para todos. Una vez más, la voz de la Iglesia, que hace un llamamiento a favor de los débiles, se ha revelado profética. En las últimas décadas, la defensa de la Iglesia ha sido radical en favor de la vida y de la dignidad de las personas, desde la concepción hasta la muerte natural. Esta lucha ha arraigado en la mente de muchos hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo.

El Presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Monti, ha declarado recientemente que le produce una gran tristeza ver Italia destruirse. Se refería en particular al descenso demográfico alarmante en aquel país. Ha dicho que un país que renuncia a la natalidad, es un país que renuncia a mirar hacia el futuro. Por otra parte, Vladimir Putin, Presidente de Rusia, ante el daño causado por el aborto en la antigua Unión Soviética, ha pedido a cada familia que tenga al menos tres hijos. La tasa de natalidad actual con un solo hijo por familia, previene Putin, está llevando a la nación a un punto muerto. Una vez más, la paradoja evangélica se cumple: quien quiera salvar la vida la perderá. Un país que no da vida, acaba por perderla. Hace algunos años, el Papa Benedicto XVI destacó la seriedad de este "invierno demográfico". En España la situación no es muy diferente. Tenemos una de las tasas de natalidad más bajas y las cifras de abortos, con más de 120.000 en 2011, auguran un futuro muy difícil. De hecho, sin la fuerte inmigración de los últimos años, el país estaría en una situación de desmoronamiento. ¿Nuestros líderes tomarán consciencia de que el activo más valioso de una nación es su población, su gente? ¿Detendrán a tiempo la matanza y reformarán la aberrante legislación actual? ¡Es un hecho que, en muchos lugares, la actitud "pro-vida" está creciendo cada vez más en la conciencia social.
El Beato Juan Pablo II, en su exhortación apostólica postsinodal "Ecclesia in Europa", señalaba la urgencia de proclamar con una convicción y una energía renovadas el "Evangelio de la familia y la vida". Esta llamada mantiene toda su actualidad y debe formar parte de los proyectos de la nueva evangelización. El gran Papa había dejado anunciado este Evangelio en su magistral encíclica Evangelium Vitae, que nos queda como un gran documento y un texto de referencia del Magisterio sobre este tema. Se debe anunciar la Buena Nueva, y hacer llegar a las nuevas generaciones que la opción por la vida es la única puerta hacia un futuro digno y decente para todos. No podemos cerrar esta puerta. Es pues, importante, salvar la vida a cualquier precio.

El iPad en Tajamar

Vale la pena echar una ojeada a este vídeo. Ya se ve que Tajamar no tiene miedo a las nuevas tecnologías.

lunes, 4 de febrero de 2013

Cántico nuevo


Empiezo otro curso de retiro en Molinoviejo. El cochecillo ya se sabe el camino de Ortigosa del Monte. Suelo llegar por las tardes, con el sol de frente. Si el cielo está limpio como hoy, las gafas oscuras son imprescindibles. Afortunadamente, en pocos minutos se llenará de sombras la autopista gracias al parasol de la Sierra de Guadarrama.
Por los altavoces del coche suena el Stabat Mater de Pergolesi. Siempre me ha conmovido esta obra, y la pongo a todo volumen cuando tengo que hacer un viaje más o menos largo y monótono.
Voy pensando en la primera meditación, la de esta noche, que será breve y, por tanto más difícil. La llaman “preparatoria”. ¿Acaso no son preparatorias todas las meditaciones? De eso se trata, de preparar el corazón y la mente de los que escuchan para que cada uno haga su oración personal.
También yo debo hacerla, aunque en voz alta. Y, después de tantos cursos de retiro iguales y diferentes, pienso en las palabras de Salmo ―“cantad al Señor un cántico nuevo”―, y me digo que, en rigor, el cantar será nuevo, aunque tenga las mismas notas y la misma letra, con tal de que el que canta no se convierta en un tocadiscos.
Sigo oyendo el Stabat Mater. Es una versión de la orquesta y coros de la Scala de Milán. Creo que la dirige Claudio Abbado. A la soprano Katia Ricciarelli puedo imaginármela sin esfuerzo. Yo sé que no es posible, pero cada vez que oigo este pequeño mp3, pienso que algo ha cambiado en la voz, en el tono, en el énfasis...; que es, de verdad, un cántico nuevo.

El anuncio del lunes

Otro gran anuncio de Coca-Cola. Está en inglés y dura 6 minutos.

domingo, 3 de febrero de 2013

Monedas


Hemos vuelto a leer en la Misa de hoy ese pasaje de la primera Carta de San Pablo a los Corintios qué tantos suspiros arranca a las novias el día de su boda:
“Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los  ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden…”
He leído este capítulo en infinidad de ocasiones, pero hasta hoy no me había fijado en estas cuatro palabras: si no tengo amor
El amor… ¿se tiene, se posee? Sin duda. Es nuestro patrimonio más sólido. Empezamos a recibirlo cuando éramos muy niños. Nosotros nos dejábamos querer y reclamábamos toneladas de cariño porque necesitábamos llenarnos, incrementar ese gran capital para poderlo invertir más adelante.
Un día descubrimos que todos los amores humanos son calderilla en comparación con el amor que Dios nos regala cada segundo de nuestra vida, y supimos que bastaba con no poner obstáculos al Señor para sentirnos llenos, poseedores de un gran tesoro.
¿Qué podemos hacer con un patrimonio tan enorme? Repartirlo sin miedo; darlo sin tasa. Nunca se agotará. 
“Moneda que está en la mano
quizá se deba guardar.
La monedita del alma
se pierde si no se da.”
 
Mejor que Machado lo dice San Pablo:
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia;  el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta (…) Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca
 

sábado, 2 de febrero de 2013

Sol de hielo


Las avefrías están en su salsa 
Las amenazas de los meteorólogos y sus alertas por nieve y frío se han quedado en nada. Madrid ha amanecido con el cielo limpio de nubes, y aunque el sol llevaba bufanda de madrugada, a la hora del bautizo sobraban los abrigos. Salva se ha portado razonablemente bien, y en el momento cumbre, seis o siete niños se han asomado tanto a la pila que por poco los bautizo a todos.
A las 12 he pasado por la “cooperativa del clero”, donde uno puede vestirse de reglamento a precios razonables y, aunque allí sólo venden libros litúrgicos (misales, breviarios y cosas así), veo que han puesto mis “relatos a la sombra de la cruz” en lugar destacado.
―¿Qué tal es este libro? ―pregunto al encargado―.
―No sé; el autor es conocido ―responde―.
―Ah.
Esta vez no he sido capaz de seguir la broma.
Al llegar a casa recibo un e-mail de don Fernando. ¡Qué grande es mi tío adoptivo!: se ha leído el libro entero y ha hecho un breve elenco de pequeños errores y de sugerencias para tener en cuenta en sucesivas ediciones. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Y mañana, bautizo.


En la Fiesta de la presentación del Señor en el Templo, María Sánchez Bernal ―otra ilustre antigua alumna― nos trae a su primer hijo. Se llamará Salvador como su padre y su abuelo, y tiene carita de futbolista del Atleti. Como el abuelo materno es directivo del Real Madrid, procuraré no decirlo durante la ceremonia para evitar tensiones innecesarias.
Será madrina otra antigua alumna, Carmen, a quien no veo desde hace siglos. Y me anuncian que habrá unos cuarenta niños. Después de consultar a un experto en liturgia, he renunciado a llevar el bate de béisbol que me trajeron los reyes. Habrá que controlar a los niños con otros medios.
El bautizo tendrá lugar en una ermita bien conocida de todos. Los meteorólogos anuncian tiempo soleado y fresco. 

La llamaré Estrella


―Entonces, en el blog te llamo Estrella, ¿de acuerdo?
“Estrella” sonríe resignada.
―Bueno.
A mí me sigue pareciendo la misma chiquilla que conocí hace muchos años como alumna de Aldeafuente.
―¿Cuándo nos vimos la última vez?
Su marido lo recuerda muy bien. Eran novios y estaban preparando su boda. Por entonces Estrella ya estaba enferma y el pronóstico de los médicos no era muy optimista; pero se querían mucho, eran valientes y confiaban en Dios.
Han pasado 12 años. Estrella ha recaído y he vuelto a verla.
―Pediremos al Señor un milagro ―le digo―.
―Sí, el milagro de mi conversión y de toda mi familia. Yo lo ofrezco todo por ellos.
―Y tu curación ―insisto―.
―Bueno… Lo que Dios quiera.
Estrella tiene los ojos brillantes como el día en que vinieron a pedirme que celebrara su matrimonio. Su marido sigue siendo el mismo chaval enamorado y animoso.
Rezad por los dos. Necesitamos hombres y mujeres como ellos.