viernes, 24 de diciembre de 2010

Adviento (y X)

 La víspera
El sol de diciembre nos trajo unos días serenos y limpios de bruma. Aquella noche no había una sola nube en el cielo. La luna se había escondido, y las estrellas brillaban nítidas como diamantes diminutos. Zabulón, mi hijo pequeño, tumbado en la hierba junto a las ovejas, miraba al firmamento y hablaba solo jugando con las estrellas.
Yo me quedé un buen rato mirándolo. Lo hago muchas veces cuando él no se da cuenta porque  Zabulón es mi tesoro, el último regalo que me dejó mi esposa. Ella murió al darle a luz, pero tuvo tiempo de verlo y abrazarlo. Cuando comprendió que el niño nunca sería normal, me dijo:
―Éste siempre vivirá contigo. No te abandonará como los mayores.
Tenía razón. Todos dicen que Zabulón es mi niño tonto, pero cuida a las ovejas mejor que nadie, y sabe dar cariño  a su padre cuando lo necesita.   
―¿Qué harás cuando yo me muera? ―me preguntó un día de improviso con su lengua de trapo―. 
―Yo soy mucho más viejo que tú y moriré antes―le contesté―; pero no debes preocuparte por eso. Dios ha cuidado de nosotros hasta hoy y siempre habrá un ángel a tu lado.  
Aún faltaban dos días para la navidad, pero ya alguien nos había traído la noticia de que, en el establo de la posada vivía un matrimonio muy joven llegado de Galilea y que ella estaba esperando un niño.
Sin pensarlo dos veces nos acercamos para ofrecerles unas pellizas, leche y un poco de queso. José, que resultó ser un muchacho fuerte y simpático, sacó unas garrafas de vino galileo. Bebimos y cantamos, todos menos Zabulón, hasta el anochecer. 
La víspera fue también un día especial:
―¿No lo notas, padre? 
Yo también había percibido el aroma de las flores. ¿De dónde venía? Y los insólitos sonidos del campo: los pájaros no cantan en invierno y lo estaban haciendo como si fuera a comenzar ya la primavera.
―¿Has visto la estrella?
―¿Qué estrella?
Zabulón la señaló con el dedo. Era un lucero azulado con una pequeña cola de plata. 
―Es nueva ―me dijo―. ¿Por qué ha venido?
―No lo sé, hijo mío y quizá no lo sepamos nunca, pero ten la seguridad de que Yahvé la ha puesto ahí con un fin.
Dormimos poco aquella noche. Yo sabía ya que las estrellas del firmamento, las plantas y las flores, los árboles del bosque, los animales del campo y las aves del Cielo estaban a la espera de algo muy grande que iba a suceder. 
Zabulón fue el primero en ver al Ángel.

8 comentarios:

Antuán dijo...

Pues si que empezamos bien el dia. colega, ya lavé la cara y ahora de segundas sin necesidad de agua. Mi hermano José (nació ese dia) me dijo mi hermana lo que tuvo fué una lexión en el cerebro a los 3 años y se quedo con esa mentalidad de niño chico pero como estas criaturas Dios bendice. Era de pocas palabras, no así Zabulón, pero aprendió a rezar y nos llamaba x nuestros nombres con su 1/2 lengua y decia cosas como: se cansa o Anda, anda. era muy alegre. ahora en estas fechas se adueñaba de la pandereta y recorria la casa con los peces en el rio. la última Navidad se la pasó en la cama. El 31 a las 3 de la tarde Dios se lo quiso llevar al Belén del cielo, solo nos dejo la pandereta y un montón de recuerdos. Carmelo en sus viajes dice q. es su ángel de la guarda. Y me voy q. ya está bie. Esta noche pienso ir a la Misa del Gallo x Tutatis que si. ¡FELIX NOCHEBUENA! Adiosle.

Laurita dijo...

Que pase una muy feliz Navidad.

Saludos.

Anónimo dijo...

¡Una muy,muy feliz Navidad! y reiterar mi agradecimiento por ayudarnos a ser un poco mejores.
Ropegra

Papathoma dijo...

Que el Niño Dios le llene de bendiciones, que ya se encargara ud. de repartir a manos llenas.

FELIZ NAVIDAD A TODOS, GLOBEROS!!!

Vila dijo...

FELIZ NAVIDAD a todos los globeros también.
Y para los que puedan estar un poco mas tristes, que recuerden el villancico de Tajamar: !!fuera las preocupaciones y arriba los corazones!!, que el Niño Dios que nace nos reconfortará.

Ignacio Sevillano dijo...

Yo le he regalado al niño Jesús dos cosas, el dinero de mi hucha para los pobres y mis notas, 5 sobres y 3 notables.¿Le gustan los regalos?

Anónimo dijo...

Como ve mi hijo me da 10.000 vueltas, a mi y a mi marido, si quiere se une...

Enrique Monasterio dijo...

Me parecen muy bien los regalos, Ignacio. Ya verás como el Niño Jesús te devuelve mucho más