sábado, 22 de junio de 2013

Vuelvo al sol de Madrid


Es nuevo en el barrio y viste con cierta elegancia. Se sitúa junto al parquímetro de la calle Lagasca y echa una ojeada a las monedas que sacan del bolsillo los que se acercan a sacar el tique para estacionar el coche. Llego yo sin monedas y con tarjeta y le veo dudar un segundo.
--Perdone, padre. ¿Tendría 50 euros?
--¿Cómo?
--Me han cortado el teléfono por 50 euros.
--Lo siento mucho, pero no te voy a dar tanto.
Me cuenta su vida mientras trabaja el parquímetro. Le han operado de desprendimiento de retina en el ojo derecho y le han dado fecha para una intervención de cataratas. Tiene tres hijos y dice que está en paro desde hace dos años.Insiste en pedirme 50 euros.
--Un sacerdote debería ser generoso --remacha--.
--Hago lo que puedo --le contesto--. ¿Te apañas con un euro?
--Lo coge con dos dedos y se aleja.
Más adelante me encuentro con "pollofrito", uno de mis mendigos de toda la vida, y le pido información sobre el nuevo.
--¿Ese? --me dice--. Como no se vaya pronto se la juega. Le llaman el ingeniero. Toma cosas.
--¿Cosas?
--Pastillas... ¿Me invitas a una birra?
Hace calor en Madrid. Le doy otro euro y me voy en busca de mis sobrinos para tomar la cerveza con ellos.

9 comentarios:

Cordelia dijo...

Lo primero que se me ha ocurrido es ¡qué morro! Pero un par de segundos después ha podido más el qué pena.

Caminando dijo...

Porque le llamaran ingeniero?? mi padre de pequeños nos lo llamaba cuando nos pasamos de listos jeje ;)

Tumismo dijo...

¿Como te sentaron las cervezas? Porqué lo qué es a mi...me ha dejado un mal cuerpo está entrada...

pacita dijo...

a mi tbien tumis!al final no sabes si creerte lo del tfno o no.a mi me paso q me pedian para el tren.pero drspues de varios dias vi q siempte ponia la misma excusa

Todoslosnombres dijo...

Ese sol de ahí arriba no parece muy contento...

Cada día más indigencia por las calles. Me hace gracia cómo algunos mendigos como el "ingeniero" tienen su tarifa. Saben cuál es el salario mínimo que necesitan.

Mi indigente, mi mendigo del barrio, se llamaba Fernando, y no recuerdo por qué, yo le llamaba Braulio. Era portugués y no podía volver a su tierra porque nunca conseguía reunir el dinero para el viaje. Conmigo practicaba el portugués y se llenaba de saudade. Siempre llevaba un envase de leche Pascual lleno de vino. Un día me dijeron que el Samur se lo había llevado, y no lo he vuelto a ver. Todos los días miro la esquina donde vivía...

Pido a Dios que nunca me llegue ese momento en que nuestra vida puede dar un vuelco sin saber cómo ni por qué. O sí.

Gracias por sus letritas y que sea un bonito domingo para todos.

Papathoma dijo...

También existe un código entre los mendigos... Parece que los drogadictos no son bien acogidos, sobre todo si son de alto "standing". Corrijame si lo he entendido mal.

Pedazo de anónimo dijo...

Me gusta mucho la foto,el sol tiene cara de injeniero enfadado por que nadie le hace caso.Viste de arlequin o de bufon medieval,Siempre me han gustado éstas fotos...hacia tiempo que no veia ninguna.
En mi casa son todos injenieros,pero ninguno tiene picardia,eso es paaá otros,ellos solo estan para solucionar problemas de verdad.

Fernando Q. dijo...

Como no mejore la situación en España, esto va a estallar...

Hasta los mendigos "de siempre" (Dios los cuide, via Caritas) están asustados viendo lo que se avecina.

La decadencia de occidente eieza a dar sus frutos. Más motivo para reafirmarse en los principios y valores Cristianos frente a los políticos, banqueros y sindicalistas que han confundido gestión con poder, piedad con usura y derechos con privilegios.

A rezar y seguir trabajando. Feliz Domingo.

Antuán dijo...

Yo también me fui a ver anteayer con una vecina que está enferma ahora están todos más pendientes de ella porque la operaron, vino su sobrino: Ah! voy a aprovechar que tienes compañía y hago unas chapucillas. después su nieto era su cumple y venia a que lo felicitara, cuando llego otro sobrino aproveché para largarme porque si no llegaba tarde a lo mio. Hay que dedicar tiempo a los demás pero lo justo, le llevé unas existencias: unos bollitos. Adiosle