domingo, 11 de agosto de 2013

Noche de bochorno sin lágrimas


Hemos pasado bruscamente del “calorcito” al “calorazo”, a pesar de que Arona es un balcón que se asoma al mar desde una altura de 600 metros. Me pregunto qué temperatura tendrán allá abajo, entre los bloques de hormigón que rodean la Playa de los Cristianos.
―Mis gallinas van a poner los huevos ya fritos ―comentaba Julián, un cliente del Jardín de Helen―.
Ayer por la noche resultaba difícil conciliar el sueño, y como no me gusta hacer demasiados esfuerzos para conseguirlo, a las tres de la madrugada me vestí de reglamento y salí a la calle con la esperanza de ver las “Lágrimas de San Lorenzo”, las estrellas fugaces que cruzan el cielo estos días.
Pronto comprendí que era inútil. Arona es un pueblo muy bien iluminado. Lástima; habrá que ir a la "Calle de El Medio", donde está la conserjería de "Medio Ambiente" para pedir al alcalde que mañana apague los faroles un par de horas.
A las seis y media volví a la calle para preparar el retiro sentado en un banco del parterre que hay junto a la iglesia. Mi sorpresa fue encontrar allí a un chiquillo de doce o trece años chateando ―o eso parecía― con su móvil.
―¿Qué haces?
―Nada… Esperando.
No quise indagar. ¿Qué se puede "esperar" a esas horas de la madrugada?
A las ocho y media, en la primera meditación del retiro, hablé de la vocación divina, “la cercanía de Dios”, como la definió así. A las once, la virtud de la obediencia, un misterio que está en el centro mismo de la Redención obrada por Jesús. Y, por la tarde, la Eucaristía como Regalo y Prenda de vida eterna.
Mientras predicaba me acordé de la tarjeta de embarque que tendré que sacar por Internet un día antes de volar a la Península. La Eucaristía es mucho más que eso, desde luego, pero me sirvió como metáfora.
¿Y las lágrimas de San Lorenzo? Dicen que mañana por la noche es el mejor momento para verlas y que Tenerife es un lugar privileguado, pero me temo que ellas no me verán a mí, porque estaré en la cama dormido como un tronco
 
 

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero ¿cómo se le ocurre salir a la calle a esas horas......?

Caminando dijo...

Sí por favor duerma, q sino San Lorenzo vaa llorar demasiado.... Preciosa tarjeta de embarque, la Santa Misa, no lo habría definido mejor con ninguna otra metáfora, q grande. Xq qvseria la tarjeta? La muerte del Señor, el sacrificio, la redención, el ser consciente de que sin esa tarjeta no embarcamos... Y sobre todo q sin ella no podemos viajar... Gracias, me han ayudado mucho, seguiré dando vueltas hasta q llegue la hora del siguiente vuelo...

yomisma dijo...

Eso espero...

yankee dijo...

La gran virtud de la obediencia me la enseñaron mis padres, mis abuelas y mis nueve hermanos mayores. No puedo estar más orgullosa de todos ellos.

Ana dijo...

Hermosas fotos !!!!!!! Pater... Disfrute del Verano pleaseeee: Felices Vacaciones !!!!!!!

Merche dijo...

¿La "conserjería" don Enrique? Entonces tendrá que pedírselo al conserje, no al alcalde.
Muchas gracias por sus esfuerzos para mantener el globo volando en estos días (y noches) tan calurosos. Se lo agradecemos de corazón.
Un saludo.

pacita dijo...

No salga a esas horas q hay mucho loco suelto......o me chivo a sus jefes

Todoslosnombres dijo...

Pues a mí las "Lágrimas de San Lorenzo" me suena a dulce. Sí, como las "Yemas de Santa Teresa" o los "Roscos de San Antonio". No sé si existe esa delicatessen pero nuestras monjas maestras-pasteleras deberían empezar a trabajarlos en los obradores de los conventos que tenemos por toda España, de los que salen auténticos "caprice de Dieux".

Padre, si se nos queda dormido como un tronco nos privará del disfrute de su crónica sobre las "Lágrimas de San Lorenzo" que vieron sus ojitos. Pero le disculparemos, porque como dijeron unos antiguos latinos, "Hasta Horacio necesita echarse un sueñecito" (lo decían en latín, pero no sé reproducirlo en aquella clásica lengua.

¿Que qué estaba esperando ese chiquito, chateando, a esas horas de la madrugada? Quizá esperaba que se le apareciera el sueño, para volver a casa juntos...

Me ha dado una buena pauta para meditar en mi personal retiro con la metáfora del embarque.

Gracias por sus letritas, como lluvia de estrellas.

Patty dijo...

En Madrid le apoyamos, estamos igual de acalorados, pero sin el mar cerquita.