miércoles, 27 de noviembre de 2013

Sin la Virgen, me caigo



No me resisto a transcribir el e-mail que he recibido esta mañana. Me escribe Ana desde Málaga. Ya hable sobre Ana hace un montón de años en un artículo de Mundo Cristiano. Entonces dije lo siguiente:
Ana era una chica cordial, charlatana, entusiasta…, y me temo que un pelín desconfiada. Un día descubrí que, además de cantautora, también era poeta, y me enseñó unos papeles repletos de vida y sensibilidad.
—¿Qué vas a hacer cuando termines la carrera?, le pregunté.
—Yo lo que quiero es comprarme una ambulancia y recorrer Cádiz buscando enfermos.
Han pasado muchos años desde aquella conversación. Ana encontró su ambulancia y un buen copiloto con el que se casó hace tiempo. Hoy me entero además de que tiene un niño de casi tres años, que es el protagonista de esta anécdota:
Camino del cole, Jose me dice:
―Mama me he hecho pupa
―Vaya José
―Si , cuando estoy con la Virgen no me caigo pero si me suelto de la Virgen, me caigo.

Y tras semejante axioma de teología se queda mirando tan pancho por la ventana del coche.

9 comentarios:

Igo dijo...

Podemos poner en un altar al enano? o es demasiado pronto?

Pedazo de anónimo dijo...

Podemos!,Igo.

Merche dijo...

¡Qué preciosidad! ¡Vivan los niños!

Caminando dijo...

Los niños son los teólogos en pequeño mas sabios que he visto. Doy catequesis, y ya he decidido que voy a escribir sus respuestas... tienen hilo directo con Dios...

Antuán dijo...

Me alegro que Ana encontrase la ambulancia y con quien compartir su misión yo también tengo que dar ¡Gracias a Dios! de estar haciendo lo que quiere y lo que me gusta: hacer felices a los demás con mi trabajo. Adiosle

Pilar dijo...

La lógica de estos angelitos derrite a cualquiera ... Algunos angelitos de veinte años ¡ya! tienen que dejarse derretir también.

yomisma dijo...

Gracias a Ana y a José que han puesto palabras a lo que tanto necesitaba. Si me suelto me caigo.

Todoslosnombres dijo...

Ana ha tenido un momentazo estelar de esos que nos da la vida a las madres cuando vemos que los hijos van interiorizando nuestras enseñanzas, y Jose ¡qué precocidad! La mamá y su "copiloto" que la acompaña en la difícil tarea de "guiar" tienen mucho que ver.

Ana: Jose sabe bien que con la Virgen de la mano no se caerá; pero no te olvides de decirle que si se llega a caer alguna vez, tú siempre estarás para recogerle...

Y como siempre, gracias por sus letritas Padre.

Marisa dijo...

Precioso. Pero qué razón la del niño aun sin saber lo que dice.