domingo, 11 de octubre de 2015

Si me eligieran alcalde de Riaza...




Vuelvo a Madrid, "la ciudad donde todo está muy lejos", como la definió certeramente mi amigo Curro.
—Si vas a Madrid y preguntas por una dirección concreta seguramente te dirán "tome la calle de la izquierda y un poco más adelante lo encontrará". No te fíes, amigo; más te vale coger un taxi por si las moscas.
En Riaza, al contrario, todo está en la plaza: la droguería, los bares, los restaurantes, la carnicería, el supermercado…
—¿Y la farmacia?
—No, la farmacia está muy lejos; lo menos a veinte metros.
Lo único que desentona en la plaza es el Ayuntamiento. Si algún día me nombran alcalde, cosa harto improbable, prometo demolerlo a mazazo limpio.
Mirad atentamente las fotografías que cuelgo en el globo: la primera es una vista aérea en la que se ve con claridad el proyecto inicial, que tiene un ruedo taurino circular. La plaza, sin embargo, no es redonda; se prolonga en forma de pera o de lágrima, abrazada por soportales, hasta la misma puerta de la Iglesia, que queda al fondo.  Así estaba hasta que en 1783, a propuesta del cabildo, el duque de Arcos —a la sazón señor de la Villa— aprobó la edificación de "una casa de ayuntamiento capaz y con todas las habitaciones necesarias, así como una cárcel para poder tener a los presos con mayor seguridad".
El edificio, feísimo en mi opinión, aterriza arrogante junto al ruedo taurino, se corona con un campanario de hierro, como si quisiera competir con el de la iglesia que queda a su espalda, y parte en dos la explanada. Los soportales, a izquierda y derecha recuerdan al visitante que la plaza original es más grande y más antigua. El ayuntamiento es un intruso hortera e indeseable.


5 comentarios:

Antuán dijo...

Y a mi que me gusta. Hay unos de mi pueblo que viven allí. Uno tiene un bar en los soportales y otra vez allí me cogí un taxi que me llevó a Boceguillas a estar con unos amigos y me lo pase pipa. Adiosle

Cordelia dijo...

Lamentablemente, a estas alturas, el ayuntamiento es un edificio histórico, por muy feo que sea. Así que no hay nada que rascar. Lo que corre peligro, de seguir así la estulticia que arrasa a la clase político-progre que nos desgobierna, es la plaza de toros. Por menos de nada se la cargan.

Moisés dijo...

La verdad es que el emplazamiento de ese edificio es absurdo. ¿Histórico? Más histórica es la plaza y la han destrozado con ese pegote

Riaceño dijo...

Tiene razón. Horrible

Isa dijo...

Está en el lugar de los toriles...