domingo, 1 de junio de 2008

163 (Rocío y Daniel)


Capilla de San Josemaría en la parroquia de San Ildefonso
(Óleo de Armando Pareja)

No conocía la Parroquia de San Ildefonso. Sólo sabía que la Archidiócesis de Granada la encomendó hace años a los sacerdotes del Opus Dei y que, en 2002, con ocasión de la canonización de San Josemaría, se erigió una capilla dedicada al nuevo santo, con un óleo de Armando Pareja que lo representa en oración ante la Virgen de las Angustias, patrona de la Ciudad.

El óleo, como veis en la foto, es magnífico, de un realismo que impresiona. Pero a mí aún me ha impresionado más el bellísimo retablo, de un barroco granadino, esplendoroso y reventón, que contrasta con la austeridad de la nave.

La boda de Rocío y Daniel, normal. Rocío llegó un poquito tarde como todas las novias del brazo de Luis, su padre y padrino.

(—Por cierto, Rocío, cuando hable en Madrid de tu vestido, ¿qué digo? —Diga que es de estilo romántico y colonial. Bueno, pues eso)

Dani esperó a la novia al pie del altar acompañado por su madre, Loreto, que sonreía constantemente.

Me ayudó a misa Bruno, que estudia 4º de la ESO en el Colegio Mulhacén. Llegó la mar de elegante y cumplió su cometido a la perfección. El templo estaba lleno. Fuera llovía como en el resto de España.

En la homilía, les hablé del sentido del amor humano, partiendo de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Dani estaba tan atento que incluso hacía ademán de responder cada vez que se me escapaba una pregunta más o menos retórica. Rocío sonreía, sonreía siempre, incluso cuando el bueno de Dani no acertaba a encajarle el anillo en el dedo.

Lamentablemente no cometimos ni un solo error. Mi boda 163 salió perfecta, y es una pena. A lo mejor es que soy un poco raro, pero a mí me gusta que alguien meta la pata, aunque sólo sea para poderlo recordar años más tarde.

Como es mi costumbre, terminada la ceremonia, me escapé por la sacristía. Seguro que no me echaron de menos. Les pasaré factura invitándome a comer con ellos cuando vuelvan del viaje de novios.



4 comentarios:

Ultreia dijo...

Hola Enrique:D

Más que cometer errores, creo que en las bodas siempre hay algo que las hace especiales. En la mía, uno de los lectores llegó tarde y tuvimos que improvisar. Son anécdotas que las hace divertidas. Seguro que los recién casados sí que se dieron cuenta de algunos detalles que no salieron como esperaban.

Saludos.

Pdta: A mi el barroco no me gusta. Prefiero el románico.

TEB dijo...

A mí ese tipo de pintura no me dice nada. Tenía sentido antes de que existiera la fotografía, pero ahora, con el photoshop se consiguen cosas así o mejores. Hubiera preferido un icono. De todos modos, la composición, con san Josemaría junto a la Virgen, me parece muy bonita.

Altea dijo...

Vaya que si es realista el óleo. Al principio creí que era una foto. Un artista como la copa un pino, el Armando Pareja ése. No sé quién será.

Anónimo dijo...

Me ha encantado ver el óleo. Conocimos a Armando hace casi seís años y vimos el cuadro en el taller.
No le hemos vuelto a ver a Armando desde que nos fuimos de Granada pero de vez en cuando nos acordamos de él.
Menudo enchufe debe tener después de haber pintado ese cuadro!