jueves, 9 de febrero de 2012

La noche del mendigo


 Los mendigos a veces se disfrazan de estatua y se representan a sí mismos  
Encuentro a M. en un banco de la calle Velázquez con un abrigo lleno de agujeros y una botella de whisky de marca en la mano derecha. Hace mucho frío, quizá uno o dos grados bajo cero. Son las 8 de la tarde y la temperatura ha bajado bruscamente. El viento del Norte penetra por todos los poros de la piel.
―¿Dónde vas a dormir?
―Aquí mismo, y bien calentito.
―Puedes ir al Metro…
―No, que te roban y te pinchan…
He intentado explicarle que el “calorcito” del whisky es un engaño; que puede morirse de frío sin enterarse.
Se encoge de hombros y ríe con sus dientes podridos.
―¡De algo hay que morir!
A mi lado, los transeúntes evitan mirarnos. Quizá temen que yo los comprometa.
Hablo con un policía municipal; pero me dice que no es cosa suya, que él es de tráfico. Al fin hace una llamada, y me pide que me vaya.
―No se preocupe. Todos los inviernos mueren unos cuantos. Están  enfermos y no quieren ir a los albergues.
Entro en mi coche. Tiene calefacción, música, manos libres…, y ruge como una fiera camino de casa. Va a empezar el partido de fútbol: las radios de todos los vehículos espantan el frío a gritos.


17 comentarios:

Belen dijo...

Porque rechazarán cobijo...
Quizas para hacernos sentir culpables...

Un cariñoso saludo.

Enrique Monasterio dijo...

No es ésa la razón. Muchos quieren conservar el anonimato. Otros tienen miedo a robos o agresiones, que efectivamente se dan. Luego están los enfermos mentales, y los que tienen miedo a las autoridades, porque tienen antecedentes penales, etc. Etc.

Teresa dijo...

¡Qué triste y qué real lo que nos cuenta!. No creo que quieran hacernos sentir culpables -otra cosa es que deberíamos sentirnos culpables por permitir que eso suceda-. Imagino que pensarán que una noche calentitos no les evita un amanecer otra vez en la calle, y un día y otro día... mientras la gente contempla indiferente cómo mueren día a día. Un saludo y gracias por movernos a la reflexión.

Miriam dijo...

Me contaba un voluntario que un señor que vivía en la calle rechazaba el albergue porque no le dejaban entrar su carrito del super con los cartones y papeles que había recogido
Como en el albergue solo lo admitian unos cuatro o cinco días, y luego tenía que volver a la calle, decía que no le compensaba perder sus "bienes".
Supongo que en estos albergues hay un cierto control necesario y unas normas
Y a todos, a unos mas que a otros, nos cuesta dejar que nos "controlen", nos marquen horarios, higiene...

Anónimo dijo...

He procurado acostumbrar a los críos a estar pendientes de lo que pasa a su alrededor (para ayudar a una ancianita a llevar bolsas pesadas del "súper", y cosas así). Cuando empezó este frío atroz, la de 7 años me conmovió comentando lo mal que lo iban a pasar esa noche los que no tienen casa.
-¿Y qué podemos hacer por ellos?
-Pues rezar un padrenuestro, como hacemos cuando vemos pasar una ambulancia con las luces puestas.

maria dijo...

Es frustrante querer ayudar y que no se dejen ... al parecer el hecho que el sistema no los valore, hace que ellos no le den valor a su vida y vivan aún más desesperanzados ... hay muchísimas personas invisibles para nuestro mundo

Papathoma dijo...

Justo ayer me contaba una de mis mejores amigas, que se había encontrado con una mendiga a la que hacía muchísimos años que no veía: la última vez, estaba embarazada.
¿20? años después vive con aquella hija que esperaba, su marido -gracias a Dios, me dijo- ya había muerto y ella sigue pidiendo, aunque en otra zona.

Mi amiga le pidió al barrendero que les sacara una foto, después de darse un gran abrazo. Esta vez le dió dinero. Recordaba cómo entonces la invitaba a desayunar: mi amiga se tomaba un café y su amiga-mendiga se tomaba un generoso desayuno.

A algunos les puede parecer un poco surrealista esto pero a mí me encantó. Sé que tiene ,muchas más historias así y que no las cuenta. Que Dios la bendiga y que a los demás nos dé también sensibilidad y entendederas para hacer lo que cada uno pueda.

Vienen más recortes, más paro, más presión por todos los lados... A quienes no les afecten tanto estas medidas, que abran los ojos y miren a su alrededor (colegio, vecinos, familiares,parroquia...) no sea que los "mendigos" estén mucho más cerca de lo que piensan.

Mercedes dijo...

¡Qué bonito lo que cuentas Papathoma! Y es cierto que tenemos que darnos mucha más cuenta de los que nos necesitan a nuestro alrededor. A veces cuando rezo pidiendo por los que tienen responsabilidad y posibilidades de cambiar la situación de muchos,me grita la conciencia: "no eches balones fuera, que todos podemos hacer algo" y pido para que cada uno hagamos lo que podemos hacer,sea pequeño o grande.
Y aunque no tenga que ver, la operación de mi hijo fue muy bien. Ya estamos en casa. Muchas gracias por las oraciones.

Antuán dijo...

Este disfrazao parece de verdad. Hace mucho frio en la calle como para pasarla al relente. Mi hermano que tiene algo de vagabundo o corre-caminos tambien paso noches al raso. pero no rechazaba cobijo aunque fuera en algun pajar en otro pais y el wiski por muy de marca que sea se pasa el efecto y te puedes quedar tieso sin enterarte, pero es la libertad aunque no se si se puede elegir ser mendigo. Adiosle

Anónimo dijo...

Pues a mi la radio no consigue quitarme cierto sentimiento de impotencia ante los contrastes de la vida.....

Cristina

eva pons dijo...

Como trabajadora social, he trabajado 2 años en un centro de personas sin hogar. El mejor trabajon de mi vida (el primero, también). Es muy fácil hablar, opinar, todos parecen tener un "trabajador social" en su interior. No se puede etiquetar a las personas, toda situación es compleja, hay muchas razones entrelazadas para llegar a quedarse sin hogar. No es sólo sin un techo, es sin familia, sin amigos, sin nadie que se ocupe de ti, sin sentido de pertenencia, sin prisa para llegar puntual a ningún sitio, sin preocupación por arreglarse por las mañanas, ¿para ir a dónde?. para llegar a eso, se ha tocado fondo. Algunos son capaces de llegar a salir de esa espiral ¿Cuál es la clave? encuentran que alguien confía en ellos, y les hace ver que son valiosos. Recomiendo vivamente hacer voluntariado en algbergues de Personas Sin Hogar.
Un abrazo y gracias de nuevo por este blog.

pacita.. dijo...

Eva te felicito por la explicación!!!!y por tu trabajo

Vila dijo...

Muchas gracias Eva.

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

Pues yo no acostumbro a dar dinero a los pobres ni a los mendigos pero cada vez que lo hago siempre les doy algun billete porque me parece que con una moneda no hacemos nada que merezca la pena.
Me parece que cuando Dios me pide ofrecerles algo debo hacer algo digno del ser humano en lugar de acallar mi conciencia con miserias.
En fin, solo es mi opinion, pero tambien yo me indigno cuando les dan monedas de centimos que no pueden rechazar pero que no les permiten tomar un desayuno ni pagarse una posada con ducha.
Si haces algo "hazlo bien".

eva pons dijo...

En mi opinión no habría q darles dinero... Desde organismos como caritas o servicios sociales intentan darles oportunidades, fomentar q se muevan... Y si adqyieren dinero con facilidad, acaban por no moverse...

Anónimo dijo...

Me ha dado mucha pena éste artículo. Y me siento tan impotente... !. No se, como podríamos hacer para ayudarles.

Pollo con almendras dijo...

Yo visité por muchos años a los "tíos de la calle" llevándoles café y pan. Me tocó ver marchar a muchos de ellos, pero con su partida no se fueron los recuerdos y las enseñanzas para la vida. ¡Cuanta fe había en ellos, cuanta alegría! Ojalá algún día pueda ser como muchos de ellos.