jueves, 16 de febrero de 2012

Valor y precio




―Padre, ¿cuánto vale una Misa?
Me lo pregunta en la misma puerta de un pequeño centro comercial un hombre de mediana edad, bien trajeado, con una escueta perilla blanca.
Yo me acuerdo de un viejo anuncio de la tele.
―¿Cuánto vale…, o cuánto cuesta?
No le dejo responder. Le explico que cualquier Misa tiene un valor infinito; que no vale más la que celebre el Santo Padre mañana que la del último cura del mundo… Y el buen hombre me ha contado su vida y su pequeña tragedia: la enfermedad de su mujer, la huida de su hijo, su empresa que deberá cerrar…
Le he prometido rezar por todo eso en la Misa de hoy. Él ha sacado entonces un billete de 50 euros.
―Dentro de un rato debo predicar un retiro ―le digo―, y hablaré de la Misa en la primera meditación. Si no te importa, contaré tu historia a grandes rasgos y pediré que te encomienden. Esos euros…, los puedes dar como limosna en cualquier iglesia.
Al fin no he podido rechazar un café.

13 comentarios:

Belen dijo...

D.Enrique,que cuente con mi humilde oración.

Un cariñoso saludo.

Anónimo dijo...

También rezo por él. ¡Y por usted!

Conocí un sacerdote que, teniendo que viajar, no comió nada en todo el día, para no dejar de celebrar misa, llegó a destino a las 19:00 horas. Era cuando el ayuno empezaba a las 00:00 horas del día. ¡Sí que conocía el valor de una misa!

Xavier G.

Patricia Jáuregui dijo...

Una misa...
Cuesta nada o cuesta todo...
cuesta mucho o cuesta poco...
depende de cada uno...
a Cristo le costó hasta la última gota de su sangre, y a mi?

Fernando dijo...

Su post está muy bien, Don Enrique. 1º, qué fácil es que los creyentes-practicantes perdamos de vista el valor infinito de la Misa, de la Comunión, caigamos en la rutina, qué peligro. 2º, qué fácil que los creyentes-no practicantes o los no creyentes piensen lo del señor de la historia, que el favor de Dios es algo que se puede comprar cuando hace falta.

Espero que se arregle la situación del señor.

Cordelia dijo...

Yo también pediré por él y por su familia.
Por cierto, cada vez se complica más lo de comentar en este blog (tengo que escribir ultipted giacere para demostrar que no soy un robot). ¿Le leen muchos robots? Igual tienen algo interesante que decir.

yomisma dijo...

Cuanto me alegro Cordelia que el auto corrector te haya jugado esta.;-)

Beatrice dijo...

Hay un cuento para niños que tuve ocasión de leer. El título algo así como "El peso de una Misa", relataba en boca de una anciana pobre y de forma encantadora el precio de la Misa, su valor. Se lo recomiendo a todos.

Papathoma dijo...

Hace unos día me tocó compartir Misa de 2º aniversario de un adolescente. Sus compañeros, los mismos del año pasado, un poco más crecidos y menos llorosos estaban allí.

Ruidosos al entrar -por supuesto, todos a la vez y tarde-, no callaron ni un momento.

A la hora de la Comunión, el 90% fue a comulgar. Detrás de mí, dos chicas animaban a su amigo. Éste respondió, tranquilo pero firme: "¡¿¿cómo voy a ir a comulgar, si no estoy bautizado?!" Al volver al banco, una se puso a comer una chupachús enorme.

Al acabar, le dí la enhorabuena al no-bautizado, por su coherencia y respeto a lo que allí se hacía. A la niña del chupachús también le dije algo y contestó..."aaah... pero...¿no se puede?", también le pregunté por la Confesión y si sabía que tenía a Jesús dentro... Puso una cara de "glups, no" y su amiga cubrió su silencio diciendo bajito: "cuando estoy con mi abuela, yo siempre voy a Misa, de verdad."

Teniendo en cuenta que no me contestaron de malos modos e incluso pensaron lo que les decía, creo que todavía hay esperanza de que "se enteren" de algo (mientras sigan teniendo abuelas, al menos...)

Almudena dijo...

Sin relación con este buen hombre a cuyas intenciones me uno, decía Machado que "todo necio confunde valor y precio".
Por otro lado, es verdad que hoy en dia muchos creen que se puede comprar el favor de Dios y algunos otros que está en venta. Esto es algo muy triste.

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

El valor y el precio es lo que nos distingue a unos y a otros, porque algunos consideramos de mucho valor ciertas cosas que otros no consideran valiosas en absoluto.
Luego viene el calculo del precio de todo aquello que es valioso.
Existen cosas que tienen mucho precio cuando en realidad valen muy poco, mientras otras valen mucho pero carecen del precio.

Vila dijo...

Hoy me he unido también a su oración por él.
Y sí, que fácilmente nos olvidamos del valor inmenso (infinito) que tiene la Misa, y que triste cuando se nos mete la rutina

Oiga... caray con las palabritas de validadción, doble sistema anti robot.¿seguro que usted no tiene nada que ver?

pacita.. dijo...

pero D.enrique ¿que pasa aqui? dejo pasar un día yque pasa hoy con el robot? esto se está poniendo muy complicado .No poriamos comentar directamente ,sin pasar por la aduana?

Anónimo dijo...

que bien hace usted en internet.