viernes, 3 de febrero de 2012

Microcuento para salir del paso


Gemelos 
Éramos idénticos, sí. Hasta mamá nos confundía. Los mismos rasgos, el mismo carácter, la misma voz. Decían que él era más listo, porque sacaba mejores notas en el colegio. ¿Envidia?; no, por Dios. Si acaso admiración.
Aquel día fuimos juntos a la playa. Nos dijeron que era peligroso, que había bandera roja; pero nos lanzamos al agua para hacer la carrera de siempre.
―El que llegue último a la roca paga la merienda…
Mi hermano no llegó nunca. Deshecho en lágrimas tuve que dar la noticia a mis padres:
―¡Juan se ha ahogado…!
Han pasado cuarenta años y debo ser sincero: yo soy Juan. En realidad se ahogó Pablo y me apropié de su nombre, de sus amigos y de sus notas del colegio. No lo hice con mala intención: sólo quería que papá y mamá pensaran que había muerto el tonto. Para ellos fue un alivio en medio de la tragedia.
―No, señor juez, ¿cómo puede pensar eso? ¿Asesino, yo…?
 

15 comentarios:

Belen dijo...

Pues para salir del paso,menudo microcuento...tiene miga :D

Un cariñoso saludo.

Altea dijo...

Suplantación de personalidad, al menos. Yo lo hago muchas veces con los comerciales telefónicos pesados. "Suplanto" a la titular de la línea, y ella encantada.
El cuento, chulo. Y por breve, mola más.

Mercedes dijo...

¡Jopeta, don Enrique! Lo siento, pero éste no me ha gustado nada, nada. Me ha dejado un mal cuerpo...

Enrique García-Máiquez dijo...

La idea es buena. Cambiaría el final, yo. Juan piensa, el pobre, que así consolará algo a sus padres, pero ellos se entristecen muchísimo. Juan entiende que por mucho que alguien se parezca a alguien o incluso sea un poco peor, somos insustituibles. Que Pablo lo es como lo hubiese sido Juan. Pero no dice nada, para rendir un homenaje. Da su vida, de alguna manera, por su hermano. Y empieza a sacar mejores notas.

Anónimo dijo...

Qué mal cuerpo...lo siento, horrible

Anónimo dijo...

¿Y esto es un cuento…? Caray que macabro está esta mañana. No digo que moraleja no lleve, pero bajaré el tono para poderlo aplicar al día a día.

Mis hermanas gemelas, que en paz descanse una de ellas, lo más que hicieron fue que “la lista” sustituyó en el examen de reválida a la supuestamente menos lista, porque efectivamente en el colegio las confundían; pero de ahí a su cuento….

Y bien digo “supuestamente la menos lista” porque tengo la certeza interior de que llegó a la Meta que todos ansiamos: el Cielo. Así que la calificación entre lista y no lista… depende del prisma desde dónde se mire.

(Será divertido si hoy mi hermana entra en su globo y lee el comentario revelador de su hazaña de juventud, pues creo que desconoce que yo lo conocía, jajaja)

yomisma dijo...

Ultimo anónimo: se te ve el plumero....
Don Enrique: buen principio para buena novela. Le animo a escribirla o a darle la idea al otro Enrique. No como la que estoy a punto de abandonar "The notebook". Vaya rollo patatero....

maria dijo...

BUENO EL MICROCUENTO PERO IRREAL : SIENDO HERMANA DE GEMELOS LE COMENTO QUE SON DISTINTOS A PESAR QUE LOS DEMÁS LOS VEAN IGUALES ... LO PENOSO QUE LA MADRE PATA " SE CREA EL CUENTO" QUE EL TONTO MURIO ... UNA MADRE RECONOCE A SUS HIJOS EN LA MULTITUD.
QUE OPINARIA UN PSICOLOGO DE ESTO ... SERIA ESCABROSO..........

Anónimo dijo...

Un "pequeño" matiz cambia algo bueno en algo mezquino. Es el frío el que genera tanta amargura? me ha puesto algo triste...
Siempre estamos esperando que las historias acaben bien porque éso nos da esperanza.Pero la realidad y las historias no siempre acaban bien.
Lucía

Antuán dijo...

Menudo plumazo! Aunque los niños son así aunque lo hiciera por no dar un disgusto, no es buena idea y las mentiras se descubern, dicen que tinen las patas muy cortas. Adiosle

Antuán dijo...

Alguien habló de ver una buena peli el domingo vi: El arbol de la vida de una sentada pero hay que repetir porque hay demasiadas opiniones y sobra publico, volveremos a sacarla con menos gente y hablar tranquilamente del asunto. Adiosle

María dijo...

Me quedo con la idea de cómo determinan las etiquetas que ponemos a los demás, especialmente a los hijos. Esperemos todo de ellos, todo lo mejor, siempre.
Pero el final es helador. Yo también voto por el final que propone el otro Enrique. Preciosa la idea de dar la vida.

Anónimo dijo...

El microcuento, como tal, me ha parecido genial, buenísimo -no es peloteo-. Y sobre todo la vuelta de tuerca del final, tan inesperada. Gracias por hacerme disfrutar y pensar-

Almudena dijo...

Me ha encantado el micro-cuento gore. Gracias

Anónimo dijo...

Muy bueno, Don Enrique. A veces nos empeñamos en destripar todo en los comentarios y en los microrrelatos la primera impresión es la que cuenta