sábado, 29 de junio de 2019

Porsiacasitis aguda




La porsiacasitis (palabra derivada de la expresión "por si acaso") es un síndrome común asociado generalmente a la vejez, que se manifiesta a la hora de emprender un viaje. Estos son sus síntomas más vistosos:
1. El porsiacasítico tiende a preparar la maleta "con tiempo". En los casos más leves, con dos o tres días de anticipación. En los casos agudos o crónicos, hasta con dos semanas, o incluso más.
2. Antes de comenzar la preparación del equipaje, el sujeto estudia concienzudamente una lista de enseres que puso el año pasado en el fondo de la maleta. Generalmente tiene tres listas: una para viajes breves, de finde; otra para vacaciones de quince días y una tercera para huídas interplanetarias o sin fecha de vuelta.
3. El porsiacasítico toma un ansiolítico media hora antes de poner manos a la obra. Saca del armario cada una de las prendas de vestir que piensa llevarse, así como los utensilios de baño, los aparatos electrónicos, los zapatos, el cargador del móvil, etc. A continuación vuelve a repasar la lista y piensa que se ha quedado corto: necesita llevar más ropa, más zapatos, más enchufes, más champú… Y si alguien le pregunta "¿para qué llevas ese jersey de lana de cuello alto si estamos en julio?", él responderá: "por si acaso".
4. Por si acaso nieva en agosto, dos bufandas; por si acaso llega una glaciación, zapatos de nieve; por si  acaso cojo una neumonía, antibióticos; por si acaso me invitan a una boda, chaqué. Por si acaso las polillas me devoran el chaqué, antipolillas y otro chaqué. Por si acaso se me rompen las lentillas, gafas de repuesto…
Lo confieso. Yo también padezco el síndrome de la porsiacasitis, y lamentablemente  no mejora con los años; al contrario. Creó que sufrí los primeros síntomas en 2016. Ahora la enfermedad se ha hecho progresiva, galopante y, tal vez, incurable.
Acabo de terminar mi equipaje para ir a Molinoviejo, donde permaneceré 25 días. Lo miro y remiro, y siento la tentación de añadir otro pantalón, otra sotana, un chaleco salvavidas, la camisa de fuerza, tres bolígrafos, un sacacorchos y el calendario zaragozano.
No sé si debo acudir a mi psiquiatra de cabecera (valga la redundancia) o dejarme llevar por el síndrome. Por si acaso colgaré estas reflexiones en el globo y volaré con él hacia mi destino. 

4 comentarios:

Sinretorno dijo...

este es el mejor blog conocido, del uno al otro confín

Antuán dijo...

¡Noooo! ¡Que va! El porsiacaso es un mal general. Yo como mucho cuando preparo la mochila para ir al pueblo 3 días; empiezo 3 ó 4 días antes y siempre acabo sacando del fondo lo que me parece que no me hace falta. Es más llevo una bolsa recogida de tela y siempre la traigo llena de cosas que me da Carmelo. Camisetas y deportivas. Acabo de llegar de una residencia de ancianos. Estaba en la cama con un sofocón de calor. Y es que no le queda ropa de verano. Le prometí que le haría llegar un pantalón corto y una camiseta fresquita de esos que le cogí prestados a mi hermano. Hay que vivir la solidaridad. Y así te quitas de algún porsiacaso menos. Buen viaje! Adiosle

Isabel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jordania dijo...

Demasiado bueno, creo que me identifico perfectamente e identifico a personas muy cercanas. Me parece que se los compartire para que se rían un rato y saquen sus conclusiones. Gracias D. Enrique