jueves 22 de mayo de 2008

Un amigo imaginario


Tiene 18 años y no está bautizada. Tampoco sabe nada de Jesucristo ni de la Iglesia.

—Mis padres me han enseñado que lo importante está aquí y no en el cielo —me dice—.

—¿Y qué es lo importante?

—Tener éxito y muchos amigos que te quieran, para poderles ayudar.

Habla con sencillez, sin hacer alarde de nada. Le gusta charlar conmigo porque, según dice, hablo un idioma que ella entiende.

Me cuenta sus proyectos, sus ideas sobre el mundo, la política, el hambre, el calentamiento global, que le preocupa más que ninguna otra cosa… De pronto le interrumpo:

—¿Piensas en Dios?

Se ríe.

—Todo el mundo piensa en Dios.

—¿Y has hablado con Él alguna vez?

—Dios no existe…

—Ya. ¿Pero has hablado con Él?

Entonces, algo se le rompe por dentro y se pone a llorar.

—Todo el mundo lo hace. Es como un amigo imaginario…

—¿Quieres que hablemos de eso?

Ella asiente. Y tenemos una conversación encantadora sobre ese amigo "imaginario".


miércoles 21 de mayo de 2008

Himnos y cantos marianos (VI)


Entre los cantos marianos españoles, las saetas. ¿Cómo podría olvidarlas? La primera que oí en mi vida (era un miércoles santo en una calle estrecha de Sevilla) me derribó del caballo con estrépito y me convirtió para siempre a la Semana Santa andaluza.

Sin embargo no me siento capaz de definirla. ¿Qué es una saeta? ¿Quién me presta una definición? Si tuviese que explicársela a alguien que llegase de lejos, no sabría qué decirle. Ni siquiera sirve un vídeo. Hay que escucharla allí y vivirla junto a la Virgen dolorosa, entre aromas de flores y cera derretida, diciendo piropos a nuestra Madre.





martes 20 de mayo de 2008

Y el domingo...




A pocos días del Corpus Christi...

María me invita a visitar y a "linkear" un blog que acaba de nacer: éste. Como veis, su autor es Javier Cremades, rector de la Iglesia del Espíritu Santo, de Madrid y está dirigido a los madrileños del mundo entero, quiero decir a todos los que vivimos en esta ciudad.

Leedlo y difundidlo. Esta tarde o mañana, en cuanto tenga un par de minutos libres, añadiré un par de videos.

Una palabra profanada


Apenas hube terminado de redactar el post sobre “la palabra”, me acordé de este viejo artículo, que habla de una palabra amadísima: la Hostia Santa. Cuando lo escribí no supe cómo titularlo. Los españoles entenderán mi perplejidad. Ahora, a pocos días de la fiesta del Corpus Christi, creo que viene como anillo al dedo.


Empiezo a redactar este artículo en la capilla del Centro universitario donde trabajo. En este pequeño oratorio celebraré la Santa Misa dentro de media hora. Entre tanto permanece en penumbra. Para escribir me basta la luz tenue que ilumina el Sagrario.

He puesto una palabra como título. La leo en voz alta y siento la misma desazón que me produce oírla a todas horas: en la radio, en la televisión, en la calle, en las conversaciones más triviales e incluso en ambientes presuntamente cultos. Decido tacharla. Había escrito “La Hostia”

“La Hostia” es una palabra profanada, un vocablo envilecido, contaminado por el vómito de millares de blasfemos que se han ensañado con Ella durante años. No tengo tiempo ni ganas de hacer un análisis sociológico o histórico de la cuestión; pero, en todo caso, ofender a Dios con la palabra siempre me ha parecido un pecado estúpido, una especie de pataleta de adolescente, aunque sea cosa de viejos. Los blasfemos se rebelan contra sus más íntimas creencias con la misma agresividad del quinceañero que escupe a un retrato de su padre para reivindicar su autonomía.

No tan grave, pero sí tan necia como la blasfemia, es la irreverencia consciente, el manoseo torpe o graciosillo del lenguaje sagrado para escándalo de ancianitas o regocijo de clerófobos. La Hostia Santa (pongamos siempre este adjetivo) se ha convertido para muchos en un sustantivo “audaz”, en un churrete asqueroso del lenguaje progre o en una muletilla mohosa para tartamudos mentales.

Hace un rato, frente al despacho del capellán, un grupo de alumnos de Derecho comentaba el último examen de no sé qué asignatura. Una alumna repitió tres o cuatro veces esta palabra con su correspondiente artículo determinado. Yo no podía verla, y quizá ella tampoco era consciente de que la escuchaba a pocos metros. La chica probablemente no quería ofender a nadie, pero su reducido vocabulario precisaba de un comodín, y por lo visto no tiene otro mejor.

Sin embargo, la Hostia es Jesucristo. No quiero decir que “signifique” la presencia de Jesús entre nosotros; ni siquiera que “esté” escondido en un pedazo de pan. No: el pan ya no existe. La Forma consagrada “es” Jesús, su Cuerpo, su Sangre, su Alma, su Divinidad.

Miro al Sagrario. Todavía faltan diez minutos para la Misa. Dentro de poco tendré la Hostia en mis manos: el Cuerpo glorioso e inmortal de Jesús, que ha querido permanecer con sus heridas abiertas, entregándose eternamente al Padre desde la Cruz, para hacer perenne su Sacrifico.

Por eso, mientras trato de prepararme para celebrar la acción más sagrada y trascendente que podemos realizar en esta vida, pienso en ese Jesús escupido, torturado y humillado que se dispone una vez más a ser Sacerdote y víctima del Sacrificio. Y me pregunto si, tal vez, permitirá tantas ofensas, insultos e irreverencias a su presencia eucarística para poder seguir sufriendo como Hostia igual que sufrió en la Cruz.

* * *

He terminado la Misa hace veinte minutos. Hablo con Nacho de todo esto. Él piensa que tengo razón en el fondo, pero que exagero.

—La gente no sabe lo que dice. A mí no me gusta emplear esas palabras, aparte de que soy la mar de tranquilo, pero cuando juegas a básquet y te dan un codazo, no sé…, a lo mejor se me escapa. ¿Está mal eso?

—Las palabras salen siempre de algún sitio —respondo—; y nunca son inocuas.

Le propongo que limpiemos entre todos esta palabra santa, y no toleremos que la irreverencia se extienda entre personas que ni siquiera sospechan que ofenden al Señor. Que no vaya de boca en boca como si fuera basura.

—¿Y qué se consigue con eso?

—Dar gloria a Dios. Y, de paso, reparar por tantas ofensas.

Imagina por un momento que estás en el Huerto de los Olivos con Jesús. Él lleva ya sobre sus hombros todos los pecados de los hombres, y no aguanta más el peso y la repugnancia de ese cáliz terrible. Ha empezado a sudar gotas de sangre… ¿No te gustaría limpiarle la frente y besar su rostro?

Limpiemos al menos su Nombre; no seamos cobardes.

lunes 19 de mayo de 2008

Himnos y cantos marianos (V)


El Ave Verum Corpus es un poema anónimo del siglo XIV. Su sentido, mariano y eucarístico al mismo tiempo, se usó con frecuencia durante la Exposición del Sagrado Sacramento tras la institución de la solemnidad del Corpus Christi.

Muchos compositores le han puesto música. La más famosa es probablemente la de Wolfgang Amadeus Mozart, que fue escrita en el 1791.

En este vídeo se recoge el concierto celebrado en Abril de 1990 en la Iglesia de Waldsassen de Alemania. Interpreta la orquesta y coros de la Sinfónica de Baviera bajo la dirección de Leonard Bernstein.

Latín: Ave verum Corpus/ natum de Maria Virgine:/ Vere passum, immolatum/ In cruce pro homine./ Cuius latus perforatum / fluxit aqua et sanguine:/ Esto nobis praegustatum/ In mortis examine.

Español: Salve, verdadero cuerpo, nacido de María Virgen, que fue inmolado en la cruz por los hombres, de cuyo costado perforado manó sangre y agua, déjanos degustarte en el trance de la muerte.




domingo 18 de mayo de 2008

La palabra

Cuando Dios creó al hombre, le regaló el don de la palabra.

Gracias a la palabra, Adán pudo dialogar con el mismo Creador, llamarle Padre y amarle entregándole lo más íntimo de sus secretos y de su vida.

Con la palabra dio nombre a los animales y afirmó su señorío sobre la Creación.

Con la palabra enamoró a Eva y Eva le enamoró a él. Entre ellos, cada palabra fue un regalo de bodas, un acto de amor.

Hasta que llegó la serpiente y corrompió la palabra.

En Babel, las palabras se hicieron disparos y los oídos parapetos. Los hombres aprendieron a herir con palabras y la tierra se llenó de voces extrañas, de mentiras, de gritos y de miedos. Desde aquel día ya no nos fiamos de las palabras ajenas. Tampoco de las nuestras.

Las palabras se hincharon de vanidad, se adornaron con extraños ropajes. Aprendieron a mirarse al espejo, amaron el ingenio más que la verdad y se cargaron de estupidez, de cinismo, de violencia, de odio, de lujuria.

Las gentes empezaron a discutir sobre palabras, no sobre hechos reales. Y nacieron los malentendidos que, casi siempre, eran también malexplicados y malescuchados.

Nos dijeron que las palabras no matan y que, por tanto, nadie debe encadenarlas; pero lo cierto es que las palabras cargan las pistolas y asesinan con mayor eficacia que las bombas.

Machado dijo que un poema es sólo “unas pocas palabras verdaderas”, pero también hay flores del mal y lírica mentirosa.

Desde que salimos del Paraíso, buscamos la verdad a tientas.

Emite lucem tuam et veritatem tuam! Hoy se lo he pedido al Señor de nuevo, como todas las noches: mándame tu luz y tu verdad para que mis palabras sean tuyas y pueda hablar en tu nombre esta mañana; que no tenga que esperar al final de la vida para que resplandezca en mi alma la luz de tu Palabra.

sábado 17 de mayo de 2008

Mater Iubilaei


Dominica me envía la letra del himno mariano compuesto en Italia con ocasión del jubileo del nacimiento de Cristo, en el año 2000. He reproducido aquí el video con la interpretación de Tosca.

La traducción al castellano no es fácil. Se trata de un texto poético que merecería un estudio algo más detallado. A ver si la pongo mañana.


Undique nocte omnes venimus: circumspicio una
Omnes expectant : certe aliquis veniet
Cur exspectetis mihi dicite vos peregrini
Quem quaeras mihi dic, cor meliora petens

Mater iubilaei
Iubilum matris
Mater aeternitatis
Aeternitatis mater
Aeternitas omnium Matrum

Convenimus media cito in unum nocte, stupores
partus spectatum temporis inde novi
Sic partus donant cor nostrum iubila pace
cordis curae illis sunt similes Mariae

Mater iubilaei
Iubilum matris
Mater aeternitatis
Aeternitas omnium Matrum

Mater iubilaei
iubilum matris
Mater aeternitatis
Aeternitas omnium Matrum

Omnium Annorum Mater Millenni.

Himos y cantos marianos (IV)




Con mucho gusto accedo a la petición de Loreto, que quiere ver en el blog la Salve marinera. Aquí está.

Sirvan como introducción estos dos textos: el primero, de Benedicto XVI; el segundo, de San Bernardo. Los dos son bellísimos y hablan de María y el mar


Con un himno del siglo VIII/IX, por tanto de hace más de mil años, la Iglesia saluda a María, la Madre de Dios, como « estrella del mar »: Ave maris stella. La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza? (Spe Salvi)

Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas con los escollos de la tentación, mira a la estrella, llama a María. Si te agitan las olas de la soberbia, de la ambición o de la envidia, mira a la estrella, llama a María. Si la ira, la avaricia o la impureza impelen violentamente la nave de tu alma, mira a María. Si turbado con la memoria de tus pecados, confuso ante la fealdad de tu conciencia, temeroso ante la idea del juicio, comienzas a hundirte en la sima sin fondo de la tristeza o en el abismo de la desesperación, piensa en María. En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir su ayuda intercesora no te apartes tú de los ejemplos de su virtud. No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en ella piensas. Si ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás sí es tu guía; llegarás felizmente al puerto si Ella te ampara (SAN BERNARDO. Homilía sobre la Virgen Madre, 2).


viernes 16 de mayo de 2008

Himnos y cantos marianos (III)

Existen infinidad de versiones y adaptaciones del "Ave Maria" de Shubert: desde la de Luciano Pavarotti, que ya publiqué en el blog el día de su muerte, hasta la que cantó Niña Pastori con aire flamenco al Santo Padre Juan Pablo II.

No sé quién es la soprano que canta esta versión, pero vale la pena escucharla a pesar de que el canto merecía unas imágenes mejores.

jueves 15 de mayo de 2008

¿Duerme o no duerme el búho?







Algunos
amigos y comentaristas del blog andan preocupados con mi salud. Han observado (sobre todo ellas, que son más "fijonas") que mis entradas se producen a horas realmente intempestivas: las dos de la madrugada, las cuatro..., y se preguntan cuándo y cuanto duermo.

Podría responder que no soy yo, sino Kloster quien trasnocha; pero contaré la verdad: desde hace algún tiempo mi seguro servidor "blogger" ha inventado un procedimiento que permite a los blogueros programar el día y la hora. en que queremos que nuestros post se cuelguen en la red.

Como se trata de una novedad, he empezado a poner a prueba el sistema: escribo una tontería a las siete de la tarde y configuro las cosas para que se publique, por ejemplo, a las 2,54 de la madrugada mientras yo navego en el mundo virtual de los sueños. La verdad es que funciona a la perfección.

Nunca pensé que mis seguidores se fijaran demasiado en estas cosas, pero os agradezco mucho vuestro interés.

El lema de mi blog sigue siento verdad: "aliquando bonus dormitat Homerus". Homero descansa lo necesario. Hasta los búhos necesitan cerrar los ojos de vez en cuando.


"...lo mismo que una aceituna"


¿Qué
os parece este himno a nuestra Señora de la Cabeza? No es Pergolesi precisamente, pero resulta igualmente conmovedor. Nunca supuse que se podía comparar a la Virgen que una aceituna.



Y muchas gracias, Piedad, por enviarme este vídeo. Es estupendo.



miércoles 14 de mayo de 2008

STABAT MATER






Me pedís la letra del "Stabat Mater" de Pergolesi. No es difícil encontrarla en Internet. Éste es el texto original latino. Se trata de una conocida secuencia mariana, de autor anónimo, escrita en el siglo XIII, que se utiliza en la liturgia católica y ha tenido multitud de versiones cantadas.

Stabat Mater dolorosa
juxta crucem lacrymosa
dum pendebat Filius.

Cuius animam gementem,
contristatam et dolentem,
pertransivit gladius.

O quam tristis et afflicta
fuit illa benedicta
Mater Unigeniti,

quae moerebat et dolebat,
Pia Mater, cum videbat
Nati poenas incliti.

Quis est homo, qui non fleret,
Matrem Christi si videret
in tanto supplicio?

Quis non posset contristari,
Christi Matrem contemplari
dolentem cum Filio?

Pro peccatis suae gentis
vidit Jesum in tormentis
et flagellis subditum.

Vidit suum dulcem natum
moriendo desolatum
cum emisit spiritum.

Eja Mater, fons amoris,
me sentire vim doloris
fac, ut tecum lugeam.

Fac ut ardeat cor meum
in amando Christum Deum,
ut sibi complaceam.

Sancta Mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
cordi meo valide.

Tui Nati vulnerati,
tam dignati pro me pati,
poenas mecum divide.

Fac me vere tecum flere,
Crucifixo condolere,
donec ego vixero.

Juxta crucem tecum stare,
te libenter sociare
in planctu desidero.

Virgo virginum praeclara,
mihi jam non sis avara,
fac me tecum plangere.

Fac ut portem Christi mortem,
passionis fac consortem
et plagas recolere.

Fac me plagis vulnerari,
cruce hac inebriari
ob amorem Filii.

Inflammatus et accensus
per te, Virgo, sim defensus
in die judicii.

Fac me cruce custodiri,
morte Christi praemuniri,
confoveri gratia.

Quando corpus morietur
fac ut animae donetur
Paradisi gloria.


Y ésta es la traducción más conocida, obra de Lópe de Vega:

La Madre piadosa estaba

junto a la cruz y lloraba

mientras el Hijo pendía.

Cuya alma, triste y llorosa,

traspasada y dolorosa,

fiero cuchillo tenía.


¡Oh, cuán triste y cuán aflita

se vio la Madre bendita,

de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba

y dolorosa miraba

del Hijo amado la pena.


Y ¿cuál hombre no llorara,

si a la Madre contemplara

de Cristo, en tanto dolor?

Y ¿quién no se entristeciera,

Madre piadosa, si os viera

sujeta a tanto rigor?


Por los pecados del mundo,

vio a Jesús en tan profundo

tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado,

que rindió desamparado

el espíritu a su Padre.


¡Oh dulce fuente de amor!,

hazme sentir tu dolor

para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado,

mi corazón abrasado

más viva en él que conmigo.


Y, porque a amarle me anime,

en mi corazón imprime

las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora,

divide conmigo ahora

las que padeció por mí.


Hazme contigo llorar

y de veras lastimar

de sus penas mientras vivo.

Porque acompañar deseo

en la cruz, donde le veo,

tu corazón compasivo.


¡Virgen de vírgenes santas!,

llore ya con ansias tantas,

que el llanto dulce me sea.

Porque su pasión y muerte

tenga en mi alma, de suerte

que siempre sus penas vea.


Haz que su cruz me enamore

y que en ella viva y more

de mi fe y amor indicio.

Porque me inflame y encienda,

y contigo me defienda

en el día del juicio.


Haz que me ampare la muerte

de Cristo, cuando en tan fuerte

trance vida y alma estén.

Porque, cuando quede en calma

el cuerpo, vaya mi alma

a su eterna gloria. Amén.


Himnos y cantos marianos (II)


La soprano inglesa Emma Kirkby ha fascinado a los aficionados a la música antigua durante más de dos décadas gracias a una técnica espléndida y una voz diáfana. En este video interpreta el "Stabat Mater" de Pergolesi.



Llegaron las fotos



La Primera Comunión de Lupita, Clara, Álvaro y Cristina se iba a celebrar en este jardín. Pero se cumplieron los pronósticos y hubo que poner al mal tiempo buena cara.

Aquí está toda la tribu Pimentel.


martes 13 de mayo de 2008

Morir es una rosa...



"Morir es una rosa/ que se nos da de balde,/ un perfume cuajado/ en amor para siempre".

He recordado estos cuatro versos de Ernestina de Champourcin al leer lo que escribe Dani en su blog sobre la marcha al cielo de Juan García Atance y al ver la rosa blanca con que ilustra su comentario.

Pocos días antes se nos murió en Valencia Felipe Ivars, otro amigo del alma y padre de María Jesús, Charo, María José, Felipe, Ada y Juan. Felipe ha sido un hombre santo, generoso, sacrificado y feliz. Ahora, desde el Cielo, sigue ayudando a su familia, de la que yo también formo parte.

Y, entre tanto, continúan los bautizos y las Primeras Comuniones. Ayer estaba dando un Círculo a un grupo de chicas cuando sonó en el móvil un aviso de mensaje. Sin dejar de hablar, lo saqué del bolsillo y leí: "ha nacido Julia. 3,300".

Ya lo escribí un día y lo repito ahora: cada vez que oigo decir que los curas renunciamos "al amor" me da la risa. ¡Cuántos disgustos, cuántas alegrías, cuánta capacidad de querer se nos regala!

Himnos y cantos marianos (I)


En Internet uno encuentra cualquier cosa: hay toneladas de basura y barrios apestosos que conviene evitar; pero también hay maravillas.

Ya que estamos en el mes de mayo, he pensado traer aquí algunos de los himnos y motetes marianos que aparecen en la red. Empecemos por éste, que, en mi opinión es bellísimo.

La cantante italiana Tosca honra a Santa María, al conmemorarse los 2000 años del nacimiento de su hijo Jesús.



lunes 12 de mayo de 2008

El Don de Sabiduría

Ni siquiera esta vez diré su nombre, porque aunque haya cumplido 8 años, también tiene derecho a su intimidad. Lo conocí el sábado pasado y me dijo que haría la Primera Comunión al día siguiente, es decir en Pentecostés. Pero tenía una duda:

―Es que me han dicho en el colegio que en la Comunión recibo a Jesús...

―Sí, así es.

―Pero hoy han dicho en Misa que mañana recibimos al Espíritu Santo también. ¿Voy a recibir a los dos?

―¿Tú sabes quién es el Espíritu Santo?

―Claro: es Dios.

Nos sentamos en un banco y seguimos charlando cinco o seis minutos. Le hablé de la presencia de la Santísima Trinidad en el alma, y él no sólo asentía, sino que hacía preguntas bien atinadas y razonables. Por ejemplo la última:

―Y si Dios es tan grande, ¿cómo cabe..?

―Por eso ―le respondí―, porque es muy grande y lo puede todo. ¿Me entiendes?

Lo pensó dos segundos, dijo que sí, que lo entendía. Me dio las gracias, se levantó y se fue corriendo con sus hermanos.


Pentecostés



Vuelve a Madrid la primavera y con ella, ¡ay de mí!, esta alergia al polen que no sé de dónde vino ni por qué la ha tomado conmigo este año.

Por la mañana, Retiro. Un buen día éste de Pentecostés para quedarse a solas con Dios y pedir al Espíritu Santo que nos espabile el alma para que tengamos el valor de salir a la calle, igual que lo hicieron los apóstoles, a incendiar el mundo con nuestra fe.

Aquel primer día se bautizaron tres mil, y unos pobres hombres, sin más patrimonio que la Gracia de Dios, comenzaron la conquista del Imperio Romano.

Hoy ha habido Confirmaciones en muchas iglesias de España. También en Madrid. Yo me he pasado por la Iglesia del Espíritu Santo y he comprobado que “mis chicas” se habían puesto guapas para recibir el Sacramento. Me temo que tengo instintos maternos.

Desde la última fila he asistido con cierta emoción a ese momento de la ceremonia en el que los confirmandos son llamados por su nombre y van respondiendo, uno a uno, para expresar su compromiso con Dios y con la Iglesia. ¿Sabrán conservar la fe y acrecentarla durante toda su vida? ¿Dejarán que el Espíritu Santo incendie su alma hasta consumirla del todo?

Por allí andaba María Bofarull —nuestra María, la indomable periodista y bloguera— que ejercía de madrina de su hermana Bárbara. Pensé que no la reconocería, pero sigue con la misma cara de quinceañera.

En la puerta de la Iglesia unos cuantos chavales que se resistían a entrar, fumaban el penúltimo pitillo y alfombraban la acera de colillas.

domingo 11 de mayo de 2008

Ayer, Primeras Comuniones


Ayer, sábado, la famosa tribu de los Pimentel, sobre la que ya hablé aquí hace tiempo, ha celebrado 4 primeras comuniones. Álvaro, Clara, Lupita y Cristina han recibido al Señor en la capilla del Colegio El Prado. Como es lógico, yo he sido el oficiante.

No haré la crónica del evento, que probablemente tendría poco interés para los lectores; pero quiero repetir lo que ya dije en otra ocasión: las primeras comuniones me emocionan más que ninguna otra ceremonia. Cuando miro a los ojos de esos niños, que se acercan temblando a recibir a Jesús, me conmuevo y tengo que hacer serios esfuerzos para que no se me note.

Como esta vez eran sólo cuatro, les he regalado el cuento de “Regaliz”, que ya publiqué en el blog, con una dedicatoria para cada uno. Con este truco casi me he ahorrado la homilía.

A ver si me mandan las fotos y cuelgo alguna por aquí.