martes, 30 de septiembre de 2014

A Dulcinea del Toboso


La mirada que embellece


Señora del Toboso, Emperatriz de la Mancha, idolatrada Dulcinea, dueña del corazón más noble e indómito que conocieron los siglos: el de el Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, también llamado "el Caballero de la Triste figura";  permíteme que hoy me postre a tus pies y que, después de confesar que no hubo ni habrá en las Españas nadie que te iguale en hermosura, revele a los cuatro vientos el profundo secreto de tu belleza.
Miguel de Cervantes, que fue el mejor cronista de las aventuras y desventuras de tu Señor, no supo apreciar tu garbo y donosura. Es cierto que no te deshonró con su prosa, pero te presentó torpemente a los lectores, sin guardarte el respeto debido:
Así lo relata en el primer capítulo de su libro: …y fue a lo que se cree  que en un lugar cerca del suyo, auía una moza labradora de muy buen parecer, de quien en un tiempo anduvo enamorado (aunque según se entiende ella jamás lo supo ni se dio cata dello). Llamábase Aldonza Lorenzo, y a éste le pareció bien darle el título de señora de sus pensamientos.
Acierta Cervantes al insinuar que en la vida de un caballero andante no puede faltar nunca una dama. ¿Qué sentido tendría salir a los caminos, solo, cabalgando a lomos de un jamelgo, para liberar cautivos, enderezar entuertos, batallar contra gigantes y escapar de las trampas y hechizos de malandrines y encantadores, si el caballero no tuviese tatuado en la piel del alma el retrato de su Reina?
Debemos decir por tanto, hermosa Dulcinea, que tu Señor Don Quijote amó primero el ideal de una vida de caballero y creó un escenario, un entorno mágico del que tú formabas parte, para que esa vida fuera posible. No te aflijas si te digo la verdad: no fue tu amor lo que llevo a Don Quijote a la aventura; fue la aventura la que le llevó al amor.
No pienses que eso te sitúa en un segundo plano. Don Quijote, al entregarse sin condiciones a su vocación de aventurero trotamundos, recibió de lo alto una mirada limpia como su espada e irresistible como la fuerza de su brazo. Tú te dejaste abrasar por ese fuego, el más ardiente y enamorado que haya existido en Castilla, y supiste que la mirada del caballero había producido el milagro: tu cuerpo de aldeana se transfiguró por mor de tu alma de princesa. Eras Aldonza Lorenzo, "moza de chapa, hecha y derecha, y de pelo en pecho", según la tosca descripción que de ti hizo el bueno de Sancho Panza; pero bastó  la chispa del amor para que apareciera Dulcinea del Toboso con todo el esplendor de una reina.
Te confieso, querida Dulcinea, que, mientras escribo estas líneas con la esperanza de que puedas leerlas en el Cielo de la literatura, me invade un punto de melancolía. En el siglo XXI, que es la época que me ha tocado vivir, esas miradas limpias y embellecedoras están en serio peligro de extinción. Don Quijote nunca osó describir vuestra anatomía. Habría sido una vulgaridad impropia de un caballero. No sé si eres alta o menuda, de rubios y luminosos cabellos o morena azabache. Por no hablar de otros pesos y medidas tan frecuentes ahora en el mercado donde se trafica con lo que llaman amor.
Siempre ha habido miradas que envilecen a quien las lanza y humillan a quien las recibe. Hay miradas torpes, babosas, que confunden el deseo más elemental con el amor más sublime, y me temo que en eso estamos. Hombres y mujeres de este siglo parecen resignados a ser sólo objetos de deseo o animalitos de exposición.
Me decía un amigo que se había enamorado de su novia —una chica de familia adinerada— "sobre todo por sus piernas".
—Más vale que te enamores por su patrimonio —le contesté—: te durará más.
Me avergüenza haber escrito este último párrafo. No me lo tengas en cuenta, hermosa Dulcinea. Además aún siguen existiendo esas miradas que hermosean, ennoblecen y hasta acercan a Dios, que es todo Amor. ¡Las he visto tantas veces!¿Acaso no es la santidad sólo dejarse mirar por Dios? 
Recuérdame, princesa, que escriba sobre esto en un próximo e-mail?
 

11 comentarios:

Hexamamá dijo...

Que no, que esas miradas las hay a patadas hoy también.
No se nos ponga todo pesimista, hombre. También llevan desde siempre los mayores diciendo eso de "dónde vamos a parar" (ya decía Catón lo de "O tempora! O mores!"), y ya ve: en realidad, estamos donde siempre desde el lamentable incidente de la manzana.

Papathoma dijo...

Siempre existirá la belleza genuina de las chicas que se rebelan en contra de ser meros objetos de exposición. Qué pena que algunas madtes no lo entiendan y se empeñen en que sus hijas luzcan las piernas...cuando menos. Mi adolescente 2 me dice que ella prefiere que le miren a la cara. Y es consecuente con lo que dice. Mi adolescente 1 no entiende por qué Fulanito -que está coladito por ella- se empeña en mostrarle su desgarbado cuerpecillo...en vez de decir algo medianamente inteligente. La pequeña está confusa con eso del amor entre chicas... Verlo en directo hace que su cabecita intente aceptarlo. Difícil lo tiene esta generación. Qué imagen tan cochambrosa del amor les hemos dejado.

pacita dijo...

Siiii escriba sobre esas miradas!!! Muchas veces con las prisas casi no nos miramos y es verdad hay miradas q transmiten no se q

Churrinche Oriental dijo...

Sin duda hay miradas que miran más el alma que el cuerpo, y el alma más como debería ser que como es... De otro modo yo no me explico cómo hay alguien que pueda recibir con una sonrisa y una exclamación a una, que se da cuenta de lo patentes que son algunos de sus defectos (y ni se diga todos los que la propia soberbia no permite ver); poniéndome en el lugar del otro, mi reacción más inmediata sería "¡Qué ladrillos que me mandas, Dios!"

Pienso que solo el pensamiento de que Dios ama a esa persona y murió por ella es capaz de producir esa bienquerencia.

Eso sí, hay que tener cuidado con el peligro de contraer el complejo de abeja reina: creerse una reina y ser un bicho.

¡Saludos!

Anónimo dijo...

Sólo dejarse mirar por Dios...

Llumnla dijo...

Me encantaría conocer el Cielo de la literatura. Un lugar fantástico, seguro.

Isa dijo...

¡Qué bonito, don Enrique!
"fue la aventura la que le llevó al amor"
Se puede aplicar a muchos tipos de aventuras; incluso en esta época poco épica aún quedan aventureros, héroes y quijotes

Vila dijo...

Hace cuatro años, cuando le encontré en este globo, esa fue la frase que me traspasó: "dejarse amar por Dios y corresponder a ese amor todos los días de mi vida".

Una estupenda carta.

maria dijo...

Me recuerda el poema de Miguel D'Ors que me chifla y he "adoptado" como banda sonora de mi vida...

Esposa
Con tu mirada tibia
alguien que no eres tú me está mirando: siento
confundido en el tuyo otro amor indecible.
Alguien me quiere en tus te quiero, alguien
acaricia mi vida con tus manos y pone
en cada beso tuyo su latido.
Alguien que está fuera del tiempo, siempre
detrás del invisible umbral del aire.

Antuán dijo...

Que casualidad hace unos días que pasó por ahí mi hermano, por el Toboso. Este si que es un trotamundos lleva desde el verano pedaleando por las Baleares, se fue en barco a Barcelona y paró en un albergue donde dio a caer con un paisano de Ciudad Real que le animó a hacer el Camino de Santiago en bici, después bajo por el camino portugués hasta Fatima y luego se monta en el tren y se pasa hasta Guadalajara y emprende la vuelta a casa pero sin prisa, no le espera nadie. Pero no dejar de ser una aventura detrás de otra. Adiosle

Raquel dijo...

Muy bueno Don Enrique. Lo comparto en facebook para que lo lean mis hijos, mis hermanos, mis amigos..... Gracias