viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Distintos?


Me escribe mi viejísimo amigo José María desde un pueblo de Gerona. Lo recuerdo bien, a pesar de que han pasado muchos años. Estudiamos juntos tercero y cuarto de Derecho en Barcelona.
—Europa termina en el Ebro —me dijo un día—.
Respondí con un leve gruñido de indiferencia y añadió mirándome a los ojos para ver qué cara ponía:
—Reconoce que los catalanes somos distintos.
—A mí me parecéis bastante normales —le contesté—.
Se enfadaba conmigo algunas veces porque los exámenes de la carrera eran casi todos orales y algunos catedráticos eran "castellanos": Jiménez de Parga. Albaladejo, Pérez Vitoria. Yo prefería siempre examinarme así, cara a cara, porque me defendía mejor que los catalano-hablantes.
—Es que nosotros somos distintos —insistía mi amigo—. Los castellanos abusáis del idioma.
—Yo no soy castellano; soy vasco.
—Es lo mismo…
Me gustaba escuchar sus lamentos y sus melancólicas versiones de la historia de Cataluña. Todo para terminar con la misma cantinela:
—Somos distintos.
Me fui a Sevilla y lo perdí de vista. Me dijeron que había dejado los estudios y se dedicaba a administrar el patrimonio familiar. Por algún tiempo nos felicitamos las Navidades, Pascuas y cumpleaños. La última vez, hace veinte o veinticinco años.
Ayer por la mañana volvió a dar señales de vida a través de un correo electrónico. Dice que encontró por casualidad un libro mío  —"pensar por libre"— y luego se entero de que tengo un blog.
"Estoy jubilado de todo —me escribe—. No leo la prensa, ni veo la televisión y cada vez me importa menos la política. Explícame cómo y por qué te hiciste cura y cuándo puedo acercarme a Madrid para contarte mis fechorías de estos últimos cuarenta años. En Cataluña parece que se han vuelto todos locos. Si nos proclamamos independientes, me exilio en Valencia. No somos diferentes. Nadie es distinto de nadie, ¿no te parece?
Le he respondido procurando no meterme en jardines ajenos: ¿Distintos? Todos somos distintos, José María. 



12 comentarios:

Isa dijo...

¡ja, ja, ja! ¡aaaayyyy! si es que ya no sabemos si nos parecemos o no a nuestros ¿semejantes?

Una lectora habitual dijo...

El globo vuela tan alto y tan lejos que hasta le trae a sus amigos que el tiempo ha separado.

Le ha tenido que hacer muchísima ilusión reencontrarse él. El día que José María venga a Madrid a verle va a ser un día estupendo para los dos.

antuan dijo...

No se si distintos o diferentes
Es lo mismo a no ser que sean sinónimos
De todas maneras está muy bien eso de conservar las amistades
adiós le

Papathoma dijo...

Algunas cosas son cuestión de madurez, veo.

Enrique Monasterio dijo...

He censurado algún comentario demasiado... actual. No quiero opiniones políticas en esta entrada.

José María dijo...

Veo que me recuerdas bien. Pero no dejé la carrera. Aplacé el final porque hubieron algunos problemas en la familia y tuve que hacerme cargo del negocio.
Terminé Derecho tres años más tarde y oposité a judicaturas sin éxito.
Luego me casé con Nuria, mi novia de siempre y tuvimos tres chicos que me han salido soberanistas. Ahora tengo cinco nietos.
Hablaremos muy pronto, pero no lo cuentes en tu bitácora sin consultarme antes.
Ah, y no he perdido la fe. Casi un milagro en estos tiempos

Vila dijo...

Felicidades José María

Pedazo de anónimo dijo...

Jajajaja! Donde esté un español....
.

pacita dijo...

Molt be!!!!!con la venia Pater!!!

Cordelia dijo...

Es tan bonito ver cómo se deja usted encontrar, y cómo le van (le vamos) encontrando, con ayuda de Dios.

Anónimo dijo...

Que interesantes son estos reencuentros.Que lo disfruten.
Un saludo, D.Jose Maria

Dani dijo...

Esta historia me recuerda una película de los Monty Python en la que un tipo estaba dando una especie de meeting y exclamaba: "¿Acaso no somos todos distintos?" y uno del público respondía "¡Yo no!"