martes, 13 de enero de 2015

De vuelta al barrio

Regreso a mi viejo barrio después de varios meses de ausencia. Hace frío como corresponde al mes de enero, y, aunque no hay una sola nube en el cielo, la contaminación enturbia la atmósfera y me llena la garganta de telarañas.
Después de recoger el correo, salgo a dar un paseo por los alrededores. Compruebo que algunas tiendas han echado el cierre —por ejemplo, la veterana perfumería que había junto al mercado— y han aparecido otras. También los mendigos se han renovado. Pregunto por mis viejos amigos, y no queda ni uno: Pablo y Raquel murieron; Juan, ni se sabe…
—¿Y José Luis?
La chica del bar me mira por encima de las cabeza de los clientes de la barra con un gesto que no se interpretar. Tal vez significa que está borracho en cualquier esquina, que se ha cambiado de barrio o que ha huido de España.
—¿Y tú de dónde eres? —pregunto a un "subsahariano" que tirita desde el fondo de una manta azul—.
—Madrid; ¡yo Madrid! Viva Sergio Ramos. ¿Me das algo?
—Yo es que soy del Atleti.
—No importa. Tú eres padre…
A mi espalda se levanta una galerna. Hay bronca por culpa de una plaza de aparcamiento. Al parecer una señora impaciente se ha colado metiendo el morro en el hueco que trataba de ocupar, retrocediendo, una furgoneta de reparto.
—¡Que no, señora; que de esto ustedes no saben nada! Estoy aparcado con la marcha atrás y usted tiene que esperar a que concluya la maniobra para seguir su trayecto.
El hombre se expresa como un académico en tono un poco alto, pero no impertinente. Luego, me mira a mí como reclamando mi apoyo, pero es inútil; la infractora ha cerrado la puerta de su Hondita y, a pesar de que lo ha dejado en una posición no reglamentaria, entra en el mercado con aire satisfecho.
—¡Ahora llamo a la grúa! —vocifera el de la furgo—.
Y yo hago mutis por la derecha, después de regalar tres estampas del Beato Alvaro.
 

9 comentarios:

Fernando M Díez Gallego dijo...

Es como un cuadro costumbrista, a lo moderno.

Anónimo dijo...

Ay, Madrid, mi Madrid....

goyo dijo...

La calle es muy dura D.Enri lo veo todos los dias lo que pasa que a mi me influye mucho mentalmente la soledad y la desgracia del projimo. Cuando llegas a casa y hay agua caliente, hay un plato de comida que muchas veces no te has ganado e incluso hay que abrir una ventana porque hace un poco de calor...
Mi mente se pierde en una accion de gracias a Dios y en una peticion constante. Señor ayuda a esta gente ¿ que puedo hacer yo ?¿ que puedo hacer yo Dios mio ?

Prefiero no martillearme la cabeza pero es inevitable sobre todo en invierno mi corazon y mi cabeza estan en la calle.

Quizas algun dia los veamos en el cielo ocupando el lugar de honor que no tuvieron en la tierra. Dios mio que la gente no pierda la esperanza.

Fernando Díez Gallego dijo...

Si me permites, goyo, te podría sugerir darles algunas monedas a esas personas que te encuentras.
Y si eres cristiano, que parece que sí, con la ayuda de Dios intenta acercar personas a la confesión, y les explicas y ayudas a preparase, y les acompañas incluso.

Antuán dijo...

Pues en mi barrio el dia de Reyes hubo dos entierros, Magdalena y Antonio que venía del velatorio con el sol de las cinco se deslumbró y chocó con un camión, solo fuí al de Magdalena, conocía al hijo; también llevaba dos estampas de don Álvaro por si veía oportuno. Ayer fui a ver a los hijos de Antonio tienen un bar, no saqué las estampas. Adiosle-pido

Papathoma dijo...

Hace unos días, intentaba poner nombre al tipo de relación que tenía con una persona cuya muerte repentina me ha dejado conmocionada. Al menos usted puede rezar por "sus mendigos" cuando se van. ¿Cómo llamar a aquellos que no son amigos ni familiares ni simplemente conocidos? ¿Grandes personas? Parece una bobada, pero necesitar unas cuantas frases para definir a una persona y que puedan entender tus sentimientos, es complicado. Al final te quedas con tu dolor a solas y solo rezas, pero ahí sigue.

goyo dijo...

Gracias Fernando, lo hago pero siguiendo un proceso, creo que el primer paso es dar cariño a toneladas cariño en vena y luego hablar y hablar dando esperanza, normalmente tienen la autoestima por los suelos. Pero si Fernando tienes toda la razon el unico consuelo y la unica esperanza es estar en paz con Dios.

Gracias amigo y claro que soy cristiano, eso si que es un orgullo ser cristiano es lo mas. Somos los mas afortunados del universo.

Fernando Q. dijo...

del Atleti, por fin lo confiesa!

Anónimo dijo...

Eso me parece que es meterse donde no le llaman. Primero cuida el cuerpo y el alma vendrá en remolque.