miércoles, 27 de febrero de 2008

Derrotados a los 17 años (I)


(Resumen de una conversación casi imaginaria)

María (no es éste su nombre) está en segundo de bachillerato y dentro de pocos meses se examinará para entrar en la universidad. Hoy conversamos por primera vez. Es simpática y charlatana, pero con las grandes cuestiones se pone triste y una miaja solemne.

—Ahora tienes 17 años —le digo—. Imagínate a ti misma…, digamos que con treinta y siete, es decir, con 20 años más. En el mejor de tus sueños, ¿cómo te ves?

María se lo piensa un poco; juguetea con un colgante plateado, y va desgranando, poco a poco, con cautela, sus ilusiones; como si tuviese miedo de entusiasmarse:

—Qué fuerte; no sé. En el mejor de mis sueños…, me veo casada…

—¿Con hijos?

—Sí, con cuatro o cinco niños…, o más.

—¿Y le has puesto cara a tu marido…?

María se ríe.

—Bueno, a lo mejor…, pero esto no se lo digo.

—Y qué más.

—Estoy trabajando como jefa en un gran estudio de arquitectos.

—O sea, que te gustaría hacer edificios.

—Sí…, torres enormes de cristal.

A partir de aquí, se embala:

—Pero yo viviría en un chalet muy grande de una sola planta, con jardín, con dos perros, piscina, jacuzzi…

—Bien. Volvamos a la realidad. Piensas estudiar arquitectura, claro…

—No. Creo que haré publicidad, turismo o algo así.

María ha puesto cara de pena infinita, y ante mi gesto de sorpresa, añade:

—Es que piden una media muy alta, y yo soy súper vaga.

—Pero muy tonta no pareces...

—No, si cuando estudio, saco buenas notas, pero me ha dicho la sicóloga que me busque una cosa más fácil, porque me estreso enseguida…

Así que María tiene sicóloga. A lo mejor es que estoy desfasado. Sí, debe ser eso, porque yo no detecto en María más problemas sicológicos o emocionales que los derivados de su condición de hija única, mimada hasta la exageración por su padre y con demasiados euros en el bolsillo.

—¿Y si te esforzaras un poco, no crees que…?

—Mire, lo que no he hecho en todo el curso no lo voy a sacar al final.

—Eso me suena… Te lo ha dicho tu madre.

—No, la sicóloga.

Me quedo con las ganas de decirle que despida a la sicóloga, porque esa frase es tan vieja como falsa: lo que no has hecho en octubre, puedes hacerlo en febrero, en marzo y en abril. Pero a María le aplasta la resignación. Está entregada al pesimismo más radical. Cambiar es imposible: “yo me conozco”, repite una y otra vez. E insiste en que es vaga de toda la vida, o sea, vaga congénita, como quien es rubia o bípeda.

Por un momento me traslado a mi propia adolescencia. Dios me libre de decir que cualquiera tiempo pasado fue mejor, pero, a los 17 años, mis amigos y yo queríamos comernos el mundo. Teníamos miedo, por supuesto, pero nos daba más vergüenza reconocerlo. Y pensábamos sinceramente que el futuro era nuestro.

¿Por qué hay tantos chavales derrotados antes de empezar a luchar? ¿Es sólo culpa de la selectividad, o hay algo más? Necesito vuestra opinión, antes de seguir con la charla.

—¿Tú qué querías ser cuando tenías mi edad? —me pregunta María, tuteándome, en vista de que me he quedado sin argumentos—…

—Yo…, pues verás…

28 comentarios:

Hadasita dijo...

Cuando yo tenía 17 años quería ser periodista, tener "mi columna" y escribir libros, vivir en un ático, sola (independizarme), y enseñar a tocar la guitarra a los que subían detrás en los grupos de mi parroquia. Tampoco eran grandes sueños. Mi generación no estaba derrotada, pero pasaba bastante ce casi todo.
Ahora tengo 32, soy profesora (en baja por depre, por supuesto), conseguí intependizarme (o sea, quedarme sola) a los 30, pero en un tercer piso y de alquiler; y la guitarra encontró su hueco en un armario...
Hace poco me encontré a una de mis ex-alumnas vendiendo colchones en el Corty, y a otra atendiendo mesas en el Fosters. Y lo curioso es que ninguna de las dos se sentía "derrotada"; estaban contentas, porque tenían su sueldo, que suele ser más de lo que tienen sus madres. Pero sí me pregunto: cuando ellas tengan mi edad, ¿recordarán qué soñaban realmente a los 17?

Hadasita dijo...

Errata del comentario anterior: "pasaba bastante DE casi todo".
Y una nota a favor de los psicólogos: el mío me ha puesto a estudiar un master. Quizás, incluso con 32, se pueda volver a intentarlo, ¿no? NUNC COEPI!

Robert Redford dijo...

Doy clase en bachillerato y cada año lo tengo más claro: la "culpa" es de los padres que no sabemos enseñar a nuestros hijos a exigirse al máximo. Quizás no sabemos, porque nosotros mismos no nos exigimos. Pero no sólo tenemos que exigirles en el ámbito del estudio, si no en todos los ámbitos de la vida. Tenemos que plantearles retos nuevos constantemente y darles las herramientas para que puedan superarlos. Digo bien, darles las herramientas y no, sacarles las castañas del fuego. A los hijos hay que atarlos en corto: darles menos de lo que necesitan; el resto es cosa suya. Muchas gracias por tu blog.

Juanan dijo...

Yo también soy muy vago. Muy mucho. Pero sigo teniendo ganas de comerme el mundo, lo que tengo que hacer es ponerme.

Yo escribí una entrada sobre esto llamada "El cobarde". Trataba de un hombre que esperaba una llamada, pero por no hacerse ilusiones sólo esperaba a telefónica para que le ofrecieran un cambio de operador.

Mi generación tiene miedo a equivocarse. Pretenden acomodar los ideales a la realidad vigente, en vez de trabajar por realizar los ideales. Creo que gracias a Dios no estoy en ese grupo, pero también noto muchas veces que me da miedo hasta de escribir algo que no tengo seguridad de que va a estar bien. Da miedo borrar. Da miedo probar a imaginar.

luis dijo...

Lo que más me salvo a mi a los 17 años es que había alguien que creia en mi casi ciegamente, ahora eso, se lo debo a mis hijos.

Laurita dijo...

HUmmm, yo creo que esto se puede explicar con lo que Iñaki GAbilondo, en una entrevista que hizo hace varios años para el Canal Sur, llamaba "desmusculación de la voluntad", la gente se acostumbra a que todo sea fácil y cuando encuentra algo que entraña un mínimo de dificultad, no se atreve a acometerlo por miedo al fracaso o simplemente por no esforzarse (como dice María: "es que soy vaga"), aceptamos nuestra derrota antes de empezar y no consideramos la posibilidad de que si nos equivocamos, podemos comenzar de nuevo. El mundo cambia tanto y tan deprisa que la gente tiene miedo...no sé explicarlo mejor. No justifico esta actitud en absoluto, es más, creo sinceramente que hay que luchar contra ella.

Cuando yo tenía 17 años quería ser profesora, escritora y feliz. Sólo hace 9 años de eso, hecho que creo que no me da la suficiente perspectiva; sin embargo, puedo asegurar con creces que he alcanzado el 1º y el 3º propósito, y que me sigo peleando con el 2º.

FEliz día a todos los que pasáis por aquí.

Amaia dijo...

Para una vez que me alargo un poco no sale el comentario. No sé qué he hecho. Lo volveré a intentar.
Decía, que yo quería ser "ama de casa", pero “con muchacha”. Como mi madre. Soy y era vaga incluso para pensar en lo que quería ser. Pero me aconsejaron bien y estudié. Terminé dos carreras (de las facilitas, pero dos) porque además de vaga era buena estudiante, aunque parezca contradictorio. Me puse a trabajar, me casé, y embarazada del segundo niño me echaron del trabajo. Ahora soy ama de casa, pero sin muchacha. De vez en cuando hago algún trabajillo desde aquí mismo (cada vez más, por cierto). Así que ya no tengo ni un minuto para vagancias. Mi madre (que no era sicóloga) me decía que para ser ama de casa siempre tendría tiempo. Que para ser secretaria aspirara a ser “el jefe”. Ahora aspiro a ser mi propia jefa. Esperaré a que Javi empiece el cole.

María dijo...

Pues yo quería, como hadasita, ser periodista y tener mi columna en la contraportada de El Mundo. Ahora tengo alguno más y además me veo como mi tocaya de la historia con marido y varios niños y siggo luchando por mi columna... una pena que no le dijera que despidiera a la psicóloga... a lo mejor es ella la vaga. Lo que "mola" luchar por los ideales... yo hablaria encantada con María!

Historias del Metro dijo...

Qué tema tan bonito...
Yo, desde los diez años, quise ser siempre lo que soy ahora. Alguna vez dije de ser bióloga para subirme en el barco de Greenpeace, o Arqueóloga, para viajar sin parar por el mundo y descubrir cosas. Pero sin contar esos pequeños sobresaltos, siempre quise ser lo que soy, periodista. Aunque en quinto de EGB, cuando lo dije por primera vez, se rieron de mí porque tartamudeaba. ¿Cómo iba a presentar el telediario una tartamuda?
También quise siempre vivir donde vivo, en Madrid, porque aquí pasaban las cosas más emocionantes. Aún así, aunque parece que todo lo que he querido lo he conseguido, mi vida es totalmente opuesta a como siempre soñé.
María me cae bien porque tiene sueños. Aunque me fastidia que venga la psicóloga a echárselos por tierra. Los sueños están bien porque son la gasolina que te hacen moverte cuando parece que el mundo es demasiado aburrido.
A mí me parece que el problema que tenemos los jóvenes hoy es la falta de constancia. Antes, sin tele, ni ordenadores, ni otras cosas rápidas e instantáneas, todo llevaba su tiempo. Las cosas tardaban más y las personas tenían más paciencia. Hoy queremos ser ricos sin trabajar demasiado; tener una casa maravillosa sin darnos cuenta de que montar esa casa lleva tiempo y esfuerzo... Creo que nos pasa a muchos... cuando nos damos cuenta del valor real de las cosas.
Por eso es genial tener una vocación clara... cuando sucede así, te cuesta trabajar pero eso te hace tan feliz que el esfuerzo es un poco menor. Bueno, esta es mi opinión.

Anónimo dijo...

Cómo he disfrutado con los comentarios de la gente joven.
Yo tengo 47 años. A los 17 quería ser periodista (igualito que hadasita y María)con columna y etc. o filósofa. Se puede decir que era una buena estudiante de letras, sólo de letras. Al final estudié Filología porque pensé que me daría una base más sólida para poder ser escritora. Tenía por entonces muchos ideales, de esos que menciona usted. Creo que ahora soy menos visceral, pero los sigo teniendo. Eso sí, mi casa tenía más libros que muebles y se hablaba en la mesa de temas interesantes en los que todos participábamos. Agradezco mucho a mis padres su empeño para inculcarnos que más importante que las buenas calificaciones era el el esfuerzo diario.Creo que esa es la clave.

Finalmente me dediqué a la enseñanza, me casé y saqué las oposiciones de Secundaria. Vivo, de pura carambola, donde puedo ver lo que más me gusta: el Mediterráneo.Tengo cuatro hijos (casi 13, 15, casi 18 y 19 años). Pasé una época como hadasita hasta llegar a la invalidez, a los 40 años. Y fue entonces cuando empecé a escribir. Con el tiempo conseguí una columna semanal en el Diari de Tarragona. La mantuve durante tres años. No resistí la presión y busqué la alternativa del blog.¡Ah! sí...estoy acabando una novela . No sé si es suficientemente buena como para que algun día vea la luz.
Madre mía.Creo que he contado mi vida. Disculpad.
Un abrazo a todos:
Sunsi

PD: A los jóvenes. Aunque se tuerzan las cosas...quien la persigue la consigue. Todo llega si uno no deja de soñar.

mdy dijo...

¿Soñar con 17 años?, y con 20 y con 23, y con 80. Pero, paradoja verdadera, sueños reales. Soñar es crear -crear sueños, y crear el modo de ponerlos por obra-. Lo puedo comparar al modo por el que aprendí a jugar al tenis. Me enseñaron cuando era casi del mismo tamaño que la raqueta. Horas en la pista de juego bajo el caluroso sol de agosto a las 13h (momento en el que la pista estaba libre con seguridad). La contrincante-maestra te animaba a lanzar las bolas con fuerza, aunque no entraran en las líneas reglamentarias: "ya entrarán, ya entrarán..". Y, en efecto, con el tiempo esa fuerza se fue limando y controlando hasta llegar a jugar unos partidos de tenis apasionantes. ¡Soñar!, ¡soñar siempre!, después esos sueños que llegan lejos se equilibran y controlan, y entrarán en la realidad con una fuerza también apasionante.

Anónimo dijo...

Don Enrique. He colgado su artículo en mi blog.Por supuesto que he dicho el nombre del autor y he citado su blog. Esta tarde tengo catequesis de confirmación y los críos suelen pinchar los miércoles porque saben que siempre tienen un post para ellos.
Espero que no le sepa mal. Este tema puede dar mucho de sí.
Mil gracias:
Sunsi

Anónimo dijo...

Cuando yo tenía 17 soñaba con lo que ahora estoy casi apunto de conseguir...si Dios quiere claro,
El problema de María es que se conforma y que no se quiere mucho como es...quiere mas a la psicóloga que as si misma y asi cualquiera deja de soñar...cuando desde fuera te imponen los sueños ya no mola, porque no son tuyos...lo que mola es tener tus sueños y aunque cueste un poco o aveces un mucho hay que ponerse...
YO A MARÍA LE DIRIA QUE NO DEJE QUE LA PSICÓLOGA PIENSE POR ELLA ni que te construya los sueños.... CUANDO TENEMOS UN SUEÑO COMO EL SUYO SER ARQUITECTO, EN OTROS SUEÑOS ESTO NO SIRVE,...ES PORQUE PODEMOS CONSEGUIRLOS...asi que ánimo!y que no se conforme con algo que no cuesta tanto o que supone menos esfuerzo...porque es una inversion a largo plazo...veras como no te arrepientes de apretar ahora un poco....!

Anónimo dijo...

Dice que le gustaría conocer nuestra opinión... Yo le propondría a María contratar a Kloster. O al menos, a hacer la prueba. Intuyo que le ayudaría mucho a conocerse mejor y a pensar en la dirección correcta para ella (ojo: ayudarla a pensar, no pensar por ella). No pierde nada, y si le va bien... puede prescindir de la "sicóloga". Como mínimo, a su padre le saldrá infinitamente mas barato.
Y ¡claro que puede hacer lo que no ha hecho durante todo el curso!! Lo contrario suena tremendamente malo. Y al decir malo, me refiero a "malo-maligno". Es de vagos y desesperanzados. Es como decirle a alguien "no lo intentes, te va a salir mal..." Siguiendo esa pauta... Dios miooo! Estariamos viviendo en Atapuerca todavía!... ¿Dónde están el tesón, la voluntad, la constancia? Y otra cosa, vamos a ver: si aprieta ahora, de aqui a Junio, aunque no sacara la nota que le piden para entrar en Arquitectura, ¿es solo eso lo que importa, lo que está en juego? Que no, hombre, ¡que no! Que NO es verdad: si arranca, comienza a esforzarse y a ACTUAR SEGUN LO QUE QUIERE, YA HA GANADO ALGO, saque la nota necesaria o no... ¡se habrá vencido a sí misma! Habrá conocido la esperzanza. Tendrá mas virtud, que dirían los clásicos.
No pasa nada por "dejar pasar" un año más, subir nota para acceder a la Carrera que uno quiere, puede estudiar un idioma, mientras tanto... ¿"sueña" con ser arquitecto, o "quiere" ser arquitecto? Recuerdele lo que dijo Frankl: "Un hombre que tiene un "porqué" es capaz de soportar cualquier "cómo".
Segunda opinión/consejo: Háblele del HOY. Con sinceridad y sin tremendismos. Que se ponga metas cortas, accesibles y que luche por vivirlas HOY. Empiezo a ser HOY eso que sueño con ser mañana. Primero, porque hoy es lo que tenemos seguro. Segundo, porque está demostrado que, un dia "mañana" será HOY. Se lo dice una que está al borde de cumplir 40y sabe un poco de qué va todo esto.

PD. curiosa tropa la que pisa por aquí. A esa edad, yo también quería ser periodista y viajar mucho; 22 años después, soy Periodista y he viajado lo que he podido... (a mi me parece muy poco, a mi madre demasiado...) pero no por eso estoy mas o menos contenta con lo que he hecho y estoy haciendo con mi vida...
Resulta que encontré mi porqué, logré saber de verdad quién era y qué no quería y eso es el equivalente a un sueño cumplido. Por cierto, que conté para ello con la inestimable ayuda de algun primo de Kloster o... ¿sería él mismo?

Anónimo dijo...

Este último anónimo me ha encantado. Estoy absolutamente con ella.

Altea dijo...

¡Vaya por Dios! Ha dejado la historia en el momento más interesante.
No termino de explicarme la manía que le tienen algunos a los psicólogos. Porque haya algunos que deberían haberse dedicado a otra cosa, no todos tienen por qué ser así.
Y, no es por ser borde, pero el hecho de que alguien ajeno a la profesión no vea síntomas de trastorno, no quiere decir que no los tenga.
Yo a los 17 soñaba con ser nobel de literatura. Tampoco voy a continuar la historia.

Teresa dijo...

Me ha encantado la intervención de la "periodista anónima"; estoy con ella en todo lo que dice.
María necesita un Kloster que le ayude a perseverar en sus pequeños esfuerzos diarios, que le anime en las "derrotas" para no abandonar.
Pienso que también le ayudaría leer la biografía de algunos personajes que han llegado lejos con su esfuerzo y perseverancia, sin darse por vencidos ante dificultades externas o internas, y quizá también ver alguna película en este mismo sentido.

Dominica dijo...

Yo a los 17 no sé si soñaba, pero sabía lo que quería ser en la vida, a los 12-13 si que soñaba con ello. Lo mejor de todo, es que lo he conseguido, pero mucho mejor de lo que podía imaginar. Claro que tuve la suerte de por "azar", mejor Providencia de conocer, a los 17 años, el Opus Dei en la Universidad de Navarra y todo ha venido seguido, como el pasodoble.

Anónimo dijo...

Yo a los siete años quería ser cantante y actriz, a los diez niñera como Mary Poppins, a los quince piloto de aviones (o volar). El problema es que cuando yo cumplí diecisiete años tener un sueño era una estupidez. Nuestros profesores, nuestros compañeros y los hermanos mayores nos pedían que fuésemos
ambiciosos y prácticos. Se nos animaba al esfuerzo pero a la vez se nos deanimaba con mensajes de cruda realidad (universidades masificadas, tasa de paro altísimo, contratos horribles...). Mejor de ciencias que de letras. Lo importante de una carrera: que tenga salidas. Mejor económicas o ingeniería y coleccionar masters y posgrados con la esperanza de ser el más "preparado" de la lista del paro. Creo que en mi generación, a los que consguimos salir adelante a pesar del desánimo, no nos ha ido demasiado mal porque los que venían inmediatamente detrás no nos pisan los talones. Nosostros no cabíamos en las aulas en la universidad, ahora están vacías. En parte será que nosotros éramos el pico de la natalidad (hijos del último baby boomy) nuestra generación es más numerosa que las posteriores. Pero también creo que después no se envió el mismo mensaje que a nosotros. Ahora se ridiculiza el esfuerzo y se considera una auténtica tontería ir a la universidad si es más rentable un curso ccc para ir a parar al mismo sitio.
Yo soy de una generación bastante apaleada pero no derrotada aunque reconozco que he visto demasiada frustración por el camino. Por eso entiendo que los psicólogos de hoy en día (que se esforzaron durante años sin ver nada claro su futuro) se paseen por los colegios recomendando a los adolescentes que no sufran como sufrieron ellos. Afortunadamente todo es cíclico.

Anónimo dijo...

¡Hola de nuevo! Creo que soy la "Periodista anónima". Me alegro de coincidir con algunos de vosotros en este asunto. Altea:¡gracias por tu comentario! ¿sabes? Me has leido el pensamiento... por no alargarme, no añadí una segunda Posdata, que tenía casi redactada...Pd2:Tengo una hermana psicóloga y valoro muchísimo esa profesión, -he recomendado a mas de uno y a mas de dos amig@s ponerse en manos de psicólogos y en la mayoría de los casos les han sido de grandísima ayuda- pero, en el caso que nos presenta D. Enrique, y generalizando (que está mal, lo sé) creo que por la edad que tiene María, y por lo que ella dice de sí misma, un buen Kloster le ayudaría muchísimo.
En serio: no le tengo ninguna manía a los psicólogos, creedme. Por eso he dicho "... y si le va bien, puede prescindir de..."
Y ya que estamos: me autocorrijo: se me ha colao una Z de más en la palabra esperanza. Será la sobredosis de cartelería electoral...¡Jejejejeje!

patzarella dijo...

Y es que no pasa sólo a los 17..., también a los 20..., a los 25...

Qué se yo !! Tal vez era sólo un momento de solitaria compasión (jiji) que quería compartir con alguien que la entendiera...

Es seguro que la mayaroría del tiempo está llena de ilusiones !!! Apuesto a que si !!!

Y eso no impide que alguna vez una sombra de nostalgia se sienta...

Yo..., he sentido amenudo las dos cosas...

Y sé que a veces de tanto soñar ya no sé ni dónde vivo... En mis sueños o en la realidad ???

Anónimo dijo...

los sueños de los 17 años son fabulosos. No todos se cumplen, pero las alternativas no tienen por qué ser peores. Mi vida, que espero vaya por la mitad, pues tengo 41 años, ha dado tantas vueltas que he tenido que pararme a recordar lo que soñé a los 17. Y recuerdo una tertulia con D Alvaro del Portillo en el colegio Retamar en Septiembre del 83 u 84.... Dos chicos de mi edad se levantaron a decirle que se iban a vivir a EEUU ese mes, para estudiar COU y sabe Dios qué otras cosas. Recuerdo que pensé cómo me gustaría ir a EEUU, tierra lejana y desconocida, tierra de películas y de habla inglesa.... despues de más de 20 años de aquel día, resulta que uno de los chicos es ahora sacerdote y vive el Los Angeles (no los de San Rafael...) y el otro es mi marido desde hace 13 años. Vivimos en EEUU y tenemos 5 niños americanitos, la mar de españoles. Y seguimos soñando y viviendo "sorpresas" que nunca soñamos. Recuerdo una amiga nuestra de Seattle solía decir"cuidadito con lo que soñais, que puede volverse realidad..." Ja, ja, ja...si ella supiera!

Mónica dijo...

Yo a los 17 quería estudiar Historia, doctorarme, ser profesora en el uni, casarme, tener hijos, cuidar de ellos a tiempo completo, tener un marido que me quisiera por lo que realmente era en el interior, quería ser distinta a los demás,quería ser como mi padre (trabajar fuera, viajar por negocios) pero también como mi madre (ser ama de casa)y hacerlo todo de forma diametralmente distinta a ellos... Algunas cosas eran incompatibles, pero no importaba, podría hacerlo todo.

Menos doctorarme, ser profe en la uni, viajar por trabajo y hacer las cosas diametralmente distintas a mis padres, todo lo demás lo he conseguido, aunque realmente no importa conseguirlo o no.

A los de 17 de ahora, lo que les falla es que no les dejan soñar. Se creen con más libertad, pero les han cortado las alas. Les han embaucado con el botellón, el preservativo, el no esfuerzo, la vida programada, la "tolerancia" y se han olvidado de los ideales, de la entrega.

"Solo soñando se da el primer paso para que los sueños se hagan realidad".

zocadiz dijo...

No recuerdo que soñaba a mis 17 años...sólo sé mis sueños de ahora. Y es que siempre he tenido mala memoria y he estado encerrada en el presente.

Enrique Monasterio dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Los leerá "María" y espero que le sirvan para pensar un poco.

Anónimo dijo...

También quería ser periodista....SNIF!.
Ahora estoy en busca del plan B..

Hadasita dijo...

Podríamos hacer una sociedad de periodistas frustrados o algo así, jajaja. Aunque yo ya estoy poniendo en marcha el plan C...

Anónimo dijo...

Lo que está claro es que si es vaga tiene que empezar a cambiar. Maria, eso ya es un gran paso. Bien, eres vaga, pues pon los médios para cambiar. Es genial lo sabes...
Lo primero dejar de ser tan vaga, que te costará un poquito más que a los otros pero sólo un poquito. ¿Cómo? Pues primero no pensando más en tí (menos autocompasión). Segundo elaborar un plan de trabajo (lo contrario de la pereza, diligencia) horario, mesa de estudio, luz, papel y boli, y tiempo dedicado a éllo. Finalmente te recomiendo paciencia. Lo importante no son los triunfos. Lo importante es participar.
Yo era tan vaga, que cuando me ponía a estudiar creía que todo me lo sabía. No hay nada como vivir en la realidad. Claro que no estudié una carrera y el mundo laboral es mucho peor que el cole si no tienes una preparación.
Por cierto no pierdas el tiempo con sícólogas, son para los enfermos, no para las perezosas soñadoras.