martes, 5 de febrero de 2008

Carnaval, adios





Siempre me han asustado las máscaras. A duras penas soporto algunas formas de maquillaje que parecen velar el rostro, más que resaltar su belleza. No me gustan los cascos de motorista con esas viseras ahumadas que no dejan ver los ojos, ni las gafas de espejo, donde siento que rebota mi mirada.

Me desconcierta que algunos disfruten ocultando sus facciones detrás de una carcajada de cartón. Creo que hay algo perverso, que a mí me da miedo, en esta fiesta donde todo es mentira.

El traje, el vestido, el adorno personal son un lenguaje, una forma expresar lo que somos, nuestra dignidad y también nuestro amor a quien nos mira. El disfraz es una barrera, un muro que nos convierte en cosas, en objetos sin alma. Me lo dijo un payaso que hacía mimo en la calle, del que ya hablé aquí hace casi un año.

Ayer vi a una mujer supongo que era una mujer vestida como una muñeca de porcelana. Llevaba en brazos a un niño o a una niña con una máscara y un vestido del mismo tipo. Iban caminando por la acera de la calle en busca de un taxi. Empezaba a llover. Por un momento desee que cayese un chaparrón y disolviese el disfraz como un terrón de azúcar.

Era un deseo infame, pero no pude evitarlo.

Por cierto, hoy he aconsejado a una niña de diecisiete años que se esfuerce un poco por estar más guapa. He acentuado el adverbio "más", para que no se ofendiera; pero es que la pobre tiene la autoestima un tanto baja, y se disfraza de hembra del paliolítico:

Yo soy como soy me ha respondido. No me gusta ir de superguay, ¿me entiendes?

¡Si supieras cuánto te entiendo!



12 comentarios:

Altea dijo...

Para que luego digan que es Navidad la época de la hipocresía y la mentira...
Yo conozco quien se esforzó tanto en ir de superguay que acabó supermal . Aunque lo de arreglarse para levantar un poquito la autoestima también funciona.

María dijo...

a mi también me dan miedo las máscaras... con lo bonitas que son las sonrisas naturales. Don Enrique ayer le contesté a lo de la canción, no sé si lo vió, por si acaso aqui se lo pego. Un saludo!!

a mi me costó un poco aprender. En la pagina web goear.com busca la canción y, cuando la encuetra pone: "share it" (osea compartela) o "This song in your site" (osea: "esta canción en tu sitio" o algo asi) éste es el bueno. Hay que copiarlo y pegarlo en la versión html. Es un enlace que empieza por "object"

No se si me he explicado...

Enrique Monasterio dijo...

Gracias María; lo ley en tu blog

Anónimo dijo...

D.Enrique: soy loreto la que ya sabe quién es! Tengo dudas sobre si recibió mi email de "puesta al dia".... Que sepa que me encanta su Blog! Además he descubierto el enlace al de el poeta del puerto y tb me parece un lugar interesantísimo por el que pasar!
GRACIAS Y ... respondame cuando pueda a una cosa que le pregunté. MUCHAS GRACIAS!

Laurita dijo...

Discrepo contigo, querido Enrique. Todos vamos disfrazados por la vida, tú de cura, yo de dama. Sólo que a algunos el maquillaje les traspasa la piel y se les hunde hasta el alma. Entonces ya no son capaces de quitarse la máscara porque ésta se ha confundido con su piel, y el rostro que muestran es una amalgama que confunde transparencia con hipocresía.

Después estamos los que por pudor, vergüenza, timidez, culpabilidad o miedo necesitamos retocarnos un poco, y no sólo para que los demás nos acepten, sino para hacerlo nosotros mismos: pasar el examen del espejo cada mañana (y no me refiero al del baño, sino al del alma), reunir el valor suficiente para salir a batallar...

Una raya negra sobre los ojos, un poco de brillo para los labios...un brevísimo sorbo de compasión para el alma.

Enrique Monasterio dijo...

No discrepas conmigo, Laurita: decimos más o menos lo mismo. Es cuestión de palabras: yo no me disfrazo de cura: soy cura, y quiero serlo 24 horas al día. Y tú eres una dama, aunque la quimio haya querido estropearte, sin éxito. Nunca de "disfraces" de otra cosa.
La "máscara" en cambio es una barricada en la que algunos se esconden para ver sin ser vistos.
Vestirse o maquillarse no es disfrazarse, sino expresar lo que uno es y quiere seguir siendo.
Por eso le dije a aquella niña que se esforzara un poco para ponerse más guapa. Ya era guapa por dentro, ¿por qué no reflejarlo por fuera?

Boo dijo...

Para ver sin que a uno le vean son muy útiles las gafas de sol.Pero sobre todo son útiles para protegerse del sol y , a los que somos tímidos, de algunas miradas descaradas y molestas, porque hay miradas que parecen meterse sin derecho en tu interior...

Laurita dijo...

Acepto tu réplica. Al fin y al cabo, lo de la máscara sólo era una metáfora.

Te sugiero que desarrolles por extenso esa teoría del "ver sin ser visto", me parece muy interesante.

Espero que esa niña te haga caso de verdad y se haga un bien a sí misma. Es lo que tienen esas edades...

Juanan dijo...

Esas máscaras me recuerdan a unos monstruos de una serie japonesa que me pasó un amigo, que eran gigantescas moles de porcelana detalladas en oro con 5 caras blancas y terroríficamente perfectas, inexpresivas, seis enormes brazos femeninos que se movían con una gracia inhumana y una hélice minúscula. Creo que es el monstruo más terrorífico que he visto nunca, recurriendo precisamente al canon deseable, y no a los típicos Monstruos S.A.

Anónimo dijo...

OOOOOOOOOOOOOOOhh!. A mí tampoco me gustan nada los disfraces y tampoco disfrazarme. Aunque a veces siento cierta necesidad de hacerlo- los grupos, ciertas modas, ir "in"... etc. lo malo es que luego no me siento nada cómoda.
Supongo que prefiero "disfrazarme" para no "verme" realmente como soy y darme un susto!. Tengo claro que me estoy equivocando y que es por cobardía de no ver la realidad y por pereza para no cambiarla. Conclusión: me siento fatal!!

Anónimo dijo...

OOOOOOOOOOOOOOOhh!. A mí tampoco me gustan nada los disfraces y tampoco disfrazarme. Aunque a veces siento cierta necesidad de hacerlo- los grupos, ciertas modas, ir "in"... etc. lo malo es que luego no me siento nada cómoda.
Supongo que prefiero "disfrazarme" para no "verme" realmente como soy y darme un susto!. Tengo claro que me estoy equivocando y que es por cobardía de no ver la realidad y por pereza para no cambiarla. Conclusión: me siento fatal!!

Amaia dijo...

Hace mucho que no escribo nada, aunque procuro leerte más o menos a diario. Hoy solo voy a decir que a mi me encantan los disfraces, pero sin más. Ni como barricada, ni barrera... soy así de infantil. Buenas noches.