jueves, 28 de febrero de 2008

Derrotados a los 17 años (y II)



Decíamos ayer…

—¿Tú qué querías ser cuando tenías mi edad? —me pregunta María en vista de que me he quedado sin argumentos—.

—Yo…, pues verás… Primero quise ser notario, pero sin mucho entusiasmo. Soñaba con un buen sillón, una firma con su rúbrica complicada que diera fe de cualquier cosa y un ejército de juristas que trabajaran para mí. Luego quise ser escritor: premio Nobel de literatura con montones de novelas escritas; novelas negras de intriga, por supuesto, que la gente leería por la calle y en el autobús. Luego soñé con ser catedrático de Derecho Penal y criminólogo insigne, defensor de todos los asesinos de moda…

—¿Lo dices en serio?

—¡Claro!

—¿Y te quedaste en cura?

—No, no “me quedé” en cura. Di un paso más. Empecé a soñar con una familia supernumerosa, de cientos de chicos y chicas como tú. E imaginé que sería estupendo poder celebrar la Eucaristía, tener a Jesucristo entre las manos, perdonar los pecados, y olvidarme de todos mis problemas personales para siempre...

—Y te metiste a cura…

—Ya ves…

—¿Y cuesta mucho?

—Vale más de lo que cuesta. Es un gran negocio.

Como por ese camino no llegamos a ninguna parte, vuelvo a retomar el tema central. Le explico que en la vida es seguro que tendrá muchas derrotas, bastantes decepciones y algunos triunfos.

—Pero ¿sabes cuál sería el mayor fracaso de todos?

—No sé…

—Renunciar a los sueños antes de empezar a vivirlos o sustituirlos por sueñecitos egoístas y facilones.

—¿Usted cree que soy egoísta?

—Todos lo somos en mayor o menor grado. Pero a tu edad hay que aspirar a hacer cosas grandes por los demás, a dejarse la vida en empresas que aparezcan como un reto. Deberías aspirar a ser, no simplemente a tener. ¿Me entiendes?

—Creo que sí…, lo que pasa es que no es tan fácil.

—Eso es lo bueno…

(La conversación siguió en esta dirección, y seguirá, si Dios quiere. Mañana la llamaré para que lea los comentarios que habéis puesto en el blog. Y le invitaré a que ponga el suyo. Me temo que no querrá)

14 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé si tiene que ver pero creo que a veces confundimos democracia con mediocridad.

Llevo días con el título de un post en la cabeza: "los peligros de la democracia". Todo a raíz de un mensaje de SMS que ponía "Si quieres boda, manda un sms con la palabra BODA SÍ al... si no quieres boda, manda un sms al..."

Una cosa es tener los mismos derechos y deberes que los demás (aunq. tampoco me creo lo de los mismos deberes). El campo de las aspiraciones creo que es individual. Creo que la globalización de la democracia indiscriminada es el principio de la mediocridad. Parece que tira pa´bajo en vez de pa" arriba. NO sé, casi que la tecnocracia me parece tentadora.


Ando un poco espesa y cerca de los 37... Si pienso en lo que había soñado con ser a los 37 me muero!!. Pondré el "tarjet" en los 47!. No me voy a dar por suspendida!!

Ljudmila dijo...

Más sobre la mediocridad: dicho por Juan Pablo II a la UNIV 2002:
"Resistid, queridos jóvenes del UNIV, a la tentación de la mediocridad y del conformismo. Sólo así podréis hacer de la vida un don y un servicio a la humanidad; sólo de este modo contribuiréis a aliviar las heridas y los sufrimientos de tantos pobres y marginados como sigue habiendo en este mundo nuestro tecnológicamente avanzado. Dejad, por tanto, que sea la Ley de Dios la que os oriente hoy en el estudio y mañana en la actividad profesional. Así resplandecerá "vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos" (Mt 5, 16)"
Por otro lado comprendo, se que la vida hoy no es fácil, probablemente mucho más dificil que la mia cuando tenia 17, pero cuantas oportunidades para el desafío, muchas más que las que yo tenía, para vivir la vida con más pasión y contra la corriente como le gusta a los jóvenes, que para eso está la juventud para los desafíos, los grandes sueños, aunque despues no se cumplan del todo, pero solo así se llega a agradecer lo vivido, a vivir conpasion el presente, y con esperanza el futuro. Saludos a Maria.

yomisma dijo...

Para "Maria"
Pienso que tienes mucha suerte de poder contar con amigos como D Enrique,sé que te ayudará sin coaccionarte. Mi hermano quería ser arquitecto desde que tenia 13 años. Tenía, tiene, buena cabeza y ganas de hacer edificios como los que tú quieres hacer. En BUP, bachillerato, las cosas se pusieron duras porque además de estudiar tenía que mantener unos "compromisos sociales". ASí que lo que sufrió fueron las notas, claro. Y fue tirando la toalla poco a poco, y ahora no es arquitecto. De hecho, no es nada. Quiero decir que no ha estudiado nada (serio). Esta de dependiente en El Corte Inglés (fijo, eso sí) y con el sueño de ser doblador de películas. Y de casarse con su novia algún día. Espero que estos sueños no los tire tambien por el balcón.
Te animo a que estudies fuerte, que más tarde lo agradeceras. Para turismo ya tendrás tiempo...cuando te contraten para edificar en Japón, y Australia, y...Animo, aún estás a tiempo!! Te encomiendo.

Hadasita dijo...

Secundo lo dicho por Yomisma. Y también le recmendaría otra cosa a María: que cambie de médico. Esa psicóloga no le está atinando, la está justificando, pura asertividad inútil. Hay otros psicólogos buenísimos, que podrán ayudarla en la misma dirección que le indicamos, con 2 dedos de frente.
Yo le pedí al sacerdote que me dirige que me buscara uno de confianza; quizás usted mismo, D.Enrique, o Kloster, o alguien que quiera bien a María y que tenga algún "contacto" pueda recomendarle algún psicólogo con un pelín más de... visión sobrenatural (no suben la tarifa por esto, pero es un puntazo: es EL PUNTAZO).

Laurita dijo...

"María", ¿recuerdas la parábola de los talentos? Si no es así, pídele a D. Enrique que te refresque la memoria.
Dios te ha dado, seguramente, muchos talentos, no hagas como el necio, no los entierres por temor a que alguien te los pueda robar: INVIÉRTELOS, y te serán doblados. El mejor de medio de invertirlos está en los estudios, en el trabajo duro día a día; estudiar cada día media hora no es frustrante ni pesado y el día de mañana serás una persona cultivada, dueña de sus propios pensamientos y decisiones, con libertad y responsabilidad para saber utilizarla. No te eches atrás, ¡lucha!

María dijo...

Oye pues si María va a leer ésto yo quiero decirle que no se rinde, que por lo que dice parece ser que vale un montón. Que se la juegue, que vale la pena apostar por lo qu uno quiere!!. Que aunque cuesta luego, el ver realizados nuestros sueños no tiene precio!!!.

i.riñón dijo...

A María le falta motivación. No hay nada que le ilusione tanto como para comenzar a esforzarse por ello.

No sé si lo mejor es que estudie arquitectura, todo depende de si realmente es lo que quiere hacer. Quizás se vea arrastrada por las aguas que le recomiendan estudiar una carrera superior y no es eso lo que quiere hacer. Ser dependiente de El Corte Inglés no es mejor ni peor que ser arquitecto. Lo peor es querer ser Arquitecto y tener cabeza para ello y no lucharlo.
Primero debería resolver esta cuestión en su cabeza. Una vez que sabe lo que quiere hacer, conviene darlo vueltas en la cabeza para echarle ilusión y ganas y para concretar qué medios va a poner para lograrlo y cómo va a vencer la pereza poco a poco.

Al final, puede que lo logre o puede que no, pero el resultado será que habrá luchado por ser lo que ella quiere ser, no lo que los demás quieren que sea.

Vencer la pereza para lograr algo que no se quiere lograr es un esfuerzo titánico.

No me parece mal que consulte a un psicólogo, pero como en todas las profesiones, los hay mejores y peores. En ocasiones hay trastornos de personalidad más o menos ocultos y sólo un profesional sabe sacarlos a la luz. Porque "no se noten" no quiere decir que la persona no haya desarrollado mecanismos para compensar la carencia.

Siempre me ha gustado la historia de las ranas que debían trepar por una pared mientras las de debajo les gritaban "no lo van a lograr". Por supuesto, la rana sorda lo logró. No me parece el mejor método para estimular a alguien animarle a tirar la toalla antes de empezar el asalto.

Si me tocara aconsejarla, lo primero que estudie bien hoy; lo segundo que mire todos los posibles estudios y toda la posible formación y salidas profesionales que hay en el mercado; y al mismo tiempo que busque otro psicólogo.

Anónimo dijo...

María: olvídate de esa psicóloga, de esa en concreto. Más que nada porque no está sacando lo mejor de ti misma. El buen psicólogo es el que descubre los puntos fuertes del paciente y se apoya en ellos para trabajar.Y marca metas que se consiguen con esfuerzo.

También me parece que deberías descubrir tus aptitudes o que te ayuden a descubrirlas para que puedas decidir con realismo qué quieres ser el día de mañana. Estoy absolutamente de acuerdo con lo que ha dicho i.riñón. Antes de empezar a andar hay que saber dónde queremos llegar.

Tal vez hayas perdido los hábitos de esfuerzo. Pero, como cualquier hábito, lo adquirirás realizando a diario pequeñas cosas que te cuesten un poco y que hagan felices a los que te rodean. Ahora quizá la musculatura anda flojilla, pero verás cómo poquito a poco llegas a tener incluso bíceps.

Ahora quizá se te haga todo una montaña. Hay una profesora del IESE, Nuria Chinchilla, que explica esto de forma muy gráfica.
Imagínate que te marcas un objetivo por el que vale la pena luchar . De entrada asusta.El objetivo es como un elefante. El problema es que nuestro estómago no puede abarcar el tamaño de semejante animal. Sólo hay una posibilidad: cortarlo a filetes y engullir uno cada día. Lo importante es ese esfuerzo diario de ir al congelador, descongelar el filete y cocinarlo según convenga. Si nos ponemos un plazo y marcamos el tiempo que le vamos a dedicar, si nos vamos comiendo cada día una rodaja... llega un momento en el que, por fin, nos ventilamos el elefante entero.
No sé si esto que te he contado te sirve.

Mucho ánimo. Todo lo que vale cuesta.

Un abrazo, María.
Sunsi

Boo dijo...

Qué fenomenal tener tantos ayudantes...yo voy a pedir consejo en este blog...

zocadiz dijo...

Maria...VALE LA PENA.
Soñad y os quedareís cortos.
Sueño y sacrificio son dos caras de la misma moneda. Pero al mirar atrás, jamás te arrepientes.

Mónica dijo...

María, cómete el mundo.

Descubre qué te gusta, cómo puedes ser feliz (pero feliz de verdad, no de saldo) y hacer felices a los demás, descubre cómo ser útil y dejar poso... Ah, y si quemas las naves y te equivocas, te levantas y a continuar.

alejops dijo...

En la vida no se puede estar mirando siempre por la economía o por la situación laboral, hay que ver un poco más allá de vez en cuando. Como tampoco te puedes quedar mirando a las estrellas. Yo le diría a "María" que se fije un objetivo por el que merezca la pena luchar y sacrificarse cada día, una meta que llene de sentido todos sus esfuerzos. Y que se acuerde de poner granitos de arena cada día.
Tengo un montón de amigos que están desanimados por lo que muchos profesores nos han contado desde hace años: que la vida está imposible, que soñar es de ilusos, que no merece la pena buscar. El resultado es una mayoría de jóvenes que no se atreve a levantar la vista y emprender su propio camino. Yo con esto no puedo, esa falta de vitalidad... Para mí eso es ser anciano, y no otra cosa.
Esfuerzo=resultado. Es la ecuación que lo resume todo.

EleanorRigby dijo...

Maria, no te rindas, lucha.Yo conseguí entrar en la facultad casi pidiendo perdon por entrar , los profesores me machacaron mucho durante el curso, me desmoralizaban, me decian que no valia, que no llegaria a ningun sitio, pero yo me aferraba a que Einstein suspendia matemáticas y física y mira por donde ahora todos estudiamos su teoria de la relatividad. No pienses que para ser alguien tienes que renunciar a tus sueños, si quieres ser arquitecta intentalo, lucha, intenta conseguir la máxima nota posible, esfuerzate, y te lo dice otra vaga de solemnidad, Hadasita lo puede confirmar.

besitos

ciao!

Hadasita dijo...

Lo confirmo: ha sido alumna y tutoranda mía, de las vagas por vocación. Y ahí la tienes, ¡¡¡en Quimicas, y delegada de su curso!!!

María: no te rindas, trabaja mucho, déjate ayudar y animar y aconsejar, cambia de psicólogo, y piensa bien qué te hace ilusión y para qué sirves; porque la carrera pasa, pero el trabajo es eso, un servicio. Y tranquila, que te estamos encomendando todos, vas bien respaldada.