jueves, 12 de marzo de 2015

La lotería

Ya han llegado los primeros alimoches 
Dicen que mañana regresará la primavera; que lo que ahora tenemos es un veranillo adelantado y es conveniente pararle los pies con un buen frente de frío y lluvias antes de que llegue la semana de pasión.
Hoy he vuelto a bajar a Madrid. Quería hablar con José Luis, porque me llamó muy enfadado hace días a Molinoviejo y quedamos en que yo le buscaría en cuanto mi agenda lo permitiera. José Luis tiene mucha suerte, pero él no lo sabe. Cree que la vocación de su hija es "una trampa"; que el mismo concepto de "vocación" es ilusorio, porque Dios tiene cosas más importantes que hacer que "ir diciendo cositas al oído de las adolescentes para captarlas y hacerlas monjas."
Sentados en el Vips de Serrano, le hago notar que su hija no es precisamente una niña; tiene 22 años y está a punto de terminar la carrera con una notas brillantes.
—Más a mi favor —responde—. Siempre vais a por las mejores.
—Bueno, yo no conozco a tu hija. ¿De verdad vale tanto?
Frente a un capuchino caliente, José Luis se deshace en elogios hacia la chica.
—Si es así —le digo al fin—, tienes razón. A Dios habría que entregarle algo más mediocre. ¿No tendrás otra hija feíta, de pocas luces, que no valga mucho…?
Regreso a Molinoviejo con la puesta de sol. José Luis es un buen tipo. El único problema es que le ha tocado la lotería y no se lo acaba de creer. Me propongo ir a visitar a la niña, que ingresará como novicia en una congregación dentro de unos días


11 comentarios:

Anónimo dijo...

No puede estar en mejor lugar. Delicias de Dios.

Anónimo dijo...

Babeo con esas historias: 22 años,lista y seguro guapa, Dios siempre hace lo mismo, se lleva al noviciado a lo más granado de la Quinta. Felicita al padre de parte de un mexicano y dile que aquí decimos de él YA LA HIZO

Cordelia dijo...

Jajajaja! Pobre hombre, lo habrá dejado planchado con la hija feíta! Muy bueno!

Isa dijo...

Digo lo que Cordelia. Si tiene más hijas estará dándole vueltas a sus propias palabras.
Son curiosas las frases que utilizamos desde nuestro alto conocimiento de Dios: "Dios tiene cosas más importantes que hacer" ¿qué nos parecerá más importante que sus susurros?

Anónimo dijo...

Por que le ha tocado la lotería?

Cordelia dijo...

Porque su hija se va monja. Frivolizando un poco, te diría que qué mejor yerno puede querer un padre?

Antuán dijo...

Pues que si, que debería dar, ¡Gracias a Dios! según están las cosas de inseguras es lo mejor que le ha podido pasar. Adiosle

Anónimo dijo...

Hombre,es una alegría pero, tanto tanto como para tocar la lotería?. Sigo sin entenderlo.

ALEJANDRA dijo...

Anónimo: "Todo lo que no se da está perdido" ,dice un proverbio indio. Y qué donación mayor que la propia vida?. A ese padre bueno,que ha criado a esa hija más buena aún ,le duele la separación,acabará aceptándola, y comprendiendo que, la felicidad de las monjas de clausura - no digo superior- es incomparable a cualquier otra. He visto muchos partos en mi vida, y lo comparo el instante en que la madre recién parida ve a su hijo por primera vez, con la cara omnipresente de las monjicas de clausura, que también he visto unas cuantas ( tuve un tío Carmelita Descalzo y en mi familia siempre ha habido mucho trato con esa Orden).Es felicidad que se irradia, que ilumina. Hace pensar a quien la ve, " qué bien se está aquí".

Anónimo dijo...

"—Si es así —le digo al fin—, tienes razón. A Dios habría que entregarle algo más mediocre. ¿No tendrás otra hija feíta, de pocas luces, que no valga mucho…?"
Me parto.
Doy Fe que Dios escoge a las mejores. A mis dos mejores amigas del colegio- mejores, mejores en muchas cosas- —Si es así —le digo al fin—, tienes razón. Viví el "momento llamada" en primera línea. No me sorprendió nada a pesar que, yo no me veía en esas ni loca.
Han pasado muuuchos años y cada una sigue en su camino.
Por cierto, a mi hermana favorita también le pasó lo mismo. Era la prefe de mi padre- y sin celos porque tenía fundados motivos. Cuando se fue de casa a mis hermanos y a mí nos sentó fatal... Han pasado todavía más años y ahora y me parece la mar de natural.

Anónimo dijo...

Uy, hija, pues yo que quieres que te diga. Tengo familiares en el convento y son un sol, contentas y simpáticas y retadoras... Pero las que estamos fuera tampoco andamos mal. Que son ellas mejores? Pues seguro, pero no creo que a los ojos de Dios haya mucha diferencia. Depende con el amor (y el humor) que pongamos en cada cosa que hacemos.