sábado, 7 de diciembre de 2013

tacos en letra impresa

 Una palabrota razonable
He recibido un e-mail de un viejo amigo; es un mensaje cordial, generoso, lleno de afecto y también ―ay de mí― de palabrotas.
La verdad es que no lo entiendo. Nunca he sido enemigo del taco como interjección espontánea y explosiva. En alguna ocasión lo comparé con la poesía lírica. Pero por escrito, no, por favor. El taco debe ser sonoro, rotundo y natural como la risa. Ésos que escriben jejeje o jajaja en sus mensajes de Internet para dejar claro que les ha hecho mucha gracia algo demuestran tener poca imaginación. Igual que los que escupen palabras soeces en letra impresa para informar o para convencer al prójimo.
No me escribáis tacos, amigos. Gritadlos si eso os tranquiliza, pero no me amarguéis el día.
―¿A qué tacos te refieres, colega?
―Te los diré de palabra, querido Kloster. Por escrito, jamás. Jejeje 

viernes, 6 de diciembre de 2013

El poema

Me lo envía alguien que escribe su nombre en gerundio. "Caminando". En realidad se llama Raquel y anda por tierras del alto Aragón. Se ve que Molinoviejo le evoca recuerdos, tertulias y promesas de amor. De eso habla esta poesía que, según dice su autora, "no es muy buena".  
Estamos acabando la Novena de la Inmaculada. Oigámosla:

 MOLINO

¡Qué Madre guapa, qué Hijo, en su regazo divino!
Mirada morena, de recuerdos, de canciones
entre pinos y atardeceres dorados.
Mirador de eternidad
bañado de puestas de sol.

Tertulias cantadas, recuerdos a media voz,
amistades fraguadas a los pies de su ermita.
Pintada de Ángeles, con pintura de un Sí.
Me robas el alma.
Canta un riachuelo
Su cauce estrellado es testigo de amores eternos.
de una entrega sin fin.


Mary's Land

"Tierra de María". Así se titula la película de Juan Manuel Cotelo que acaba de estrenarse en Madrid. Su director, bien conocido por "La última Cima" nos la presenta en esta singular entrevista.



Y éste es el Trailer



jueves, 5 de diciembre de 2013

Apenas pasa nada



―¿Qué puedo escribir hoy si aquí no ha pasado nada?
―¿Nada? ¿Estás seguro?
―Dímelo tú; en Molinoviejo todo sigue igual. El curso de retiro continúa en silencio. La brisa se ha despedido y ni siquiera ha venido una nube para hacerme compañía.
―Te diré lo que has hecho hasta ahora mismo. Has predicado cuatro veces a cuarenta y dos hombres del Opus Dei de todas las clases y edades. El mayor ha superado los ochenta años y el más joven andará por los veintitantos. No has tomado nota de las profesiones, porque son tan variadas y dispares que las olvidarías enseguida.
―Luego he charlado con cuatro o cinco a solas…
―Sí. Y, reconócelo, hasta te has emocionado al comprobar cómo el Espíritu Santo trabaja sin descanso en el alma de los que le buscan sinceramente.
―También he ido a la ermita de la Virgen. Hacía frío, pero se estaba bien allí y no me ha costado darle gracias por lo mucho que he aprendido de estos hombres y por los milagros que sigue haciendo cada día.
―En la última meditación has hablado del Cielo…
―…y he dicho muchas tonterías…
―Tienes razón; pero ¿acaso es posible hablar del Cielo de otra forma? Has estado bien, colega, dentro de lo que cabe. Y me parece que has comenzado a dibujar en el aire un esbozo de ese libro que aún no has escrito y pesa sobre tu conciencia como una losa; el que te pidió don Fernando, sobre el Cielo. Podrías titularlo: “la vida eterna se parece…”
―No sé, Kloster, no sé.
―De acuerdo; no sabes. Pero reconoce que hoy han pasado muchas cosas en Molinoviejo.
―Además, he recibido un poema para la Virgen.
―¿Un poema?
―Mañana…

miércoles, 4 de diciembre de 2013

¡Venid a Molinoviejo!






¿A qué esperáis? Comprendo que no es fácil encontrar plaza en un curso de retiro o en una convivencia; pero podéis poneros en la cola y esperar turno.
¿Cómo os convenzo? Molinoviejo no es un parque de atracciones. El paisaje y el lugar son magníficos, pero hay lugares en el mundo mucho más hermosos. Aquí sólo veréis una finca de pocas hectáreas con un jardín arbolado, un riachuelo y una ermita en el centro dedicada a la Santísima Virgen. En el exterior del ábside hay un grupo de ángeles que parecen caminar entre los pinos.
La casa no ha envejecido con los años; ha crecido, sigue creciendo y ha madurado arropada por la Dueña y Señora del lugar.
Molinoviejo guarda mil recuerdos de San Josemaría. Por tanto, es una reliquia viva; pero nunca un museo. La pequeña casa antigua, donde yo resido habitualmente, y el viejo oratorio que consagró el Fundador de la Obra en 1948, siguen abiertos de par en par cada vez para más personas del mundo entero.
Aquí la Virgen María pinta sonrisas, repara corazones y hace milagros. Y no me digáis que a Ella le da igual un lugar que otro. Es cierto: nuestra Madre busca a sus hijos donde estén, como buscó a Jesús perdido por las callejuelas de Jerusalén. Pero no olvidéis que es La Señora y le gusta recibir visitas en casa. ¡No tengáis miedo; venid a Molinoviejo!

martes, 3 de diciembre de 2013

Cartas a los Reyes Magos

Alguna comentarista sugería que en Correos podrían editar un libro con las cartas que reciben, dirigidas a los Reyes Magos. Creo que es una buena idea; pero, entre tanto, los padres y madres globeros podían enseñarnos alguna de esas cartas. Yo las publicaré con mucho gusto, omitiendo o cambiando los nombres y las circunstancias más delicadas.
Aquí tenéis, por ejemplo, la carta de Miriam, que me remite su padre:

Queridos Reyes Magos
Me llamo Miriam. Yo no os he visto nunca pero mis padres me dicen que sois verdad, que fuistes a ver al niño Jesus que estaba recien nacido, no me he portado muy bien pero estoy mejorando , por ejemplo se me olvida echar de comer a los periquitos que tenemos y a veces pian y pian y es por que no les hemos puesto agua, pero no os preocupeis que he puesto una nota debajo de la jaula, tambien a veces le cojo a mi hermano Chema sus chicles sin decirle nada y me suelto de la mano de mi padre cuando voy por la calle.
Pero estoy mejorando, queridos Reyes magos tambien os queria preguntar ¿ a que hora vendréis para estar despierta ? si me duermo por favor despertarme. No se os olvide las muñecas que os he pedido y el libro aunque si no cabe todo prefiero las muñecas.
Os dejo el telefono de mi padre, suele estar siempre en la empresa y como os conoce os cojerá el movil ademas si le llamais os dice donde vivimos aunque tambien podeis dejar un mensaje y el os responde.
Bueno queridos Reyes traedme por favor lo que os pido los regalos de la pequeña no importan tanto por que todavia no habla y no se entera de nada.
Un beso Miriam

lunes, 2 de diciembre de 2013

El anuncio del lunes


La verdad, parece cosa de chinos.

domingo, 1 de diciembre de 2013

El Niño Jesús de peluche

Leed aquí la sorprendente historia del Niño Jesús de peluche. La cuenta nuestra amiga Adaldrida, que no defrauda jamás.

A Papá Noel


La Navidad no es un cuento



Querido Papá Noel:
Te envío este e-mail con todo respeto e incluso con cierto temor, porque eres un personaje poderoso. Te conocen y admiran los niños del mundo entero. Tienes un pasado ilustre y, desde hace unas cuantas décadas, ocupas un lugar de relieve en las celebraciones de la Navidad. Te llaman también “Santa Klaus” y te identifican con San Nicolás, el obispo de Bari. 
Sin embargo tus amigos parecen haber olvidado este detalle y no sólo te han cambiado el nombre, sino que además te han despojado de tus ornamentos episcopales, te han hecho engordar veinte kilos y ahora apareces como un tipo rollizo vestido de rojo que corretea por el mundo montado en un trineo.
No eres el único personaje mítico que se ha colado en estas fiestas. Hay centenares repartidos por toda la geografía. En mi tierra han creado al Olentzero, un carbonero dadivoso que reparte juguetes; en Cataluña existe el Tió de Nadal, un tronco de árbol al que hay que darle una buena paliza para que eche chuches por su agujero menos noble. Y en Italia, modificando la palabra “Epifanía” inventaron la Befana, una bruja que trata de dejar sin trabajo a los Reyes Magos.
No me dirijo a ellos, porque tienen una importancia relativa. Entiendo que tú eres el jefe.
¿Te has preguntado alguna vez, amigo Noel, por qué estás aquí; qué tienes tú que ver con el nacimiento de Jesús en Belén? Yo también tenía esa curiosidad, y después de consultar todas wikipedias de la red, creo que empiezo a entender algo.
Me temo que la culpa es de la literatura. Resulta que, desde hace muchos siglos, con la llegada del frío, los hombres, mujeres y niños del hemisferio norte, necesitábamos oír cuentos al calor de la lumbre; cuentos de mucha nieve y animalitos del bosque; narraciones azucaradas a ser posible, que no alterasen la paz de las familias.
Como las fiestas de Navidad se celebran más o menos por esas fechas, algunos de esos relatos tuvieron como protagonista al Niño Jesús, a los pastores, etc. Así nacieron los famosos “cuentos de Navidad”, un género literario que, con el paso de los años, ha generado relatos de enorme belleza.
Gran invento éste de los cuentos de Navidad, sobre todo aquellos que se dicen en voz baja junto al belén y ayudan a penetrar con la fantasía en el misterio del Nacimiento del Hijo de Dios.
Lo malo fue la llegada del romanticismo y, cómo no, del laicismo. Muchos de esos cuentos cambiaron de órbita repentinamente. Ya no importaba tanto la historia de Belén (que de hecho fue olvidada por completo) como el “espíritu de la Navidad”.
¿Y qué es ese espíritu? Tú lo sabes muy bien, querido Noel, puesto que eres su profeta. El espíritu de la Navidad es un síndrome de buenismo invernal, al que se nos convoca por decreto; una hemorragia universal de buenos sentimientos cuyo origen nadie conoce, y que se expresa de mil formas: bolitas brillantes de colores, guirnaldas, ramas de abeto, acebo y una moda en rojo-pasión y blanco-escarcha.
El “espíritu de la Navidad” ha creado sus propios villancicos laicos en los que ya no se canta al Niño Jesús, tal vez para no ofender a los agnósticos, sino al propio “espíritu”. Son canciones con muchas campanas, duendes, gnomos y renos piadosos de cuernos azucarados.
Y tú, Papá Noel, ¿qué haces? Nada especial. Era preciso encontrar un protagonista para este cuento de navidad interconfesional. Tenía que ser gordito, con mofletes y una sonrisa pánfila e inofensiva.
Tampoco a mí me ofendes, rechoncho amigo. En el fondo me pareces gracioso, y  no has conseguido que me olvide de la Nochebuena ni del belén. Sin embargo podríamos llegar a un acuerdo: ¿por qué no te trasladas con tu trineo y tus renos a otra época del año; a la Cuaresma, por ejemplo? Yo seguiría escribiendo cuentos de Navidad, y explicaría a quien quiera leerlos que no podemos celebrar el nacimiento de un Niño encerrándolo en el armario para que no moleste.
 La Navidad no es un cuento, colega.