jueves, 31 de mayo de 2007

El día en que bailó María



(esquema para una homilía en la fiesta de la Visitación de la Virgen)

Cuando María Santísima recibió el anuncio del Ángel se puso en marcha “deprisa” camino de Judá. Así lo dice el Evangelio.

¿Por qué corría tanto la Señora? San Gabriel le había explicado que su prima esperaba un hijo; pero tampoco le indicó que fuera a comprobarlo. En todo caso el viaje no parecía urgente.

Sin embargo María preparó el hatillo y se unió a una de las muchas caravanas que pasaban camino de Jerusalén. Con Jesús ya en su seno, se dispuso a emprender un largo trayecto: tres días de viaje. Fue la primera procesión del Corpus Christi. Jesús escondido en el Sagrario más rico que pueda concebirse.

¿A qué iba María? ¿A servir a su prima? Es una razón, desde luego, y así lo entienden muchos santos y escritores eclesiásticos. No seré yo quien les lleve la contraria. Pero la Virgen quería algo más.

Al llegar a Ain Karin, preguntó a los vecinos dónde vivía Isabel. Llamó a la puerta o quizá gritó su nombre por las angostas callejas del pueblo. Isabel —avergonzada como una adolescente— se asomó a la puerta y vio a María, una chiquilla de quince años con una mirada honda y chispeante.

María comprendió que Isabel lo sabía todo. Isabel supo que María también conocía su secreto. Y entre ellas saltó una chispa. El Espíritu Santo incendió los dos corazones.

Isabel, “a voz en grito”, inventó la mitad del avemaría. Juan comenzó un zapateado en el vientre de su madre. Y María, al fin, pudo desahogarse: cantó, bailó el Magnificat, en presencia del bueno de Zacarías, que, por estar mudo, sólo pudo tocar las palmas.

¿Por qué fue María a casa de su prima? ¿No es evidente?: a charlar, a contarlo todo.

Dios, nuestro Señor, pidió a su Madre grandes sacrificios: la expuso a la soledad, a la calumnia, al dolor de ver a su Hijo perseguido y amenazado. Quiso incluso que le acompañara en las horas terribles de la Pasión. Y la llamó desde la Cruz. Es cierto, no hay dolor como el dolor de María. Pero no quiso exigirle algo que, para cualquier mujer, puede resultar excesivo: el silencio.

¿Nueve meses callada? ¿Nueve meses conteniendo con la alegría? ¿Nueve meses sin poder gritar la noticia más grande de la historia de Israel? ¿Nueve meses soportando el dolor y la angustia de mirar a su esposo?

Por eso el Ángel le dijo:

—Ahí tienes a tu pariente, Isabel, que ha concebido en su vejez. O sea, que está en el ajo: vete corriendo. Tenéis tres meses para contároslo todo. Y serás la comadrona de Juanito. Zacarías no os molestará.

Y así fue.

La ESO tiene...eso






Mi hermana, ilustre funcionaria en la Universidad del País Vasco, me envía el testimonio de un resignado profesor de la E.S.O. Las preguntas y respuestas corresponden a exámenes reales. Me parece que es un buen momento para publicarlas. Los chavales, a estas horas, ya están en plena labor creativa, y habrán creado respuestas tan sorprendentes e imaginativas como las que vienen a continuación.

Mañana o pasado añadiré algunos testimonios gráficos. La realidad, una vez más, supera a la fantasía.


-¿Cuántos continentes hay?

Unos 150, aunque no he estado en todos. Conozco el de Majadahonda y Alcobendas. De todas formas ahora se llaman Carrefour.

- ¿Qué tipos de ganado existen?

Ovino, bovino y guarrino

-¿Qué capacidad pulmonar media tiene el hombre?

Unos cinco mil litros.

-¿Quién fundó Atenas?

Atenas fue fundada por César octavo a gusto.

-El Barroco:

Estilo de cosas hechas de barro.

-Lenguas vernáculas:

Las que se hablan en las tabernas.

-¿Derivados de la leche?

La vaca.

-Estimulantes del sistema nervioso:

El café, el tabaco y las mujeres.

-Alfarero:

El que tiene un farol.

-Marsupiales:

Los animales que llevan las tetas en una bolsa.

-Polígono:

Hombre con muchas mujeres.

-Comentar algo del 2 de mayo:

¿De qué año?

-Coleccionistas de sellos:

Sifilíticos.

-Ave Cesar morituri te salutant:

Las aves de Cesar murieron por falta de salud.

-Cogito, ergo sum:

Le cogí lo suyo.

-Ecosistemas:

La tundra y la gaita.

-Derivados de la leche:

El arroz con leche.

-Sujeto de la frase (elíptico):

Epiléptico.

-El arte griego:

Hacían botijos.

-Países que forman el Benelux:

Bélgica, Luxemburgo y Neardental.

-Cita organismos internacionales:

La OJE, "Boyes Caos", USA, USS y UNI, Policía, bomberos, Socorristas y cruz roja, La ITT y la olimpiada de México, FIFA, UEFA, EU, NASA y URSS.

-Pediatra:

Medico de pies.

-Trabajo y energía:

Trabajo es si cogemos una silla y la ponemos en otro sitio, energía es cuando la silla se levanta sola.

-Quevedo:

Era cojo, pero de un solo pie.

-Un gusano que no sea la lombriz de tierra:

La lombriz de mar.

-Un marsupial:

El chimpancé.

-El oído interno:

Consta de utrículo y dráculo.

-¿Conoces algún vegetal sin flores?

Conozco.

-Moluscos:

Son esos animales que se ven en los bares, por ejemplo el cangrejo.

-Ejemplo de reptil:

La serpiente "Putón"

-Monotremas:

Son mamíferos de forma humana, y son los monos.

-Reptiles:

Son animales que se disuelven en el agua. Un reptil peligroso de España es el cocodrilo.

-Volcanes:

En Mallorca está el Teide. El agua de mar se solidifica y sale por el cráter.

-Terremotos:

Son movimientos bruscos que se tragan a las personas.

-Arterias:

Son unos tubitos de plástico flexibles.

-Mahoma:

Nació en La Meca a los cinco años.

-Fósiles:

Son unos señores muy antiguos...

Son animales que se extraen de los grandes museos, como el de Madrid.

-¿Qué es una Encíclica?

Es un buque de hierro que flota en el mar.

-Animales polares:

Son la Osa mayor y la Osa menor.

-Un cuadro de Velázquez:

Las Mellizas

-Minerales:

Son animales sin vida.

-Qué es la hipotenusa:

Lo que está entre los dos paletos.

-Dónde fue bautizado Jesucristo:

En Río Janeiro.

-Napoleón:

Está enterrado en "Los Paralíticos", en París.

-Geografía:

En Holanda, de cada cuatro habitantes, uno es una vaca.

-Religión:

Caín mató a Abel con una molleja de burro.

-El cerebelo:

Es el fruto del cerebro.

-Felipe II:

Nació por poderes en Valladolid.

-Quién inventó el pararrayos:

Frankenstein.

-Insectos:

El paludismo es producido por la mosca "SS".

-¿Qué significa leucocito?

Como su nombre indica Leu significa animal, y cocito, pequeño.

-Partes del tronco:

Ombligo, cintura y tetilla.

-Anfibios:

De los huevos de rana salen unas larvas llamadas cachalotes.

-¿Quién fue Anibal?

Fue un jefe cartilaginoso.

-La conquista de Méjico:

Fue realizada por dos extremeños: Menéndez y Pelayo.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Las abejas




Dicen que se mueren las abejas, que desaparecen sin remedio en todo el Planeta. Y como nadie sabe las causas, nos aterrorizan con las historias de siempre: que si un virus mutante, que si el cambio climático, los teléfonos móviles, los cables de alta tensión, el gobierno anterior…

Yo no debería tener especial afecto a estos bichos, ya que, de pequeño, me picaron en un par de ocasiones; pero si las abejas palman, ¿quién polinizará las flores en primavera? ¿Cómo nacerán los albérchigos, las manzanas reinetas o los melocotones de Calanda?

¿Y la cera? Me dice mi experto de guardia que no hay peligro, que se saca del petróleo; pero no es lo mismo. En la Vigilia Pascual los sacerdotes cantamos todos los años un solemne pregón en el que se dice: acepta, Padre santo (…) la solemne ofrenda de este cirio, hecho con cera de abejas.

¿Habrá que cambiar la liturgia y proclamar la solemne ofrenda de este cirio hecho con petróleo de Irak y refinado en Puertollano? Lo siento, eso yo no lo canto.

Quizá los ilustrados lectores de este blog no sepan que hay un pajarillo en África, que se alimenta casi exclusivamente de cera de abeja. Como su piel es muy delicada no puede acercarse demasiado a los insectos porque lo freirían a picotazos; pero tiene un truco: en cuanto localiza un apetitoso panal, avisa con sus gritos a un una especie de ardilla de la zona que se priva por la miel.

El pájaro entonces guía al “ratel” —éste es el nombre local de la ardilla—, y con sus piruetas y chillidos lo orienta hasta el lugar exacto. El roedor da buena cuenta de la miel, y las pobres abejas no tienen más remedio que abandonar su casa expoliada. Entonces entra el ave para concluir la tarea.

Todo esto lo saben muy bien los campesinos, que han aprendido el truco y se valen del canto del pajarillo para localizar panales de abejas silvestres y cosechar la miel.

—¿Se puede saber a dónde quieres ir a parar?

—A ninguna parte, querido Kloster. Algo tenía que poner en el blog esta mañana y he recurrido a esta verídica historia.

—Y supongo que ahora sacarás una moraleja.

—Supones mal, amigo mío. Lamento decirte que mi sesera no está hoy para metáforas, sino sólo para lamentos. Porque, si desaparecen las abejas, ¿qué comerán los abejarucos; que ocurrirá con el pajarillo que se alimenta de cera; de qué vivirá la ardilla, y cómo subsistirán los campesinos?

—No te preocupes, colega. La naturaleza siempre recobra el equilibrio.

—En eso tienes razón. Y es sorprendente que no nos sorprendamos, que nos parezca natural esta maravillosa complejidad de la creación, que continuamente se destruye y se regenera. Dios habla a gritos. Hay que taparse los oídos para no escucharlo.

—Pero, entonces, ¿volverán las abejas?

—Volverán, sin duda; pero de momento no hay más cera que la que arde.

martes, 29 de mayo de 2007

El espíritu guarromántico


Hace tiempo estrené en esta misma página tres vocablos completamente originales: el substantivo guarromanticismo y sus correspondientes adjetivos, guarromántico/guarromántica. Me siento orgulloso de haber aportado algo al castellano, y no entiendo por qué los académicos de la Lengua aún no han incluido en el diccionario unos términos tan vistosos. ¿Será porque nadie más los usa? Si es por eso, todo se andará, ya que los conceptos son precisos y las palabras necesarias. Además se me han ocurrido a mí, que casi nunca se me ocurre nada. O sea, que a ver si las vamos difundiendo.

Las traigo hoy a colación porque, gracias a la radio, he descubierto una subespecie que enriquece mi bestiario particular. Se trata del guarromántico espiritualista o maniqueo.

Hace unos días, en efecto, una locutora de voz efervescente entrevistaba a un famoso que canta y que ha ganado no sé qué premio en alguna parte. El muchacho no hablaba de música, sino de su “relación de pareja”, asunto que preocupaba bastante más a la sagaz periodista.

El mozo, más que vocalizar, resbalaba sobre las palabras, deslizándose sobre unas eses aceitosas y silbantes.

La fidelidad es un asunto espiritual, osssea de sentimientos, ¿mentiendesss? Yo, la cosa del sexo lo veo como algo natural, que no tiene nada que ver con lo profundo de la persona, ¿sabesss? A mí no me importa nada, sabesss, si mi pareja, un día, así por cualquier cosa, puesss tiene un asunto con otro, pero ¿sabesss? como cosa puntual, osssea. Lo que vale es lo que sientes por dentro, osssea, la cosa espiritual, ¿mentiendesss?

La locutora sí que le entendió, y yo también. A ella le pareció “muy bonita” la disertación de su interlocutor. A mí me sumió en la melancolía.

Nos encontramos, en efecto, ante un auténtico maniqueo, modelo siglo XXI, como aquellos antiguos espiritualistas que despreciaban el cuerpo, la carne y el placer de los sentidos, porque suponían que todo eso es obra del diablo.

Nuestro amigo entiende también que lo verdaderamente espiritual son “los sentimientos”, o sea la parte romántica de su personalidad. Lo otro…, no es que sea sucio; es simplemente, trivial. Tú me invitas a…, eso, y yo pago la copa, ¿mentiendesss?

El caso merecería un análisis más largo, pero hoy quiero hacer un par de consideraciones:

Primera: los sentimientos, querido rapsoda, por muy elevados que sean, son tan espirituales como la acidez de estómago. No te rasgues las vestiduras, que todavía hace fresco. Es cierto que a veces nacen por estímulos de naturaleza espiritual, lírica o incluso mística; pero lo mismo cabe decirse de la acidez. La angustia metafísica también puede generar hiperclorhidria en un organismo normal.

Los animales, sin ir más lejos, los perros, los gatos —y hasta los centollos probablemente— tienen sentimientos. Lo que no significa, en absoluto, que sean seres espirituales.

Segunda: el cuerpo humano, con acidez o sin ella, no es una prótesis ni un simple objeto. Somos cuerpo igual que somos espíritu. No hay en el hombre una parte noble —el alma, el entendimiento, el yo profundo— y otra despreciable —la carne, la sangre o el sexo—: somos una unidad. El espíritu conoce con el cuerpo, piensa con el cerebro y ama con las entrañas, con el corazón, con el tacto, con la vista, con lágrimas, con suspiros y sexo.

Todos los amores son corporales y espirituales a un tiempo: el amor paterno, materno, conyugal, filial, de amistad… Yo no sé amar sólo con el espíritu, y, por supuesto, el cuerpo por sí solo tampoco ama.

De ahí que el cuerpo no se alquile ni por dinero ni por capricho. Hacerlo es degradarlo, menospreciarlo. Tampoco se alquila el alma.

Gran cosa la castidad, que nos enseña a amar así, entregándonos del todo y para siempre y que nos ayuda a decir que no, aunque cueste, cuando llega la tentación de convertir el amor en un juego banal de intercambio de fluidos.

Ahora tendría que decir eso tan bonito: ¿mentiendesss?

lunes, 28 de mayo de 2007

El perfume


Acabo de ver otra vez a la mendiga de la que hablé hace unos días.
Resulta que en mi perfumería de cabecera, donde compro los trastos de afeitar, regalan como promoción unos minúsculos frascos de perfume. El empleado, un tipo simpático y descarado, ha visto que los miraba con curiosidad y me ha dicho:

—Coja uno, padre. Se lo puede regalar a una amiga.

—Es una idea. Cogeré tres.

La mendiga —que por cierto se llama Raquel y hoy ha “descumplido” un año y ya tiene 22— me recibe con alborozo, y me recuerda todo lo que le expliqué el otro día. O sea que, a pesar de las apariencias, sí que me estaba escuchando, y tiene buena memoria.

Al final, en voz más baja me dice:

—Hoy me darás algo, ¿no?

—¿Qué prefieres, un euro o un frasquito muy pequeño de perfume?

Omito la palabrota que soltó. Eligió el perfume.

En cada frasco cabían dos gotas escasas. Dos para cada oreja y otras dos para perfumar a su hijo, que la miraba con asombro. Supongo que él habría preferido un donuts.

Espero que no le cuente a nadie que un cura le ha regalado un perfume. No suena bien la historia.

Después de las elecciones



Clara —le cambio el nombre, pero nada más— tiene cincuenta y nueve años, es viuda y trabaja como funcionaria en Madrid. Los fines de semana, sin embargo, se escapa a un pueblo manchego de doscientos habitantes.

—Yo soy de pueblo —me dice—. También soy madrileña, pero eso no tiene mérito: todo el mundo es madrileño.

Clara es una mujer culta, inteligente y con sentido del humor.

—Unos cuantos vecinos querían presentarme como cabeza de lista para las municipales.

—¿Y qué les dijiste?

—Que no, por supuesto. Casi me da la risa. ¿Se imagina? ¿Yo, alcaldesa?

—Seguro que lo harías muy bien.

—Y el caso es —Clara se ha puesto seria— que algo debería haber hecho, porque el pueblo está roto, como endemoniado. Hay vecinos que no se dirigen la palabra. No sé si reír o llorar. Se llaman fascistas los unos a los otros. Discuten con palabras que no saben lo que significan y te hablan hasta de la guerra civil. Han perdido todos los tornillos por culpa de la política. Hasta hace poco nos llevábamos…, bien; bueno, bastante bien. Pero ahora el ambiente se ha encanallado; no sé qué hemos hecho. Hasta los niños se odian.

No se me ocurre ningún comentario. Mejor dicho, se me ocurren demasiados. Dejémoslo aquí por hoy, y cojamos la calculadora. Hay que sumar, restar y multiplicar votos, concejales, escaños, sueldos... Eso, por lo visto es lo importante.