lunes, 3 de agosto de 2009

Un mensaje sin botella




Mi calle está desierta cuando regreso a casa. Enfrente hay un pequeño jardín que sería muy agradable si no lo destrozaran cada semana los chicos y chicas del botellón. Los tres bares que se alinean en la acera están cerrados. Ni siquiera veo a Gento, que se habrá ido de vacaciones a Cantabria. Suele sentarse con su perrito ahí mismo, cerca de ese banco de madera…, justo en ése donde alguien ha dejado escrito un mensaje.

Kloster y yo nos acercamos: “hoy soñaré contigo por si no te veo mañana”. Ayer no estaba esa pintada, estoy seguro. Yo me habría fijado, porque tengo la insólita capacidad de distraerme de lo importante y no perder ripio de lo secundario.

—¿Te has fijado, Kloster? Aquí hay toda una historia de amor por descubrir…

—Colega, te tengo dicho que no te expongas al sol porque se te reblandece la sesera. Esto lo ha escrito algún chaval después de ponerse ciego de güisqui y se lo dedica a su chica, tan cocida como él. Fíjate, ahí mismo está la botella vacía de JB.

—No, mi querido Kloster. Éste no es un mensaje dentro de una botella, sino fuera. Y la letra es inequívocamente femenina. Por cierto, las virgulillas de las eñes denotan energía y determinación. Yo creo que la chica que lo escribió sabía muy bien lo que hacía. Ella ha salido de vacaciones esta misma mañana camino de la Manga del Mar Menor…

—¿A La Manga…?

—Todo el mundo va a la Manga; no me interrumpas. Sólo tengo una duda: ¿dónde estaba su amigo? Algo me dice que se encuentra gravemente enfermo, quizá en la UCI de un hospital, y llora amargamente porque no ha leído el letrero y piensa que su chica le ha abandonado. Además le han robado el móvil y no puede recibir mensajes. Haremos una cosa: sacaré una fotografía del banco y lo pondremos en el blog. Seguro que algún lector conoce a Borja…

—¿Borja?

—Todos los chicos de este barrio se llaman Borja; por eso ella no ha puesto el nombre, ¿comprendes?

Kloster me arrastra hasta casa y me proporciona el paracetamol que necesito. Ya me encuentro mejor, muchas gracias.

17 comentarios:

Ave del Paraíso dijo...

Me gustan las historias de amor, lo que no me gusta nada son las pintadas y que los chicos hagan botellón. Es una pena que los jóvenes no valoren más las cosas y estropeen las ciudades con pintadas. La verdad, no veo el arte en ello. Y en cuanto al botellón, peor aún, es una lástima que la juventud no cuide más su salud (aparte de los parques, etc.). Desde luego, los jóvenes que se dedican a ello cada fin de semana, estoy segura de que es porque tienen un problema muy serio de fondo.

Orisson dijo...

Oiga, yo, que en su día fui chico de su barrio, no me llamo, a Dios gracias, Borja. Ni Bosco, ni Álvaro, ni Rodrigo, ...

Algunos tenemos nombres mucho más bonitos por menos rimbombantes.

Un saludo

Anónimo dijo...

Me quedo con todo el romanticismo de la pintada. Y aunque no se deben deteriorar el molibilario urbano de Gallardón el mensaje nos reconcilia con nosotros mismos y nos reblandece la sesera -que no está mal-,

Anónimo dijo...

Me gustó mucho la historia y cómo la narra desde su perspectiva encadenándola a su presente personal. Entre todas, esta historia es la que más me ha gustado. La manera de ir descubriendo con fantasía lo que hubiese acontecido lógicamente.
Saludos y nunca pierda ese toque fantástico.

Anónimo dijo...

Bonito mensaje. Los sueños nos dan alas y nunca nos los podran arrebatar. Me gusta soñar...

Ana

Ave del Paraíso dijo...

Anónimo de las 12:09: tienes razón en cuanto al romanticismo, si sólo nos centramos en ello. El Amor siempre es bello.

Boo dijo...

Los del botellón y todos en el fondo añoramos y buscamos un amor de verdad.

yomisma dijo...

Me hace pensar que fue un chico el que lo escribió.... Es un precioso mensaje de amor adolescente, del que no quiere perder de vista a la persona querida.... Nosotros mirabamos la Luna por la noche y sabiamos que el otro estaba mirando lo mismo....unas horas más tarde. Y ahora al cabo de los años nos vendría muy bien recordar todos esos trucos del enamoramiento.

Ah, Orisson, tú estuviste a punto de ser Álvaro.... Y tu nombre va muy de acuerdo con el barrio. Enhorabuena?

Anónimo dijo...

¿Cabe la posibilidad de que no fuera ella?, Ella se fue, efectivamente a la Manga.

Diga al amigo kloster, que no he podido terminar de leerlo. Y no se por qué, si veinte años no es nada.

Anónimo dijo...

Es el grafitti más guapo que he visto en mi vida. Es precioso... Ojalá el susodicho valore el acto vandálico tan romántico que ella hizo por él.
Elena I.

Mariano C dijo...

Sigue en pié la invitación a El Escorial
Creo que le hace falta........
¡Ah! Traígase a Kloster

Loli dijo...

... que linda pintada ... ojala a todos nos las hicieran ...

carlos esteve dijo...

Un borracho no escribiría eso jamás.....y ya no digamos una mujer borracha.
El paracetamol seguro que no le ayudado nada.
Saludos

Anónimo dijo...

D. Enrique, la verdad es que usted es un crack!- pero ya no se lo digo más.

En cuanto a las historias de amor, con tanta cancioncita seudoromántica y películas de romances empalagosos nos vamos creyendo que el amor va siempre acompañado de música de fondo, mientras que, cuando realmente se pone a prueba es en medio de batallas campales y cañonazos de fondo. ´

Cuando acaba la música de fondo es cuando realmente empieza "la peli", con mensaje en botella o sin ella.

Bueno, ya puestos a escribir, aprovecho para pedirle unas oraciones...(en la misa, si es posible ;))

Uno que fue y dijo...

Me he despertado hoy desacostumbradamente temprano. Imagino que debido a la desazón con la que me fui anoche a la cama, agravada por la predicación del sacerdote ayer en misa. ¿No os ocurre que, de vez en cuando, parece que el sacerdote se dirige personalmente a vosotros en la homilía, como si la hubiera preparado pensando especialmente en uno? A mí sí, aunque suene un poco egocéntrico. Y ayer fue el caso. La cuestión es que, como suelo acudir a misa a última hora de la tarde, pues me fui calentito a la cama. Voy a tener que empezar a ir a misa por las mañanas para tener luego todo el día del domingo para digerir la homilía.
No obstante, por una parte me alegra cuando esto sucede. Me supone un revulsivo, un toque de atención para despertar, para cambiar. Al fin y al cabo, los cristianos nos encontramos inmersos (o deberíamos) en un proceso de conversión permanente.

Definitivamente ayer estaba muy pesimista y sin posibilidad de consuelo.
Sin embargo, esta mañana, al despertar, me he sentido optimista. Durante un rato he contemplado por la ventana la quietud de la calle -aún no había amanecido- y me he encontrado mucho más sereno. Entonces ha amanecido y he sentido la convicción de no estar solo y de que puedo conseguirlo, de que voy a conseguirlo. Como un símbolo de Cristo resucitado que nos ilumina, el sol de la mañana me ha llenado de esperanza y me he propuesto estar optimista y no dejar que nadie a mi alrededor esté negativo.

Para empezar bien el día, después de un poco de meditación, entré en éste nuestro blog de cabecera a ver si, con un poco de suerte, D. Enrique había sido aún más madrugador que yo y había escrito ya algo. Efectivamente, así había sido. Gracias, D. Enrique, por estar al pie del cañón.
No obstante, según el propósito que me he marcado hoy, tengo que manifestarle que no puedo estar de acuerdo con Ud. en que Borja, el personaje protagonista de nuestra historia, esté gravemente enfermo en la UCI de ningún hospital, ni que tan siquiera se encuentre enfermo. Menudo pensamiento tan pesimista. Creo, D. Enrique, que ha sido Ud. víctima de un repentino arrebato de vehemente romanticismo al más puro estilo de Bécquer o Larra. Cuidado, no se deje arrastrar por ahí y hágase caso de Kloster, cuya germánica cabeza está bien amueblada (y no lo digo por el peluquín que confesó llevar.)
¿Qué testimonio de nuestra fe damos cuando nos mostramos negativos? El cristiano debe ser alegre y optimista.
Por otro lado, tampoco estoy de acuerdo en el nombre. No creo que se llame Borja. Yo sospecho que se llama como la otra mitad de los chicos del barrio, Jaime.
Dicho esto, hemos desenredado el entuerto. Simplemente ha ocurrido que Jaime se ha marchado de vacaciones a La Manga dejando a su novia María ante la desoladora perspectiva de un agosto sin besos ni arrumacos. Y ella, desconsolada, ha gritado su mensaje fuera de la botella. Además, la situación se ve agravada porque el próximo curso Jaime y María ya no coincidirán en el colegio y no podrán intercambiarse en los pasillos los saludos y miradas de complicidad que acostumbraban hasta ahora. Él acaba de enfrentarse a la selectividad y en septiembre iniciará en la universidad una nueva etapa llena de desafíos, mientras que ella pasa el próximo curso a segundo de bachillerato y... ¡Oh no! ¡No! Otra vez el romanticismo depresivo. Retiro todo lo dicho en el último párrafo. Jaime y María se reencontrarán a la vuelta del verano, todo volverá a la normalidad y ella se reirá del momento de debilidad que la impulsó a decorar el banco en el que se suele sentar Gento con su perrito.

Sí, eso es, voy a pasarme a los amaneceres. Yo soy más de atardeceres con su cálida melancolía. Los amaneceres son fríos y tienen el defecto de producirse muy temprano, pero son mucho más alegres. ¡Qué duda cabe! ¡Alegre la mañana que nos habla de Ti!

Ya ve, D. Enrique, que sus incondicionales nos quedamos guardando el fuerte este agosto.
Hay que mantenerse alerta ante el avance del Enemigo, que es ciertamente muy astuto y sigiloso.

Altea dijo...

Pero, ¿seguro que es adolescente? Está escrito sin una sola falta de ortografía. No sé...

verificator dijo...

Muy bueno el graffiti, lo he alquilado en mi blog.