domingo, 23 de diciembre de 2012

Gijoneando



He callejeado por Gijón un par de horas con ropa de camuflaje y zapatos voladores. He recorrido las mismas calles de otros años. No busco pájaros ni monumentos ni siquiera fachadas de piedra. Me interesa mucho más el paisaje humano: las voces; las frases que vuelan al pasar; las historias interminables que se cuentan las mujeres a la orilla de la acera, mientras esperan a que el semáforo se ponga verde; los gritos de la madre al pequeño que se le escapa de las manos y corre por el centro mismo de la calzada; los discursos de los paseantes de mediana edad, que pontifican sobre el Sporting con aire metafísico.
Y los mendigos, que aquí son de otra especie. Piden limosna con otra música, sin perder jamás ese aire orgulloso que gastan casi todos en esta tierra.
En la calle Garcilaso de la Vega me asalta un tipo largo y estirado, que lleva las manos en los bolsillos como un pistolero a sueldo y no mueve un músculo cuando dice:
―Qué tienes para mí…
―¿Necesitas algo?
―Yo no te pido nada, pero un hombre necesita comer.
Acepta un euro sin la menor muestra de agradecimiento y me deja avergonzado, con la conciencia sucia por no haberle invitado a tomar unos vinos.
Por lo demás, Gijón está como siempre. Cuando paseo por sus calles me siento mejor, mucho mejor que en Madrid, esa ciudad enorme donde todo está muy lejos y a la que uno se acostumbra e incluso toma cariño con los años.
 

10 comentarios:

Sonia dijo...

Cómo me recuerda esta calle cualquier calle del Casco Viejo bilbaíno, y como me recuerda lo que comentas a las cosas sencillas y fundamentales de nuestro día a día.
esas pequeñas cosas sin las que una vida no puede ser grande.
Qué estupenda crónica viajera.
Gracias, con orgullo también ;-).

pacita dijo...

Es verdad, vamos casi siempre con tanta prisa que no "vemos"lo q tenemos a nuestro alrededor,hasta disimulamos para no sonreir a la vecina rara.

Magda dijo...

Buenos días Don Enrique.. tengo un mensaje para usted en

http://desdemicasarory.blogspot.com/2012/12/jesus-el-dulce-viene.html

Un gran abrazo desde Paraguay !

Antuán dijo...

Pues es raro que no vaya nadie por la calle, las clases han terminado a lo mejor se han ido al pueblo, eso si se tiene que encontrar con el ultimo mendigo, eso si se lo tengo dicho haga como yo cogase un bollo del desayuno y reparta en especies. Adiosle

Cordelia dijo...

Tiene usted imán para los mendigos y los niños. Posiblemente es que les trata como si fueran seres humanos, y lo notan.

Anónimo dijo...



Pero a su sus casitas no se los lleva a dormir

Enrique Monasterio dijo...

Me quedo tranquilo sabiendo que tú, mi infatigable lector, sí que te los llevas.

pacita dijo...

Y tu?

pacita dijo...

Se han cruzado los mensajesD.Enrique, se lo manfaba al amigo anonimo.aprovecha hoy q es Nochebuena...

Me lo aplico a mi tambien

Alberto dijo...

Pues Gijón está cada día peor, gente mal hablada, alcohol, delincuencia y un largo etc Pero claro, también depende mucho de la hora que no de los barrios, que casi casi llega hasta Granda, al menos en bicicleta ...