martes, 29 de enero de 2013

Olas gigantes

Los meteorólogos de mi tierra alertan a la ciudadanía de la llegada de olas gigantes a las costas del País Vasco. Para curarse en salud han cerrado los accesos a la Playa de Ereaga y aconsejan imperativamente al personal que nadie se acerque al paseo marítimo.
Comprendo que soy un insensato, pero a punto he estado de desoír los consejos maternales de las autoridades. Las olas de 6 o 7 metros de altura son un fenómeno bellísimo de la naturaleza, y a uno le traen recuerdos inolvidables de los años 50.
Tendría yo 13 o 14 años cuando nos acercamos al muelle un grupo de chavales del colegio en plena galerna, en la época de las mareas vivas. Un tipo se había encaramado en lo alto de uno de los bloques donde rompen las olas y puesto en pie gritaba:
--¡No abandonaré mi buque aunque tenga que hundirme con él!
La marea no paraba de subir y las olas eran cada vez más altas. El sujeto estuvo a punto de ser engullido por la mar en varias ocasiones. ¡Cómo disfrutamos los miserables adolescentes esperando un trágico desenlace!
--¿Y qué pasó?
--Lamentablemente nada. Llegó la guardia civil y lo rescató. El intrépido capitán estaba empapado por fuera y por dentro. Tenía una borrachera colosal.

10 comentarios:

Vila dijo...

Es cierto que es un espectáculo precioso. Pero cuando la mar se pone brava a mí me impone mucho, y ese poder que veo en la naturaleza me hace sentir que no soy nada.

Isabel dijo...

ja, ja, ja, "lamentablemente no pasó nada", los miserables adolescentes y no tan adolescentes...

Rocio dijo...

Siempre he vivido en costa y mi padre,como buen marino, nos decía "a la mar hay que tenerle mucho respeto".

Papathoma dijo...

Hoy he visto en la portada de un periódico la foto de un abuelete apoyado en una barandilla de ¿la playa de la Concha?, contemplando la ola que le sobrepasaba varios metros por encima.
La postura era sosegada, transmitía paz... Seguro que él también estaba recordando alguna "insensatez" de la adolescencia.
Los que no lo han vivido de cerca, tienen demasiado clavadas en su recuerdo las imágenes del tsunami.

el sillóndepapá dijo...

En el fondo seguro que os alegrásteis de que no le pasara a aquel capitan con la botella de ron. La naturaleza es fascinante y nos da unos espectáculos impresionantes, aunque very peligrosos. Un abrazo

Igo dijo...

Fue para tanto?
En Leioa no se notó nada....y otras veces si ha viento, se percibe "ligéramente" en el volante del coche al pasar por rontegi.

Enrique Monasterio dijo...

El viento fue solo en la costa. Tampoco yo noté nada en el regreso a Madrid

Antuán dijo...

Locuras de adoles. quien no ha hecho alguna como venir corriendo desde Atocha hasta Colón de noche y lloviendo por no coger el autobus. o esçn un viaje a Sevilla en septiembre cuando todavia pega el sol meterse en una fuente a refrescarse sin miedo al ridiculo y que se yo más... Adiosle

Cordelia dijo...

Cuando pega fuerte el viento, el faro de Corrubedo es un espectáculo maravilloso. Eso sí, de lejos. Que raro es el año que no desaparece alguno llevado por la mar.

Anónimo dijo...

Hola,
Y yo pensé que la foto era de una nube... y es una ola (gigante) :)
Saludos
Alis