martes, 25 de noviembre de 2014

Las historias de don Fernando (y van...)

El burro muerto 
Un sacerdote, al salir de la casa parroquial, se encontró con que había  un burro muerto sobre el césped. Llamó a la policía y le dijeron no veían indicio de delito y que sería mejor que llamara al departamento de salud pública.
El departamento de salud pública le dijo que no veían peligro de salud pública y que sería mejor que llamara al servicio de basuras.
El servicio de basuras le dijo que para poder mover el burro necesitaban autorización del alcalde.
Este párroco conocía al alcalde pero dudó si llamarle porque el alcalde era una persona con un genio cáustico con el que era difícil tratar; pero decidió llamarle.
El alcalde no le defraudó, empezó a despotricar de esto y aquello y al final le dijo: 
—¿Para qué me llama? ¿No es su oficio enterrar a los muertos?
El párroco hizo una pausa para pedir a Dios que le inspirara y le dijo:
—Sí, señor alcalde, efectivamente es mi oficio enterrar a los muertos, pero siempre me gusta notificar antes al pariente más próximo.

6 comentarios:

Isa dijo...

Ja, ja, ja, ja

Lo peor es que es real

Cordelia dijo...

Magnífica inspiración, je je je

Vila dijo...

Me ha hecho reír un buen rato. Gracias mil.

Sabe, el dibujo del burrito me ha recordado los burritos de barro que venden en Molinoviejo casa donde estan los libros y las estampas. Si se fija tienen la cabeza algo mas grande en proporción al resto del cuerpo, igual que el dibujo.
Fíjese al pasar, a ver qué le parece.

Tengo uno puesto en el salón de casa y asi me recuerda que tengo que bajar mi cabezota

Dorita/Alh. dijo...

Bonísimo! Aplauso para don Fernando.

Rocky Balboa dijo...

Jajajajajaja

Papathoma dijo...

Muy bueno.
Gracias por hacernos reír, D. Fernando.