sábado, 5 de octubre de 2019

Salve Regina (V)


Eia, ergo, advocata nostra!

Virgen del Perpetuo Socorro
¡Ea, pues, abogada nuestra!
Creo recordar que ya comenté ese "ea" de la Salve hace un par de años. Me parece magnífico. Y dicho en latín, resulta aún más sorprendente. Al autor de la Salve se le pone cara de gitano flamenco cuando inventa esta maravillosa jaculatoria de sólo dos letras que parece nacida en el barrio de Triana.
¡Ea! Ya sabes, Madre, lo que necesito. Seguro que te lo pediré muchas veces más, porque tu hijo no quiere que nos cansemos de llamar a la puerta de tu corazón. Hoy mismo, en el Evangelio, el Señor nos dice que "Él dará cosas buenas a quien se las pide". Sin embargo, tengo miedo a ponerme pesado explicándote con pelos y señales todo lo que me hace falta. Prefiero decir sólo ¡ea!, guiñarte un ojo y añadir un piropo para que sepas que estoy en tus manos.
¡Abogada nuestra! He leído que es un título poco apropiado para una madre. No estoy de acuerdo. Es cierto que los abogados de aquí abajo cobran una pasta y no siempre se portan como es debido, pero tener una Abogada defensora en el Cielo es lo mejor que nos puede pasar. La necesitaremos cuando seamos juzgados al final de nuestra vida y Jesús sea el Juez¸ pero también ahora, mientras caminamos en este mundo, no podemos prescindir de su mediación.
Recordare, Virgo Mater Dei, dum steteris in conspectu Domini, ut loquaris pro nobis bona."Acuérdate, Virgen Madre De Dios, de hablar bien de nosotros, tú que estás en la presencia del Señor".
Esa y no otra es la tarea del abogado: decir "cosas buenas" de los miserables que se acogen a su defensa. Las "cosas malas" que las investigue el fiscal.


7 comentarios:

Isabel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carmen dijo...

Que imagen tan bonita,la del Perpetuo Socorro,con el Niño en sus brazos,pero mirandonos a nosotros,siwmpre necesitados de su protección.A esta imagen le tengo una especial devoción,porque estaba en un cuadro grande,en la entrada de la iglesia de mi parroquia,y era lo primero que se veia al entrar,como si te estuviera esperando,y te recibía con su mirada de Madre

Alejandra dijo...

En una homilía de la parroquia de la playa, un curica muy joven contó un cuento.
Estaba San Pedro mosqueado porque claramente se estaba llenando el cielo de malhechores. Mandó hacer una investigación. El resultado fue que se colaban por la gatera de la puerta ( esa tabla oscilante que tienen las puertas de las casas americanas). Muy enfadado preguntó quién había puesto eso ahí... Fue la Virgen. Y terminaba el curica con una frase muy parecida a esa que pone usted, D.Enrique, y que yo rezo al final de la letanía. Recomendó a todos, que al llegar Arriba, si nos vemos apurados nos acordemos de la Gatera de la Virgen.
Perdonad que acuda de nuevo a mi biografía familiar una vez más. Tengo el Rosario grabado rezado por mis padres. La única frase "ajena" al Rosario,(y única de verdad, porque no hay nada más grabado de él,¡menudo legado!) es la voz de mi padre que explica el final "ese latinajo que ha dicho mamá significa, háblale bien de nosotros al Señor tú qué estás con Él."

Antuán dijo...

Ea pues. Y Acuérdate! ¡Que bien suena eso! Abogada nuestra pero las madres son sobre todo madres y siempre nos defienden aunque conozcan nuestra culpa y miseria. Saben que es más fácil rescatarnos con un poco de cariño que con una reprimenda. Sabiendo corregir antes que nos echen la chapa por otro lado y venga a ser peor. Por eso le decimos una vez más: ¡Ea!. Adiosle

Fernando Q. dijo...

Y con los Ángeles custodios de Testigos de la Defensa.

Todo va a ir bien. Con ese Juez Misericordiosos y esa Abogada Nuestra. Sólo tenemos que dejarls hacer el Bien en nosotros pero..ay!

Pues menos "Ayes" y más "Eas"!!!

Antuán dijo...

Hoy despiden a mi Virgen del Socorro. Ya estará en el santuario. El 7 de septiembre fue la entrada con pregón de bienvenida y fuegos artificiales y orquesta como hoy me imagino que al salir de la iglesia le tocan el himno nacional con tambores y trompetas. ¡A lo grande! Gracias al viaje relámpago que hice con mi hermana pudimos estar allí un rato los dos días que fuimos a Misa. Es distinta a esta. Al estilo de las andaluzas. Deslumbrante. La gente lleva a sus niños y mayores aprovechando que está más cerca. ¡Socorro! es como un grito de auxilio. A mi me gusta. La verdad. Adiosle

Amalia dijo...

A mí el ¡ea! siempre me pareció como el “santo y seña” de que era una oración de “las nuestras”, “de la familia”, segura, auténtica, vamos que no era falsa ni inventada sino verdadera. Eso era lo que pensaba con unos 6-7 años, donde una comenzaba a distinguir lo que era por nuestro bien, de lo que no lo era, lo que no era de fiar y lo que era cierto...