miércoles, 15 de julio de 2009

Encuentros de verano


Hasta
hace unos días eran alumnas de bachillerato. Ahora tienen 17 años y acaban de aprobar la selectividad. Van juntas por la acera de la calle Lagasca y hablan las dos a la vez sin dejar de reírse ni un solo instante. Yo estoy aparcando el coche y pasan a mi lado. Me dirijo desde la ventanilla a la que tengo más cerca:

—Hola, Patricia…

La presunta Patricia, que desde luego no se llama así, da un bote sobre el terreno.

—¡Qué susto! ¡Don Enrique!

Salgo del coche. Su acompañante —la llamaremos Cristina— sonríe vagamente y empieza a maniobrar con el vestido. La verdad es que la mini que lleva es tan mini, tan mini, tan airosa y ventilada, que la pobre chica se encuentra incómoda en presencia del cura de su cole.

Les pregunto por las notas, por lo que van a hacer en septiembre y cosas así. Se ha levantado una ligera brisa que perturba aún más a la niña en cuestión. Yo procuro fingir que no me entero y les recomiendo un par de libros para el verano. Entre tanto, Cristina estira y estira la falda sin el menor éxito. Al fin, decido afrontar el tema:

—No te esfuerces, Cristina. La falda no es de goma y si la rompes, el espectáculo será peor. Además llevas el vestido adecuado para que nadie se fije en esos ojos azules tan bonitos que tienes. Y es una pena.

Patricia se ríe. Cristina ni siquiera se pone colorada.





Sí, yo creo que se parece un poco

21 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Leyendo la historia me da la sensacion que a usted le costo un poquito fijarse solo en los ojos, no?

Isa dijo...

Yo me hubiera partido de risa, qué pena no haber estado allí...
¡Más quisiera yo tener la gracia que tiene usted para decir las cosas!
Sí, la pena es que ya algunas ni se sonrojan al escuchar eso...

INÉS dijo...

¿Y esta chica no tiene un padre que le diga alguna cosilla?
Las madres , a veces , somos más tontas y nos creemos que nuestras niñas van ideales pero la voz masculina en estos casos da mejor resultado.
Hizo bien, algo quedará.

Enrique Monasterio dijo...

No, anónimo. Te equivocas: lo que cuesta es hacerse a la idea de que las niñas han crecido y que uno es para ellas una especie de abuelo gruñón y/o cariñoso. Por eso puedo hablarles así.

Anónimo dijo...

La pena es que NO HAY TAMPOCO voces masculinas que le digan eso a la niña. Ni los adolescentes ni los adultos. Por supuesto que las mujeres no tienen que enseñar nada pero si hubiera hombres que dijeran eso ya te digo yo que una con tal de que le digan algo agradable cambia a lo que sea....

Lo terrible es que sólo queden los curas y los abuelitos para decir lo que hay que decir. En fin.

Bernardo dijo...

Atracción de feria, distracción al volante.

Anónimo dijo...

Su entrada Dn Enrique es preciosa.
Con muy poquitos años, normalmente, uno aprende en casa lo que es y cómo quiere que le traten los demás. Con la adolescencia uno se cuestiona todo lo aprehendido y saca sus propias conclusiones y se empieza a vivir como se piensa... o no. Y entonces se navega por la vida según la corriente del momento y los intereses de otros... y ojalá siempre se den "encuentros" que nos hagan reflexionar a todos...

Anónimo dijo...

Dn Enrique, yo creo que muchas madres estaríamos muy agradecidas de que nuestras hijas y otras tuvieran un "encuentro" como este.
Estoy contigo Inés, seguramente si los padres dijeran más a menudo a sus hijas, el encuentro se hubiera dado de otra forma.

Anónimo dijo...

Seguramente siendo un cielo de niña resalta efectivamente poco el azul cielo de sus ojos. Y ya lo dijo el principito: "lo esencial es invisible a los ojos" -tanto porque el mirado oculta conscientemente lo relevante cuanto porque el "mirón" sólo percibe las apariencias o lo llamativo, la gran fogata de la imagen.
Muchas gracias por el post.

Anónimo dijo...

... pensaba escribir que si yo fuera chico, me sentiría agredido con según qué formas de vestir y procuraría siempre mirar a los ojos... ahh eso quieres? o ni siquiera te lo has pensado... pues que si quieres arroz, Catalina!!!!. Pero yo también me siento profundamente agredida...

chon dijo...

Como madre opino que cada vez es más difícil ir de compras con las hijas adolescentes. Hace poco una amiga fue a comprar algo a su hija y la dependiente le preguntó: "usted ¿quiere que su hija enseñe o no?"
Reconozco que a veces me he equivocado y he comprado algo demasiado escotado. Después de ver un montón de vestidos y camisetas, hemos elegido algo que parecía decente y ha tenido que ser en casa cuando nos hemos dado cuenta (con el comentario de su padre) que de decente tenía poco. Y hemos tenido que añadirlo al montón de vestidos "para la playa".

Isa dijo...

Para la playa encima del bañador, supogno, porque hay gente que se piensa que en la playa todo es distinto y se puede todo...(No va por ti, Chon, sino por algunas amigas mías...)

paloma dijo...

Desde luego Don Enrique, el pudor es algo pasado de moda, tal vez la madre va vestida igual y no sea tanta culpa de la hija, o tal vez no.

Lo cierto es que 'algo' se le habrá quedado.

Muchas veces lo que enseñan en casa no va de acuerdo con los valores que inculcan en el cole.

Saludos desde el DF que estamos felices con cuenta regresiva!!

Pilar dijo...

Un día en el Metro, en Sol, cuando me dirigía a coger el vagón, persencié la siguiente escena: Una chica con vestimenta "descocada". Y tipo que se le acerca y le dice: ¿cuánto cobras?. La chica: ¡Yo no, yo no soy p***a!
Y el tipo le dice: "Ah, perdón, es que lo pareces".

Se lo contaba a un amigo y me decía: "Es que... ¿cómo se distingue la que es de la que no, si van todas vestidas de eso?"

Carolina dijo...

Los hijos son el reflejo de sus padres, pero a veces los padres sí hacen algo para inculcarle a los hijos los mejores valores para que guien su vida correctamente... No me cabe duda que la chica algo les ha entendido porque trató a toda costa disimular su mini, al menos sabía que frente a un cura su falda estaba mal vista. Creo que los adolescentes no saben medir sus actos y cuando lo hacen puede ser demasiado tarde. Pero bueno...

Anónimo dijo...

Carolina, yo creo que los hijos son, lo que quieren y luchan por llegar a ser y si son dóciles y quieren tienen la influencia de sus padres, pero no necesariamente. También creo que las cosas o están bien o mal en sí mismas,o son indiferentes pero no dependen de quien las vea.
Una madre

Anónimo dijo...

Porque somo siempre las mujeres las que provocamos con la ropa no seran sus ojos los que ven obscenidades y las que nos hacen sentir incomodas. Son piernas, solo piernas!!!!

Anónimo dijo...

D. Enrique: acabo de crear un cuenta blog y me gustaría que se pasase de vez en cuando. He de admitir que lo que me ha llevado a hacerlo es su blog para asi escribir mis pensamientos desde una joven estudiante universitaria. La dirección es: http://cuandoquierashablamos.blogspot.com/
un saludo.

Pierre Nodoyuna dijo...

No solo son piernas, querida, si enseña la pierna una chiquita de 17 años, la pierna es muy jugosa. Porque lo que ensañe no es por debajo de la rodilla, si no por debajo de la ingle. Y eso sugiere lo que va arriba. Y perdonen ser tan específico. Los hombres vamos al grano. Las mujeres se quedan en el trigo. Y el que no se haya excitado al ver una pierna demasiado pierna, que tire la primera piedra.

Enrique Monasterio dijo...

A partir de ahora, cerramos los comentarios de este post. Veo venir una bronca y no era mi intención crear polémicas anatómico-textiles.
Las dos niñas de la historia son estupendas, pavas como ellas solas, y nada más. No saquemos las cosas de quicio.

Àngel dijo...

jejejeej