martes, 19 de abril de 2011

Desde la Cruz (V)

Nicodemo en el Calvario


Me llamo Nicodemo, soy doctor de la ley, fariseo y miembro del Sanedrín. He cumplido muchos años, los necesarios para hacer balance de mi vida y sentirme satisfecho.
Esto pensaba hace sólo unos meses. Hoy reniego de todos mis privilegios. Con gusto abandonaría el Sanedrín y rechazaría ese tratamiento solemne de “Rabboni” con el que me saludan los más ilustres escribas en Jerusalén. Ahora soy sólo un viejo que ha vuelto a nacer, busca la verdad con pasión de adolescente y cree haberla encontrado en un hombre que está muriendo en la cruz.
Fui a verlo una noche. Me recibió con afecto y en pocos minutos desmontó, una por una, mis convicciones más arraigadas. Me habló de un nuevo nacimiento por el agua y el Espíritu y me abrió los ojos para que entendiera las Escrituras con una luz deslumbradora.
Ayer el Sanedrín lo juzgó y pidió su condena a muerte. Yo no fui convocado. Se reunieron por la noche como los delincuentes contraviniendo las disposiciones de la Torah y se abajaron hasta el punto de entregar en manos de los gentiles a un santo de nuestra raza. Yo sabía que Caifás es cobarde; ahora veo que también es impío y traidor.
Nunca me había acercado a un crucificado; pero hoy tenía que estar aquí, en el Gólgota. Necesitaba conocer la verdad con todas sus consecuencias mirando a los ojos del Maestro. Si esa verdad me llevara a la muerte, también yo moriría con el Nazareno.
Hace unos segundos, desde esta cátedra sangrante de la cruz, ha gritado las primeras palabras del Salmo:
Eli. Elí, lama sabachtani.
Si lo han oído los sacerdotes del templo habrán temblado, como yo mismo. Jesús recitaba un canto que siempre habíamos interpretado como el lamento por las tribulaciones del pueblo de Israel. Nos equivocábamos: es el Mesías que describe su propia muerte en la Cruz y su triunfo final, que  alcanzará a todas las naciones. 
Dios mío,¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos
de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso.
 (…)
Soy un gusano, no un hombre;
la gente me escarnece
y el pueblo me desprecia;
los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
"Confió en el Señor, que él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto".
 (…)
Yo puedo contar todos mis huesos;
ellos me miran con aire de triunfo,
se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.
(…)
Todos los que duermen en el sepulcro
se postrarán en su presencia;
todos los que bajaron a la tierra
doblarán la rodilla ante él,
y los que no tienen vida
glorificarán su poder.
Hablarán del Señor a la generación futura,
anunciarán su justicia
a los que nacerán después,
porque ésta es la obra del Señor.
Yo, Nicodemo, doctor de la ley, fariseo y miembro del Sanedrín que ha rechazado al Cristo, doblo mi rodilla ante la Cruz de mi único Rabbí.  

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias.

Juana la loca dijo...

Yo también, hasta siempre, pase lo que pase.

Anónimo dijo...

Nicodemo es la personificación de la rectificación con todas sus consecuencias.
No voy a dorar la píldora al Evangelio, al contrario: le agradezco su silencio, pero yo tengo la seguridad de que hubo tres personas que se consolaban entre sí ahí en la Cruz.
Santa María, San Juan y Nicodemo y de esa intimidad imagino a éste último ayudando a Juan en su papel de hijo y tengo para mí que una de las primeras absoluciones y primeras comuniones que administró fueran para Nicodemo

Pierre Nodoyuna dijo...

¿Por qué me obligais a romper el silencio?(Virgilio...y Kloster desde Riaza)

Franco dijo...

Gracias don Enrique. Pero cuando vuelva, ¿puede ponerle un título como a las demás? Es que he intentado y no me sale ninguno.

Vila dijo...

Yo le pondría por título "el valiente del Senedrín" o algo así. Para mi Nicodemo es todo un valiente, en el momento de la verdad dió la cara por Jesús.
¿Cuántas veces yo he ido de buenecita por la vida pero en realidad he sido una farisea de cabo a rabo...?. Las medias tintas nunca son buenas compañeras.

Lo de buscar la verdad con pasión de adolescente me ha gustado mogollón.

Gracias mil nuevamente.

Antuán dijo...

Hola amigos: me alegro que sigan con nosotros. Yo tampoco me siento satisfecho. Martes santo y tambien me adelanto por si mañana salgo para el pueblo, quiero adelantaros algo, porque si. Ya disfruto pensando nuestra Vela acompañando a Jesús sacramentado de 3 a 5 de la madrugada. dice mi hermana que no nos acostamos, nos ponemos la Pasión pa preparar - el corazón será- y ademas mi madre no puede verla no le vamos a hacer sufrir. Os aconsejo además de lo que echen: Los Hispalis. Sevilla reza cantando:...Ya viene Jesús cargando su cruz y mira hacia el cielo...¡SILENCIO!... ¡SEVILLA!... ¡JESÚS NAZARENO! Sin palabras.
Tengo algo más modesto el enunciao es: TRUEQUE... Acabo de salir de la desdicha/ Sin saber, ¿por qué?/ me siento liberado/ Y llego a saber que han empujado.../ a mi amigo mas fiel, al mar de los tormentos/ Quisiera seguirle y no me atrevo/ ¡cobarde de mi!... sabiendo porque ha sido./ Que habiendose ofrecido en mi lugar/ lo veo pasar, arratrando va un madero/ Inmovil estoy, ahora es su mirada./ su sonrisa, casi apagada/ ¡Me siento agradecido!... abochornado./ ¿Que hacer? - Pensar su pensamiento. / Seguir sus huellas...¿por qué?/ ¿por qué es así la vida?/ ¡Sí! cuesta entender, mi amigo más fiel./ No morirá, porque hizo el trueque del Amor/ De interminable, ¡Siempre!... Hasta el final. Adiosle

Cordelia dijo...

Gracias por romper el silencio del búho para seguir dándonos material para vivir mejor estos días.

Pollo con almendras dijo...

Buena entrada. Nicodemo es un personaje muy interesante en el Evangelio de Juan. Hace poco también escribí una entrada sobre él: http://ojoshumanos.blogspot.com/2011/04/porque-dudaste-crees-nicodemo.html

GAZTELU dijo...

GRACIAS

Nico dijo...

Hay cosas en los Evangelios que siempre me han llamado la atención:
Jesús largándose a los doce años al templo sin decir ni pío a sus padres, Jesús expulsando por la fuerza a los mercaderes del templo, Jesús quejándose de que Dios le ha abandonado,… Son cosas muy chocantes, difícilmente entendibles en alguien perfecto, en un Hombre Dios.
Acabo de buscar en la web esta frase “Dios mío, por qué me has abandonado”, y me he encontrado explicaciones distintas, pero todas muy interesantes…